El
término “alexitimia”
deriva del griego: “a”
falta,
“lexis” palabras y “thymos”
afecto, que etimológicamente
significa “ausencia
de palabras para los afectos”.
En
1954 Freedman hablaba de “analfabetos
emocionales” para designar
a estos pacientes.
En
la década del 70 Sifneos elabora un
constructo al que denomina exitosamente “Alexitimia”,
tratando de definir esta perturbación
cognitivo-afectiva que él encuentra
inicialmente en las pacientes con
artritis reumatoidea.
En
los últimos tiempos se ha hecho uso y
abuso de este concepto y para una mejor
comprensión trataremos de marcar las
diferencias entre afecto, emoción y
sentimiento:
-
El
afecto es un estado complejo,
compuesto por la emoción y el
sentimiento.
-
La
emoción es una función primitiva
del Sistema Límbico, que se
manifiesta por las conductas y es
compartida con los animales.
-
El
sentimiento es una función más
compleja que resulta de la elaboración
psíquica de esa emoción primitiva
y es el producto del accionar del
Neocortex, siendo exclusivo de los
humanos.
“Los
pacientes alexitímicos tendrían
emociones pero no podrían expresar los
sentimientos”, refiere
Sivak.
La
hipótesis neurobiológica de Mac Lean
busca la explicación de este fenómeno
en una desconexión entre el S. Límbico
y el Neocortex. Dado que las emociones
se elaboran en la parte más primitiva
del cerebro, y los sentimientos
requieren de la corteza más
desarrollada, es lógico pensar que se
trataría de un déficit en las vías de
comunicación vertical. Al no poder
ascender a la corteza, las emociones
descenderían a los núcleos troncales
del SNA y producirían las descargas
autonómicas características de estos
pacientes.
Hoppe
describe el mismo trastorno en pacientes
sometidos a una comisurotomía del
cuerpo calloso, vinculándolo en este
caso a una desconexión interhemisférica
de tipo horizontal.
La
teoría psicodinámica mayoritariamente
se centra en las perturbaciones de la
dinámica temprana de la díada “madre/hijo”.
La
falta de empatía de la madre para
decodificar las necesidades básicas del
niño en la etapa de simbiosis y el
fracaso para crear objetos
transicionales en la etapa de
individuación, producirían detención
del normal desarrollo afectivo.
J.
Kristal estudió grupos de
sobrevivientes del holocausto judío,
excombatientes de Vietnam, drogadictos y
psicosomáticos, encontrando una
importante prevalencia de alexitimia en
los cuadros de estrés postraumático y
en psicosomáticos. Esto lo llevó a
postular que la alexitimia se origina en
situaciones altamente traumáticas de la
niñez o de la vida adulta, produciéndose
una detención del desarrollo afectivo,
según cual sea el caso.
Frente
al terror primitivo y el riesgo del
desborde de la fantasía que pueden
enfrentarlo nuevamente a un dolor
emocional insoportable, el paciente se
defiende sumergiéndose en un
hiperrealismo que caracteriza el “pensamiento
operatorio” que describe
Pierre Marty de la Escuela Psicosomática
de París.
-
Estos
pacientes tratan de llenar el vacío
que dejan los afectos con infinidad
de detalles frívolos y concretos.
-
Establecen
relaciones “blancas”
desprovistas de afectos.
-
Tienen
anhedonia o sea incapacidad para
experimentar placer y no solo
emociones displacenteras.
-
También
presentan alteración de las
relaciones interpersonales por falta
de empatía.
Los
mecanismos de defensa implicados son:
-
Represión
de la elaboración psíquica.
-
Supresión
del afecto.
-
Desplazamiento
hacia el cuerpo de la carga
libidinal que no puede
desaparecer.
Esto
último trae aparejado la aparición de
múltiples signos y síntomas somáticos
que se transforman en el lenguaje del
paciente alexitímico durante la
consulta clínica.
Como
médicos debemos conocer desde dónde
nos habla y que intenta decirnos el
paciente para
poder decodificar el diagnóstico
que subyace en cada caso.
Como
psicoterapeutas, ante la falta de
capacidad introspectiva, nos obliga
también a realizar una adaptación de
la psicoterapia convencional. Sifneos y
P. Marty coinciden en afirmar que las
terapias de insight
son provocadoras de ansiedad
y en estos pacientes presentan el riesgo
del incremento de somatizaciones.
En
nuestro trabajo de campo encontramos una
prevalencia de 80% de alexitimia en un
grupo de 106 niños asmáticos,
estudiados con técnicas psicométricas
y proyectivas que incluyeron a ambos
padres.
En
adultos utilizamos el test de Taylor de
Toronto (TAS)
y encontramos una prevalencia
dentro del grupo de asmáticos del 65%
en mujeres y 42 % en hombres, en
contraposición con el 19% en mujeres y
el 14% en hombres del grupo control.
SOBREADAPTACION:
El
concepto de sobreadaptación fue
primeramente introducido por Liberman
con relación a un comportamiento muy rígido,
que se desenvuelve dentro de un estricto
marco referencial
y no tiene en cuenta los deseos
del sujeto.
J.
Mac Dougall lo define como una “seudonormalidad”
que manifiesta un alto grado de
conformismo social, donde la existencia
transcurre en forma mecánica.
