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Grandes
Autores
Psicología
de las masas y análisis del Yo (1921)
Sigmund
Freud - Amorrortu
editores - tomo XVIII
-
21.05.2001
-
I.
Introducción
La
oposición entre psicología individual y
psicología social de las masas....pierde
buena parte de su nitidez, si se la
considera más a fondo....la psicología
individual...estudia los caminos por los
cuales busca alcanzar la satisfacción de
sus mociones pulsionales. Pero sólo rara
vez, bajo determinadas condiciones de
excepción, puede prescindir de los vínculos
de este individuo con otro. En la vida anímica
del individuo, el otro cuenta, con total
regularidad, como modelo, como objeto, como
auxiliar y como enemigo, y por eso desde el
comienzo mismo la psicología individual es
simultáneamente psicología social.
...todos
los vínculos que han sido hasta ahora
indagados preferentemente por el psicoanálisis,
tienen derecho a reclamar que se los
considere fenómenos sociales. Así, entran
en oposición con ciertos otros procesos,
que hemos llamado narcisistas, en los cuales
la satisfacción pulsional se sustrae del
influjo de otras personas o renuncia a
estas.
...con
los padres y hermanos, con la persona amada,
el amigo, el maestro y el médico, el
individuo experimenta el influjo de una
persona única o un número muy pequeño de
ellas, cada una de las cuales ha adquirido
una enorme importancia para él.
Una
vez desgarrado lo que naturalmente constituía
un nexo único, parecería indicado
considerar los fenómenos que se muestran
bajo estas particulares condiciones como
exteriorizaciones de una pulsión especial,
ya no reducible a otra: la pulsión
social que en otras situaciones no se
expresaría.....inclinaremos más bien en
favor de otras 2 posibilidades: que la pulsión
social acaso no sea originaria e irreducible
y que los comienzos de su formación puedan
hallarse en un círculo estrecho, como el de
la familia.
en
página 57, “Más allá del principio de
placer” Cap.
VI dice:
¿aventuraremos,
siguiendo la indicación del filósofo
poeta, la hipótesis de que la sustancia
viva fue desgarrada, a raíz de su animación,
en pequeñas partículas que desde entonces
aspiran a reunirse por medio de las
pulsiones sexuales? ¿Y que estas
pulsaciones en las que persiste la afinidad
química de la materia inanimada superan
poco a poco, a lo largo del reino de los
protistas, las dificultades que opone a esta
aspiración un medio cargado de estímulos
que hacen peligrar la vida, medio que obliga
a la formación de un estrato cortical
protector? ¿Que estas partículas de
sustancia viva dispersadas alcanzan así el
estado pluricelular y finalmente transfieren
a las células germinales, en concentración
suprema, la pulsión a la reunión?
II.
Le Bon y su descripción del alma de las
masas
Aclarémonos
de nuevo el problema: Si la psicología, que
explora las disposiciones, mociones
pulsionales, motivos, propósitos de un
individuo hasta llegar a sus acciones y a
los vínculos que mantiene con sus
allegados, hubiera dado solución cabal a
sus enigmas haciendo trasparentes todos
estos nexos, se encontraría de pronto
frente a una nueva tarea que se erguiría,
irresuelta frene a ella. Tendría que
explicar el hecho sorprendente de que ese
individuo a quien había llegado a
comprender siente, piensa y actúa de manera
enteramente diversa de la que se esperaba
cuando se encuentra bajo una determinada
condición: su inclusión en una multitud
que ha adquirido la propiedad de una “masa
psicológica”. ¿Qué es entonces una
“masa”, que le presta la capacidad de
influir tan decisivamente sobre la vida anímica
del individuo, y en que consiste la alteración
anímica que impone a éste último?
...Le
Bon dice:
“He
aquí el rasgo más notable de una masa
psicológica:.......el mero hecho de
hallarse trasformados en una masa los dota
de una especia de alma colectiva en virtud
de la cual sienten, piensan y actúan de
manera enteramente distinta de como sentiría,
pensaría y actuara cada uno de ellos en
forma aislada. Hay ideas y sentimientos que
sólo emergen y se convierten en actos en
los individuos ligados en masas. La masa
psicológica es un ente provisional que
consta de elementos heterogéneos; estos se
han unido entre sí durante un cierto lapso,
tal como las células del organismo forman,
mediante su unión, un nuevo ser que muestra
propiedades muy diferentes que sus células
aisladas....
Si
los individuos dentro de la masa están
ligados en una unidad. Tiene que haber algo
que los una, y este medio de unión podría
ser justamente lo característico de la
masa.....
...los
fenómenos inconscientes desempeñan un
papel preponderante no sólo en la vida orgánica
sino también en el funcionamiento de la
inteligencia...
