|
Ciencia
Los
senderos de los nuevos paradigmas
Lic.
Susi Reich
Fuente: Libro “Terapia para todos los días”
(PAGINA
173)
Capítulo XX
LOS SENDEROS DE LOS NUEVOS PARADIGMAS*
¿Hacia dónde nos encaminamos
en este fin de milenio? Las nuevas formas
de pensar, los nuevos paradigmas, son algo
más que un útil modelo teórico
para la ciencia. Su filosofía tiene
una poderosa influencia indirecta en la
sociedad.
Enumeraré algunos pocos cambios
de los tantos que se han producido en la
segunda mitad del siglo:
- Nuevos enfoques en
psicología:
por ejemplo, la terapia sistémica,
que surge como consecuencia de la teoría
de la información y la cibernética.
- Nuevos enfoques en medicina: se ha reconocido
la unidad mente-cuerpo mediante las investigaciones
en una nueva disciplina: la psiconeuroinmunología.
- Pensamiento y acciones holísticas,
confiriendo igualdad de jerarquía
a ambos hemisferios cerebrales.
- Formas de pensar en redes, pensamientos
complejos y contextualizados .
- Surgimiento de la ecología.
- Nuevos enfoques en la resolución
de conflictos: mediación en vez
de confrontación o litigio.
- Reincorporación de la espiritualidad
en la cotidianeidad.
- Incorporación de las mujeres en
las áreas de toma de decisiones.
- Sociedades matrilineales en reemplazo
a las patriarcales.
Esto es sólo
una parte de los efectos de los nuevos
paradigmas.
Desde hace algún tiempo de habla
de los nuevos paradigmas; sin embargo,
no todos están familiarizados con
el término. Fue acuñado por
Thomas Kuhn en La estructura de las revoluciones
científicas (1971), quien los define
como "sistemas conceptuales que dominan
el pensamiento de comunidades científicas
durante un período determinado de
la evolución de las ciencias".
Al principio, cada paradigma cumple un
papel progresista y positivo. Una vez aceptado,
sus premisas filosóficas dejan de
ser cuestionadas y los científicos
centran sus esfuerzos en su posterior elaboración.
Sucesivas investigaciones producirán
datos que resultarán incompatibles
con el paradigma dominante, ya que la realidad
es más compleja que la más
sofisticada teoría científica.
También al principio, se descarta
toda investigación que ponga en
tela de juicio al paradigma dominante,
ya que las teorías vigentes son
confundidas con una auténtica y
exhaustiva descripción de la realidad.
Si los nuevos datos son confirmados por
otras indagaciones, la disciplina en cuestión
entra en crisis, sucediendo lo que Khun
llama "período de la ciencia
anormal".
Este período se caracteriza por
un vaivén de nuevas hipótesis
y ajustes conceptuales, que fracasan unos
tras otros, hasta que por fin emerge victoriosa
una de las alternativas del caos y se constituye
un nuevo paradigma. Esta secuencia se repite
una y otra vez en la historia de las ciencias.
En consecuencia, el antiguo y el nuevo
paradigma representan cosmovisiones diferentes
e incompatibles. Según Thomas Khun,
en el paragima actual la ciencia es tomada
como religión: se ha convertido
en un sistema de creencias.
Quizá la historia de los paradigmas
sea la historia de la organización
de los pensamientos. Las sociedades primitivas,
tradicionales, transmitían sus ideas
en forma holística: verbal, gestual,
olfativa; la gente se miraba a los ojos.
La voz y la entonación contribuían
al sentido de lo transmitido. Las personas
vivían en comunidad, eran solidarias
entre ellas y con el sistema del que formaban
parte.
El pensamiento, según Marshal Mc.
Luhan , se organizó linealmente
debido al invento de la imprenta: surgió la
lectura unidireccional, lo que marcó una
forma lineal de pensar. El nacimiento del
libro cambió las formas de relación
entre los seres humanos en las "civilizaciones
avanzadas". Es posible que la cibernética
y la teoría de la comunicación
organicen la forma de pensar de este nuevo
paradigma: es un pensar complejo multidimensional,
que incluye la sincronicidad, la unidad
en la diversidad, el principio de contradicción:
A es A y no A al mismo tiempo. Estamos
en la era planetaria y debemos contextualizar
el pensamiento de ella (Morin)
Los últimos trescientos años
han estado dominados por el paradigma newtoniano-cartesiano
de pensamiento lineal, objetivo raciopnal,
segmentado en disciplinas(Edgar Morin lo
llama "racionalizador").
En ese paradigma anterior, la ciencia conoce
como reales los fenómenos que pueden
ser observados y medidos objetivamente.
El paradigma de Descartes mostraba la dicotomía
absoluta entre mente (res cogitans) y materia
(res extensa). Según el filósofo,
el universo existe en la forma en que lo
percibe un observador, pero su existencia
es por entero independiente del proceso
de observación.
Hay una primacía de la lógica,
de la razón, del hemisferio izquierdo,
que organiza una manera de pensar. Consecuencia
de esto es la limitación de nuestro
enfoque de las cosas.
Para Newton, el universo es un sistema
mecánico de infinita complejidad,
en el que interactúan partículas
aisladas y objetos separados. El tiempo
fluye unidireccionalmente del pasado al
futuro a través del presente. Este
universo newtoniano se asemeja a una gigantesca
supermáquina gobernada por cadenas
lineales de causa y efecto, y es estricamente
determinista.
La imagen de la sociedad y de los seres
humanos que propone el paradigma cartesiano-newtoniano
es la de máquinas biológicas
impulsadas por el instinto animal (supervivencia
del más apto); se considera que éstas
son tendencias naturales y saludables en
su esencia.
En lo ambiental, el hombre vive en constante
lucha por dominar y vencer a la naturaleza.
Las ideas de Newton y Descartes se convirtieron
en los cimientos de la ciencia mecanicista
occidental y se transformaron en la fuerza
motriz de las revoluciones científica
e industrial. Este modelo fue adoptado
por todas las ciencias: en el campo de
la psicología Freud empleó,
consciente y rigurosamente, los cirterios
del universo newtoniano. El creador del
psicoanálisis era miembro de una
sociedad que impulsaba la divulgación
de la terminología y los conceptos
de la física de su época.
El lenguaje sistémico pertenece
al del nuevo paradigma. Cuando la ciencia
se expresa en lenguaje sistémico
puede tratar los diversos niveles de complejidad.
La psicología sistémica ha
tomado mucho de los científicos
de este siglo, ha extrapolado conceptos
y nociones fundamentales, pero yo diría
que, hasta ahora, lo ha hecho de una manera
tímida, no jugada.
