| Tema:
Biología
Retos
Eco-Lógicos nº 5: La simbiosis
como fuente de innovación evolutiva.
Entrevista
a Maximo Sandin realizado por la revista
Retos Eco-lógicos
maximo.sandin@uam.es
Tradicionalmente,
los evolucionistas ortodoxos no han prestado
mucha atención a los procesos de simbiosis.
Sin embargo, cada vez más biólogos
están poniendo en duda la capacidad
de la teoría sintética de la
evolución para explicar la aparición
de nuevas estructuras biológicas y
en su lugar proponen alternativas como el
flujo horizontal de genes entre especies
simbiontes
El
papel relevante de los virusPara encontrar
un activo paladín
de la nueva corriente heterodoxa
no necesitamos cruzar ningún
océano. Desde hace años,
el profesor Máximo Sandín,
de la Universidad Autónoma
de Madrid, defiende puntos de vista
semejantes, enriquecidos con aportaciones
muy originales. Amparándose
en el informe publicado por el Consorcio
Internacional en la revista Nature,
afirma que en el genoma humano las
secuencias codificantes representan
menos del 5%, mientras que el resto
está formado por una mezcla
heterogénea de secuencias
de origen bacteriano o vírico,
elementos móviles del ADN
(también llamados transposones),
secuencias de retrovirus endógenos
(es decir, virus capaces de sintetizar
copias de ADN a partir de la información
del ARN), más una alta proporción
de secuencias repetidas o altamente
repetidas. La conclusión de
Sandín es que el genoma humano,
al igual que el del resto de los
seres vivos, ya sean animales o vegetales,
está constituido por una suma
de genomas bacterianos y víricos
que permiten deducir la integración
genómica que ha jalonado nuestro
devenir filogenético.
Para
destacar la importancia de los virus
en la evolución, Sandín se hace eco de las investigaciones
de Radhey Gupta y William Ford Doolittle
sobre el origen de los organismos
multicelulares. Tras comparar una
gran cantidad de genomas procariotas
y eucariotas secuenciados, estos
autores llegan a la conclusión
de que los genes de eucariotas relacionados
con la transmisión de información
genética provienen de arqueobacterias,
mientras que los implicados en el
metabolismo celular proceden de eubacterias.
Falta, sin embargo, encontrar la
fuente de los genes que controlan
las funciones reguladoras y de desarrollo.
Esta limitación es la que
mueve a Doolittle a postular la “existencia
de un cuarto dominio de organismos,
extinguido en la actualidad, que
transfirió horizontalmente
al núcleo de las células
eucariotas los genes responsables
de estos caracteres”. Sandín
está convencido de que este
cuarto dominio está formado
por los virus, que han aportado a
lo largo de la evolución los
restantes genes. Lo que implica que
todo el ADN que no es de origen bacteriano,
es, con toda probabilidad, de origen
vírico.¿Cuál
es el papel exacto de los virus como
agente de desarrollo? Para responder
a esta pregunta Sandín cita
los trabajos de Ronshaugen, que demuestran
que el origen de los insectos a partir
de primitivos crustáceos con
múltiples patas se produjo
por supresión de extremidades
torácicas durante la embriogénesis
por medio de proteínas reguladoras
Hox.
Según Ronshaugen, es
la ganancia o pérdida de activación
de las proteínas Hox la responsable
de muchos procesos de diversificación
morfológica durante la evolución
animal. A lo que añade Sandín
que estos cambios en la activación
habrían estado mediados por
agentes retrovirales, cuyos derivados,
los retrotransposones, serían
los responsables tanto del origen
de las secuencias repetidas que constituyen
los genes Hox, como de las grandes
remodelaciones genómicas que
han tenido lugar a lo largo de la
evolución.Todo este cúmulo
de evidencias, y mucho más,
es lo que mueve a Sandín a
proponer su hipótesis de integración
de sistemas complejos, según
la cual “la complejidad de los fenómenos
de la vida deriva de una gran complejidad
inicial de sus unidades constituyentes
(es decir, no de ‘una molécula
con capacidad de autorreplicación’)
y que las propiedades de los sistemas
que conforman la vida (célula, órgano,
organismo, ecosistema) son una consecuencia
de las propiedades de sus componentes
(por otra parte, con procesos extremadamente
conservados).
Por ello, tanto la
capacidad de ‘ajuste’ de los organismos
al ambiente (que conduce a ‘adaptaciones’
de una complejidad sorprendente y
de una eficacia significativamente
coherente con la función a
que están destinadas) como
las remodelaciones e innovaciones
genéticas, morfológicas,
fisiológicas y ecológicas
implicadas en el proceso evolutivo,
son derivadas de las capacidades
y de la información contenidas
en estas unidades básicas:
bacterias y virus”.Las propuestas
de Margulis y SandínPara profundizar
en la teoría de la doctora
Margulis se puede consultar su libro
Captando genomas, editado por Kairós.
Y para conocer más a fondo
las ideas del profesor Sandín,
basta con acceder a su página
web: http://www.uam.es/maximo.sandin
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