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Cerebro
Observando
como funciona el cerebro mientras resuelve
un dilema moral
The
New York Times (Septiembre 25, 2001)
-
22.10.2001
-
Considere
esta situación: un vagón desviado matará
a cinco personas a menos que se apriete un
botón y se desvíe hacia donde matará una
sola persona.
La
mayoría de las personas presentadas con
este dilema optan por desviar el vagón y
salvar a cinco personas a expensas de una.
De acuerdo con psicólogos y filósofos
que han estudiado esta situación, ésta
decisión está moralmente aceptada.
Ahora
considere una variación de la situación
anterior.
Como en la situación anterior, un
vagón desviado matará a cinco personas a
menos que, en este caso, uno empuje a un
extraño corpulento que frenará al vagón y
salvará a los cinco anteriores.
La
mayoría de las personas presentadas con
este otro dilema deciden no empujar al extraño
ya que ésta decisión está vista como
moralmente no aceptable.
Luego
de muchos años de debate, los filósofos
morales todavía no han podido llegar a
determinar un set de principios por los
cuales las personas tratan ambas situaciones
de manera diferente.
Pero ahora un nuevo estudio indicaría
que la respuesta no se encuentra en la
filosofía sino en el funcionamiento del
cerebro.
El
estudio determinó que los dos dilemas
involucran diferentes partes del cerebro. La idea de apretar un botón es impersonal entonces es
procesada por el cerebro por una región que
está involucrada en la memoria.
Por otro lado, la noción de empujar
a un extraño hacia su muerte activa la
parte del cerebro involucrada en las
emociones, temporalmente suprimiendo las áreas
de la memoria.
El
Dr. Jonathan Cohen de la Universidad de
Princeton, psicólogo y experto en imágenes
cerebrales que trabajó en el estudio, dice
que este descubrimiento podría proveer
datos acerca de las diferencias entre
culturas para tratar un dilema moral.
El
Dr. Jonathan Haidt, un filósofo de la
Universidad de Virginia dijo que “es una
locura decir que la mente solo se basa en el
razonamiento.”
Además, dijo que las decisiones
morales son en parte determinadas por
instinto y que el bagaje cultural afecta
hasta los instintos más básicos acerca de
la diferencia entre el bien y el mal.
El
estudio de Princeton les presentó a dos
grupos de nueve personas con 60 dilemas
mientras se detectaba la actividad cerebral
mediante imágenes basadas en el flujo sanguíneo.
Éstos incluían dilemas personales e
impersonales.
Los dilemas morales impersonales,
como la decisión acerca de quedarse con el
dinero encontrado en una billetera, activaba
las áreas involucradas en la memoria de
trabajo.
En
cambio, los dilemas morales personales
suprimían éstas áreas y activaban los
circuitos emocionales.
Estas áreas activadas no eran las clásicas
áreas emocionales, como la amígdala, sino
otras dos áreas en la parte frontal y
central del cerebro cerca del lugar donde se
acercan ambos hemisferios.
Otros estudios demuestran que estas
áreas están involucradas en el
procesamiento emocional de orden superior.
En
la situación que involucraba empujar al
extraño para salvar cinco personas, algunos
voluntarios decidieron que era correcta esta
decisión.
Pero les tomó más tiempo decidirse
comparado con aquellos que consideraban
inapropiado matar al extraño.
Esto se podría explicar ya que
aunque no sería posible suprimir la reacción
emocional ante los dilemas morales
personales, los instintos podrían ser
controlados por las partes razonables del
cerebro.
El
Dr. Haidt dice que este tipo de estudios
cerebrales tienen implicancia en la educación
moral.
Los niños no aprenden acerca de la
moralidad luego de leer los Diez
Mandamientos o en la escuela.
Los niños aprenden observando a sus
padres, profesores y otros adultos
reaccionar ante dilemas morales y mostrando
emociones como tristeza, ira, disgusto y
aceptación.
Él dice que los niños internalizan
esas reacciones en los circuitos emocionales
entonces cuando se enfrentan a un dilema
moral más tarde en la vida estos instintos
automáticos los ayudan a tomar una decisión.
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