El paradigma newtoniano nos alejó totalmente
de la espiritualidad. Es la primera vez
en la historia de nuestra cultura que sucede
esto; los grupos primitivos vinculaban
de modo natural y armónico el conocimiento
con la religión. A nosotros, en
cambio, nos han enseñado que la
religión es la neurosis obsesiva
de los pueblos, entre otras definiciones.
En el campo político-económico,
ciencia, técnica y razón
aún son vistas como una trinidad
que se genera al modo del padre, el hijo
y el espíritu santo. La idea del
progreso científico, del desarrollo
en la economía, y las decisiones
tomadas tanto en lo personal como en lo
gubernamental, basadas sólo en lo
económico, forman parte de un pensamiento
lineal, reduccionista, analítico,
limitado y limitante.
Apostamos al capitalismo a ultranza; las
palabras de Ghandi: "El planeta tiene
suficiente para nuestras necesidades, no
para nuestras voracidades", no fueron
tomadas en cuenta. Nuestro momento finisecular
nos muestra que ese camino no fue el adecuado.
Pero, como dice el biólogo Humberto
Maturana, siempre nos equivocamos después.
Las decisiones tomadas de acuerdo con el
pensamiento causal-lineal fueron indudablemente
pensadas para el corto plazo, sin considerar
las consecuencias posteriores. Este modelo
es abusivo y violento. Hoy estamos reexaminándolo,
dado que hemos aprendido que es necesario
tomar decisiones basadas en valores más
allá de lo meramente económico,
que debemos pensar en lo individual y lo
comunitario y, en lo posible, proyectarlo
hacia siete generaciones más. Basarse
en un pensamiento circular, en un pensar
inclusivo, introducir el factor moral en
la toma de decisiones: para esto tenemos
que reeducarnos, a nosotros y a los otros,
en las relaciones humanas.
Los paradigmas, como vemos, tienen implicancias
individuales, familiares y sociales. Nacen
en las ciencias y lentamente tiñen
y marcan el pensamiento y las acciones
de una época en todos sus ámbitos.
Este nuevo paradigma también se
origina en la física; recordemos
algunos nombres que lo conforman:
1. El hecho de reconocer, en el campo
de los experimentos, que el observador
es parte de lo observado trajo como consecuencia
el principio de incertidumbre (Heisemberg).
2. Nosotros, los psicólogos sistémicos,
hemos aprendido que no podemos captar la
realidad toda; sabemos ahora que vemos
el mapa, no el territorio completo; recortamos
una parte y lo hacemos subjetivamente (principio
de Korzibky).
3. David Bohm, que se desempeñó como
colaborador de Einstein, hizo una espectacular
revisión de la cosmovisión
mecanicista. Para él el holograma
es el punto de partida de una nueva descripción
de la realidad.
4. Una holografía es un método
de fotografía sin lente. Cuando
se coloca un holograma bajo la luz, aparece
una imagen tridimensional. Con luz láser
se forma el patrón de onda original.
Si cortamos el holograma por la mitad,
aparece la imagen toda. Cualquier trozo
del holograma reconstruirá la imagen
completa. Gabor obtuvo el premio Nobel
por este invento.
David Bohm ha formulado una teoría
holonómica del universo: el universo
como un holograma. Para este científico,
el mundo fenoménico que observamos
en nuestros estados de conciencia ordinarios
representa sólo un aspecto de la
realidad: el orden explícito o desplegado.
El orden implícito o plegado, su
matriz generadora, existe en otro plano
de la realidad y no puede observarse directamente,
salvo quizás en episodios de conciencia
no ordinarios como los estados de meditación
profunda, estados místicos o psicodélicos.
Al igual que muchos otros físicos,
encuentra que la física moderna
es compatible con la cosmovisión
mística.
Cuando decimos "místico",
nos referimos a misterio. Einstein decía
que la realidad es misterio: al explicarlo
en palabras, se abandona el dominio de
lo misterioso. Él también
se refería a la experiencia espontánea,
lo cual me remite a un texto de Tchogyam
Trungpa, maestro budista: "Con el
ejercicio de la medtación desarrollamos
la capacidad de experienciar directamente
la realidad como una construcción,
con todos los marcos construidos como abiertos,
no fijos, y por tanto, abiertos al cambio".
Los budistas tienen un pensamiento místico;
en sus meditaciones, encuentran la experiencia
de la realidad. Namkai Norbu Rimpoche sostiene
en uno de sus escritos: "Tenemos seis
sentidos: cinco y la mente que percibe,
seir; del mismo modo, tenemos seis órganos
de los sentidos. Cuando tomamos contacto
con los objetos no permanecemos en la condición
dualista, sino en la presencia del instante
o la contemplación. Descubres todo
el universo. Toda consideración
objeto-sujeto y objeto en integración.
Si tienes esa experiencia, ese principio,
hay entonces muchas posibilidades".
(Incluyo estos párrafos del budismo
tibetano principalmente porque constituye
para mí lo más cercano del
pensamiento oriental.)
5. En la física moderna, el universo
se concibe como un tejido dinámico
de acontecimientos interrelacionados: "La
consistencia general de sus interrelaciones
determina la estructura del tejido todo,
no partículas separadas", señala
Chew en su teoría del cordón.
Todos los científicos coinciden
en el sentido de interconexión,
de interdependencia. Bohm dice que la ciencia,
que pretende separar el mundo en sus partes,
no puede descubrir las leyes físicas
primarias.
Si percibimos y trabajamos con interconexiones,
observamos niveles de complejidad creciente,
en vez de jerarquías.
6. En el contexto del nuevo paradigma,
Illia Prigogine estudia una nueva matemática
para describir el tiempo que se dirige
del futuro hacia el pasado y luego vuelve:
el tiempo caótico.
7. Karl Pribram, reconocido
neurocirujano, ha elaborado un modelo
de cerebro que bien
podría converger con la teoría
del movimiento holonómico de Bohm.
El cerebro también cumple un proceso
paralelo al digital , que involucra principios
holográficos; la parte contiene
al todo, esto se refiere a la información
contenida en una partícula de ADN:
la información del universo está contenida
en cada una de nuestras células.
El orden implicado alberga nuestra realidad,
lo mismo que el ADN del núcleo de
la célula contiene la vida potencial
y dirige la naturaleza de su despliegue.
La teoría en tandem de Bohm y Pribram
contiene la noción fundamental:
nuestros cerebros construyen matemáticamente
la realidad "concreta" al interpretar
frecuencias de otra dimensión, una
esfera de realidad primaria significativa,
pautada, que trasciende el tiempo y el
espacio. El cerebro es un holograma que
interpreta el universo holográfico.