Nuestros
actos conscientes derivan de un sustrato
inconsciente creado en lo fundamental por
influencias hereditarias. Este sustrato
incluyen las innumerables huellas
ancestrales que constituyen el alma de la
raza. Tras las causas confesadas de nuestros
actos están sin duda las causas secretas
que no confesamos, pero tras estas hay todavía
muchas otras más secretas que ni conocemos.
La mayoría de nuestras acciones cotidianas
son efecto de motivos ocultos, que escapan a
nuestro conocimiento.
En
la masa, opina Le Bon, desaparecen las
adquisiciones de los individuos y, por
tanto, su peculiaridad. Aflora el
inconsciente racial, lo heterogéneo se
hunde en lo homogéneo. Diríamos que la
superestructura psíquica desarrollada tan
diversamente en los distintos individuos es
desmontada, despotenciada, y se pone al
desnudo (se vuelve operante) el fundamento
inconsciente, uniforme en todos ellos....
Le
Bon:
“La
primera de estas causas consiste en que
dentro de la masa el individuo adquiere, por
el sólo hecho del número, un sentimiento
de poder
invencible que le permite entregarse a
instintos que, de estar solo, habría
sujetado forzosamente. Y tendrá tanto menos
motivo para controlarse cuanto que, por ser
la masa anónima, y por ende irresponsable,
desaparece totalmente el sentimiento de la
responsabilidad que frena de continuo a los
individuos”.
Desde
nuestro punto de vista.....el individuo al
entrar en la masa, queda sometido a
condiciones que le permiten echar por tierra
las represiones de sus mociones pulsionales
inconscientes. Las propiedades en apariencia
nueva que entonces se muestran son,
justamente, las exteriorizaciones de eso
inconsciente que sin duda contiene, como
disposición (constitucional), toda la
maldad del alma humana; en estas
circunstancias, la desaparición de la
conciencia moral o del sentimiento de
responsabilidad no ofrece dificultad alguna
para nuestra concepción...el núcleo de la
llamada conciencia moral es la “angustia
social”.
“Una
segunda causa, el contagio...es preciso
contarlo entre los fenómenos de índole
hipnótica.....En la multitud, todo
sentimiento y todo acto son contagiosos, y
en grado tan alto que el individuo sacrifica
muy fácilmente su interés personal al
interés colectivo. Esta actitud es
enteramente contraria a su naturaleza, y el
ser humano sólo es capaz de ella cuando
integra una masa”.
“Una
tercera causa....la sugestionabilidad”.
“...El
individuo inmerso durante cierto lapso en
una masa activa, muy pronto se encuentra -
por efluvios que emanan de aquella o por
alguna otra causa desconocida - en un estado
singular, muy próximo a la fascinación en
que cae el hipnotizado bajo la influencia
del hipnotizador....La personalidad
consciente ha desaparecido por completo, la
voluntad y el discernimiento quedan
abolidos. Sentimientos y pensamientos se
orientan en la dirección que les imprime el
hipnotozador. Tal es aproximadamente el
estado del individuo perteneciente a una
masa psicológica. No tiene ya conciencia de
sus actos. En él, lo mismo que en el
hipnotizado, al par que ciertas aptitudes se
encuentran neutralizadas, otras pueden
elevarse hasta un grado extremo de exaltación.
Bajo la influencia de una sugestión,
un impulso irresistible lo llevará a
ejecutar ciertos actos. Y este impulso es
todavía más irrefrenable en las masas que
en el hipnotizado, porque siendo la sugestión
idéntica para todos los individuos que la
componen, se acrecienta por la reciprocidad.”
He
citado tan por extenso a Le Bon porque quería
demostrar que afirma realmente - y no lo
aduce con mero propósito comparativo - el
carácter hipnótico del estado del
individuo dentro de la masa...
Acaso
la mejor interpretación de su tesis
consista en referir el contagio al
efecto que los miembros singulares de
la masa ejercen unos sobre otros, mientras
que los fenómenos de sugestión
discernibles en la masa - equiparados por Le
Bon al influjo hipnótico - remitirían a
otra fuente. Pero, ¿a cuál?...él
distingue de este influjo de fascinación,
que deja en la sombra, el efecto de contagio
que los individuos ejercen unos sobre otros
y por el cual se refuerza la sugestión
originaria...
“...Aislado,
era quizás un individuo culto; en la masa
es un bárbaro, vale decir, una criatura que
actúa por instinto. Posee la espontaneidad,
la violencia, el salvajismo y también el
entusiasmo y el heroísmo de los seres
primitivos”.
Le
Bon se detiene particularmente en la merma
de rendimiento intelectual experimentada por
el individuo a raíz de su fusión en la
masa.
El
propio Le Bon nos indica el camino apuntando
la coincidencia con la vida anímica de los
primitivos y de los niños.
