Autor: Kyu Bong Lee Fuente: Diálogo Universitario
El enigma de las aves migratorias: Otra evidencia
de diseño inteligente
"Aun la cigüeña en el cielo conoce su tiempo, y la tórtola y la grulla y la golondrina guardan el tiempo de su venida". -Jeremías 8:7.
El otoño casi se está acercando a su fin. Los vientos
del ártico soplan suavemente hacia el sur, anunciando que
el invierno no está muy lejos. Pronto se helarán
las tierras del norte, cubiertas de nieve. Repentinamente tú
oyes un ruido en el cielo. Miras hacia arriba y ves una bandada
de aves volando hacia el sur, escapando de las temperaturas congelantes
y buscando tierras más cálidas. Bandadas y corrientes
de aves continúan su viaje por centenares de kilómetros.
Cuando viene la primavera, sucede lo contrario: las aves vuelan
hacia el norte para empollar y criar a sus polluelos. La migración
es inequívoca, anual y rítmica, revelando una de
las grandes maravillas del mundo natural. ¿Cómo puede
uno explicar tales migraciones? ¿Por qué migran las
aves? ¿Cómo saben cuándo es el tiempo de comenzar
el largo viaje? ¿Qué guía su ruta y dirección
de vuelo? ¿Cómo saben su destino y cómo se
preparan para su viaje?1 Estas y otras preguntas han ocupado la
investigación de los científicos por años.
Algunas de las preguntas han producido respuestas claras; otras
aún están siendo investigadas. Para un científico
responsable, con una cosmovisión cristiana, la migración
de las aves es otro ejemplo que revela que hay un diseño
divino detrás de todas estas maravillas de la naturaleza.
La dispersión de las aves migratorias
Con las aves, la migración generalmente significa un viaje
en dos direcciones, un viaje anual de ida y de vuelta. Principalmente
esto ocurre con las aves en los grandes territorios del hemisferio
norte que son cubiertos estacionalmente con la nieve y el hielo
del invierno. Bandadas de aves de Eurasia y Norteamérica
cruzan la línea del ecuador para pasar la estación
invernal en Africa o Sudamérica. Por ejemplo, un gaviotín
o charrán ártico marcado, fue atrapado 90 días
después en la costa sureste de Africa, a 14.481 km (9.000
millas) de distancia de su hogar norteño. Otro voló
más de 16.090 km (10.000 millas) de Groenlandia para llegar
al sureste de Africa. Aún otro, anillado en la costa ártica
de Rusia, fue vuelto a tomar en Australia, a una distancia impresionante
de por lo menos 22.526 km (14.000 millas). El playerito, correlimos
o chorlito de rabadilla blanca hace el mismo trayecto otoñal
sobre el mar desde la costa de Canadá a la punta de la Antártida.
Entre las aves terrestres, los charlatanes o tordos arroceros navegan
por el aire 11.263 km (7.000 millas) o más entre los campos
de trébol de Canadá y las praderas de la Argentina.
La más famosa ave migratoria en Europa es la muy querida
cigüeña blanca, la que a veces remonta en un cuerpo
de aire caliente ascendente hasta una gran altura antes de planear
por unos 16 km sobre el Mediterráneo hasta el Africa. Algunos
playeritos han sido cronometrados a más de 161 km (100 millas)
por hora. Algunas aves migran grandes distancias sobre el agua
y vuelan tan alto como 4.267 m (14.000 pies). La altura máxima
registrada hasta ahora es la de los gansos de cerca del noroeste
de la India, que alcanzan 8.992 m (29.500 pies).
Cómo navegan las aves durante la migración
La mayoría de los biólogos ofrecen cuatro teorías,
y sugieren que las aves usan una o una combinación de ellas
en su navegación sobre largas distancias.
El uso de hitos terrestres. Esta siempre ha sido una teoría
popular. Muchas aves parecen seguir pistas visuales tales como
ríos, costas y cordilleras para arribar al destino correcto.
Sin embargo, esta idea no explica cómo las aves evitan perderse
durante su primera migración.
El uso del sol. De acuerdo con esta teoría, las aves,
como los seres humanos, poseen un reloj circádico interno
que les permite rastrear el diario ciclo luz-oscuridad. Junto con
este reloj interno, las aves parecen usar las sombras del sol para
lograr un sentido de posición. Por medio de estos dos mecanismos
las aves serían capaces de usar el sol como una brújula.
Las aves que viajan durante el día se podrían orientar
por la posición del sol. Pero en días nublados, cuando
no pueden ver el sol en absoluto, ¿cómo son capaces
de alinearse apropiadamente? Es que tienen un reloj interno por
el cual son gobernadas.
Tal vez esto puede ser explicado como un resultado de la creación
de Dios.
