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Cerebro
Necesidad
de una disciplina fundante de la Salud
Mental
Intramed
-
07.01.2002
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Lo
que quiero hacer en realidad es sustanciar
una sencilla proposición: nada hay mas práctico
que una buena teoría.
Esta
proposición la ilustro con la presencia de
todos nosotros aquí, agrupados en torno a
una entelequia que decimos es la Salud
Mental. Me pregunto qué estamos haciendo
que sea común. Quisiera decir que cada
grupo que se concierta para hacer algo,
aparte de tener un cometido común, tiene
algunos contenidos que a veces compartimos
pero a veces creemos estar
compartiendo y en realidad no compartimos
pero siempre debemos tener un contexto común.
Deseo proponer que en nuestro trabajo en
Salud Mental hay tres tipos de personas: los
que crean conocimientos, otros que
administran la política de ese conocimiento
y un tercer grupo de personas que aplican y
trabajan realmente.
Cuando
yo digo personas que crean conocimientos
quiero decir personas que no sólo producen
informaciones sino personas que las
articulan con vistas a algún interés
social. El conocimiento no es solamente
información sino información organizada
por y para algún interés social. Los
intereses sociales no son siempre
utilitarios, la utilidad es sólo una forma
de interés social; puede haber un interés
estético, uno puramente cognoscitivo, uno
religioso, etc....
Lo
que quiero hacer hoy es concentrarme en la
parte de creación de conocimientos sobre la
Salud Mental. No voy hablar de la
administración política de nuestros
saberes ni de las aplicaciones ni del oficio
propiamente tal. Quisiera que dialogáramos
sobre cómo se vería o cómo podría
construirse una disciplina para la Salud
Mental, qué caracteres debiera tener.
Voy a permitirme hacer algunas
consideraciones sobre cómo veo yo que se
podría construir una disciplina que fuera
fundacional de los trabajos que nos agrupan
a todos en torno a la Salud Mental.
Partamos
del hecho evidente de que cada uno de
nosotros vive en un mundo completamente
distinto y que las palabras que usamos son,
como se dice en la lengua castellana, polisémicas,
significan cosas distintas para personas
distintas. Aún el mismo concepto de Salud
Mental no significa lo mismo
para aquellos que identificamos como
usuarios que para aquellos que identificamos
como creadores de conocimiento o para
quienes hacen la política del asunto. Esta
primera noción de heterogeneidad de los
puntos de partida nos indica que lo que
tratamos de construir en realidad es una
disciplina de acciones, una disciplina para
hacer algo y no saber algo. Una
profesión no es un puro saber ni tampoco un
puro hacer sino, como decía el Profesor
Lain Entralgo, un saber-hacer, o sea,
un hacer informado por una teoría y un
saber que tiene un destino para mejorar algo
o para cambiar algo. Tal es el viejo
concepto de praxis, un saber hacer que tiene
un sentido social y una profesión,
cualquiera que sea, es una respuesta
institucionalizada a una necesidad
social. Si pensamos que de la Salud Mental
salen necesidades sociales entonces
perfectamente podríamos pensar que hay detrás
una praxis, un saber-hacer.
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