Si el cerebro funcionase como un holograma,
tendría acceso a un todo mayor,
a un campo o esfera de "frecuencia
holística" que trascendiera
los límites espaciales y temporales,
y, según Pribram, este campo podría
ser el dominio de la unidad en la diversidad
trascendental descrito por místicos
y sabios del mundo. El modelo de Pribram,
además de explicar aspectos desconcertantes
del funcionamiento del cerebro, abre perspectivas
enteramente nuevas para las especulaciones
sobre estados místicos, fenómenos
parapsicológicos, curas espirituales
y muchos otros antes excluidos de la "indagación
científica seria". En Rusia,
la psicotrónica es una ciencia orientada
a estudiar maneras de conocimiento que
admite como legítimos estados distintos,
expandidos y alterados, de conciencia.
Desde hace ya más de cincuenta años,
los especialistas realizan con éxito
diversas experiencias e indagaciones.
Exploraciones del macro y micro mundo han
dado actualmente una imagen de la realidad
totalmente distinta de la del universo
mecanicista. El mito de la materia sólida
e indestructible se desintegró bajo
el impacto de las pruebas teóricas
y experimentales. Se ha comprobado, por
ejemplo, que los átomos son en esencia
vacíos; las partículas subatómicas
presentan la misma naturaleza paradójica
que la luz, manifestando las propiedades
de las partículas o las propiedades
de las ondas, según como se encuadre
el experimento.
8. El físico cuántico Max
Planck considera que una partícula
es al mismo tiempo energía y luz.
Sustentando sus aportes en el principio
de no-contradicción, dice que "hay
una realidad más allá de
los cinco sentidos y la lógica;
debemos crear una nueva lógica que
incluya el principio de contradicción
y de no-contradicción, porque más
allá del raciocinio lógico,
podemos visualizarnos dentro de la luz,
y la luz dentro de nosotros".
De este modo, el mundo de las sustancias,
de la materia sólida, fue reemplazado
por el de los procesos, los sucesos, las
relaciones, la actividad. En palabras de
Bateson , pensar en términos de
sustancia y de objetos separados constituye
un error epistemológico, una confusión
de tipos lógicos.
Consideraba además que el pensar
de los seres humanos no difiere del de
la naturaleza; objetivo más importante
sería lograr un nuevo modo de pensar,
manera que Bateson declaraba no saber cómo
explicar racionalmente. No hay un entendimiento
intelectual de la experiencia de unidad
y de vacuidad... Chogyam Trungpa lo dice
así: "Todos estamos unidos
por el aire que respiramos...".
No fue por casualidad que los científicos
se acercaron a las filosofías orientales
y al misticismo. En ellas encontraron afinidades
y experimentaron consigo mismos.
En el viejo paradigma, la conciencia y
la inteligencia eran consideradas productos
del cerebro y podían ser explicadas
en términos neurofisiológicos;
esto también es un error de tipo
lógico, señala Bateson. Sería
como creer que la programación en
la TV depende de su sistema electrónico.
La conciencia y la inteligencia creadora
son atributos esenciales de la existencia
humana, a la vez inmanentes y trascendentes
del mundo fenoménico.
La causalidad lineal ha sido reemplazada
por una causalidad circular y por sincronicidad,
que es parte del pensar complejo. No podemos
emplear un pensamiento de índole
causal lineal para comprender acontecimientos
desligados del tiempo y el espacio (sincronía:
relación no causal que une acontecimientos
de forma significativa). ¿Cómo
explicaríamos el sentir la mirada
del otro?
El pensamiento complejo tiene un sentido
de tejido de malla; el pensar analítico
no es suficiente, necesita de la asociación,
de ligazones, de contexto. Es un pensar
en término de redes. Hoy el tema
de las redes se acepta como una necesidad
natural; éstas llevan a la acción
en cooperación y, como consecuencia
lógica, a la solidaridad. En el
fluir, como afirma el psicólogo
Mihaly Csikzentmihalyi, arriba a la espiritualidad
inmanente; los temas están imbricados,
no separados. "Fluir, el proceso de
total involucración con la vida".
Su libro Flow, de 1991, y el último:
Our evolving selfs: una psicología
para el tercer milenio, están basados
en esta hipótesis.
Hoy, además
de interdisciplinas, hablamos de transdisciplinas.
La interdisciplina
se funda en conexiones de disciplinas constituidas,
sin poner en el tapete fronteras y territorios.
La transdisciplina supone una manera de
pensar que toma elementos de cada disciplina
y no implica fronteras cerradas.
El pensamiento del nuevo paradigma no enfatiza
la acción de un hemisferio cerebral
por sobre el otro; necesitamos ambos por
igual: la lógica y la razón
sin la primacía de una sobre la
otra. Actualmente, nos referimos a los
crecientes niveles de complejidad, todos
interdependientes y relacionados.
Metafóricamente, la imagen del viejo
paradigma podría ser la de una pirámide
(jerarquías), y la de un árbol
para este nuevo paradigma (interdependencia):
las raíces se nutren de la tierra
y la copa se nutre de la luz. Tienen la
misma importancia.
En nuestro campo, la
salud no puede ser pensada como el polo
opuesto a la enfermedad.
Interpretar la salud mental como algo separado
de la salud física es dicotómico.
Podemos pensar en términos de trastornos
que pueden manifestarse en distintos niveles
del organismo: físico, mental, emocional,
y también en los distintos sistemas
de los que formamos parte: individual,
familiar, social; somos parte de una trama
de complejidad creciente: la afectamos
y somos a igual tiempo afectados por ella.
La medicina psicosomática nace en
este siglo. Sabemos cómo influye
el pensamiento en el origen y desarrollo
de las enfermedades, y sabemos también
cómo, por medio del pensamiento,
podemos participar del proceso de curación.
Esta manera de pensar la enfermedad remite,
de alguna manera, a las antiguas culturas,
en las que la gente de la comunidad podía
ayudarse y ayudar a los otros: el shaman,
que tenía acceso a los espíritus
de la naturaleza y de los dioses, era llamado
sólo en ciertos casos. La enfermedad
no era concebida como un fenómeno
individual, sino contextual.
La información del organismo está presente
en cada una de sus células; en consecuencia,
podemos pensar que podemos enviar con nuestra
mente al resto del organismo mensajes para
favorecer nuestra curación.
En neurofisiología se realizan experiencias,
entre otras, sobre cómo la mente,
focalizando la atención, logra aumentar
el metabolismo del oxígeno en un
miembro. En psiconeuroinmunología
se han investigado los neuropéptidos,
que son el correlato bioquímico
de la emoción.
En la curación del cáncer
son reconocidas las investigaciones de
Simonton y Siegel , quienes trabajan con
los pacientes en técnicas de visualización.
