Cúal
es el uso del olfato?
Tradicionalmente, el olfato ha sido considerado importante en dos
actividades: evitar estímulos
potencialmente dañinos y contribuir al
sabor de la comida.
Estamos acostumbrados a usar el mal
olor como señal de peligro: comida
contaminada o pérdidas de gas son fácilmente
detectadas por un mal olor en el ambiente. Hay excepciones.
Algunos
quesos pungentes son considerados un manjar
para la nariz. El olfato es considerado el
contribuidor más importante al sabor de la
comida.
Cuando decimos que una comida sabe
bien, lo que en realidad queremos decir es
que huele bien. Existen solo unas pocas cualidades gustativas; existe una
amplia variedad de cualidades olfatorias y
los receptores localizados dentro de la boca
y detrás de la garganta perciben las moléculas
olfatorias liberadas por la comida ( el
sentido del olfato es un quimiosentido, o
sea que es estimulado por estímulos químicos
a diferencia de la visión o sonido).
Estas
dos funciones son los usos no discutidos del
olfato.
Más controversial es la idea de que
los olores pueden hacer más que advertir o
estimular el sabor.
Existen
las feromonas humanas?
Algunas
especies en el reino animal tienen un
sentido del olfato terriblemente eficiente.
Los perros poseen una capacidad
extraordinaria para discriminar entre
olores, por eso su uso en la búsqueda de
drogas.
El olor de las copulinas vaginales
puede excitar a los monos machos.
Algunos olores afectan el ciclo
menstrual y el desarrollo sexual de los
roedores.
Tales olores son llamadas feromonas,
moléculas químicas secretadas por el
cuerpo que inducen una conducta
estereotipada o una respuesta fisiológica.
Un ejemplo conocido de una feromona
es la androstenona, un esteroide que se
produce en los testículos de cerdos.
Esta
molécula también esta presente en las glándulas
sudoríparas de los hombres y en la orina
del hombre y de la mujer, aunque en el
hombre se encuentra en mayor concentración.
La
evidencia
Uno
de los primeros estudios del efecto de las
feromonas en humanos fue conducido por
Martha McClintock en los años 70. Encontró que las estudiantes de 17 a 22 años que vivían y
dormían en las casas de residencia tenían
sincronía menstrual.
O sea que sus ciclos menstruales
comenzaban cerca del mismo momento.
El efecto no se relacionaba con la
ingesta de comida, patrón de vida ni estrés.
El resultado es difícil de explicar
porque ningún mecanismo que conocemos puede
explicar el descubrimiento.
McClintock sugirió que el mecanismo
podría deberse a las feromonas.
Si el efecto era de hecho debido a
las feromonas, un experimento controlado que
manipulara deliberadamente los ciclos
menstruales lo demostraría.
En
un experimento McClintock y Stern examinaron
si las feromonas podrían afectar la duración
de la ovulación.
Los investigadores tomaron los
compuestos de las axilas de mujeres en la
fase folicular tardía u ovulatoria durante
el ciclo menstrual y las aplicaron sobre los
labios superiores de 29 mujeres sanas de 20
a 35 años.
Luego se midió la duración del
ciclo menstrual de las participantes.
Los investigadores encontraron que
las mujeres tenían ciclos más cortos
cuando recibían los compuestos de la fase
folicular y ciclos más largos con los
compuestos de la fase ovularoria.
Esto sugiere que las feromonas pueden
modular la ovulación?
Existen explicaciones alternativas
para los resultados?
Conclusión
Dada la importancia de la visión en los humanos
y la aparente irrelevancia de la olfación
en el comportamiento social, no debería
sorprendernos que los olores no producen
efectos tan certeros y relacionados con el
sexo comparado con otros animales.
La visión es nuestro sentido
dominante.
Podría haber otra razón para
explicar porque las feromonas ‘no
funcionan’en los humanos.
Existe evidencia que sugiere que el
órgano en el cerebro responsable de la
detección y acción de las feromonas (órgano
vomeronasal) podría estar ausente en los
humanos.
Si este órgano es importante para
percibir las feromonas entonces los humanos
tendrán dificultades para percibirlas.

Editora:
Ana Herbsztein