Como
decía cierto profesor mío, "ya hemos
conseguido saber como razona el ser humano,
sólo nos faltaría saber cómo entiende".
El funcionamiento de las redes de neuronas
artificiales, hechas a medida de las
neuronas que todos poseemos que forman las
pequeñas unidades de proceso a partir de
las que se lleva a cabo el pensamiento,
avanza imparable en paralelo con la
neurobiología. Sin embargo, aún no tenemos
más que tenues pistas sobre la forma
constituyente de la consciencia y los
estados mentales en el ser humano.
Daremos ahora una visión rápida sobre el
funcionamiento de las neuronas en los seres
vivos, luego pasaremos a las artificiales, y
finalmente quería extraer algunas
conclusiones... por lástima esto es
bastante breve; en el momento estoy
escribiendo un curso largo sobre redes de
neuronas artificiales, que espero publicar
en tiempo finito.
Una neurona natural
La neurona como elemento constituyente del
cerebro y el SN, está dividida en tres
partes según su funcionalidad; el soma
es receptor de información, de donde pasa
al áxon (una guía de
comunicación) y desemboca en las dendritas,
el "output" que envía esa
información a otras neuronas.
Evidentemente, esto no es así de simple;
una neurona no es un simple transmisor de
información. La recibe (enviada básicamente
mediante neurotransmisores)
de otras neuronas, procesa internamente esa
información y envía el resultado a las
siguientes neuronas a las que está
conectado (es decir, libera estas sustancias
por sus dendritas para que lleguen a éstas).
El procesamiento que realiza la neurona
consiste muy básicamente en medir la
cantidad de información que ha recibido y
responder en consecuencia. Así, es posible
que no se active si hay un "input"
muy bajo, o una buena cantidad de input negativo
le indica que no debe activarse. Puede
poseer más activación en caso de recibir más
neurotransmisores indicando que lo haga (con
lo que enviará a su vez).
Ahora bien, ¿son estas redes de neuronas
cosas conectadas con un patrón fijo? No.
Hay un concepto importante, y es el que las
neuronas pueden "aprender"
adaptando lo que matemáticamente - y ya me
estoy metiendo en RNA - llamamos "pesos
de conexión"... pero creo que para
esto hace falta cambiarle ya el título al
apartado - pues queda además más claro al
ver la modelización - y pasar al siguiente:
Redes de neuronas artificiales
Una RNA es muy parecida a lo que en matemática
discreta se estudia como "grafos".
En el caso más simple, cada neurona tiene
una serie de variables respecto a sí misma:
- Estado de activación: Lo
más simple es considerarlo "1" y
"0", como on/off
- Conexiones: Siguiendo el
símil del grafo, estos serían los caminos
(unidireccionales) que comunican la neurona
con otras.
- Pesos de las conexiones:
Se trata de una cantidad que mide la
"fuerza" de esta conexión.
Multiplicado por el estado de activación
daría la cantidad numérica que se envía a
otra neurona para su activación. Así, una
neurona que está activada (1) conectada con
un peso de (5) a otra, le enviará en términos
matemáticos "5" de input.
- Umbral de activación: La
cantidad de "input" necesario para
activar la neurona. Para decidir si una
neurona está activada o no, tenemos en
cuenta su entrada. Pongamos que su umbral es
"11" y que recibe de tres neuronas
conectadas a ella "+4",
"+9" y "-1". El
resultado es "+12", lo cual supera
el umbral y activa la neurona. Sin embargo,
si el "input" fuera "+4"
y "+5", el total sería
"+9" lo cual no llega al umbral
que hemos definido; la neurona destino estaría
por tanto con un estado "0".
Con estos conceptos en mente - aunque
simplificados, pues umbral y activación
pueden ser funciones, etc -, que aclaran
mucho incluso las ideas sobre el
funcionamiento de las redes de neuronas
naturales, toca explicar lo que más
intrigante resulta; ¿ cómo aprenden estas
redes ?