También las curaciones por medio
de los campos energéticos, o la
entrada en estados alterados o expandidos
de conciencia, permiten acelerar los procesos
de curación, integrados a la medicina
alopática.
El empleo de estos medios para la curación
de las enfermedades es una de las manifestaciones
de los cambios de paradigma en Occidente.
Las prácticas se acercan a las de
Oriente, al igual que los paradigmas.
Dice Stan Grof : "Los revolucionarios
avances en la ciencia occidental moderna:
física, astronomía, biología,
medicina, teoría de la información,
teoría de los sistemas e investigaciones
de la conciencia, nos dan una imagen del
universo y de la naturaleza humana que
se asemeja cada vez más a la de
las filosofías espiritualistas de
la antigüedad y de Oriente. Se diría
que nos estamos acercando a una fabulosa
síntesos de lo antiguo y lo moderno,
y una integración de alcances tan
profunods entre las grandes realizaciones
de Oriente y Occidente no puede dejar de
tener hondas consecuencias sobre la vida
de este planeta".
Los paradigmas tienen una poderosa influencia
indirecta en toda la sociedad; la inclusión
de la mujer en la toma de decisiones, por
ejemplo, forma parte del nuevo paradigma.
En el paradigma agonizante, la primacía
de la lógica, de la razón,
del análisis (atributos del hemisferio
izquierdo, cúmulo de items más
desarrollados en el hombre) tuvo como consecuencia
una visión patriarcal del mundo,
del dominio de lo masculino sobre lo femenino.
En el paradigma actual ambos hemisferios
tienen la misma jerarquía. Se trata
de un enfoque holístico, que integra
armoniosamente lo anterior, la intuición,
la poesía, lo que compete al hemisferio
derecho, predominante en la mujer. Incluir
a la mujer en lugares antes reservados
a los hombres cambia la toma de decisiones,
enriquece el pensamiento masculingo, produce
soluciones del tipo de "todos ganan",
no del "yo gano, tú pierdes".
Sin dudas, hoy estamos reexaminando el
modelo, cambiando, no ya al agente dominande
del sistema, sino el sistema mismo. De
esta manrea, sociedades patriarcales basadas
en la jerarquía masculina, en el
dominio, en el poder de la espada, se transformarán
en participativas y cooperativas. Es el
poder del cáliz, como propicia la
socióloga Riane Eisler .
En la sociedad participativa, el pensamiento
es solidario. Pensar y actuar en redes
es un hecho natural y la espiritualidad
forma parte de la cotidianeidad.
Otro cambio, como consecuencia del nuevo
paradigma, es la relevancia que ha adquirido
hoy la ecología, que puede definirse
como el cuidado de la naturaleza frente
a la lucha por dominarla. Desde 1972, primer
congreso sobre el medio ambiente, ha habido
cambios fundamentales. Somos conscientes
de ellos, somos más sensibles a
lo que nos rodea.
Edgar Morin señala: "En economía,
apostar al desarrollo y al porvenir brillante
trajo como consecuencia esta incertidumbre
en la que estamos. Estamos en una crisis
de futuro. Para nuestra cultura, basada
en la seguridad, la incertidumbre produce
más estrés, más sufrimiento;
es un círculo infernal". Frente
a las puertas del siglo XXI, sabemos que
no hay nada estable, que lo único
estable es jutamente el cambio. Quizá sean
las mujeres, una vez más en la historia,
las encargadas de determinar el destino
de ese cambio.
Es trabajo de la mujer reconectar a hombres
y mujeres en una dimensión de conciencia única
que abra la puerta a sistemas más
amplios, a los que pertenecemos y con los
que interactuamos, para poder aprender
a transitar cómodamente la inertidumbre
del devenir.
Capítulo XXI
EMPUJANDO LOS LÍMITES DEL PARADIGMA
SISTÉMICO
El descubrimiento del
holograma junto a la apertura de algunos
científicos
hacia la antigua sabiduría oriental
son algunos de los factores que sustentan
la integración de la espiritualidad
en el pensamiento sistémico.
Hablar hoy de psicología espiritual
sería, para muchos profesionales,
poco serio. Esto se relaciona generalmente
con el campo de las creencias, del pensamiento
mágico, del animismo, es decir,
con un terreno al que se le ha negado tradicionalmente
cualquier inclusión en el estatos
científico. Pero el descubrimiento
del holograma, la apertura de ciertos científicos
a la antigua sabiduría oriental,
el pensamiento sistémico a partir
de la cibernética y de la teoría
de la información, como también
los avances científicos, y aun la
aventura del pensamiento en el marco del
universo en una dimensión holística,
fueron sustentando la integración
de la espiritualidad en el pensamiento
sistémico.
Estamos en la era del pensar complejo y,
como terapeutas familiares, no nos basamos
sólo en un pensamiento causal, lineal,
sino sistémico.
Las configuraciones complejas nos abren
espeacios de mayor percepción y
nos insertan en un sistema más amplio,
con un sentido de pertenencia en el que
estamos conectados, de un modo interdependiente
y mutuamente afectados.
La experiencia espiritual viene entonces
a completar un estado de conciencia, ampliándola
y expandiéndola. De este modo nos
reconocemos como sistemas con otros sistemas,
donde la espiritualidad se integra naturalmente
en nuestro pensar, y pasamos a percibirnos
como la unidad dentro de la diversidad.
Los nuevos paradigmas
Como ya se dijo, Thomas
Khun define los paradigmas científicos como sistemas
conceptuales que dominan el pensamiento
de comunidades científicas durante
un período determinado de la evolución
de las cicencias. Finalmente, el viejo
y el nuevo paradigma representarán
cosmovisiones diferentes e incompatibles
entre sí. Esta secuencia se repite
una y otra vez en la historia de las ciencias.
El nuevo paradigma, del que hoy somos testigos
y actores, también ha recibido sus
fundamentos a partir de los cuestionamientos
que la física cuántica ha
hecho de las concepciones básiscas
de la física newtoniana. Estos nuevos
pensadores pudieron despojarse de las limitaciones
del puritanismo ideológico prediminante
en el positivismo occidental, y construir
la "herejía" de una nueva
concepción -impensable para los
conservadores- sobre el universo. No es
improbable que la nueva mirada haya recibido
la influencia del antiguo pensamiento oriental.
La unidad en la diversidad
Dentro de ese sistema
de red, el razonamiento lineal no puede
basarse a sí mismo,
sino que debe aceptarse la apertura para
intentar llegar a la comprensión
de todo el sistema, es decir, para comprender
la unidad en la diversidad.