El
niño y el adulto sobreadaptados buscan
ser aceptados y evitar el castigo
ancestral o social.
La
sobreadaptación tiene planos de
superposición con la alexitimia
pudiéndose presentar en una
asociación patológica.
Este
parámetro de conducta también lo
encontramos en el estudio que realizamos
en un grupo de 105 niños con asma. Se
realizaron test psicométricos y
proyectivos con entrevistas a los padres
y los resultados fueron : 44% de niños
sobreadaptados, 31% de niños
desadaptados y 25% de niños adaptados.
El
problema más grave de la sobreadaptación
en el niño es que no sólo no es un
motivo de consulta de los padres, sino
que por el contrario es un motivo de
gran orgullo y es algo que los padres en
general no quieren modificar.
El
sobreadaptado es el niño 10 que siempre
obedece, no trae problemas, no contesta,
no es merecedor de ningún reto en la
casa o en la escuela, coincide con un
elevado rendimiento escolar en el 60% de
los casos. Si no fuera por esa
enfermedad orgánica que se empeña en
cronificarse sería perfecto.
Es
difícil para los padres correlacionar
esa sobreadaptación con las
dificultades de expresión que limitan
sus posibilidades de defenderse de la
enfermedad orgánica.
En
la adolescencia un altísimo porcentaje
de pacientes tiene una remisión
completa de los síntomas del asma, con
o sin tratamiento, según lo demuestran
las estadísticas. Coincide esta etapa
de la vida con el inicio de la rebeldía,
la ruptura de los lazos paternos y la
construcción del propio universo.
Tal
vez estos cambios normales se relacionen
en muchos casos con la superación de la
sobreadaptación y la evolución
favorable de la enfermedad.
En
esta etapa los padres deben ser
asesorados para que no interfieran en
los cambios madurativos que se están
produciendo y que por el contrario lo
ayuden aceptando que no tener un hijo
“10” es la forma segura de tener un
hijo sano, por más doloroso que esto
sea al narcisismo paterno.
CONDUCTAS
DE AFRONTAMIENTO:
Las
conductas de afrontamiento de la
enfermedad, emergentes del estilo
cognitivo de cada paciente en
particular, guardan relación con la
evolución de las crisis asmáticas y la
gravedad de las mismas.
Hemos
observado dos estilos contrapuestos,
prevalentes en esta población: Un grupo
en que predomina la dimensión pánico/miedo
versus otro en que el rasgo predominante
es negación/subestimación. Se ha
encontrado que ambas actitudes son
negativas para la evolución de la
enfermedad y cursan con un mayor número
de internaciones en emergencias.
Recordemos
que según Kaplan "el
miedo es un estado de ansiedad causada
por un peligro real, reconocido
conscientemente. En cambio el Pánico es
un ataque episódico, agudo e intenso de
ansiedad asociado con sentimientos
sobrecogedores de terror y descarga
autonómica".
En
general los pacientes con modalidad pánico/miedo
tienden a sobremedicarse e intoxicarse,
en cambio los pacientes con negación/subestimación,
conviven con niveles severos de disnea
que solo se ponen de manifiesto en los
estudios espirométricos o en las
mediciones de Pico/Flujo, tendiendo a
submedicarse y llegando a la emergencia
en situación crítica.
El
primer grupo suele estar en estado de
hiperactivación autonómica constante y
puede desarrollar características
hiponcondríacas. El estado de alerta
sostenido produce una descarga
catecolaminérgica importante que tiende
a desensibilizar los receptores beta y
la medicación se hace refractaria. Esto
lleva a que el paciente se automedique
excesivamente y su cuadro se complique
con intoxicación farmacológica.
En
cambio el otro grupo subestima los síntomas;
tiene una alta tolerancia a la disnea
que no logra discriminar. Este defecto
en el reconocimiento del síntoma podría
originarse ya sea en una negación de
tipo maníaca o en un trastorno en la
percepción (del tipo del
“unawareness” de la literatura
anglosajona y que algunos comienzan a
llamar “alexisoma”), llegando a
situaciones extremas de insuficiencia
ventilatoria antes de recibir la
medicación adecuada.
En
los dos casos, ya sea por mucho o por
poco, se trata de pacientes de alto
riesgo que suelen evolucionar
desfavorablemente.
Entre
ambos extremos figuran los pacientes con
una percepción adecuada del riesgo que
pueden tomar decisiones
oportunas y correctas respecto a
la medicación, éstos tienen el mejor
pronóstico.
Los
programas de educación para el enfermo
y la familia no pueden ser uniformes ya
que los pacientes presentan sus propias
modalidades de afrontamiento de la
enfermedad. Las estrategias deben ser
seleccionados teniendo en cuenta estas
diferencias cruciales en la percepción
de los síntomas y la atribución que se
les otorga. Por ejemplo el monitoreo del
Pico/Flujo puede ser muy útil para el
paciente que niega los síntomas,
permitiéndole detectar la situación de
alarma para acceder a la medicación
correcta. Pero en el paciente con
modalidad hipocondríaca esto contribuye
a magnificar sus síntomas y logra
agravar por sugestión el cuadro de
base.
Los
Consensos Internacionales sirven para
marcar líneas generales, pero en cada
consulta es importante descubrir las
particularidades de cada paciente para
establecer una correcta y eficaz alianza
terapéutica.