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Ciencia
Conceptos
de enfermedad y sanación en la cosmovisión mapuche
e impacto de la cultura occidental.
CONCEPTS
OF SICKNESS AND HEALING IN THE MAPUCHE COSMOLOGY AND THE IMPACT
OF OCCIDENTAL CULTURE
Autor: ALEJANDRO DÍAZ
MUJICA, Mª VICTORIA PÉREZ VILLALOBOS,CLAUDIO GONZÁLEZ
PARRA y JEANNE W. SIMON.
Fuente:
SciELO Chile
Web: http://www.scielo.cl
Investigación financiada por
el Proyecto Fondecyt, Nº 1000540, "Risk of multidimensional
impoverishment to the Pehuenche indians from development-induced
displacement in the Alto Bio-Bio". Universidad de Concepción,
Chile.
*Psicólogo, docente Universidad de Concepción, Chile.
E-mail: adiazm@udec.cl.
**Psicóloga, docente Universidad de Concepción, Chile..
E-mail: marperez@udec.cl
***Sociólogo, docente Universidad de Concepción, Chile..
E-mail: cgonzal@udec.cl
****Cientista político, investigador independiente. E-mail:
jsimon@entelchile.net
RESUMEN
En este artículo se exponen aspectos centrales de la cosmovisión
mapuche relacionados con la enfermedad y la sanación. Se
abordan los conceptos de equilibrio, desequilibrio, energía
negativa y energía positiva, indicando las palabras empleadas
en el mapudungun o idioma nativo mapuche. Se describen actividades
de los agentes de la sanación mapuche, rol de estas personas
y sus acciones frente a la enfermedad. Se presenta la función
de la persona que tiene rol de machi. Se aborda el impacto de la
cultura occidental sobre las costumbres, la cultura pehuenche, el
sistema curativo y la salud de los mapuches.
Palabras claves: Mapuche, enfermedad, sanación, machi, salud.
ABSTRACT
This article presents the central aspects of the Mapuche cosmology
related with sickness and healing. Words used in Mapudugún,
the native language of the Mapuche, the concepts of equilibrium,
disequilibrium, negative energy, and positive energy are discussed.
The activities and roles of the Mapuche healing agents as well as
those of the individual, are described. The function of the person
who is "machi" is presented. Finally, the impact of occidental
culture over the customs, culture, curative system, and health of
the Mapuche and Pehuenche are evaluated.
Keywords: Mapuche, sickness, healing, machi, health.
INTRODUCCIÓN
Los conceptos de salud, particularmente del conocimiento científico
occidental, han sido elaborados como mecanismos explicativos de
determinados fenómenos, a objeto de actuar sobre ellos, pero
como conocimiento propiamente tal no tienen mayor ni menor validez
que la que le otorgan quienes los emplean; no están diseñados
para hacer juicios morales o valóricos a una determinada
cultura. Son las personas, actores de la salud, quienes podrían
tener dificultad para interactuar al tener concepciones, costumbres
y valores diversos.
Al trabajar en el ámbito de la salud en las comunidades mapuches
e interactuar con sus integrantes es necesario lograr confianza
y una buena relación con el o la paciente. Para los funcionarios
y profesionales de los servicios de salud, se torna un desafío
acercarse a la comprensión de ideas y emociones de las personas
mapuches.
El presente artículo pretende ser un aporte en este sentido,
incluye algunas experiencias propias de los autores y la revisión
de otros de vasta trayectoria como Aukanaw (2003).
El pueblo mapuche, o gente de la tierra, originalmente vivía
en comunidades en las zonas central de Chile, pampeana argentina
y patagónica. Actualmente, en Argentina habría alrededor
de 200.000 mapuches, que conservan su lengua y sus tradiciones (Cobiella,
2002). La población contemporánea en Chile se estima
en 1.300.000 personas; en su mayoría ha emigrado a las ciudades
(Haughney y Mariman, 1993), manteniéndose concentraciones
de comunidades indígenas en las regiones del Bío-Bío
y de la Araucanía. En promedio, el pueblo mapuche accede
a 9 años de escolaridad y un 11% se mantiene como analfabeto.