La
masa es impulsiva, voluble, excitable. Es
guiada casi con exclusividad por lo
inconsciente. Los impulsos a que obedecen
pueden ser, según las circunstancias,
nobles o crueles, heroicos o cobardes; pero,
en cualquier caso, son tan imprecisos que
nunca se impone lo personal, ni siquiera el
interés de la autoconservación...No
soporta dilación entre su apetito y la
realización de lo apetecido. Abriga un
sentimiento de omnipotencia; el concepto de
lo imposible desaparece para el individuo
inmerso en la masa.
La
masa es extraordinariamente influible y crédula...Los
sentimientos de la masa son siempre muy
simples y exaltados. Por eso no conoce la
duda ni la certeza.
...la
masa sólo es excitada por estímulos
desmedidos. Quien quiera influirla no
necesita presentarle argumentos lógicos;
tiene que pintarle las imágenes más vivas,
exagerar y repetir siempre lo mismo....
Para
juzgar correctamente la moralidad de las
masas es preciso tener en cuenta que al
reunirse los individuos de la masa
desaparecen todas las inhibiciones y son
llamados a una libre satisfacción pulsional
todos los instintos crueles, brutales, destructivos, que dormitan en el
individuo como relictos del tiempo
primordial. Pero, bajo el influjo de la
sugestión, las masas son capaces también
de elevadas muestras de abnegación , desinterés, consagración a un ideal.
Otros
rasgos de la caracterización de Le Bon
echan viva luz sobre la licitud de
identificar el alma de las masas con el alma
de los primitivos...
Además
la masa está sujeta al poder verdaderamente
mágico de las palabras¸estas provocan las
más temibles tormentas en el alma de las
masas, y pueden también apaciguarla. “De
nada vale oponer la razón y los argumentos
a ciertas palabras y fórmulas. Se las
pronuncia con unción ante las masas, y al
punto los rostros cobran una expresión
respetuosa y las cabezas se inclinan. Muchos
las consideran fuerzas naturales o poderes
sobrenaturales.” No hace falta sino
recordar el tabú de los nombres entre los
primitivos. Los poderes mágicos que
atribuyen a nombres y palabras...
Hallamos
que para los neuróticos no vale la realidad
objetiva, corriente, sino la realidad psíquica.......Así
pues, lo mismo que en el sueño y en la hipnosis,
en la actividad anímica de la masa
el examen de realidad retrocede frente a la
intensidad de las mociones de deseo
afectivamente investidas...
Si
la necesidad de la masa solicita un
conductor, este tiene que responderle con
ciertas propiedades personales. Para
suscitar la creencia de la masa, él mismo
tiene que estar fascinado por una intensa
creencia (en una idea) debe poseer la
voluntad poderosa, imponente, que la masa
sin voluntad le acepta.
El
prestigio
es una suerte de imperio que ejerce sobre
nosotros un individuo, una obra o una idea.
Paraliza por completo nuestra capacidad de
crítica y nos llena de asombro y respeto. A
su juicio (Le
Bon) provocaría un sentimiento
semejante al de la fascinación en la
hipnosis.....En todos los casos dicho
prestigio se remonta al pasado, por lo cual
nos ayudará poco a comprender aquel enigmático
influjo. El prestigio personal adhiere a
pocas personas, que en virtud de él se
convierten en conductores, y hace que todos
les obedezcan como por obra de un ensalmo
magnético. No obstante todo prestigio
depende también del éxito, y se pierde por
el fracaso.
III.
Otras apreciaciones de la vida anímica
colectiva
La
exposición de Le Bon.....debemos agregar
que ninguna de las tesis de este autor
aporta nada verdaderamente nuevo.
...pero
también es posible individualizar otras
exteriorizaciones de la formación de la
masa, opuestas por completo a aquellas, y de
las cuales se deriva por fuerza una estimación
mucho más alta del alma de las masas.
También
Le Bon estaba dispuesto a admitir que, en
ciertas circunstancias, la eticidad
de las masas puede ser más alta que la de
los individuos que la componen, y que sólo
las colectividades son capaces de un altruísmo
y una consagración elevados: “Mientras en
el individuo aislado la ventaja personal es
a menudo el móvil exclusivo, rara vez
predomina en las masas”. Apuntan también
que en estados excepcionales se produce en
una colectividad el fenómeno
de entusiasmo, que ha posibilitado los más
grandiosos logros de las masas..
Pero
también el alma de las masas es capaz de
geniales creaciones espirituales, como lo
prueban, en primer lugar, el lenguaje mismo,
y además las canciones tradicionales, el
folklore, etc. Por otra parte, no se sabe
cuanto deben el pensador o el creador
literario individuales a la masa
dentro de la cual viven; acaso no hagan sino
consumar un trabajo anímico realizado
simultáneamente por los demás.
Es
probable que bajo el nombre de masas se
hayan reunido formaciones muy diversas, que
deberían separarse.
Le
Bon y otros se refieren a masas efímeras.....Las
afirmaciones opuestas provienen de la
apreciación de aquellas masas o
asociaciones estables a que los seres
humanos consagran su vida y que se encarnan
en las instituciones de la sociedad. Las
masas de la primera variedad son con
respecto a las de la segunda, por así
decir, como las olas breves, pero altas, del
mar con respecto a las mareas.
