La sobreexpresión del receptor de
glucocorticoides, previamente vinculado al
aprendizaje y la memoria, está asociada
con un aumento de la ansiedad, dice Huda
Akil, codirectora del Instituto de Salud
Mental de la universidad.
Akil y sus colegas están
intentando identificar otros genes que son
importantes en la respuesta emocional.
“El cerebro es donde los genes y el medio
ambiente se encuentran para hacernos
emocionalmente diferentes,”dice Akil.
La investigación de los circuitos
cerebrales tiene así profundas
implicancias para la comprensión del
comportamiento emocional y las causas de
la vulnerabilidad hacia la depresión y
los trastornos de ansiedad.
Los científicos supieron desde hace tiempo que
el estrés es un disparador muy importante
de los trastornos psiquiátricos,
particularmente del estado de ánimo.
Debido a que también conocen mucho
acerca de la biología molecular del
circuito del estrés, Akil, en colaboración
con su colega Stanley Watson, examinó el
papel del circuito del estrés en la
reactividad emocional.
Basándose en las diferencias en la actividad
motora como respuesta a un nuevo ambiente,
las ratas son clasificadas en altas
respondedoras (HR) y bajas respondedoras (LR).
Las HR exploran y buscan cosas nuevas y aprenden
más rápido a autoadministrarse
amfetamina que las LR.
Los investigadores descubrieron que los
receptores de glucocorticoides son
expresados en mayor proporción en las
ratas LR. “Los receptores de glucocorticoides están actuando de una
forma inhibitoria y cuando se bloquean los
animales comienzan a explorar más,”dice
Akil.
“Así es como el receptor es
importante en la ansiedad, no solo en el
aprendizaje y la memoria.”
Cuando
los animales tienen control sobre el
ambiente, sus respuestas divergen más con
el aumento de exposición al estrés.
Pero si los animales no están en
control, la diferencia en la respuesta es
más sutil, dicen los investigadores.
Ambos grupos de animales también
se tornaron tímidos y perdieron al
diferencia en la respuesta luego de una
semana de aislamiento social. Esto sugiere que el estrés severo puede actuar como un
igualador.
Para identificar otras moléculas candidatas con
un papel en la creación de las respuestas
emocionales, Akil y sus colegas están
intentando identificar genes y examinar su
expresión tejido-específica. Unos 8600 genes demostraron diferencias estadísticamente
significativas en su expresión, pero
luego de duplicar el experimento, los
investigadores confirmaron 9 genes por PCR.
De esos, 4 están siendo
investigados por hibridización in situ.
Algunos genes expresados con diferencias entre
los animales HR y LR, como el
transportador de la colina, fosfolipasa
transferasa y kinasa de adhesión focal,
no son lo esperado, dice Akil.
La proteína del ciclo celular, ciclina D1, que
es sobreexpresada en enfermedades
neurodegenerativas como Alzheimer, también
se encuentra en altos niveles en los
animales HR, dice Steve Hobbs, un
estudiante de neurociencias de la
Universidad de Colorado.
Los animales HR, también muestran
muerte neuronal como se ve en Alzheimer?
Auqneu Akil y sus colegas todavía no exploraron
esta posibilidad, los datos sugieren que
algunos factores de crecimiento, proteínas
del ciclo celular y transportadores pueden
tener “algo que ver con la reactividad
emocional”, dice Akil.
Muchas de las investigaciones son directamente
aplicables a los humanos.
En la corteza humana las funciones
cognitivas superiores como la memoria y la
imaginación son expandidas.
De esta manera, los humanos
anticipan y recuerdan el estrés, así
aumentando la carga y estrés.
“La mayor diferencia entre los
humanos y los animales es la escala de
tiempo, pero el circuito es muy
similar.”