La espiritualidad se inserta naturalmente
en este tipo de configuraciones a las que
el pensamiento causal-lineal tiene un acceso
más que restringido. Así,
la experiencia espiritual conforma un estado
de ampliación y expansión
de la conciencia, donde nos reconocemos
como sistemas interconectados con otros
sistemas. Allí somos la unidad en
la diversidad y allí es donde la
espiritualidad entre naturalmente. Poor
eso, para Maturana1, "lo que llamamos
aexperiencias espirituales o místicas
son experienciuas de pertenencia o de comunidad
en un ámbito más amplio que
el de la realización personal (...)
El fenómeno espiritual es un estado
de conciencia, un modo de vivir cierta
dinámica de relación mçás
o menos abarcadora de las distintas dimensiones
del vivir humano. Una experienca de esa
clase tiene consecuencias en todas las
dimensiones del hacer y del relacionarse,
y por esto es transformadora".
Indudablemente, las fornteras de las ciencais,
de la educación y del origen del
conocimiento se han modificado radicalmente.
Hablamos y trabajamos transdisciplinaria
e interdisciplinariamente. Entramos en
los campos de otras disciplinas y volvemos
a salir, porque la información y
la energía son los elementos constitutivos
de nuestro conocimiento actual, no sus
objetivos.
Desde el constructivismo2 social
En el mundo posmoderno
cobramos creciente conciencia de que
los objetos de los que
hablamos no están en el mundo sino
que son producto de nuestras percepciones,
de nuestra manera de hablar, de las construcciones
y co-construcciones que realizamos. Surgen
nuevos términos que definen los
nuevos quehaceres y reconstruimos continuamente
el lenguaje.
Reconceptualizamos nuestro yo y nuestras
relaciones sociales. Cambiamos nuestra
forma de hablar, de relacionarnos, de pensarnos,
mientras somos pensados por nuestro tiempo.
Todo esto conmociona nuestras premisas
sobre el yo, haciéndonos dudar de
las dtradicionales pautas de relación.
El yo que creemos que somos no es un yo
estático sino más bien dinámico,
un yo en continuo proceso de cambio, abierto,
que va construyéndose y deconstruyéndose
pemanentemente, en la medida en que crece
y evoluciona.
Para los orientales, la realidad es una
construcción con todos los marcos
abiertos y, por lo tanto, cambiantes; en
ese sentido la base de la realidad es la
impermanencia.
La forma de redefinirnos a nosotros y a
los otros a través del lenguaje,
de la conversación, es fundamental
para el futuro de esta nueva cultura que
estamos forjando y también para
las relaciones mismas. Cambiando el lenguaje
construimos nuevas formas de interacción
social y con esto formamos nuevas maneras
de ser, de comprender cómo nos relacionamos,
quiénes somos y para qué estamos
en este mundo.
Los distintos y múltiples accesos
a La Verdad nos obligan a una toma de conciencia,
a cambiar el lenguaje jerárquico,
verticalista, fundado en el par dominador-dominado
correspondiente al mundo moderno, por un
lenguaje de cooperación, de partnership,
como propone Riane Eisler. El lenguaje
de cooperación está marcando
una creciente tendencia que se comprueba
incluso en el campo del quehacer científico,
laboral y educacional. En el lenguaje del
partnership reconocemos la necesidad de
pensar y accionar de modo interdependiente,
entramos en el dominio del pensar solidario,
profundamente ligado a la espiritualidad.
Es matrilineal o de partnership porque,
existiendo interdependencia, no hay primacía
de jerarquías, sino aceptación
del otro como legítimo otro.
El paradigma social
y los límites
de la psicología
Los paradigmas, como
vemos, tienen implicancias individuales,
familiares y sociales. Nacen
en las ciencias y lentamente tiñen
el pensamiento y las acciones de una época
en todos los ámbitos.
"Dentro de la educación
el cambio esta dado por la excelencia.
Ya
no se trata de competir con otros sino
con uno mismo."
Karl Pribram aseguraba
que había
que ejercitar a las generaciones más
jóvenes para que se familiaricen
con la paradoja, porque en los nuevos hallazgos
científicos abundan las contradicciones.
En este nuevo contexto, se ha producido
un intento de capacitación, por
parte de maestros y alumnos, para la toma
de decisiones correctas.
La psicología podría reconstruirse
basándose en lineamientos éticos
y sociales más comprometidos, sin
competir con disciplinas duras menos vinculadas
con la ética y moldeadas por trescientos
años de escisión entre lo
científico y lo espiritual.
"La argumentación de la psicología
debe ir más allá de la mente,
del individuo, del contexto; más
allá de cómo percibimos la
relación mente-mundo externo."
Esto significa ir a
los puntos de incertidumbre, donde nosotros
somos responsables de las
conexiones que establecemos entre nosotros
y aquellos que nos rodean, y del modo como
los definimos: compañeros, extraños,
exranjeros, amigos, etc.
En esta construcción social e individual
de las conexiones, vamos dando forma a
nuestra identidad, al sentido de nuestros
deseos y a lo que somos, para nosotros
mismos y para los que nos rodean.
La psicología puede y debe participar
en este tipo de conexiones y considerar
los profundos cambios que deben articularse,
para la transformación de nuestra
vida y la del núcleo de influencia
al que los terapeutas tenemos acceso.
A partir de los sucesivos cambios en la
manera de pensar, podremos volver a dar
crédito a un conocimiento interno,
o voz interior, que nos es propio y del
que nos habíamos apartado. Este
inner knowledge, o voz interna, es aquella
que puede discriminar. Pero es necesario
desarrollar esta potencia mediante prácticas
de meditación y de focalización,
que nos conecten profundamente con nosotros
mismos, con la esfera de conocimiento primario,
y así religarnos con lo espiritual.
El conocimiento interno o inner knowledge
se da en la experiencia espontánea
y sólo puede explicarse en otro
lenguaje. La experiencia espontánea
no es sólo racional ni lo son nuestras
relaciones con los otros. ¿Cómo
explicar lo complejo en un lenguaje lineal,
racional y lógico? Uno y otro configuran
distintos dominios de operación.
En el lenguaje que emerge de la construcción
social, en la realidad que percibimos o
entendemos como una construcción
social, impera la autorreferencialidad.
Estamos inmersos en aquello a lo cual nos
referimos y, sin embargo, hacemos como
si habláramos desde afuera. Hablamos
de nuevos paradigmas, de procesos, relaciones,
actividad, contexto, pero seguimos actuando
en el conocido mundo cartesiano de objetos
separados, de materia, sustancia, etc.,
como si hubiera una mente que supuestamente
está en el cerebro organizándolas.