McDougall,
quien en su libro The Group Mind
(1920a)......halla su solución en el factor
de la organización.....La condición que se
requiere para que los miembros de una
multitud de seres humanos agrupados por
casualidad formen algo semejante a una masa
en sentido psicológico es que esos
individuos tengan algo en común, un interés
común por un objeto, pareja orientación
afectiva dentro de cierta situación y
cierto grado de capacidad para influirse recíprocamente.
Mientras más fuertes sena estas relaciones
de comunidad, con tanto mayor facilidad
se forma a partir de los individuos una masa
psicológica, y tanto más llamativas son
las manifestaciones de un “alma de la
masa”.
Ahora
bien, el fenómeno más notable...de la
formación de la masa es el incremento de la afectividad que provoca en cada individuo.
Puede
afirmarse, a juicio de McDougall, que los
afectos de los hombres difícilmente
alcanzan bajo otras condiciones la
intensidad a que pueden llegar dentro de una
masa; y en verdad es una sensación gozosa
para sus miembros entregarse así, sin
barreras, a sus pasiones, y de ese modo
confundirse en la masa, perder
el sentimiento de su individualidad.
El
hecho es que los signos percibidos de un
estado afectivo son aptos para provocar
automáticamente el mismo efecto en quien
los percibe. Y esta compulsión automática
se vuelve tanto más fuerte cuanto más son
las personas en que se nota simultáneamente
el mismo afecto.....Pero con ello aumenta la
excitación de esos otros que habían
influido sobre él, y de tal suerte que se
acrecienta, por inducción recíproca la
carga afectiva de los individuos. Es
innegable: opera ahí algo así como una
compulsión a hacer lo mismo que otros, a
ponerse en consonancia con los muchos.
Este
mecanismo del incremento del afecto es
favorecido aún por algunas otras
influencias que parten de la masa...Por un
momento reemplaza a la sociedad humana
global, que es la portadora de autoridad,
cuyos castigos se temen...Evidentemente es
peligroso entrar en contradicción con ella;
uno se siente seguro siguiendo el ejemplo de
los demás y, llegado el caso, “aullando
con la manada”.....podemos abrigar la
esperanza de despejar así parte del oscuro
problema que suele abarcarse con la enigmática
palabra sugestión.
Tampoco
McDougall cuestiona la tesis de la inhibición
colectiva de la inteligencia dentro de la
masa......los individuos son amedrentados
por la masa y su trabajo de pensamiento no
es libre, y porque en cada cual merma la
concienia de la responsabilidad por sus
obras.
A
nuestro parecer, la condición que McDougall
llama “organización” de la masa puede
describirse más justificadamente de otro
modo. La tarea consiste en procurar a la
masa las mismas propiedades que eran
características de del individuo y se le
borraron por la formación de la masa. En
efecto, el individuo poseía - fuera de la
masa primitiva - su continuidad, su
conciencia de sí, sus tradiciones y usos,
su trabajo e inserción particulares, y se
mantenía separado de otros con quienes
rivalizaba. Esta especificidad es la que había
perdido por un tiempo a raíz de su ingreso
en la masa no
“organizada”. Y si de tal modo
reconocemos que la meta es dotar a la masa
con los atributos del individuo, nos viene a
la memoria una sustanciosa observación de
W. Trotter, quien discierne en la inclinación
a formar masa una continuación biológica
del carácter pluricelular de todos los
organismos superiores.
IV.
Sugestión y libido
Hemos
partido del hecho básico de que en una masa
el individuo experimenta, .... una alteración
a menudo profunda de su actividad anímica.
Su afectividad se acrecienta
extraordinariamente, su rendimiento
intelectual sufre una notable merma. Es
evidente que ambos procesos apuntan a una
nivelación con los otros individuos de la
masa, resultado éste que sólo puede
alcanzarse por la cancelación de las
inhibiciones pulsionales propias de cada
individuo.
...el
hecho básico de la psicología de las
masas: las 2 tesis del incremento del afecto
y de la inhibición del pensamiento en la
masa primitiva. Ahora nuestro interés
consiste en hallar la explicación psicológica
de ese cambio anímico que los individuos
sufren en la masa.
....la
palabra ensalmadora “sugestión”.
Tarde la llama imitación.
..el
prestigio no se exterioriza sino por su
efecto, que es provocar sugestión.
...hay
conocidas tesis sobre la imitación
y el contagio.
¿porqué
cedemos regularmente a ese contagio cuando
formamos parte de la masa?...es el influjo
sugestivo de la masa el que nos fuerza a
obedecer a esa tendencia imitativa e induce
en nosotros el afecto....las masas se
distinguen por una particular
sugestionabilidad.