El concepto clave es que los pesos de conexión
entre neuronas pueden - y han de ser -
modificados. Exceptuando las redes de
Hopfield, los modelos conexionistas
modifican sus pesos para poder adaptarse al
input recibido y al output deseado.
Como ejemplo, valga un aprendizaje
"supervisado": supongamos tres
capas de neuronas, compuestas por 5, 5 y 2
de ellas respectivamente, y que están
conectadas la primera capa (input) con la
segunda y la segunda con la tercera (que será
la de output). Esto significa que al ser la
de 2 la capa final y teniendo 4
combinaciones (00,01,10,11), podemos
identificar cuatro "patrones"
distintos. Esto es, que quizá si activamos
de la primera capa las neuronas 1 y 3
obtengamos que se activa la neurona 1 de la
tercera capa por el juego de
activaciones/pesos en la segunda y tercera
capas.
Pongámonos en esa situación, lo siguiente
que pensaríamos es, ¿se trata de una
respuesta correcta la del output respecto al
input recibido? Si esto es así, reforzamos
las conexiones que estaban activas, y disminuímos
las otras. Asi, la próxima vez que se
presente un patrón parecido a (1,3) habrá
más probabilidades de que la respuesta sea
correcta, y menos de que se de esta
respuesta en caso de no ser así. Tras hacer
mucho estas veces, la red aprenderá a
discriminar los patrones que le enseñemos.
Por supuesto que también hay métodos de
aprendizaje "no supervisado", en
que las neuronas aprenden por sí mismas; el
aprendizaje competitivo es un buen ejemplo,
pero tampoco entraré en detalles. Ya está
claro el método por el cual las RNA
aprenden para adaptarse al input y realizar
una respuesta correcta. De hecho, estos
algoritmos han demostrado servir de
maravilla para cosas como reconocimiento de
caras, visión artificial... imaginemos que
la capa de input de la red de neuronas
fueran los pixels de una cara que se capta
mediante una cámara. Entrenando a la red,
se la podría hacer diferenciar rostros con
una paralelización absoluta y una
posibilidad ínfima de error... ya hay
bancos que confían en programas de redes de
neuronas para distinguir mediante biometría
de la pupila a sus clientes, lo que muestra
que esto es muy efectivo.
Conclusiones
Las RNA son dos cosas; primero un intento de
imitar nuestra forma de pensar, por otro
lado un magnífico algoritmo basado en la
paralelización masiva, al contrario de los
sistemas informáticos habituales que se
basan en procesar las cosas en serie. Esa,
es también la forma que tiene el ser humano
de pensar.
Muchas veces se dice que los ordenadores han
superado al hombre; sin embargo no somos
capaces de mantener una buena conversación
con uno, y cosas que para nosotros son tan
sencillas como identificar un rostro en una
multitud, para el ordenador basado en los
algoritmos en serie es casi imposible. Si a
nosotros nos hablan de un "animal que
tiene trompa" inmediatamente pensamos
en un elefante. Sin embargo, un ordenador
habría de buscar recursivamenteen su base
de datos sobre animales, uno por uno, hasta
encontrar coincidencias. El famoso "Deep
Blue" busca recursivamente puntuando
las posibles jugadas que realizar en su
turno al ajedrez, pero no elimina jugadas
automáticamente como hace el jugador
humano.
Es sencillo de explicar; imaginemos que
tuviesemos una base de datos de 500 neuronas
donde pudiesemos identificar X animales. Si
se activase la neurona de entrada
"tener trompa", automáticamente
se produciría el output de que se trata de
un elefante. Esto por ejemplo, es lo que
hacen las redes artificiales de Hopfield.
¿Cuál es la base de nuestro pensamiento,
pues?. La clasificación de patrones, y la
reacción ante ellos. Durante todo el día
estamos clasificando cosas; lo que vemos lo
identificamos respecto a un concepto,
utilidad, etc. Respondemos con patrones de
conducta grabados a situaciones conocidas
como puede ser algo tan sencillo como ir de
compras. Distinguimos el estado de ánimo de
aquel con quien hablamos, y constantemente
analizamos sus gestos y palabras,
dividiendolas según los significados que
implican o su entonación. Incluso, cuando
juzgamos algo como "bueno" o
"malo", cuando pensamos que algo
es "justo" o "injusto",
no estamos más que haciendo una clasificación...
