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Olfato
Los
científicos descubren evidencia de un sexto
sentido en los humanos
Gazette
(Mayo 20, 1999)
-
13.08.2001
-
Los
ancestros de los humanos podrían haberse
comunicado mediante un sexto sentido, a través
de la detección de señales químicas
emitidas por sus pares.
Estas señales eran recibidas por un
órgano especializado en la nariz, del cual
todavía quedan vestigios.
Algunos científicos piensan que este
órgano todavía existe e influencia el
comportamiento, otros creen que se ha
extinguido.
En
las criaturas como los insectos y los monos
las feromonas disparan una variedad de
cambios hormonales y comportamientos
instintivos, como el apareamiento y la
agresión.
Catherine Dulac, una profesora de
biología celular y molecular en Harvard,
intenta descubrir como las feromonas son
detectadas y como el cerebro traduce estas
señales en cambios de comportamiento.
Ella colabora con Emily Liman y David
Corey, profesores de neurobiología en
Harvard.
La semana pasada el trío anunció
que habían aislado un gen en ratas y
ratones que parece jugar un papel central en
la detección de feromonas.
El gen también está presente en los
humanos, pero contiene mutaciones que
aparentemente lo hace inutilizable para la
detección de feromonas.
“Esto
es concordante con la idea de que el órgano
vomeronasal (VNO) humano no es funcionante,”dice
Liman.
“Pero
los humanos podrían depender de genes
diferentes que en los roedores,”dice Dulac. “Nadie ha hecho una búsqueda cuidadosa de esos genes.”
Los
ratones y las ratas tienen un VNO muy bien
desarrollado compuesto por millones de células
nerviosas.
En cambio los humanos tenemos
estructuras similares durante el desarrollo
uterino pero para el nacimiento de estas
estructuras solo quedan vestigios.
Todavía no se ha encontrado
evidencia de si existen células nerviosas.
Sincronía
menstrual
Se
conocen una variedad de feromonas de
insectos y roedores, pero ninguna feromona
humana ha sido identificada.
La mejor evidencia de su existencia
proviene de experimentos donde mujeres
voluntarias olían toallas que contenían
las secreciones axilares de otras mujeres
durante distintas fases de su ciclo
menstrual.
A partir de estas experiencias,
Martha McClintock de la Universidad de
Chicago demostró que los ciclos de las
mujeres que olían las secreciones podían
ser avanzados o retrasados para que se
sincronicen con las mujeres de las
secreciones.
Un
sexto sentido no es necesario para explicar
estos resultados, sin embargo.
Los olores del café y las flores,
por ejemplo, son captados por un sistema
separado de células nerviosas más arriba
en la nariz.
Esta estructura, llamada sistema
olfatorio mayor (MOS), podría ser la
encargada de percibir ambos los olores y las
feromonas.
Los cerdos, por ejemplo, utilizan las
células nerviosas en este sistema para
detectar una feromona llamada androstenona.
Si
los humanos realmente somos sensibles a las
feromonas, por cualquier ruta, éstas no
disparan cambios instintivos inmediatos en
nuestro comportamiento como lo hacen en
otros animales.
“Las feromonas podrían contribuir
a la parte inconsciente del cerebro, pero la
parte consciente, a través de los otros
sentidos, la educación y la cultura, ejerce
un nivel de control superior,”dice Dulac.
Por
qué necesitarían los cerdos y los humanos
sistemas separados para detectar olores y
feromonas?
“El
acceso es una explicación posible,”dice
Liman.
Muchos animales que se basan en las
feromonas para la información y la
comunicación hacen contacto físicamente
con ellas a través de la nariz. Los órganos sensoriales en la parte frontal de la nariz
pueden tomar contacto con las secreciones fácilmente.
Los
olores, por otra parte, consisten de moléculas
evaporizadas de las cosas como el perfume,
el pan horneado o la gasolina.
Las corrientes de aire las
transportan por las narinas hacia unos
sensores localizados aproximadamente al
nivel de los ojos.
Allí está el MOS, un área que
contiene millones de células nerviosas que
convierten a los olores en impulsos
nerviosos que son mandados al cerebro.
Los
nervios de los detectores de feromonas
viajan hacia una región colectora central,
conocida como el bulbo olfatorio accesorio y
luego a las partes del cerebro en relación
con las emociones y el instinto.
Los impulsos nerviosos de los
sensores olfatorios se juntan en una región
separada , llamada simplemente bulbo
olfatorio y luego viajan hacia niveles
emocionales y cognitivos del cerebro.
Los últimos hacen que los humanos
identifiquen la identidad de lo que huelen y
asocien ese olor con experiencias pasadas.
En
otras palabras, la detección de feromonas
es inconsciente e inmodificable mientras que
la detección de olores es consciente y
modificada por las experiencias.
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