Un 70% del grupo se autocalifica como perteneciente al nivel socio
económico bajo (CEP, 2002). Fenómenos como la relocalización
y la pérdida de sus asentamientos históricos impactan
en las condiciones de vida de este pueblo actualmente minoritario
en su propio territorio.
EQUILIBRIO Y RUPTURA DEL EQUILIBRIO
Al mapuche le afecta todo lo que ocurre en la naturaleza; cuando
de alguna forma se rompe el equilibrio, las relaciones entre los
seres se ven afectadas. Si alguien rompe el equilibrio al transgredir
leyes de la naturaleza, sufre las consecuencias del desequilibrio
que ha provocado: la enfermedad tanto física como espiritual
(Marileo, 2002). Este desequilibrio se manifiesta en el plano físico
o psicológico y es conocido como kutran o enfermedad.
Para los mapuches la enfermedad ocurre cuando el hombre se encuentra
en su estado más vulnerable, es decir, cuando su condición
de "che" (persona) se ha debilitado; si el cuerpo y el
alma de la persona no funcionan en un momento dado como una sola
voluntad de ser y hacer, con una única e íntegra intención,
se torna en nido atractivo para que lo posesionen o cohabiten en
él espíritus (Mora, 1991).
La ruptura de la armonía en la red de relaciones sucede en
diversas situaciones, por ejemplo, cuando el ambiente dentro de
la familia es de discordia, hay peleas entre vecinos, no hay alimento
para los animales, no se respetan los lugares sagrados ni los seres
que habitan en ellos, se daña la naturaleza en forma consciente.
Cuando esto sucede, los desórdenes y desequilibrios que el
individuo provoca traen consecuencias en la salud (Marileo, 2002).
La falta de salud no sólo se puede observar en la presencia
o ausencia de dolor, el dolor es la maduración de la enfermedad
que ha ingresado a la vida de la persona. Por tanto, se debe considerar
aspectos más allá de la expresión concreta
de una enfermedad, poniendo atención a manifestaciones tanto
de la persona como del medio que la rodea (Ibacache, 2001b).
Wekufe o wekufü alude a todo lo negativo y desconocido que
existe y que puede provocar kutran o enfermedad. El concepto de
wekufe o wekufü tiene múltiples formas: sujeto, cualidad
o agente. El aspecto patógeno involucrado en este concepto
tiene relevancia para comprender la noción mapuche de enfermedad,
especialmente su modalidad de tipo energética o energía
wekufü. Este tipo de energía puede ser concentrada y
proyectada a distancia, así como también condensarse
en forma sutil o grosera dentro de un ser vivo o una cosa. Ella
puede ser irradiada por el pensamiento o emoción de un hombre
(odio, ira, envidia, etc.), por un espíritu maligno, por
el alma de un difunto y por cualquier ser de cualidad wekufü.
La energía perturbadora, al penetrar en un organismo biológico,
provocará una ruptura de la armonía desencadenando
la enfermedad, produciendo perturbaciones de carácter físico
visible y, además, perturbaciones psíquicas (Aukanaw,
2001a).
Dentro de las fuerzas generadoras de desequilibrio y enfermedad
en esta cosmovisión mapuche se encuentran las siguientes:
Weda newen, energías negativas que son manejadas por algunas
personas como los daufe y los kalku. Éstos utilizan diversos
procedimientos para perjudicar o dañar a las personas: el
tawün, una ceremonia misteriosa y mágica que se realiza
durante la noche; el uñfitu, cuyo objetivo es perjudicar
la vida y crecimiento natural de alguien a través de prendas
de vestir de la persona que va a ser dañada; el fuñapue,
procedimiento que tiene por finalidad causar la muerte y se realiza
preparando alimentos para ser ingeridos por la persona a la cual
se desea dañar.
Weda pülli, espíritus negativos de la naturaleza; incluyen:
el cherufe o chewurfe, bola de fuego que cuando cae puede causar
la muerte antes de la medianoche; los iwaifilu son seres que se
presentan de diferentes formas afectando directamente a la persona
que se encuentra con ellos; los wallefen son animales deformados
que habitan en los árboles, y el piwchen, que es un pájaro
que canta a medianoche anunciando desgracias.
