Una paradoja ayuda a explicar como funciona la aspirina

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Ahora, los investigadores de la Universidad de Johns Hopkins han demostrado que la aspirina inhibe a la interleuquina-4, una proteína involucrada en las reacciones alérgicas y la inflamación.

“El descubrimiento parece explicar algunos de los efectos beneficios menos obvios de la aspirina, como por ejemplo como la droga previene la enfermedad cardiovascular y los daños de la artritis reumatoidea,” dice Vicenzo Casolaro, profesor de Inmunología Clínica de la Johns Hopkins.

La aspirina, la droga antiinflamatoria no esteroidea más importante del mundo, constituye el principal tratamiento para los desordenes musculares inflamatorios y se ha demostrado su efectividad para prevenir una amplia gama de condiciones no inflamatorias, incluyendo la enfermedad coronaria, la isquemia cerebral y posiblemente el cáncer gastrointestinal.

Desde los años 70, los investigadores saben que la aspirina funciona, en parte, inhibiendo a la prostaglandina, una sustancia presente en una variedad de tejidos y fluidos corporales que tiene muchas funciones, incluyendo la contracción de músculo liso y la promoción de la inflamación.  Específicamente, la aspirina inhibe a una enzima, la ciclooxigenasa (COX)

que cataliza la síntesis de prostaglandinas.  Pero la supresión de la producción de prostaglandinas no puede ser el único mecanismo de acción de la aspirina porque, luego de 15 minutos, ésta se metaboliza a ácido salicílico, un metabolito que carece de actividad como inhibidor de la COX.

En 1994, se descubrió que la aspirina en realidad reprime la activación de NF-KB, un activador molecular de las citoquinas, moléculas que activan la inflamación.  Casolaro, un investigador del tema de la alergia, se preguntó si la interleuquina-4, una citoquina, se encontraba en esta categoría.  Sus pruebas demostraron que no era así, pero que el NF-KB reprimía la expresión de interleuquina-4 en las células del sistema inmune.

Casolaro y su equipo comenzaron un estudio para comprobar el hecho de que la aspirina podría aumentar la producción de interleuquina-4 utilizando linfocitos T humanos cultivados en presencia de aspirina.  Para su sorpresa, la aspirina reducía significativamente la producción de interleuquina-4.  “Encontramos que la aspirina tenía el efecto opuesto de lo esperado y estaba actuando de una forma completamente novedosa,”dijo Casolaro. 

Los investigadores piensan que debido a la acción pro-inflamatoria de la interleuquina-4, un proceso implicado en la artritis reumatoidea y enfermedad cardiovascular, la supresión de ésta por parte de la aspirina podría ser una posible explicación de la protección que ejerce esta droga en ambas condiciones.

Fuente: Johns Hopkins Medical Institutions (Marzo 5, 2001)