Esto
nos predispone a admitir el enunciado de que
la sugestión (más correctamente: la
sugestionabilidad sería un fenómeno
primordial no susceptible de ulterior
reducción, un hecho básico de la vida anímica
de los seres humanos.
Ahora
que vuelvo a abordar el enigma de la sugestión
después de haber permanecido alejado de él
durante 30 años, hallo que no ha variado en
nada.
Pero
no se dio esclarecimiento alguno sobre la
naturaleza de la sugestión, esto es, las
condiciones bajo las cuales se producen
influjos sin una base lógica suficiente.
...intentaré
aplicar al esclarecimiento de la psicología
de las masas el concepto de libido.....Libido
es una expresión tomada de la doctrina de
la afectividad. Llamamos así a la energía,
considerada como magnitud cuantitativa -
aunque por ahora no medible - , de aquellas
pulsiones que tienen que ver con todo lo que
puede sintetizarse como “amor”....el
amor cuya meta es la unión sexual.
...
la indagación psicoanalítica nos ha enseñado
que todas esas aspiraciones son la expresión
de las mismas mociones pulsionales que entre
los sexos esfuerzan en le sentido de la unión
sexual; en otras constelaciones, es verdad,
son esforzadas a apartarse de esa meta
sexual o se les suspende su consecución,
pero siempre conservan lo bastante de su
naturaleza originaria como para que su
identidad siga siendo reconocible
(sacrificio de sí, búsqueda de aproximación).
Ensayemos,
entonces, con esta premisa: vínculos de
amor (o expresado de manera más neutra,
lazos sentimentales) constituyen también la
esencia del alma de las masas...Lo que
correspondería a tales vínculos está
oculto, evidentemente, tras la pantalla,
tras el biombo, de la sugestión. Para
empezar, nuestra expectativa se basa en 2
reflexiones someras. La primera, que
evidentemente la masa se mantiene
cohesionada en virtud de algún poder.
¿Y a qué poder podría adscribirse ese
logro más que al Eros...? En segundo lugar,
si el individuo resigna su peculiaridad en
la masa y se deja sugerir
por los otros, recibimos pa impresión de
que lo hace porque siente la necesidad de
estar de acuerdo con ellos, y no de oponérseles;
quizás, entonces, “por amor de ellos”.
VI.
Otras tareas y orientaciones de trabajo
Nos
quedaría aún mucho que investigar y
describir en cuanto a la morfología de las
masas. Habría que partir de la comprobación
de que una multitud de seres humanos no es
una masa hasta que no se establecen en ella
los mencionados lazos, pero debería
admitirse que en cualquier multitud se
manifiesta con harta facilidad la tendencia
a la formación de una masa psicológica.
...son
ligazones libidinales las que caracterizan a
una masa.
Consideremos
el modo en que los seres humanos en general
se comportan afectivamente entre sí. Según
el famoso símil de Schopenhauer sobre los
puercoespines que se congelaban, ninguno
soporta una aproximación demasiado íntima
de los otros.
Pero
toda esta intolerancia desaparece, de manera
temporaria o duradera, por la formación de
masa y en la masa. Mientras esta perdura o
en la extensión que abarca, los individuos
se comportan como si fueran homogéneos;
toleran la especificidad del otro, se
consideran como su igual y
no sienten repulsión alguna hacia él.
De acuerdo con nuestros puntos de vista teóricos,
una restricción asó del narcisismo sólo
puede ser producida por este factor: una
ligazón libidinosa con otras personas.
En
las relaciones sociales entre los hombres
ocurre lo mismo que la investigación
psicoanalítica tiene averiguado para la vía
de desarrollo de la libido individual. Esta
se apuntala en la satisfacción de las
grandes necesidades vitales, y escoge como
sus primeros objetos a las personas que
participan en dicho desarrollo. Y en el de
la humanidad toda, al igual que en el del
individuo, solamente el amor ha actuado como
factor de cultura en el sentido de una
vuelta del egoísmo en altruismo.
Por
tanto, si en la masa aparecen restricciones
del amor propio narcisista que no tienen
efecto fuera de ella he ahí un indicio
concluyente de que la esencia de la formación de masa consiste en ligazones libidinosas
recíprocas de nuevo tipo entre sus
miembros.
...¡Cuál
es la índole de esas ligazones existentes
en el interior de la masa?...en la
masa...nos encontramos con pulsiones de amor
que, sin actuar por eso de manera menos enérgica,
están desviadas de sus metas originarias.
...dedicaremos
mayor atención a estos fenómenos del
enamoramiento, con la fundada expectativa de
hallar en ellos relaciones trasferibles a
los lazos interiores de las masas. Nos
gustaría saber, además, si este tipo de
investidura de objeto, tal como lo conocemos
por la vía sexual, constituye el único
modo de ligazón afectiva contra
otra persona, o si han de tomarse
en cuenta también otros mecanismos de esa
clase......otros mecanismos de ligazón
afectiva: las llamadas identificaciones.