Parándose a pensar, es fácil ver cómo la
mayoría de nuestra actividad responde a
este funcionamiento de clasificación de
input en patrones. Eso sí, imagino que aún
hay dos preguntas pendientes - aparte de que
qué es la consciencia, la cual es casi
imposible responder... de momento - que uno
puede hacerse: ¿cómo aprendemos nosotros,
y qué son los sentimientos?
Curiosamente, la respuesta a las dos
preguntas está muy relacionada. La base del
aprendizaje es el estímulo
positivo/negativo; estímulos positivos
refuerzan conductas mientras que los
negativos disminuyen la probabilidad de que
ocurran. Evidentemente, hay una pequeña
base genética para determinar qué es
positivo y qué negativo, que luego se
complejiza enormemente hasta llegar a un
punto en que estamos totalmente
condicionados por nuestro ambiente. Somos
capaces, incluso, de vencer
"instintos" como el de
supervivencia o el de reproducción, y de
tener una visión muy personal de lo que
significa un estímulo positivo y uno
negativo.
Por ejemplo, un bebé dice "mamá"
por primera vez. Al hacerlo simplemente es
que lo ha oído unas cuantas veces, no sabe
lo que significa pero está aprendiendo e
imitando sonidos. De sus padres va a recibir
un estímulo positivo en forma de caricias y
demás, que van a reforzar esa conducta.
Gracias a eso, poco a poco irá
aprendiendo... si al decir una palabra los
padres golpeasen al hijo, sería bastante
difícil que este aprendiera a hablar :-)
Y hablábamos de los sentimientos.
Personalmente, pienso que es sencillo hablar
de ellos como una complejización de este
estímulo positivo/negativo, además de
otras formas fisiológicas - simplemente +/-
sería un modelo demasiado simple, y
reacciones como el miedo tienen todas unas
consecuencias fisiológicas aunque muy
determinadas por el aprendizaje. La primera
forma en que el bebé los posee es la
llamada "fase del apego"; llora
cuando no está su madre y se encuentra más
relajado y alegre cuando está. Todo esto va
haciéndose más complejo con el aprendizaje
social, y deriva en conceptos como el odio (¿alguien
te produce un estímulo *realmente*
negativo?), los celos (¿sensación de poder
perder un estímulo positivo?), etc.
No hay más que ver cosas propias de nuestra
sociedad occidental como el "amor romántico"
para darse cuenta de lo complejo que puede
volver el aprendizaje social un hecho
aparentemente tan simple como es la
existencia de un estímulo que nos resulta
agradable. Biológicamente, se puede hablar
de una serie de neurotransmisores llamados feniletilaminas
que se encuentran en los sujetos
"enamorados", y cuyo síndrome de
abstinencia es el famoso mal de amores. Sin
embargo esta forma de afecto sólo está
presente en ciertas sociedades (y por
cierto, que las sociedades monógamas son
minoría en el mundo). Quizá, es que el
trato social en que se oculta la afectividad
hace que esta se descargue sobre la pareja
cuando se tiene, realizando esa necesidad de
estímulo positivo de afecto que el
individuo necesita... preguntas... ¿respuestas?
En fin, podría seguir divagando sobre el
tema y sus implicaciones largo rato, pero
creo que ya ha quedado claro lo que quería
transmitir. Que de cara a comprender al
hombre sin meternos en conjeturas metafísicas,
necesitamos al menos una pequeña idea sobre
el funcionamiento del cerebro. Y por suerte
tenemos acceso a ella gracias a los avances
científicos modernos tanto en el campo de
la neurobiología y la inteligencia
artificial.
Por último, un pequeño consejo: un
interesenta libro sobre los dos niveles en
los que se estudia el pensamiento que son el
biológico y el de los estados mentales,
escrito por un catedrático en neurociencia.
Su autor se llama Gazzaniga,
y el título es "Cuestiones de
la mente".