Weda kürüf, entre ellos los trafentun, encuentros con
espíritus negativos que afectan o perjudican cuando la persona
ya está vulnerable o en estado de desequilibrio, y los meülen,
que son remolinos que aparecen al mediodía o cuando hay ceremonias
anunciando desgracias (Echeverría, González, Sánchez
y Toro, 2002).
Tanto el mapuche como el hombre occidental se verían afectados
por la energía patógena, la diferencia se encontraría
en la vivencia de la misma (Aukanaw, 2001a). El hombre moderno,
al ser incapaz de percibir la realidad no ordinaria, no se percata
que está siendo víctima de esta energía intrusiva
hasta que los efectos patológicos de la misma son evidentes,
luego atribuirá a éstos una explicación causal
válida sólo en la realidad ordinaria. En consecuencia,
las terapias que se efectúen actuarán sobre los efectos
y no sobre las causas de la enfermedad.
El mapuche está preparado para percibir la realidad no ordinaria,
por esto vivencia y sufre más dramáticamente la enfermedad.
El hombre occidental sólo experimenta dolores o perturbaciones
molestas en un estadio avanzado del proceso patológico; en
cambio, el mapuche los tiene desde el inicio cuando se introduce
la enfermedad en su cuerpo. Cuando el hombre occidental no siente
nada, el mapuche podría estar sufriendo agudos dolores. Es
esta vivencia derivada de una mayor conciencia del mapuche, la que
podría llegar a resultarle más nociva, porque se quebranta
más rápido su resistencia psicológica a la
enfermedad o porque determinadas actitudes psíquicas, producto
de la vivencia de la enfermedad, favorecen la acción de la
energía invasiva. El hombre moderno, inconsciente de la situación,
no tendría tales actitudes hasta avanzado el proceso de la
enfermedad (Aukanaw, 2001b).
SISTEMA CURATIVO
La cultura mapuche desarrolló un sistema curativo para restablecer
el equilibrio y la armonía (Marileo, 2002), conjunto de conocimientos
y prácticas que han sido utilizadas durante siglos por los
mapuches caracterizándole como un grupo étnico. En
este sistema conceptual se entiende que el cuerpo está interconectado
con la espiritualidad, las emociones y los pensamientos (Bacigalupo,
1995).
Dentro del sistema curativo mapuche hay sujetos con roles para buscar
el equilibrio y reordenar los elementos restableciendo la salud
y el bienestar (Marileo, 2002), los principales son:
Machi, encargado o encargada de la curación natural, única
persona autorizada para establecer un puente directo con los espíritus
creadores y los ngen (espíritus protectores). Es un ser humano
especial que tiene comunicación directa con los espíritus
protectores y las realidades no-ordinarias (Aukanaw, 2001a).
Lawenche, meica o hierbatero, persona que tiene dones para conocer
las propiedades de las hierbas curativas y remedios naturales.
Ngütamchefe, persona conocedora de la forma, funciones y posición
de los huesos y encargada de componerlos cuando han sufrido roturas
o alteraciones en su posición.
Püñeñelchefe, persona especialista en maternidad
y con conocimiento de cómo debe nacer un niño y de
cómo solucionar los problemas que se presentan en el momento
del nacimiento.
FUNCION DEL O LA MACHI
El sistema curativo mapuche se basa en las leyes de la mapu (tierra),
estableciendo vínculos estrechos con los seres y espíritus
benéficos del wenumapu. Este sistema se centra en el o la
machi, respetado(a) por su autoridad, sabiduría y poderes.
A continuación, en el presente texto se emplea la expresión
"la machi" para aludir a esta función sea realizada
por un varón o una mujer.
La machi cumple un papel fundamental en la comunidad siendo portadora
de las creencias mitológicas y de la experiencia ritual,
intérprete de instrumentos musicales, de la poesía
chamánica y de la danza tradicional, sacerdotisa, profetisa,
guía espiritual, juez, agente de salud y experta terapeuta
(Grebe, 1995).
Para ser iniciada en su función la machi debe pasar por una
serie de pruebas rituales. Estas pruebas se hallan presentes a lo
largo de un viaje místico e implican un descenso al mundo
inferior y la muerte simbólica del candidato, posteriormente
ascender a la región celestial o superior con un segundo
nacimiento en un estado trascendente del ser, volviendo finalmente
al mundo medio, el de los humanos (Aukanaw, 2001c).
