A
pesar del comportamiento del estilo Servicio
Secreto, no hay nada jerárquico acerca de
la forma en que la colonia de hormigas toma
sus decisiones.
“Aunque la reina es un término que
nos recuerda sistemas políticos
humanos,”explica Gordon,”la reina no es
una figura de autoridad.
Ella pone los huevos y es cuidada y
alimentada por los trabajadores.
Ella no decide que trabajador hace
que. En
una colonia de hormigas, muchos pies de túneles
internos y recámaras y miles de hormigas
separan a la reina, que esta junto a sus
trabajadoras internas, de las hormigas que
trabajan fuera del nido y usan solo las recámaras
cerca de la superficie. Sería físicamente imposible para la reina dirigir cada
decisión de los trabajadores acerca de que
tarea realizar y cuando.”
Las hormigas que llevan a la reina a
su recámara lo hacen no porque han sido
ordenadas por su líder; lo hacen porque la
hormiga reina es responsable de dar a luz a
todos los miembros de la colonia, así que
está en el mejor interés de la colonia, y
del pool genético de la colonia, mantener a
la reina segura.
Sus genes les instruyen proteger a la
madre, de la misma forma en que les
instruyen buscar comida.
En otras palabras, la matriarca no
entrena a sus sirvientes para protegerla, la
evolución lo hace.
La
cultura popular cree en los estereotipos
Stalinistas de las hormigas, pero de hecho,
las colonias son completamente opuestas a
las economías comandadas.
Mientras que son capaces de coordinar
de una manera extraordinaria sus tareas, las
colonias que estudia Gordon muestran uno de
los comportamientos más descentralizados de
la naturaleza: inteligencia y personalidad y
aprendizaje que emerge desde abajo hacia
arriba.
Ahora
sabemos que los sistemas como las colonias
de hormigas no tienen líderes reales, que
la misma idea de una “reina”puede dar
lugar a confusión.
Pero la necesidad de encontrar
coordinadores en esos sistemas siempre ha
sido poderosa, en ambos el comportamiento de
grupo de los insectos sociales y en el
comportamiento humano que crea un ciudad
viviente.
