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Olfato
La
disfunción olfatoria en la esquizofrenia: un
resumen cualitativo y cuantitativo
Neurobiology
of Aging
-
09.07.2001
-
Existe
cada vez más evidencia que sugiere que la
esquizofrenia es un desorden que afecta a
los sistemas temporales-límbicos.
Los
estudios de imágenes neuropsicológicos,
estructurales y funcionales muestran
alteraciones severas en la memoria y atención
y anormalidades neuroanatómicas y fisiológicas
en el lóbulo temporal y frontal por debajo
de estos dominios cognitivos.
La
olfacción, que es relativamente ignorada,
resulta ser una sonda útil de la fisiología
del sistema límbico frontal y temporal.
El procesamiento olfativo está
mediado por las estructuras neuroanatómicas
límbicas que han estado implicadas en la
fisiopatología de la esquizofrenia,
particularmente la corteza prefrontal, el lóbulo
ventromedial y el diencéfalo.
Contrariamente a una consideración
inicial de la olfacción como un sistema
circunscrito y aislado, existen razones para
pensar que la olfacción está vinculada con
muchos dominios cognitivos y emocionales
importantes con los cuales comparte
conectividad y sustratos.
El sistema olfatorio es único ya
que existen pocas sinápsis entre los
receptores y la corteza olfatoria primaria,
convirtiéndolo en uno de los vínculos más
directos entre el cerebro y el medio
ambiente.
Varios estudios han demostrado
que los pacientes con esquizofrenia exhiben
déficits en la función olfatoria.
Estos déficits se observan
tempranamente en el curso de la enfermedad,
pero están fuertemente correlacionados con
la duración de la enfermedad. El uso de neurolépticos, el uso de tabaco, los déficits
cognitivos y la severidad de la enfermedad
no parecen vinculados con esta anormalidad.
Neuroanatomía
del Sistema Olfatorio
El
procesamiento olfatorio está mediado por un
set de estructuras límbicas que han sido
implicadas en la fisiopatología de la
esquizofrenia, particularmente la corteza
prefrontal, el lóbulo temporal ventromedial
y el diencéfalo.
En resumen, los odorantes toman
contacto con el sistema olfatorio cuando un
flujo de aire penetra por las narinas.
El aire es calentado, humidificado, y
filtrado a medida que atraviesa la mucosa en
la porción superior de la cavidad nasal. El primer nervio craneal está constituido por millones de células
receptoras bipolares cuyos cuerpos
neuronales, dendritas y porciones iniciales
de sus axones están localizados en el
epitelio olfatorio.
Los axones no mielinizados de las células
receptoras olfatorias forman agrupaciones
conformando una capa gruesa de axones en la
superficie del bulbo olfatorio.
Las proyecciones del bulbo olfatorio
incluyen: la corteza entorhinal, corteza
orbitofrontal, tálamo submedio, hipotálamo
lateral y núcleo accumbens.
En
general, se piensa que los déficits en el
sentido del olfato en los pacientes con
esquizofrenia se deben a un daño patológico
o una disfunción en las regiones olfatorias
centrales cerebrales.
Sin embargo, la ocurrencia de
neuronas distróficas en el epitelio
olfatorio de pacientes con desórdenes
neurodegenerativos como enfermedad de
Alzheimer también apoyan la posibilidad de
que los déficits olfatorios son el
resultado de un daño a una o más
poblaciones de células del epitelio
sensorial.
Neuroquímica
del Sistema Olfatorio
Mientras
que los neurotransmisores utilizados por las
células mitrales del sistema olfatorio no
han sido establecidos hasta el momento,
existe evidencia de que una o más de los
siguientes están involucrados: uno de los
amino ácidos excitatorios, glutamato,
aspartato, o N-acetilaspartilglutamato.
Se encontraron altos niveles del
receptor NMDA (N-metil-D-aspartato).
Aspectos
Funcionales del Sistema Olfatorio
La
función olfatoria ha sido dividida históricamente
en dos procesos independientes y
presumiblemente jerárquicos, el primero
siendo el “periférico” (habilidad de
detectar los olores) y el segundo siendo
“central” (identificación, discriminación,
memoria o la habilidad de nombrar,
discriminar entre o recordar un olor).
Se piensa que los déficits en la
habilidad de detectar olores reflejan un daño
en los procesos periféricos (en el epitelio
o mucosa), mientras que los déficits en la
identificación o memoria reflejan daños de
orden superior o centrales.
Dadas estas definiciones, el sistema
periférico debe ser funcionante para que un
odorante sea percibido.
Discusión
Los
estudios psicofísicos han provisto la base
de la mayoría de nuestro conocimiento
acerca de la habilidad olfatoria en los
pacientes con esquizofrenia.
Varias investigaciones se centran en
los efectos del género, uso del tabaco y
medicación sobre las variables olfatorias.
Nuestro
análisis cuantitativo de 18 estudios sobre
la identificación olfatoria, cuatro
estudios sobre la detección olfatoria, dos
estudios sobre la discriminación olfatoria
y un estudio sobre el reconocimiento y
memoria en pacientes con esquizofrenia reveló
grandes efectos en todos los dominios.
Un
efecto es considerado importante cuando el
valor es > 0.80.
Esto implica un nivel severo de déficit
olfatorio generalizado en los pacientes con
esquizofrenia con respecto a los controles.
Sin embargo, la magnitud del déficit
en la identificación olfatoria en la
esquizofrenia es menor a la mitad del déficit
observado en la enfermedad de Alzheimer y en
la enfermedad de Parkinson.
Recientemente, hemos notado que en
pacientes jóvenes y ancianos con
esquizofrenia la duración de la enfermedad
está inversamente relacionada con los
resultados del UPSIT independientemente del
envejecimiento normal y los efectos del género,
sugiriendo que existen cambios vinculados a
la duración en la función olfatoria en
este desorden.
El
descubrimiento de los déficits en la
detección de olores en los pacientes con
esquizofrenia es incongruente con la falta
de descubrimientos patológicos en el
epitelio olfatorio de los pacientes con
esquizofrenia.
Mientras que la noción de un sistema
“periférico”intacto en los pacientes
con esquizofrenia tiene sentido intuitivo,
solo se basa en un número pequeño de
estudios controlados.
Es necesario que se realicen varios
estudios antes de poder declarar un sistema
periférico intacto o un déficit
diferencial en estas funciones.
Aunque
se han reportado diferencias no
significativas entre géneros sugiriendo que
el efecto, si está presente, no es robusto,
existen razones para considerar la
existencia de diferencias entre géneros en
la función olfatoria de pacientes con
esquizofrenia.
Por ejemplo, ha sido demostrado que
el estrógeno estimula un aumento
significativo de la densidad de los
receptores 5-HT2A (para serotonina) en la
corteza anterior frontal, cingulata y
olfatoria primaria en el núcleo accumbens,
áreas cerebrales asociadas con la regulación
del ánimo, estado mental, cognición y
emociones. Se podría pensar que quizá el efecto se deba a la interacción
con otras variables moderadoras como una
sintomatología negativa o la duración de
la enfermedad.
Paul
J. Moberg, Ph.D., Rachel Agrin, B.S., Raquel
E. Gur, M.D., Ph.D., Ruben C. Gur, Ph.D.,
Bruce I. Turetsky, M.D., y Richard L. Doty,
Ph.D.
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