¿Te ha pasado alguna vez que vuelves del pueblo y echas de menos esa sensación de conocer y saludar a todo el mundo? La teoría de la modernidad líquida planteada por el filósofo y sociólogo polaco Zygmunt Bauman sostiene que la sociedad actual contemporánea se define más que nunca por une estado ligado al cambio constante, la incertidumbre, la falta de estructuras fijas y la caducidad de los vínculos humanos.
Así es, vivimos más interconectados que nunca gracias a la tecnología y paradójicamente más aislados socialmente. Cada vez los jóvenes rehúyen más de preguntar por la calle cuando llegan a un lugar turístico nuevo mientras que prefieren con diferencia que Chat GPT o Google Maps resuelvan sus problemas.
Piénsalo. Volver al pueblo es volver a conocer al vecino de enfrente. Volver a hablar con abuelos, niños y personas de todas las edades. Pero… ¿Desde cuándo fue que ya no conocemos casi al vecino de la puerta contigua? Y si lo hacemos, probablemente le saludemos con una rápida conversación de ascensor.
Bueno, aunque parezca una interacción pequeña, todo gesto cuenta. Y es que un estudio de Gallup publicado junto al Gallup National Health and Well-Being Index– ha revelado que un gesto tan sencillo como saludar habitualmente a los vecinos está fuertemente vinculado a un mayor bienestar social- ligado a una reducción del estrés y una mayor implicación en el trabajo – e incluso a una mejora del estado general de salud.
Estas breves interacciones, como levantar la cabeza del móvil y saludar mirando a los ojos, pueden tener un gran impacto en la salud mental de ambas personas. Esta pequeña conexión crea un impacto positivo en la salud mental de ambas personas a la vez que crea un sentimiento de pertenencia a la comunidad. Algo esencial para el ser humano.
Y es que este pequeño gesto puede contribuir a reducir los niveles de estrés. Lo que a su vez tiene un gran impacto para la salud física. El estudio, publicado en 2014 en el » Journal of Epidemiology and Community Health “, se considera la primera investigación científica que examina específicamente la relación entre la cohesión social y la salud física.
Los investigadores siguieron durante cuatro años a 5276 personas mayores de 50 años que nunca habían sufrido un infarto. Los participantes calificaron a sus vecinos en una escala de siete puntos para indicar si los consideraban dignos de confianza, responsables y amigables. Cada punto adicional en la escala de cohesión comunitaria se asoció con una reducción del 17 % en el riesgo de sufrir un infarto . Los participantes que calificaron la cohesión de su vecindario con la puntuación más alta tuvieron un riesgo aún menor de sufrir un infarto, un 67 % menor.
Los investigadores recalcan, sin embargo, que se trata de un estudio observacional; no se puede establecer de forma definitiva una relación directa de causa y efecto. No obstante, según Eric Kim- de la Universidad de Michigan- los resultados sugieren firmemente que un entorno de confianza influye de manera significativa en la salud.
Eso sí hay que tener en cuenta que el bienestar percibido aumenta progresivamente a medida que saludas a más personas, pero alcanza su punto máximo al llegar a 6 vecinos.
Así pues, la recomendación es evidente. Levanta la cabeza del móvil, estate pendiente a tu entorno y haz un esfuerzo consciente por saludar a tus vecinos. Se tarda un segundo y este pequeño gesto puede marcar la diferencia.
Fuente: as.
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