Tenemos ideas de lo que es la mente, del
cerebro, las cuales están apegadas
a las teorías sistematizadas basadas
en premisas que dan por sentado la naturaleza
y el límite de sus responsabilidades,
dejando sin analizar distintos aspectos
cruciales de ellas. La mente se ubica tradicionalmente
en el cerebro, pero, ¿sería
posible pensar en lamente como un holograma
inserto en cada célula?
Nuestra responsabilidad
En este mundo de relaciones
sociales todos tenemos, como dice John
Shotter, una responsabilidad
societaria mayor: la de mantener la comunicación
de manera comunal y la de desarrollarnos
y actualizarnos para poder manejarnos con
los cambios que ocurren fuera y dentro
de nosotros mismos. Esto sólo es
posible en sociedad. Sin embargo,a menudo
nos olvidamos que ser es ser con los otros.
Recreamos la ilusión de la separatividad:
yo puedo ser yo, sin tú.
Respiramos el mismo aire, las moléculas
de otros nos respiran: esto denota que
somos la unidad en la diversidad. Sin embargo,
decimos que somos individuos separados.
Podemos actuar el "como si" a
los efectos de estudio, pero no debiéramos
olvidar que somos sistemas vivientes dentro
de otros sistemas mayores en un continuo
interactuar en que nos afectamos mutuamente.
Los orientales enseñan a pensar
la realidad como construcción y
cambio continuo. Las similitudes con el
pensar del constructivismo son muchas:
el ejercicio de la terapia constructivista
consiste en escuchar al otro, no desde
un marco sistematizado de referencia, sino
desde uno mismo. Dejar el ego de lado,
esto es, estar para el otro, sin pensar
en nuestros deseos: vale decir, reconocer
al otro como un legítimo otro.
CONSTRUCTIVISMO Y ESPIRITUALIDAD
¿Es posible que los cambios de
paradigma estén conectados con el
acercamiento de la ciencia moderna a la
sabiduría antigua?
En los últimos años he intentado
consolidar la integración de la
espiritualidad como parte del pensamiento
sistémico. El constructivismo ha
sido una de las articulaciones posibles.
En tanto pensadores sistémicos,
no utilizamos sólo el modelo causal-lineal
sino también el sistémico;
observamos configuraciones complejas en
el cosmos, en las que la espiritualidad
ingresa de modo natural. Al no ser un pensamiento
causal-lineal, no nos regimos sólo
por una lógica de carácter
deductivo. El observar configuraciones
complejas abre espacios de mayor percepción
y nos inserta en un sentido de pertenencia
a un sistema más amplio, con el
que estamos conectados, interdependiente
y mutuamente afectados. La experiencia
espiritual es un estado de la ampliación
de la conciencia; en virtud de esta expansión,
nos reconocemos como sistemas interconectados
con otros sistemas.
A partir del impacto del nuevo paradigma
ya no podemos desechar el Tai Chi ni tampoco
otros aspectos del pensamiento oriental,
como mero misticismo. Fritjof Capra, en
El Tao de la Física, propone al
Tao como el paradigma de la física
subatómica.
Yin-yang significa literalmente el lado
claro y el oscuro de la misma montaña.
La vida es una danza continua de opuestos,
una dialéctia atemporal. Los principios
de la complementariedad, la cuántica
y la teoría de la relatividad organizan
el pensamiento de la física contemporánea.
Junto a los sistemas en equilibrio y las
concepciones cológicas, aquellos
principios nos recuerdan que las pautas
y las relaciones anteceden a las cosas
mismas a ser organizadas. Incluso la personalidad
es un patrón codificado de interdependencias.
El dualismo de espíritu-materia
es falso, la realidad es inclusiva.
El modelo holográfico es una de
esas teorías integrales que abarca
la ciencia y el espíritu. Quizá sea
aquel paradigma paradójico, sin
límites, por el que está clamando
nuestra ciencia. La teoría lleva
implícita la asunción de
que los estados armónicos, coherentes
de la conciencia, están más
sintonizados con el nivel primario de la
realidad, en una dimensión de orden
y armonía.
Las descripciones de una sensación
de flujo, de cooperación con el
universo, que han sido puntualizadas en
diversas investigaciones sobre el proceso
creador o los rendimientos atléticos
extraordinarios y, a veces, en la vida
cotidiana, ¿significan nuestra unión
con la fuente?
Si el cerebro funcionase como un holograma,
tendría acceso a un todo mayor,
a un campo o esfera de "frecuencia
holística" que trascendería
los límites espaciales y temporales.
Según Pribram, este campo podría
ser el dominio de la unidad en la diversidad
trascendental, descrito por místicos
y sabios. El modelo de Pribram de un cerebro
que funciona según principios holográficos,
además de explicar aspectos desconcertantes
del funcionamiento del cerebro, abre perspectivas
enteramente nuevas para las especulaciones
de estados místicos, de fenómenos
parapsicológicos, de curas espirituales.
Todos los científicos que adhieren
a este paradigma coinciden en el sentido
de interconexión, de interdependencia.
Bhom señala que la ciencia, que
pretende separar el mundo en sus partes,
no puede descubrir las leyes físicas
primarias.
Probablemente, la amistad entre Bhom y
Krishnamurti, y la de Pribram con Allan
Watts, hayan influido en sus teorías.
Si percibimos y pensamos interconexiones,
observamos niveles de complejidad crecientes,
no jerárquicos.
Así se da que el mundo de las sustancias,
el universo de la materia sólida
del enfoque cartesiano, fue reemplazado
por el de procesos, sucesos, relaciones.
La onciencia y la inteligencia creadora
son atributos esenciales de la existencia
humana, a la vez inmanentes y trascendentes
del mundo fenoménico.
No podemos utilizar un pensamiento causal
para comprender acontecimientos desligados
del tiempo y espacio. Rupert Sheldrake3
estudia este fenómeno, las sincronicidades,
al igual que investiga los campos morfogénicos.4
Todos estos cambios producidos en este
siglo nos demuestran que el saber objetivo
es cada vez más cuestionado, que
cae cada vez más en descrédito.
El pensar sistémico pertenece al
del nuevo paradigma. Deberíamos
enriquecernos conociendo, por ejemplo,
las posibilidades de curación que
combinan las visualizaciones con los estados
modificados de la conciencia, como el entrenamiento
autogénico, la meditación,
la hipnosis; el modelo holográfico
ayuda también a explicar el extraño
poder de la imagen: se ha comprobado que
los acontecimientos son afectados por lo
que imaginamos, por lo que visualizamos.
Desde otra convergencia -el constructivismo-,
la tecnología que hemos logrado
ha favorecido el tremendo incremento de
los estímulos sociales y, como consecuencia,
ha habido grandes cambios de nuestra experiencia
cotidiana, de nosotros mismos y de los
demás.