VII.
La identificación
El
psicoanálisis conoce la identificación
como la más temprana exteriorización de
una ligazón afectiva con otra persona.
Desempeña un papel en la prehistoria del
Complejo de Edipo.
...nos
encontramos con el proceso de que la
psicología llama empatía y que desempeña l parte principal en nuestra comprensión
del yo ajeno, el de las otras personas.
VIII.
Enamoramiento e hipnosis
...En
el marco de este enamoramiento, nos ha
llamado la atención desde el comienzo el
fenómeno de la sobrestimación sexual: el
hecho de que el objeto amado goza de cierta
exención de la crítica, sus cualidades son
mucho más que estimadas que en las personas
a quienes no se ama o que en ese mismo
objeto en la época en que no era amado.
...El
afán que aquí falsea al juicio es el de la
idealización.
Pero esto nos permite orientarnos mejor;
discernimos que el objeto es tratado como el
yo propio, y por tanto en el enamoramiento
afluye al objeto una medida mayor de libido
narcisista....Se ama en virtud de
perfecciones a que se ha espirado para el yo
propio y que ahora a uno le gustaría
procurarse, para satisfacer su narcisismo,
por este rodeo.
....el
yo resigna cada vez más todo reclamo, se
vuelve más modesto, al par que el objeto se
hace más grandioso y valioso; al final
llega a poseer todo el amor de sí mismo del
yo, y la consecuencia natural es el
autosacrificio de éste. El objeto, por así
decir, ha devorado al yo. Rasgos de
humillación, restricción del narcisicmo,
perjuicio de sí, están presentes en todos
los casos de enamoramiento; en los extremos,
no hacen más que intensificarse y, por el
relegamiento de las pretensiones sensuales,
ejercen una dominación exclusiva.
...Contemporáneamente
asta “entrega” del yo al objeto, que ya
no se distingue más de la entrega sublimada
a una idea abstracta, fallan por entero las
funciones que recaen sobre el ideal del
yo......El
objeto se ha puesto en el lugar del ideal
del yo.
Ahora
es fácil describir la diferencia entre
identificación y enamoramiento....En la
primera, el yo se ha enriquecido con las
propiedades del objeto, lo ha “introyectado”,
según una expresión de Ferenczi. En el
segundo, se ha empobrecido, se ha entregado
al objeto, le ha concedido el lugar de su
ingrediente más importante.....En el caso
de la identificación, el objeto se ha
perdido o se ha resignado; después se lo
vuelve a erigir en el interior del yo, y el
yo se altera parcialmente según el modelo
del objeto perdido. En el otro el objeto se
ha mantenido y es sobreinvestido
como tal por el yo a sus
expensas....la esencia de este estado de
cosas está contenida en otra alternativa, a
saber: que el objeto se ponga en el lugar
del yo o en el ideal del yo.
El
trecho que separa el enamoramiento de la
hipnosis no es, evidentemente, muy grande.
Las coincidencias son llamativas. La misma
sumisión humillada, igual obediencia y
falta de crítica hacia el hipnotizador como
hacia el objeto amado....el hipnotizador ha
ocupado el lugar del ideal del yo....El
hipnotizador es el onjeto único: no se
repara en ningún otro además de él. Lo
que él pide y asevera es vivenciado oníricamente
por el yo; esto nos advierte que hemos
descuidado mencionar, entre las funciones
del ideal del yo, el ejercicio del examen de
realidad.
....
el vínculo hipnótico es una formación de
masa de 2....De la compleja ensambladura de
la masa ella aísla un elemento: el
comportamiento del individuo de la masa
frente al conductor.
La
hipnosis nos resolvería de plano el enigma
de la constitución libidinosa de una masa
si no contuviera rasgos que hasta ahora se
han sustraído de un esclarecimiento acorde
a la ratio, en cuanto estado de
enamoramiento que excluye aspiraciones
directamente sexuales....Contiene un
suplemento de parálisis que proviene de la
relación entre una persona de mayor poder y
una impotente, desamparada, lo cual acaso
nos remite a la hipnosis por terror en los
animales.
...las
elucidaciones anteriores nos han preparado
acabadamente para indicar la fórmula de la
constitución libidinosa de una masa; al
menos, de una masa del tipo considerado
hasta aquí, vale decir, que tiene un
conductor y no ha podido adquirir
secundariamente, por un exceso de
“organización” las propiedades de un
individuo. Una masa primaria de ésta índole
es una multitud de individuos que han puesto
un objeto, uno y el mismo, en el lugar de su
ideal del yo, a consecuencia de lo cual se
han identificado entre sí en su yo.
IX.
El instinto gregario
Por
poco tiempo gozaremos de la ilusión de
haber resuelto...el enigma de la masa. No
podrá menos que desasosegarnos el advertir
enseguida que no hemos hecho, en lo
esencial, sino remitirnos al enigma de la
hipnosis.
