Enfermedad
y salud se perciben como contrarios. No lo
son , no mas que el calor y el frío por
ejemplo así como estos son expresión de
diferentes longitudes de onda de una misma
radiación, la enfermedad y la salud son
formas de expresión de una misma vida. La
enfermedad no proviene de fuera, no es un
enemigo sino una creación del organismo,
del Ello.
El
Ello- o podemos llamarlo la fuerza vital,
el si mismo o el organismo-, del que nada
sabemos y del que nunca conoceremos nada
mas que alguna de sus manifestaciones,
quiere expresar algo mediante la
enfermedad, estar enfermo tiene que tener
un sentido.
Es
imposible establecer este sentido con
validez general, imposible porque no hay
un limite firme entre enfermo y sano
porque no podemos decir que la enfermedad
empiece aquí y la salud acabe allá ni
siquiera teóricamente, como podemos hacer
por ejemplo con el grado cero al
medir la temperatura. Por ultimo, como con
todas las cosas solo podemos establecer el
sentido que tiene la enfermedad para los
seres humanos, en realidad solo lo que
sentimos individualmente, una hormiga o un
roble atribuyen otro sentido a esta
manifestación vital que la que le dan los
seres humanos. Pero con todo la cuestión
del sentido de la enfermedad tiene valor
practico, valor para el medico y debe
entenderse
por medico todo aquel que trata sea
consejero privado o medico rural,
sacerdote, curandero, magnetizador,
anciana o simplemente madre. Esto
tiene que ver con el aspecto oficial del
titulo de medico ,no con el concepto,
estaría bien que la atención general
sobre esta cuestión se dirigiese hacia la
interpretación de la enfermedad y que se
intentase encontrar al menos una respuesta
provisional.
...
ya podemos sacar algunas conclusiones
sobre el sentido de la enfermedad, en
primer lugar - y sostengo que esta
sentencia es valida para toda enfermedad,
de cualquier tipo y de cualquier edad- el
sentido de la enfermedad es la advertencia
no sigas viviendo como lo que te propones
hacerlo y esta
advertencia se intensifica llegando
según los casos hasta
la coacción o el amparo, al final
incluso a la muerte. El Ello irrumpe entre
los múltiples instintos reñidos del
organismo, limita su poder, y acaba con la
lucha mediante la enfermedad y la
convalecencia, o la deja perdurar
estrechamente confinada como una afección
crónica, o acaba con el combate entre los
diferentes bandos mediante la muerte. En
la enfermedad resuena la voz de mando del
Ello ordenando a alma y cuerpo, órganos,
tejidos y células a todas sus creaciones:¡
Hasta aquí hemos llegado!
También
nos podemos imaginar al Ello de otra forma
y atribuirle otro papel, por ejemplo el de
la reflexión: la
cosa no marcha, no quiero
seguir teniendo la responsabilidad de lo
que suceda con mi creación y en mi ella,
este hombre, así que volveré a ser un niño,
le endosare la responsabilidad de nuevo a
la madre, o a quienes se jactan de
que pueden hacerse responsables, el
medico, la enfermera, las personas que se
tienen por adultas, sabias, fuertes. Así
en la enfermedad se expresa el deseo de
ser pequeño, de recibir ayuda, de tener
una madre, de ser inocente.
Si
es verdad que el sentido de la enfermedad
es entre otras cosas una advertencia de
peligro, entonces la cuestión es cual sea
este peligro común a toda la humanidad.