Debe atravesar una serie de transformaciones, tanto físicas
como espirituales, que la preparan para recibir al fileu o espíritu
que posteriormente ocupará su cuerpo como medio para restablecer
el equilibrio y armonía. Lo anterior se refleja en una serie
de enfermedades que vivencia antes de cumplir su rol.
La machi con sus ceremonias y curación no ataca el síntoma
sino la causa de la enfermedad, requiere mucha energía y
fuerza para que el espíritu que desequilibró a la
persona la deje libre. Ella entra en trance para que el fileu realice
el acuerdo con los espíritus perturbadores y encuentre el
remedio y procedimiento exacto para restablecer el bienestar del
enfermo (Echeverría et al., 2002).
Para recuperar el equilibrio y la armonía perdida, el mapuche
debe recurrir a la machi, quien intercede ante los ngen y espíritus
creadores (Marileo, 2002). Para esto conoce y maneja los remedios
naturales debido al apoyo y sabiduría entregada por los espíritus
creadores y el fileu, interveniendo para llegar a un acuerdo o convenio
con los espíritus.
Los mecanismos que la machi pone en acción durante el proceso
de curación corresponden no sólo a su propia vivencia
de los mitos que le dan sentido a la práctica, sino también
a la vivencia del paciente que los conoce. Así, el enfermo
se encuentra ante una personalidad carismática que está
actuando sobre él y, además, su propia concepción
del universo le da sentido tanto a la enfermedad como a la cura.
El paciente se siente destinatario de un orden cósmico que
entra en acción para ayudarlo, orden representado en la figura
de la machi. Tanto el agente como el paciente poseen una misma vivencia
del proceso, incrementada por la machi a través del ritual
de curación que revive la adquisición de poderes y
la proyecta hacia el enfermo, hasta lograr que la percepción
emotiva de éste quede absolutamente ligada al ritual que
se oficia (Aukanaw, 2001a).
El rol de machi está culturalmente constituido como propiciador
de los espíritus ancestrales, combatientes de las enfermedades
y fuerzas del mal, conocedor de los sagrados códigos y normas
que velan por el bienestar de la comunidad y gran conocedor de hierbas
y remedios. La importancia de los sueños chamánicos,
del rewe o altar y del kultrún o tambor ritual son elementos
comunes a todas las machis (Bacigalupo, 1995).
La machi actúa también como sacerdotisa ritual en
las ceremonias colectivas de nguillatun, buscando el bienestar general
de la comunidad. Sin embargo, la machi siempre está dotada
de un elemento ambiguo, ya que puede usar los mismos poderes para
producir el mal y para fomentar la discordia (Bacigalupo, 1995).
Existen grandes diferencias entre las machis, lo que influye en
la relación machi-paciente y machi-comunidad. En ciertas
localidades el prestigio e influencia de el o la machi dentro de
la comunidad a la cual pertenece son mucho más significativos,
sea por su grado de adaptación frente a prácticas
de salud y culturales chilenas, por el tipo de llamamiento, por
la etapa de la vida en la cual fue iniciada, por los resultados
de sus prácticas o por características personales.
Además, los agentes de curación o salud popular, como
hierbateros y meicas, pueden reemplazar a la machi en el caso de
enfermedades producidas por efectos del frío, calor, aire,
alimentación y algunas causas mágicas, pero las enfermedades
atribuidas a posesión de espíritu maligno, pérdida
del propio espíritu y otras causas sobrenaturales sólo
pueden ser tratadas por machis (Bacigalupo, 1995).
TERAPIA DEL WEKUFÜ ENDOPARÁSITO
Como se ha mencionado, existen diversas formas en que el wekufe
afecta a una persona; dentro de ellas llama la atención la
acción que desarrolla a través de una condensación
material, denominada endoparásito. Esta produce graves efectos
en el individuo y es una manera de explicarse la enfermedad, propia
de la cultura mapuche, muy distinta a la explicación científica.
El endoparásito es una intrusión de energía
condensada que actúa produciendo perturbaciones de carácter
físico como dolor localizado, fiebre, vómitos, diarrea
y, también, provoca graves alteraciones en el sistema biológico
(Aukanaw, 2001b).