En nuestras conversaciones están
implícitos los valores. A medida
que cambiamos las percepciones, cambiamos
la acción y la conversación,
y por ende, cambian los valores. Esto incluye
la responsabilidad sobre el quehacer, como
diría Bateson.
BUDISMO Y PENSAMIENTO
SISTÉMICO*
Al no ser éste un pensamiento lineal,
la persona ve una configuración
compleja; no usa la lógica racional
causal, la lógica deductiva: "!"Ah!,
si esto es así, por lo tanto o entonce,
esto", sino que descubre configuraciones
complejas (por eso el poeta es peligroso).
De este modo abre espacios de mayor percepción
y se inserta en un sentido de pertenencia
a un sistema más amplio.
El enfoque constructivista, al que adhiero,
considera que el sujeto construye la realidad.
El marco del consultorio no es un marco
sistematizado sino que es preciso dejar
de lado el ego del terapeuta, sus deseos,
y actuar desde el reconocimiento del otro,
del paciente como otro legítimo,
y saber que vamos haciendo a medida que
veamos siendo. En este proceso, no hay
que pensar en un self estático sino
en uno que va construyéndose a medida
que cambiamos. En la conversación
terapéutica vamos formando las acciones
y trabajamos con la responsabilidad sobre
ellas, y vamos reconociendo que co-construimos
nuevas formas de realidad social y, en
consecuencia, nuevas formas de ser nosotros
mismos.
Al invitar al paciente a asumir la reponsabilidad
de sus acciones y contextualizarlo en un
mundo posmoderno como el que nos toca vivir(en
donde se reconoce estar continuamente informado
por distintos medios y recibir distintas
verdades, todas válidad), lo invito
a tomar la decisión de la acción
a seguir en base a su conocimiento interno,
su inner knowledge. Sucede naturalmente,
y como elección de los pacientes,
el pedido de querer entrenarse en el empleo
del pensamiento intuitivo. Esto es, no
sólo avanzar lógicamente,
sino aprender a usar el otro hemisferio
cerebral favoreciendo el inner knowledge,
darle crédito, desarrollarlo. Es
más difícil que el camino
de "Vos sos el culpable", pero
también más gratificante.
El constructivismo tiene muchas similitudes
con el budismo. El budismo es una religión,
una filosofía y una psicología;
piensa la realidad como construcción
y cambio continuo, y se refiere a la impermanencia
como base de todas las cosas. El budismo
considera que omos parte del todo y que
los seres humanos vivimos con la ilusión
de separatividad...
Es la primera vez en la historia de los
paradigmas que Occidente y Oriente se acercan
tanto, y esto tiene consecuencias muy importantes
para la humanidad toda. Estamos en el camino
de los senderos que se bifurcan, y somos
nosotros, con nuestras elecciones, quienes
decidiremos cuál es el camino que
queremos seguir, no sólo como profesionales,
sino, fundamentalmente, como personas.
Capítulo XXII
CONSTRUCTIVISMO EN LA VIDA COTIDIANA*
La abrumadora cantidad
de información
a la que estamos sometidos -y de la que
somos beneficiarios- ha demolido los círculos
coherentes de consenso, y el tener acceso
a múltiples ópticas, todas
válidas, pone en tela de juicio
los conceptos sobre lo que opinamos, creemos,
apostamos.
El mundo actual no es igual a como era
cuando nacimos: cuando yo era chica, recibir
una llamada telefónica internacional
era motivo de comentario en el barrio.
Viajar en avión era un acontecimiento;
nos casábamos hasta que la muerte
nos separara, etc.
Las relaciones personales se tejían
en pequeños grupos. Hoy, en un solo
día, vemos y tratamos a tantas y
tan disintas personas, en diferentes ámbitos
y medios (cara a cara, telefónicamente,
por fax, teléfono celular, etc.),
que en cada una de estas relaciones enfrentamos ópticas
diversas para los mismos temas, y todas
válidas. Pedimos "aire" para
estar solos y, ¿qué es estar
solos? ¿Solos con el fax, con la
computadora?
Nuestro mundo posmoderno sólo brinda
relaciones cortas e intensas, en paseos,
viajes, congresos y conferencias. Surgen
nuevos términos que definen los
nuevos quehaceres; reconstruimos continuamente.
Todo esto ha forjado una nueva cultura.
La forma en que nos redefinamos en el ámbito
del lenguaje será decisiva para
el futuro de la cultura y de las relaciones
mismas. Nuestras conversaciones forman
las acciones.
En nuestras conversaciones están
implícitos los valores; al cambiar
la percepción cambia la acción,
cambia la conversación, cambian
los valores. Es un movimiento circular;
más aún es como la espiral
de Vico. Esto incluye la responsabilidad
sobre el quehacer; en última instancia,
al decir de Bateson: "en cada una
de nuestras acciones nos debemos la responsabilidad
de éstas".
Al hablar de la trama social, Gergen asegura: "El
siglo XIX proponía una visión
romántica de las relaciones: pasión,
sentimientos, creatividad, alma; este vocabulario
era esencial para el establecimiento de
relaciones comprometidas, amistades fieles
y objetivos vitales". A principios
del siglo XX la cosmovisión modernista
pone en peligro el vocabulario romántico.
Para los modernistas, la principal característica
del yo es su capacidad de raciocinio. Las
personas "normales" son previsibles,
honestas, sinceras; creen en el sistema
educativo, en la vida familiar estable,
en la elección racional de determinada
estructura matrimonial. Para Gergern estos
conceptos caen en desuso por la saturación
social, derrumbándose los basamentos
sociales que los sustentaran. Según él,
la saturación social nos proporciona
una infinidad de lenguajes del yo incoherentes
y desvinculados entre sí. Por cada
cosa que "sabemos con certeza" se
levantan resonancias que dudan y hasta
se burlan de lo que creemos, nos impulsan
en mil direcciones distintas, hacen que
el concepto del yo auténtico se
esfume, lo reconocible ya no está.
Podemos definir un yo en proceso, abierto
a múltiples cambios.
Esta erosión del yo, idntificable
actualmente en nuestra era posmoderna,
está signada por una pluralidad
de voces que rivalizan por el derecho a
la existencia, que compiten entre sí por
el derecho a ser aceptadas como expresión
legítima de lo verdadero y de lo
bueno. A medida que estas voces amplían
su poder y su presencia, se subvierte todo
lo que parecía justo, lógico,
correcto. En el mundo posmoderno cobramos
creciente conciencia de que los objetos
de los que hablamos no están "dados",
sino más bien son productos de nuestras
perspectivas particulares, de nuestras
maneras de hablar.