El uso de las estrellas. Debido a que muchas aves migran
de noche, parece que han aprendido a usar las estrellas para la
navegación. Las aves se pueden orientar en relación
a la estrella polar, y, a diferencia de la brújula solar,
esta "brújula estelar" no depende del tiempo.
Parece que las aves jóvenes usan este patrón de rotación
para distinguir el norte del sur. Esta teoría se confirma
por medio de un experimento que fue realizado con azulejos o colorines
azules.2 Algunas aves parecen ser capaces de usar patrones de estrellas,
pequeños grupos de estrellas, o la luna, para determinar
en qué dirección deben volar. Una desventaja de usar
las estrellas para navegar es que la estrella polar no puede ser
vista en el hemisferio sur. Otro problema surge en noches nubladas,
cuando no pueden ser vistas las estrellas.
El uso del campo magnético de la tierra. Los biólogos
tienen dos diferentes teorías acerca de cómo las
aves pueden usar el campo magnético de la tierra para navegar.
Una es que las aves tienen ciertos pigmentos en sus ojos que se
vuelven débilmente magnéticos cuando absorben luz
y de este modo alteran ciertas señales nerviosas que los
ojos envían al cerebro.3
La segunda teoría, más popular, se basa en el hecho
de que los científicos han detectado minúsculos cristales
de magnetita a lo largo de la vía olfativa en el cerebro
de algunas aves. Los biólogos aún no saben cómo
las aves pueden percibir la posición de los cristales de
magnetita en su cabeza y hay pocos datos experimentales al respecto.
(Algo interesante es que algunos investigadores dicen que los seres
humanos también tienen la habilidad de sentir el campo magnético.)
Vale la pena notar dos observaciones. Primera, con referencia a
las palomas mensajeras: "Algunas pruebas cuidadosas con palomas
mensajeras y otras aves que ponen de manifiesto la habilidad de
juzgar la dirección, demuestran que las aves son afectadas
por un campo magnético cambiante....Si las aves son puestas
en libertad donde el campo magnético de la tierra es extrañamente
fuerte, su habilidad de orientación es totalmente trastornada.
"Cerca de, o esencialmente en el cráneo de cada paloma
[los investigadores] han localizado una minúscula pieza
de tejido de 1 mm por 2 mm (alrededor de 1/16 pulgada por 1/8 pulgada)
que era algo magnética. Algunas investigaciones realizadas
dentro de este tejido con un microscopio electrónico revelaron
la presencia de más de 10 millones de minúsculos
cristales, cada uno cuatro veces más largo que ancho. Otros
exámenes demostraron que estos cristales eran de magnetita,
el compuesto de hierro y oxígeno que se usa para hacet las
agujas de las brújulas".4
Segundo, una observación de investigación acerca
de la migración de las aves del norte de Wisconsin al Amazonas:
"La ciencia no comprende completamente aún cómo
las aves encuentran su camino desde un pino del norte de Wisconsin
hacia el sur, al Amazonas, y de regreso. Pero medio siglo de investigación
está echando alguna luz sobre esta asombrosa proeza.
"Las aves pueden rastrear el sol, la luna y las estrellas,
usando su movimiento aparente como brújula. También
usan otros sentidos: pueden detectar débiles campos magnéticos
con minúsculos cristales en sus cabezas. Ellas siguen tenues
olores como lo hace el salmón retornando a su río
de nacimiento desde el océano. Pueden ver luz polarizada
y usar la presión barométrica. Junto con la memoria
e impulsos genéticos para dirigirse en cierta dirección,
las aves usan una combinación de estos sentidos para cruzar
continentes y océanos".5
Recientemente se descubrió que las mariposas monarcas tienen
una brújula magnética interna que las capacita para
hacer su jornada invernal sin la guía de la luz solar.6
Como se menciona en los párrafos anteriores, se demostró
que algunos peces y mariposas también usan sus sentidos
detectores de magnetismo. (Ver en párrafo aparte "La
migración del salmón").
La migración del salmón:
¿Utiliza el sentido magnético?
Uno de los misterios de la naturaleza es cómo se las arreglan
los salmo- nes para navegar en los océanos y regresar para
desovar en exactamente las mismas corrientes de las cuales provinieron.
Se sabe que el olor o gusto de una corriente en particular desempeña
un papel. Los salmones pueden volver a casa por el olor de "su"
corriente si están tan cerca a su desembocadura que el agua
no ha sido diluida al punto de que ya no es identificable. ¿Pero
cómo puede el olor desempeñar un papel si el pez
migra por miles de kilómetros en el océano abierto
y cruza corrientes marinas que destruyen toda posible "pista"
que podría guiarlo de vuelta? De todas maneras, se sabe
que los salmones no siguen sendas tortuosas de regreso al "hogar"
para responder al instinto de desove sino que viajan directamente
a sus territorios de desove por la ruta más directa cuando
aparece la madurez sexual...