Este tipo de manifestación sólo puede ser tratada
por la machi, quien realiza un complejo tratamiento para expulsarlo.
Resulta interesante conocer los procedimientos empleados para enfrentarlo.
La terapia para contrarrestar al weküfu es el entün, conocida
en la zona sur de Chile como datun, existiendo dentro de ella diversas
técnicas: succión de la región enferma (ülun,
ülutun o fotrarün), masajes en la zona enferma, operación
quirúrgica de la zona en cuestión (punción,
sajadura, trepanación), por transferencia al cuerpo de un
mineral, vegetal o animal, que engendra una diferencia de potencial
con respecto al medio interno del paciente a fin de que el endoparásito
se materialice en él. Por ligadura simpática de la
enfermedad, por ejemplo, se toma un mechón de pelos del paciente
junto con alguna secreción orgánica del mismo, ambas
cosas colocadas en un soporte físico, rito mediante y depositadas
posteriormente en un lugar rewe (puro, sagrado).
Estas técnicas se llevan a cabo en el momento en que se esconde
el sol, ya que es allí cuando se puede ingresar al mundo
de lo desconocido. Se realiza en la ruka (hogar) de la persona enferma,
ésta se pone en el centro en donde estaba el fuego, ya que
es allí en donde se concentra energía requerida para
que la machi realice su labor (Echeverría et al., 2002).
Las formas para atacar al weküfu son realizadas únicamente
por la machi, debido a que posee los requisitos necesarios para
poder enfrentarse y luchar contra las energías negativas.
Mediante un complejo ritual puede contrarrestarlas con la ayuda
de espíritus positivos, restituye el equilibrio entre las
energías positivas y negativas, logrando apartar el mal y
devolver el buen funcionamiento a la persona (Aukanaw, 2001b).
Otra técnica utilizada, además por el hierbatero y
la meica, es el pelotun o pewtun, diagnóstico que se realiza
empleando la orina del enfermo, la que es "leída".
Otras técnicas son: El mütrümadtun, que se hace
cuando a la persona se le ha ido el pullü o espíritu
que conforma su kalül o cuerpo, manifestándose en desconcentración
y perturbación general; el kullitun, que es la acción
de pagar por el bienestar de la persona que ha cometido malas acciones
o ha transgredido una norma, consciente o inconscientemente, es
una forma de enmendar el daño cometido (Echeverría
et al., 2002).
IMPACTO DE LA CULTURA OCCIDENTAL
Las personas mapuches, especialmente los adultos y ancianos, plantean
que en la actualidad el cambio paulatino de la forma de vida mapuche
por el estilo de vida winka u occidental produce, como consecuencia,
el alejamiento cada vez mayor de las tradiciones y costumbres propias
de ellos, el ka mogen o winkawün, enfermedades del mundo winka
(Ibacache, 2001b).
Expresan que la cultura occidental impacta negativamente en la salud
de la población mapuche. Sostienen que el problema más
grave en las comunidades mapuches es la pérdida de la forma
de vivir, la alimentación, la forma de cultivo (ya no usan
cultivos limpios, los cultivos tienen veneno y producen enfermedades).
Para que una persona tenga remedio, tendría que estar en
su medio, fiel a su cultura y contexto (Ibacache, 2001b).
Específicamente, en las comunidades pehuenches del Alto Bío-Bío
existe la percepción de que la salud antiguamente era mejor,
la situación habría cambiado negativamente a causa
de factores como un consumo de alimentos menos naturales y uso de
medicamentos tanto por parte de las madres embarazadas como de los
niños, junto a cambios en las prácticas de crianza,
como el acortamiento de los períodos de amamantamiento (Díaz,
Pérez, González y Simon, 2004).
No obstante lo anterior, una mayoría de personas mapuches
opta por acudir a las postas y consultorios de salud considerando
que son más confiables los procedimientos de diagnóstico,
los implementos que utilizan y que es más efectivo su resultado.
Consideran necesario hacerse los exámenes de salud periódicos
y visitar inmediatamente al profesional de salud ante una enfermedad
(Díaz, Pérez, González y Simon, 2004); aunque
ignoran sus conceptos y clasificaciones (Rivera, Vicente, Medina,
Rioseco, Vielma y Saldivia, 1997).