Cambiando nuestra manera de hablar construimos
nuevas formas de relación social
y, al hacerlo, formamos nuevas maneras
de ser nosotros mismos, para con nosotros
y los que nos rodean; modificamos la forma
de lelacionarnos, de comprender cómo
nos relacionamos, quiénes somos
y para qué estamos en este mundo.
En el campo de la psicología esto
tiene implicancias importantes. Si nuestra
manera de hablar es formativa de nuestras
relaciones sociales, entonces, nuevas formas
más éticas llevarían
a reconstruis la psicología a lo
largo de líneas éticas y
sociales en las que, hasta ahora, y por
competir con disciplinas duras, en principio
desvinculadas de consideraciones morales,
aquella no podía entrar.
Hacer ciencia no implica estar aislados,
separados de lo que nos rodea. La psicología
puede y debe participar de este tipo de
conexiones, dado que estamos en la finalización
del milenio con hechos que transforman
nuestra vida cotidiana.
Históricamente, la psicología
se mantuvo fuera de las argumentaciones
de la ética. El momento actual nos
obliga a tomar posición ética
como nunca antes, debido a que sabemos
con certeza que somos parte del cosmos.
Todavía estuudiamos las disciplinas
aisladas entre sí, lo mismo que
el individuo aislado; sin embargo, actualmente
estamos comprendiendo que esta separación
es una construcción social.
El estudio de disciplinas separadas, el
análisis de cada cosa, el alcance
de lo tecnológico, nos llevó a
sostener ciegamente la idea de la separattividad.
La ciencia, la vida, todo fue analizado,
pero este análisis se hizo de una
manera limitada, limitante, sin tener en
cuenta que éramos parte de un todo,
al que dañamos con nuestra ilusión
de separatividad.
Siempre supimos que aislábamos el
objeto únicamente para estudiarlo,
pero terminamos creyendo que los conocimientos
obtenidos eran válidos para todos
los ámbitos.
Las ciencias han entrado en un período
anormal dentro de la evolución del
paradigma; como diría Khun, es un
período de transición, donde
el viejo paradigma racional agoniza y el
nuevo, holístico, aún no
terminó de nacer.
Tenemos ideas sistematizadas de la mente,
del cerebro, apegados a las teorías.
Las premisas de dichas teorías dan
por sentado la naturaleza y el límite
de sus responsabilidades, y dejan sin analizar
distintos aspectos cruciales de ellas.
La mente está en el cerebro, ¿o
podemos pensar como mente, corazón,
o mente como un holograma que está en
cada célula?
En la relación social nos vamos
creando, recreando, construyendo y reconstruyendo.
Es una dialéctica del hacer y del
ser hechos. Es un construccionismo social
e individual. En lo individual, cada uno
construye y hasta puede llegar a una conclusión
que no sea necesariamente la misma que
la de mañana.
A todos nos ha sucedido participar de sagaces
debates en los que las opiniones están
polarizadas y nos parecen válidas
tanto una como la contraria. Tenemos opciones:
podemos elegir creer o ser totalmente escépticos,
burlarnos de nosotros mismos o tomar la
realidad como un sueño; porque nadie
tiene la verdad, ¡Era tan cómodo
el mundo moderno de "la verdad",
de la autoridad del sistema patriarcal" Hoy
no existen aquellos ejes de referencias.
En el andar aprendimos, con Deborah Tannen,
que las mujeres hablan de sentimientos
y los hombres de acciones, y mucho más
que eso. Se trata de las famosas diferencias
de género, que responden a la ubicación
distinta en la jerarquía dentro
de un mundo patriarcal. Está en
nosotros hallar en el amplio abanico del
futuro el lugar que nos es propio. Es una
opción individual y social.
Berger y Luckman, que en los años
sesenta publicitaron la construcción
social de la realidad, marcaron nuestrasmaneras
de pensarnos a nosotros mismos y, desde
entonces, también hemos construido
y reconstruido nuestras identidades de
acuerdo con los distintos nfoques.
El pensamiento de los budistas enseña
a pensar la realidad como construcción
y cambio continuo; la impermanencia es
para esta filosofía la base de todas
las cosas. También las sociedades
primitivas tradicionales concebían
al hombre como parte integrante de la naturaleza.
Somos los occidentales los únicos
que nos creemos separados de lo que nos
rodea.
Construimos la realidad en una imbricación
recíproca de lo social y lo individual
que está enmarcada también
por la memora genética.
En el ejercicio de la meditación,
o de estados no ordinarios de conciencia,
entramos en otra realidad no dicotómica
que, en el constante fluir, produce cambios
en la percepción de la realidad
cotidiana. Esto es parte de la experiencia
de la conciencia expandida o alterada,
experiencia difícil de transmitir.
Esta otra realidad se da en el nivel de
las sensaciones, en imágenes cambiantes
que el entendimiento intelectual no puede
abarcar. ¿Cómo explicar sucesos
fuera del tiempo y el espacio desde el
aquí y el ahora?
Para concluir: como sostiene John Shotter,
comprobamos que la realidad es una construcción
social; debemos dejar de pensar la realidad
en la que vivimos como homogénea,
como igual para todos en todos los lados.
Gente distinta en diferentes posiciones,
en diferentes momentos, vive realidades
diferentes. Por lo que debemos empezar
a repensar la realidad como diferenciada,
heterogénea, consistiendo en un
conjunto de diferentes regiones y momentos,
con diferentes propiedades. Podemos pensar
la realidad social como un turbulento fluir
de continua actividad social, que contiene
en sí básicamente dos tipos
de actividad: por un lado, un conjunto
relativamente estable de centros de actividad
bien ordenados, actividades autorreproductivas
sostendias por aquellos centros de ellas
que son responsables entre sí por
sus acciones, pero que están abiertos
al cuestionamiento de los otros. Por otro
lado, estas regiones o momentos de orden
institucionalizados están separados
entre sí por zonas de mayor desorden,
de actividad caótica, desordenada
e irresponsable. Es en estas zonas, regiones
marginadas en el límite del caos,
lejos de los centros ordenados de la vida
social, que ocurren los reales hechos de
interés para nosotros.
A medida que nos movemos de un mundo moderno
a uno posmoderno, nos damos cuenta de que
nuestra realidad es a menudo mucho más
desordeanda, fragmentada y heterogénea
de lo que previamente pensábamos.
Entonces, si la incertidumbre, la antigüedad
y la vaguedad son los rasgos reales de
gran parte del mundo en que vivimos, y
si la manera en que construimos y especificamos
estos rasgos va a influir posteriormente
sobre la naturaleza de nuestra vida conjunta,
entonces lo que está en juego es
aprehender cuál, de la pluralidad
de los futuros pasos a tomar, será el
más adecuado. ¿De quién
será la versión que nos conduzca
a un futuro mejor?

|