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Olfato
Los
investigadores descubren los secretos del
olfato
The
Harvard University Gazzette, (Abril 8, 1999)
-
03.09.2001
-
Se
dice que los humanos pueden identificar
hasta 10000 olores diferentes.
Hace varios años, Linda Buck, ahora
profesora de neurobiología en Harvard,
descubrió que los ratones tienen
aproximadamente 1000 censores diferentes en
sus narices.
Se cree que los humanos tenemos
alrededor del mismo número. Eso lleva al misterio de como 1000 censores pueden
identificar 10000 olores diferentes.
Buck
resolvió el misterio y su equipo ha
encontrado nuevas evidencias acerca de como
el cerebro organiza la información que le
manda la nariz.
Dentro
de la nariz, al nivel de los ojos, hay un
tejido lleno de células nerviosas. En la superficie de cada célula se encuentra uno de los mil
tipos de receptores odorantes.
Buck y sus colegas descubrieron que
cada receptor puede reconocer varios
odorantes y que un único odorante puede ser
reconocido por múltiples receptores.
“Cada
receptor es utilizado para definir distintos
olores, igual que las letras son utilizadas
para formar distintas palabras.”
Cuando
se altera la concentración o estructura de
un odorante, también se cambia su código
de receptor y en consecuencia, su olor.
Por ejemplo, el indol, cuando está
concentrado, tiene un olor desagradable,
pero cuando se lo diluye lo suficiente,
tiene una fragancia a jazmín.
La
memoria del olfato
Las
células sensoriales en la nariz no duran de
por vida.
Luego de 10 a 60 días, en los
ratones o humanos, mueren y son reemplazadas
por nuevas células nerviosas.
Esto nos hace pensar como un animal o
una persona recuerda el olor de una torta de
manzana o una manzana podrida.
La
respuesta es que las nuevas células
nerviosas proyectan largas extensiones hacia
los mismos lugares en el bulbo olfatorio
donde sus antecesoras se conectaban. Así, los mapas olfatorios son constantemente renovados para
que las destinaciones en el cerebro
permanezcan constantes.
La
decodificación de las memorias de los
olores puede dispara cambios en el
comportamiento.
El olor de un alimento en
descomposición dispara una respuesta de
alejamiento inconsciente, ya así aumenta
las chances de supervivencia del animal.
El
olor del gusto
Solo
se pueden detectar cuatro gustos: dulce,
amargo, agrio y salado.
“Cuando se mastica la comida, las
moléculas se evaporan y suben por la parte
superior de la boca hacia el centro
sensorial en la nariz.”
Por eso la comida pierde mucho de su
sabor cuando se está resfriado.
Además
de los olores, los humanos tienen la
capacidad de detectar señales químicas de
otros humanos inconscientemente.
Otros animales tienen este segundo
sistema que les permite detectar información
sexual y social a través de sustancias
llamadas feromonas.
Los
animales detectan feromonas via un órgano
especial llamado órgano vomeronasal
localizado en el septo que divide la nariz.
Sin embargo, los cerdos reconocen por
lo menos una feromona a través de los
mismos censores que utilizamos los humanos
para oler la comida.
Esto lleva a que los investigadores
especulen la posibilidad de que los humanos
tengan la habilidad de detectar feromonas y
que estas sustancias influyan en nuestro
comportamiento.
La
mejor evidencia de que esto sucede proviene
de experiencias de sincronización de los
ciclos menstruales de mujeres que conviven
juntas.
Hasta
ahora no se ha aislado ninguna feromona
humana.
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