Esto los ha llevado a disminuir el uso de hierbas curativas y la
consulta a meicas y hierbateros. Sin embargo, ante cierto tipo de
enfermedades de origen mágico-religioso declaran que es incompetente
la acción del profesional de salud occidental, debiendo recurrir
en estos casos a los agentes de salud propios de la cultura mapuche.
En la actualidad, el pueblo mapuche se encuentra ante nuevas condiciones
de vida y nuevas exigencias, percibe modificaciones en sus costumbres
de salud y sistema curativo tradicional. Sus prácticas ancestrales
están siendo reemplazadas por estilos de vida occidental,
debiendo adaptarse a las características y condiciones del
servicio de salud del estado.
Es necesario precisar que, en este cambio, el pueblo mapuche no
es un actor pasivo; por el contrario, es activo y esto se pone de
manifiesto en diversas situaciones. Una de las interesantes formas
en que los mapuches incorporan elementos de la cultura occidental
se ilustra en la siguiente situación ocurrida durante en
año 2002. Recién fallecido un miembro de una comunidad
pehuenche, ésta se encontró en la necesidad de hacer
el correspondiente rito fúnebre. Puesto que las comunidades
pehuenches del Alto Bío-Bío no cuentan con machi,
se solicitó que oficiara ritos fúnebres a una de las
integrantes, profesora de la escuela básica, de la comunidad
religiosa católica ubicada en esa comunidad. Sucintamente
esto revela, por un lado, el requerimiento del ritual sagrado, función
correspondiente a la machi, adicional a los roles curativos antes
mencionados. Además, muestra una forma de respeto y reconocimiento
al carácter sagrado de agentes y prácticas religiosas
foráneas.
La forma en que se ha instalado el sistema de salud (alternativo
al tradicional) demanda a la comunidad indígena una adaptación
a las exigencias de procedimientos del sistema, incluyendo la interacción
con los funcionarios de salud. La característica de mayor
relevancia no es el conjunto de nuevas normas y procedimientos,
sino aspectos propios de relación interpersonal de "beneficiario
pehuenche - funcionario de salud". En este sentido, el presente
trabajo puede aportar a un mejoramiento de esta relación
al facilitar la comprensión de la cosmovisión mapuche
(Díaz et al., 2004).
Resulta evidente que esta visión de mundo es distinta a la
de occidente y que al provenir de una cultura ancestral está
fuertemente arraigada en los integrantes del pueblo mapuche. Para
los funcionarios y profesionales de los servicios de salud que interactúan
en el ámbito de la salud con las personas mapuches, se hace
recomendable acercarse a la comprensión de sus ideas y emociones;
más allá de sus creencias al enfrentarse a las enfermedades,
es preciso conocer su cosmovisión reconociendo la diversidad
cultural e identificando los aportes y necesidades diferenciales
que presentan. Esto permitirá una mayor confianza y mejor
relación con el o la paciente. En otro nivel del sistema
de salud, se hace conveniente reorganizar los servicios, descentralizarlos
y abrir los espacios a la participación de la comunidad (Ibacache,
2001a).
Para alcanzar lo anterior se requiere una nueva forma de relación
a partir de los portadores de la mirada científica. Esto
se está llevando a cabo en distintos lugares; por ejemplo,
en el Hospital Maquehue-Pelale, Servicio de Salud Araucanía
Sur, se pone en práctica un modelo que integra ambas formas
de salud, tanto científica como mapuche, incorporando las
propias categorías y etiologías de enfermedad desde
el punto de vista del contexto particular y cultura mapuche (Ibacache,
2001a).
Empleando nuestro punto de referencia y epistemología podríamos
intentar entender cómo impactan las costumbres, actividades
y valores occidentales sobre la vida mapuche, pero esto no asegura
comprender la percepción que ese pueblo puede tener. La cosmovisión
de mundo mapuche es distinta a la de occidente, el mundo que traen
a la mano sus palabras, sus acciones y sus interacciones es un mundo
distinto del occidental nuestro. El desafío es lograr una
mejor comprensión desde esa perspectiva y cosmovisión
mapuche.
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