...las
extensas ligazones afectivas que discernimos
en la masa bastan por sí solas para
explicar uno de sus caracteres: la falta de
autonomía y de iniciativa en el individuo,
la uniformidad de su reacción con la de
todos los otros, su rebajamiento a individuo
- masa, por así decir. Pero si la
consideramos como un todo, la masa exige
algo más: los rasgos de debilitamiento de
la actividad intelectual, desinhibición de
los afectos, incapacidad de moderarse y de
diferir la acción, tendencia a transgredir
todas las barreras en la exteriorización de
los sentimientos y a su total descarga en la
acción; estos rasgos y otros semejantes,
que hallamos pintados de manera tan plástica
en Le Bon, presentan un cuadro inequívoco
de regresión de la actividad anímica a un
estadio anterior, como no nos sorprende
hallar entre los salvajes o los niños. Una
regresión de esta índole pertenece de
manera particular a la esencia de las masas
comunes, miesntras que, según sabemos, en
las de lata organización, artificiales, se
las puede detener en buena medida.
Así
recibimos la impresión de un estado en que
la moción afectiva del individuo y su acto
intelectual personal son demasiado débiles
para hacerse vales por si solos, viéndose
obligados a aguardar su potenciación por la
repetición uniforme de parte de los otros.
Esto nos trae a la memoria cuantos fenómenos
de dependencia de esta índole forman parte
de la constitución normal de la sociedad
humana, cuán poca originalidad y valentía
personal hallamos en ella, cuán dominados
están los individuos por aquellas actitudes
de un alma de las masas que se presentan
como propiedades de la raza, prejuicios del
estamento, opinión pública, etc.
Y
el enigma del influjo sugestivo aumenta para
nosotros si concedemos que no sólo puede
ejercerlo el conductor, sino cualquier
individuo sobre otro; y nos reprochamos
haber destacado de manera unilateral el vínculo
con el conductor, omitiendo indebidamente el
otro factor, el de la sugestión recíproca.
...nos
inclinamos a obedecer a otra voz...La tomo
del inteligente libro de W. Trotter (1916)
sobre el instinto
gregario.....
Los
fenómenos anímicos que se han descripto en
la masa los deriva Trotter de un instinto
gregario innato en el hombre
como en otras especies animales. Esta
proclividad gregaria es, desde el punto de
vista biológico, una analogía y por así
decir una prosecución del carácter
pluricelular; en los términos de la teoría
de la libido, es otra expresión de la
tendencia de todos los seres vivos de la
misma especie, tendencia que arranca de la
libido, a formar unidades cada vez más
amplias. El individuo se siente incompleto
cuando está solo...Oponerse al rebaño
equivale a separarse de él, y por eso se lo
evitará con angustia. Ahora bien, el rebaño
desautoriza todo lo nuevo, lo inhabitual. El
instinto gregario sería algo primario, no
susceptible de ulterior descomposición.
Trotter
consigna la serie de las pulsiones (o
instintos) que él acepta como primarias:
las pulsiones de autoconservación, de
nutrición, sexual y gregaria. Esta última se ve a menudo con la coyuntura de oponerse a
las otras...Trotter hace partir, asimismo,
del instinto gregaria las fuerzas represoras
que el psicoanálisis ha pesquisado en el
yo, y por tanto también las resistencias
con que el médico tropieza en el
tratamiento psicoanalítico. El lenguaje
debería su importancia al su actitud para
vehiculizar el entendimiento recíproco
dentro del rebaño, y sobre él descansaría
en buena parte la identificación de los
individuos unos son otros.
....Para
Trotter, empero, no se requiere derivar de
otra cosa la pulsión gregaria, pues la
define como primaria y no susceptible de
ulterior descomposición. Observa de paso
que Boris Sidis deduce la pulsión gregaria
de la sugestionabilidad.....la
sugestionabilidad es un retoño del instinto
gregario.
...se
puede objetar a Trotter que no atiende
suficientemente al papel del conductor
dentro de la masa; nosotros, en cambio nos
inclinamos más bien por el juicio opuesto,
a saber, que la esencia de la masa no puede
concebirse descuidando al conductor. El
instinto gregario no deja sitio alguno al
conductor; éste se añade al rebaño sólo
de manera contingente.....es posible
pulverizar la posición de Trotter en el
campo psicológico; vale decir, puede
demostrarse que es por lo menos probable que
la pulsión gregaria no sea indescomponible,
no sea primaria en el sentido en que lo son
las pulsiones de autoconservación y sexual.
