La
esquizofrenia es mejor conocida por sus síntomas
activos, como la paranoia, pero también
tiene síntomas pasivos, como la inhabilidad
para experimentar placer.
Un estudio publicado la semana pasada
en el Journal of the American Medical
Association sugiere que el estudio del
sentido del olfato podría ayudar a
reconocer algunos de los síntomas.
Los
investigadores de la Universidad de Iowa
expusieron a 18 pacientes con esquizofrenia
y 16 voluntarios sanos a un aroma
placentero, la vainilla y a un aroma
desagradable.
Un sistema de imágenes fue utilizado
para monitorear el flujo sanguíneo a
diferentes áreas cerebrales, y a los
sujetos se les pidió que clasificaran cada
aroma.
Los
grupos clasificaron el aroma desagradable
similarmente, pero difirieron en el aroma
agradable.
Los pacientes con esquizofrenia
olieron el aroma a vainilla con la misma
intensidad pero menos placentero comparado
con los controles.
Las
imágenes cerebrales, sin embargo, mostraron
grandes diferencias en el procesamiento
mental sólo con el aroma desagradable.
El sistema límbico, un área
asociada al olfato y emociones básicas como
el miedo, estaba muy activada en las
personas normales pero inactiva en las
personas con esquizofrenia.
Ellos se basaban en las áreas
frontales corticales, que usualmente son
reservadas para funciones de alto nivel como
la toma de decisiones y la distinción de
ciertas experiencias como recompensas.
El
principal autor del trabajo, el Dr. O’Leary
, dijo que junto con sus colegas especulaban
que los déficits en el sistema límbico
podrían alterar el cerebro esquizofrénico
para que las áreas corticales procesen los
estímulos desagradables que pueden indicar
una amenaza.
Este
uso erróneo de los circuitos cerebrales
podría jugar un papel en la paranoia y
falta de placer creando una asociación
habitual con el peligro para todo tipo de
estímulos, ellos sugirieron.