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Sociedad
Las
nuevas ideas en la guerra contra el bioterrorismo
The
New York Times
(Octubre 9, 2001)
-
15.10.2001
-
Una
mezcla aceitosa que parece un aderezo para
ensaladas que puede exterminar a la bacteria
ántrax.
Una droga que mataría todas las
bacterias y otra que mejoraría el sistema
inmune de una persona para protegerla de
cualquier patógeno.
Todas
estas son ideas, algunas muy lejanas y otras
sorprendentemente cercanas, que se están
desarrollando en lo que puede considerarse
como la nueva batalla médica de la nación,
la guerra contra el bioterrorismo.
A
partir del 11 de Septiembre, los expertos
dicen que es necesario desarrollar una mejor
tecnología para detectar, diagnosticar y
tratar los agentes biológicos.
Esto se debe, en parte, a que hay
docenas de patógenos que podrían ser
usados en un ataque, incluyendo algunos no
naturales fabricados por ingeniería genética
y sería muy poco práctico fabricar vacunas
para todos ellos.
“Como
manejamos no solo las amenazas conocidas y
anticipadas como la del ántrax sino las que
todavía desconocemos?”dice el Dr. Stephen
Morse, director del Centro para la Preparación
de la Salud Pública de la Universidad de
Columbia. Él dice que el objetivo de fabricar vacunas para los patógenos
individuales “es necesario, tiene valor,
pero no es suficiente para donde queremos
estar en el futuro.”
La
nueva batalla estará centrada en el uso de
las herramientas de la biotecnología, genética
e inmunología.
Los genomas de los microorganismos
ahora pueden ser secuenciados en semanas,
aportando información acerca de su
estructura.
En las últimas dos semanas un grupo
de científicos de Harvard reportaron haber
descubierto una variación genética que le
confiere a los ratones resistencia al ántrax
y otro grupo dijo que había diseñado una
molécula que protegía a las ratas contra
dosis normalmente letales de la toxina del
ántrax.
Durante
este último tiempo las investigaciones se
han basado en el tema del bioterrorismo.
Entre los proyectos más inusuales
se encuentra el de la Universidad de Montana
que entrenó abejas para oler los agentes
patógenos químicos y biológicos.
El Dr. Michel Baudry, profesor de
ciencias biológicas de la Universidad de
South Carolina, está intentado construir un
censor utilizando el tejido cerebral de una
rata sobre un chip electrónico que pueda
percibir la reacción del tejido ante la
exposición a una sustancia peligrosa.
Pero
percibir el agente infeccioso o toxina es
solo el primer paso.
También deben diseñarse formas de
detección de la gente infectada e
identificación rápida del patógeno
involucrado. Muchos agentes producen síntomas similares a la gripe
haciendo el diagnóstico difícil.
Además, en algunos casos, cuando
aparecen los síntomas la infección ya se
ha diseminado y aquellos infectados están más
allá del tratamiento.
Uno
de los problemas de detección del agente es
que algunos no van directamente al torrente
sanguíneo u otros fluidos biológicos que
puedan ser fácilmente estudiados.
“En
el cuerpo los microorganismos deben
amplificarse hasta un cierto nivel antes de
que podamos detectarlos,”dice el Dr. C.
Richard Lyons, profesor asociado de medicina
de la Universidad de New Mexico.
“Podría ser demasiado tarde para
ese entonces.”
El
Dr. Relman de Stanford espera poder
identificar que genes son activados o
desactivados
en
las células humanas ante la exposición a
diferentes agentes.
“Sabemos que los patrones de
expresión genética cambian rápidamente en
respuesta a una infección,”dijo.
Otros
proyectos tienen como objetivo la prevención
de la infección o el tratamiento de la
enfermedad una vez ocurrida.
El Dr. James Baker de la Universidad
de Michigan ha desarrollado lo que él y sus
colegas llaman chistosamente un aderezo de
ensalada que puede matar muchos tipos de
microorganismos, incluyendo las esporas
resistentes de ántrax.
Dicen que esta preparación
desinfectante, conformada por gotas microscópicas
de aceite de soja suspendidas en agua, es lo
suficientemente segura como para aplicar a
la piel o equipos, utilizar en la nariz como
aerosol y hasta ingerir en bajas cantidades.
El
Dr. Baker explicó que cuando se agita
algunos aderezos de ensaladas se obtienen
burbujas de aceite dispersas en el agua.
Esas burbujas contienen energía
proveniente de la agitación, que es
almacenada como tensión superficial.
Esta energía es liberada cuando las
burbujas de aceite se rompen.
El
desinfectante del Dr. Baker contiene
burbujas extremadamente pequeñas que tienen
alta energía pero se impide que se rompan
mediante un detergente.
“Pero una bacteria es como una gota
de aceite y las burbujas se fusionan con
ella y explotan,”explica el Dr. Baker.
Otras
compañías están tratando de desarrollar
drogas que puedan matar virtualmente todas
las bacterias.
Se han encontrado partes de ARN
bacteriano, una molécula clave para la
vida, que son comunes a todas las bacterias
y a una gran cantidad de virus.
Si se pudieran desarrollar drogas
capaces de atacar estas moléculas, no
importaría la clase de microorganismo.
Otro
objetivo es el de mejorar el sistema inmune
humano para ayudar a una persona a resistir
cualquier patógeno.
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