¿Qué es lo que les señala la dirección
correcta? Probablemente hay más de un mecanismo que los
peces usan para encontrar su camino de regreso. En los salmones
pequeños, cuando dejan su corriente natal, se imprime una
"marca" olfatoria, lo que los capacita para identificar
esa corriente por el olfato cuando se acercan a ella más
tarde desde el océano. Pero, para acercarse a la desembocadura
de la corriente desde el mar abierto, primero tiene que ser hecha
por lo menos otra marca para que puedan llegar al área general.
Se ha demostrado que algunos peces perciben notablemente el azimut
y la altura del sol, y que son sensibles a la hora del día.
Bajo condiciones ideales, esto permitiría una manera de
determinar el norte geográfico. Pero en una región
donde predominan condiciones de cielo cubierto (como sucede en
el Pacífico norte y el mar de Bering), y como los peces
nadan de noche y se trasladan a aguas más profundas durante
el día, las guías del cielo no siempre se hallan
disponibles. Por eso es probable que se use otro medio para corregir
la navegación. Hay una fuerte sospecha de que la habilidad
de percibir el campo magnético de la tierra podría
proveer este método adicional...
Extrapolando estos hallazgos al proceso de migración, se
conjetura que, después que el alevino creció hasta
ser un pez pequeño y entrar en el agua salada, ocurren cambios
químicos y hormonales que imprimen en el sistema nervioso
del pez una "memoria" de su latitud y longitud magnética
en el tiempo en que entra en el océano. Parece que existen
dos posibles medios por los cuales el campo magnético puede
influenciar el sistema nervioso de un pez. El primero es que la
magnetita ferromagnética mineral en el cerebro de la criatura
funcione como una brújula biológica que es "ajustada"
al tiempo de la entrada en el océano (la magnetita se encuentra
a través del espectro biológico desde la bacteria
a los delfines). La información retenida son los componentes
verticales y horizontales del campo magnético de la tierra
en ese punto, y la declinación del componente horizontal,
que es la diferencia entre el norte verdadero y el magnético,
presumiblemente determinado por el sol. Estos factores puestos
juntos proveen una combinación que es única para
cualquier localidad geográfica.7
-LARRY GEDNEY
Pese a todas las teorías y experimentos acerca de la migración
de las aves, aún no se sabe con certeza cómo ellas
determinan su posición en relación a una meta fija.
El hecho es que continúan migrando de acuerdo con un patrón
cíclico y previsible durante siglos.
¿Qué impulsa a las aves a migrar?
¿Qué impulsa a las aves a migrar? ¿Cuándo
comenzó la práctica de la migración? Ciertos
investigadores sugirieron alguna vez que originalmente las capas
de hielo durante la edad de hielo pueden haber sido responsables.
Esta idea parece ser razonable; pero no explica la migración
en muchas parte del mundo que nunca han sido tocadas por las glaciaciones.
Por eso la mayoría de los ornitólogos rechazan ahora
esta teoría como causa básica de la migración.
No hay duda que las aves que se originaron en climas cálidos
se esparcieron en su búsqueda de alimento. La mayoría
de los científicos creacionistas han sostenido que la edad
de hielo existió centenares de años en algunas áreas
después del diluvio de Noé debido al cambio del clima.
Después del diluvio, muchas aves encontraron abundancia
de comida en latitudes más altas pero fueron forzadas a
retirarse al arribo del invierno. ¿Qué estimula a
las aves a comenzar su migración aproximadamente el mismo
tiempo cada año? ¿Qué reloj interno o estímulo
externo siguen? Desde un punto de vista fisiológico sabemos
que las glándulas endócrinas -los controles que hacen
cantar a los machos y poner huevos a las hembras- experimentan
grandes cambios antes de la temporada de nidificación. Otros
cambios suceden después que esa temporada pasó. La
mayoría de las aves migran durante este período.
Aun cuando los científicos evolucionistas pueden tener su
opinión, nosotros como científicos cristianos podemos
atribuir todos estos misterios magnéticos al diseño
divino, lo cual hacemos con muchos otros tipos de migración
animal. Dios hizo a las aves para adaptarse al cambio en sus entornos.
Como las aves necesitan una resistencia extraordinaria para viajar
largas distancias, tienen la habilidad de almacenar una gran cantidad
de combustible en forma de grasa, a veces doblando su peso. Además,
la mayor maravilla de la migración es la manera en que las
aves encuentran su camino, su destreza de navegación. Sin
lugar a dudas uno puede ver un diseño sobrenatural en todo
esto.
