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Olfato
Cómo
los mamíferos distinguen diferentes olores
Howard
Hughes Medical Institute (Marzo 5, 1999)
-
23.07.2001
-
El
olfato es quizá el más sensible y complejo
de todos los sentidos y también ha sido el
más difícil de descifrar por parte de los
científicos.
Los investigadores se han preguntado,
por ejemplo, como pequeñas cantidades de un
compuesto en particular pueden oler
agradable mientras que grandes cantidades
del mismo compuesto son tan fuertes que son
desagradables.
Ahora,
los investigadores del Howard Hughes Medical
Institute (HHMI) con el Harvard Medical
School y colegas de Japón han resuelto uno
de los rompecabezas más grandes de la
investigación olfatoria.
¿Cómo puede la nariz, con un número
relativamente pequeño de receptores
olfatorios, tener la sensibilidad suficiente
como para discriminar entre más de 10000
olores?
Linda
Buck, una investigadora de HHMI y Bettina
Malnic de Harvard Medical School, junto con
Junzo Hirono y Takaaki Sato del Centro de
Investigación de Electrónica en Japón,
parecen haber descifrado este rompecabezas
con un descubrimiento sorprendente.
Ellos descubrieron que el sentido
del olfato en los mamíferos está basado en
la combinación para el reconocimiento y
procesamiento olfatorio.
En vez de dedicar un receptor
olfatorio individual a un olor específico,
el sistema olfatorio utiliza un
“abecedario”de receptores para crear una
respuesta olfatoria específica en las
neuronas del cerebro.
Cada
receptor es utilizado una y otra vez para
definir un olor, igual que las letras son
utilizadas una y otra vez para definir
distintas palabras,”dice Buck. Como en el lenguaje, el sistema olfatorio parece utilizar
combinaciones de receptores (palabras) para
reducir el número de tipos de receptores
(letras) requeridos para definir una amplia
gama de olores (vocabulario).
La
naturaleza está acostumbrada a utilizar un
código combinatorio: las cuatro
“letras”para el código genético- A, C,
T, G (abreviaciones para los nucleótidos
adenina, citosina, timina y guanina)
permiten la creación de un número casi
infinito de secuencias genéticas.
Sin embargo, el descubrimiento de
Buck y sus colegas es la primera confirmación
de que los nervios que constituyen al
sistema olfatorio en los mamíferos también
utilizan este camino combinatorio.
A
medida que los olores penetran por la nariz,
se encuentran con el epitelio olfatorio, una
capa de células sobre la pared de la
cavidad nasal.
El epitelio olfatorio contiene cerca
de 5 millones de neuronas olfatorias.
Buck y sus colegas previamente habían
descubierto que cada neurona olfatoria
expresaba sólo uno de los 1000 tipos de
receptores olfatorios sobre su superficie.
Cuando
un olor excita una neurona, la señal pasa a
través del axón de la célula y es
transferida a las neuronas en el bulbo
olfatorio.
A partir de esta estructura,
localizada en la parte frontal del cerebro,
las señales viajan a la corteza superior,
que maneja el procesamiento conciente, y al
sistema límbico, que genera los
sentimientos emocionales.
“Esta
es la razón de porque un olor puede evocar
respuestas emocionales poderosas como también
proporcionar información pasada,”explica
Buck. “Pero
esto también lleva a una pregunta
interesante: ¿Dónde termina la información
acerca de los distintos olores? Podría ser
que las señales generadas por algunos
receptores produzcan una respuesta innata en
vez de una respuesta aprendida, por ejemplo
aquellos que señalan un alimento en
descomposición.”
El
grupo de Buck también descubrió otras
pistas acerca del sentido del olfato.
En 1994, descubrieron que las
neuronas que expresaban el mismo tipo de
receptor estaban desparramadas por todo el
epitelio olfatorio, pero sus axones todos
convergían en puntos específicos en el
bulbo olfatorio.
La dispersión en el epitelio, dice
Buck, puede ayudar a proteger al sentido del
olfato si una porción del epitelio
olfatorio se daña debido a una infección.
Por otro lado, la convergencia de señales
de miles de neuronas con el mismo receptor
puede aumentar la sensibilidad para bajas
concentraciones de compuestos odorosos.
En
el estudio actual, los investigadores
expusieron a neuronas de ratón individuales
a una variedad de odorantes.
Usando una técnica llamada imágenes
por calcio, los investigadores detectaron
cuales neuronas eran estimuladas por un olor
particular.
Cuando una molécula odorosa se une a
su receptor, los canales de calcio en las
membranas de las neuronas se abren y entra
un flujo de iónes de calcio a la célula.
Esto genera un impulso eléctrico que
viaja por el axón como señal nerviosa. Las imágenes por calcio miden estos flujos de calcio.
“Utilizando
este método pudimos demostrar tres
cosas,”dice Buck.
“Primero,
un único receptor puede reconocer varios
odorantes.
Segundo, un único odorante es típicamente
reconocido por varios receptores.
Y tercero, diferentes odorantes son
reconocidos por una combinación de
receptores.
Esto indica que el sistema olfatorio
utiliza un sistema de combinación para
representar las identidades de los
odorantes.”
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