| Cerebro
Un
estudio del MIT demuestra que el cerebro primitivo es más "ingenioso"
de lo que creemos.
Autor:
Patti Richards Fuente: Massachusetts Institute of Technology E-Mail:
lilianastorino@arnet.com.ar
Las
estructuras primitivas ubicadas profundamente en el cerebro pueden tener un rol
bastante más importante en nuestros procesos de pensamiento diarios de
alto nivel, informan investigadores del Centro Picower para el Aprendizaje y la
Memoria del MIT en la edición de Nature del 24 de febrero.
Un
estudio del MIT demuestra que el cerebro primitivo es más "ingenioso"
de lo que creemos. Las estructuras primitivas ubicadas profundamente en el
cerebro pueden tener un rol bastante más importante en nuestros procesos
de pensamiento diarios de alto nivel, informan investigadores del Centro Picower
para el Aprendizaje y la Memoria del MIT en la edición de Nature del 24
de febrero.
Los resultados de este estudio conducidos por Earl K. Millar,
director asociado del Centro Picower en el MIT tienen implicancias sobre la forma
en que aprendemos. El nuevo conocimiento también puede conducir a una mejor
comprensión y tratamiento para el autismo y la esquizofrenia, que podrían
ser consecuencia de un desequilibrio entre los sistemas cerebrales primitivos
y más avanzados.
Nuestros cerebros han evolucionado en forma rápida
y confiable para aprender reglas tales como "detenerse ante el rojo"
y "avanzar con el verde". El dogma afirma que los lóbulos del
"gran jefe" de la corteza cerebral, responsable de la toma de decisiones
diaria y a largo plazo, aprenden primero las reglas y luego transfieren el conocimiento
a la región del cerebro anterior más grande y primitiva conocida
como ganglios basales, escondida bajo la corteza. Aunque se sabe que ambas
regiones están involucradas en las reglas del aprendizaje, que se vuelven
suficientemente automáticas para que nosotros las sigamos sin demasiados
pensamientos, nunca nadie ha determinado el papel específico de cada una. En
este estudio Millar, que es Profesor de Neurociencias de Picower, y su socia de
postgrado Anitha Pasupathy observaron que en los monos, el cuerpo estriado (la
estructura de entrada a los ganglios basales) tuvo un cambio más rápido
en el proceso de aprendizaje que la corteza prefrontal más altamente evolucionada.
Sus resultados sugieren que los ganglios basales primero identifican la regla,
y luego "entrenan" a la corteza prefrontal, que absorbe la lección
con más lentitud.
"Estas observaciones sugieren nuevas formas
de pensamiento acerca del aprendizaje", dijo Millar. "Ellos sugieren
que el nuevo aprendizaje no significa simplemente que partes de nuestro cerebro
más ingeniosas como la corteza 'comprenden las cosas'. En cambio, debemos
pensar en el aprendizaje como una interacción entre nuestras estructuras
cerebrales primitivas y nuestra corteza más avanzada. En otras palabras,
las estructuras del cerebro primitivo podrían ser el motor que dirige hasta
nuestras más avanzadas habilidades de aprendizaje inteligente de alto nivel",
dijo.
La corteza - la parte "pensante" del cerebro - está
muy desarrollada en los seres humanos. Esto es especialmente cierto para la corteza
prefrontal. La sabiduría común sugiere que cuando aprendemos cosas
nuevas, la corteza prefrontal primero comprende las cosas. Luego, mientras nuestras
conductas se vuelven más familiares y habituales, los ganglios basales
subcorticales, más primitivos, se hacen cargo, de modo que las rutinas
ahora familiares pueden correr automáticamente y ocupar menos nuestros
pensamientos.
"Encontramos la evidencia de algo muy diferente,"
dijo Pasupathy. "Observamos que mientras los monos aprenden reglas nuevas
y simples - asociaciones análogas a "detenerse con rojo, avanzar con
verde"- el cuerpo estriado de los ganglios basales muestra evidencias de
un aprendizaje mucho más inmediato y más veloz que la corteza prefrontal.
Pero, lo interesante es que la conducta de los monos mejoró a una menor
velocidad, similar a la de los cambios más lentos de la corteza prefrontal."
Esto sugiere que mientras los ganglios basales primero "aprenden",
también impulsan a la corteza prefrontal al cambio, aunque a una menor
velocidad. Los investigadores especulan que quizás el aprendizaje más
rápido en los ganglios basales nos permite (y a nuestros ancestros primitivos
que carecían de corteza prefrontal) obtener rápidamente información
importante para la supervivencia. Entonces la corteza prefrontal monitorea lo
que han aprendido los ganglios basales. Su mecanismo de aprendizaje más
lento, más reflexivo le permite reunir un "gran cuadro" más
juicioso de lo que está ocurriendo teniendo más en cuenta la historia
y por lo tanto ejerciendo un control ejecutivo sobre la conducta, dijo Miller.
Este
trabajo fue apoyado por el National Institute of Neurological Disorders and Stroke
and the Tourette's Syndrome Association.
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