Conclusión
La navegación es la parte de la migración que más
ha desconcertado a los científicos. Cómo pueden encontrar
las aves su camino con aparente facilidad en grandes distancias,
permanece como el enigma no resuelto de la migración. Ellas
pueden seguir sus senderos invisibles tan precisamente que los
científicos han sospechado a veces que las aves poseen un
sentido especial desconocido para nosotros. En un tiempo se creía
que tenían un sentido kinestésico por el cual podían
formar patrones de su ruta por medio de presiones sobre su oído
interno. Otra idea era que las aves navegan por medio de respuestas
al campo magnético de la tierra, tal vez aun a sus efectos
rotatorios, aunque ninguna de estas hipótesis ha resistido
el test del experimento.
Sin embargo, la Biblia nos invita a estudiar las maravillas de
la naturaleza y a ver en ellas las evidencias de la obra de un
Creador sabio: "Pregunta ahora a las bestias, y ellas te enseñarán;
a las aves de los cielos, y ellas te lo mostrarán".
"Mirad las aves del cielo...vuestro Padre celestial las alimenta"
(Job 12:7; Mateo 6:26).
¿Qué podemos aprender al observar o estudiar la migración
de las aves? Primero, no todas las aves migran. Por lo tanto la
migración no es la ley de todas las aves que vuelan. Segundo,
las aves siguen más o menos las mismas rutas migratorias.
Esta selección no puede darse por casualidad. Tercero, antes
del pecado no habría habido migración, porque en
el mundo anterior al pecado no habría habido un clima severo
que requiriese la migración de las aves. Considera la migración
en sí misma y su relación con el campo magnético
de la tierra y la gravedad. El campo magnético cambia de
acuerdo con la latitud y la altura de la tierra. Aunque decimos
habitualmente que "la gravedad es constante", la fuerza
de la gravedad también cambia de acuerdo con las latitudes.
Dios creó la tierra, la pobló con toda clase de criaturas
y diseñó a cada una de ellas para adaptarse a sus
circunstancias. Además el sol irradia la luz y las energías
electromagnéticas a todas las criaturas, las que pueden
ser afectadas por la energía cuántica aunque no la
sientan. Dios diseñó las aves de tal manera que hicieran
buen uso de su minúscula variación en energía
y también les dio las habilidades para detectar aún
las mínimas cantidades de gravedad y variaciones en el campo
magnético por medios que nos son desconocidos, y de orientarse
en esa dirección. Cada vez que sucede esto, la migración
revela el diseño inteligente y la providencia benevolente
de Dios.
Lecciones de providencia y confianza
"La golondrina y la cigüeña obedecen los cambios
de las estaciones. Migran de un país a otro para hallar
un clima adecuado a su conveniencia y felicidad, según el
Señor quiso que lo hicieran ".8
"Los pájaros son maestros de la dulce lección
de la confianza. Nuestro Padre celestial hace provisión
para ellos, pero ellos deben buscar alimento, construir sus nidos,
y criar a sus hijos. Constantemente están expuestos a los
enemigos que tratan de destruirlos y, sin embargo, ¡con qué
ánimo hacen el trabajo! ¡cuán gozosos son sus
cantos! "9
- ELLEN G. WHITE
Kyu Bong Lee (D. Sc., Sungjun University) enseña física
en la Escuela de Ciencias Naturales, en Sahmyook University, Seoul,
Corea. Su e-mail: leekb@syu.ac.kr
Notas y referencias
1. Ver Peter Berthold: Bird Migration: A General Survey (Oxford
University Press, 1993); Peter Berthold, Control of Bird Migration
(London: Chapman and Hall, 1996).
2. Ver www.channelone.com/ns/news/96/12 /96/1205/story1.html: How
Birds Migrate, About Hummingbirds- users.vnet.net/joecool/ hummer.fact.html.
3. Stephen Day: "Migration," New Scientist 135 (12 de
septiembre de 1992).
4. T. Neil Davis: "Magnetic Navigation by Birds", Alaska
Science Forum, Article #345 (28 de septiembre de 1979).
5. Steve Tomasko: "Mystery of Bird Migration: How They Get
Here from There", en Science Café, Columns (4 de abril,
2000).
6. Orley Taylor, Jr.: Monarchs' Migration. E-mail:chip@falcon.cc.ukans.edu
7. Larry Gedney: "Do Salmon Navigate by the Earth's Magnetic
Field?" Alaska Science Forum, Article #691 (23 de noviembre
de 1984).
8. Elena White: Consejos para los maestros, padres y alumnos (Mountain
View; Pacific Press Publ. Association, 1971), p. 181.
9. Elena White: La educación (Florida; Asociación
Casa Editora Sudamericana, 1964), p. 113.
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