No
es fácil, desde luego, perseguir la ontogénesis
de la pulsión gregaria. La angustia que
siente el niño pequeño cuando lo dejan
solo...es la expresión de una añoranza
incumplida, con la cual el niño no atina a
hacer otra cosa que mudarla en
angustia.....por largo tiempo no se observa
en el niño nada de un instinto gregario o
sentimiento de masa. Este se forma únicamente
cuando los niños son muchos en una misma
casa, y a partir de su relación con los
padres; y se forma, en verdad, como reacción
frente a la envidia incipiente con que el niño
mayor recibe al más pequeño. Aquél, por
celos, querría sin duda desalojar al recién
llegado...pero en vista de que este niño...es
amado por los padres de igual moso, y por la
imposibilidad de perseverar en su actitud
hostil sin perjudicarse, es compelido a
identificarse con los otros niños, y allí
se forma en la cuadrilla infantil un
sentimiento de masa o de comunidad, que
después, en la escuela, halla su ulterior
desarrollo. La primera exigencia de esta
formación reactiva es la de la justicia, al
trato igual para todos. Conocidas son la
vehemencia y el rigor con que esta exigencia
se expresa en la escuela. Si uno mismo no
puede ser el preferido, entonces ningún
otro deberá serlo. Esta trasmudación y
sustitución de los celos por un sentimiento
de masa en el cuarto de los niños y en el
aula escolar podría juzgarse inverosímil
si más tarde, y bajo otras circunstancias,
no volviera a observarse el mismo
proceso.....Rivales al comienzo, han podido
identificarse entre sí, por su parejo amor
hacia el mismo objeto.
Lo
que más tarde hallamos activo en la
sociedad en calidad de espíritu
comunitario, no desmiente este linaje suyo,
el de la envidia originaria. Ninguno debe
querer destacarse, todos tiene que ser
iguales y poseer lo mismo. La justicia
social quiere decir que uno se deniega
muchas cosas para que también los otros
deban renunciar a ellas o, lo que es lo
mismo, no puedan exigirlas. Esta exigencia
de igualdad es la raíz de la conciencia
moral social y del sentimiento del deber.
Inesperadamente, se revela en la angustia de
infección de los sifilíticos....La
angustia de estos pobres diablos proviene de
su violenta lucha contra el deseo
inconsciente de propagar su infección a los
demás; en efecto, ¿porqué debían estar
infectados ellos solos, y apartados de
tantos otros?.
El
sentimiento social, descansa, pues en el
cambio de un sentimiento primero hostil en
una ligazón de cuño positivo, de la índole
de una identificación. Hasta donde hoy
podemos penetrar este proceso, dicho cambio
parece consumarse bajo el influjo de una
ligazón tierna común con una persona
situada fuera de la masa.
Pero
no olvidemos que la exigencia de igualdad de
la masa sólo vale para los individuos que
la forman, no para el conductor. Todos los
individuos debe ser iguales entre sí, pero
todos quieren ser gobernados por uno. Mucho
iguales, que pueden identificarse entre sí,
y un único superior a todos ellos: he aquí
la situación que hallamos realizada en la
masa capaz de sobrevivir. Osemos por eso
corregir el enunciado de Trotter según el
cual el ser humano es un animal gregario, diciendo que es más bien un animal de horda, el miembro de una horda dirigida por un jefe.
X.
La masa y la horda primordial
Las
masa humanas vuelven a mostrarnos la imagen
familiar del individuo hiperfuerte en medio
de una cuadrilla de compañeros iguales, esa
misma imagen contenida en nuestra
representación del la horda primordial. La
psicología de estas masas.......responde a
un estado de regresión a una actividad anímica
primitiva, como la que adscribíamos
justamente a la horda primordial.
...la
masa se nos aparece como un renacimiento de
la horda primordial. Así como el hombre
primordial se conserva virtualmente en cada
individuo, de igual modo la horda primordial
se restablece a partir de una multitud
cualquiera de seres humanos; en la medida en
que estos se encuentran de manera habitual
gobernados por la formación de masa,
reconocemos la persistencia de la horda
primordial en ella. Tenemos que inferir que
la psicología de la masa es la psicología
más antigua del ser humano; lo que hemos
aislado como psicología individual, dejando
de lado todos los restos de masa, se perfiló
más tarde, poco a poco, y por así decir sólo
parcialmente a partir de la antigua psicología
de la masa.
....La
psicología individual tiene que ser por lo
menos tan antigua como la psicología de
masa, pues desde el comienzo hubo 2 psicologías:
la de los individuos de la masa y la del
padre, jefe conductor. Los individuos
estaban ligados del mismo modo que los
hallamos hoy, pero el padre de la horda
primordial era libre.......En consecuencia,
suponemos que su yo estaba poco ligado
libidinosamente, no amaba a nadie fuera de sí
mismo, y amaba a los otros sólo en la
medida en que servían a sus necesidades. Su
yo no daba a los objetos nada en exceso.
....Todavía
hoy los individuos de la masa han menester
el espejismo que su conductor
los ama de manera igual y justa; pero
al conductor mismo no le hace falta amar a
ningún otro, puede ser de naturaleza señorial,
absolutamente narcisista, pero seguro de sí
y autónomo.
El
padre primordial de la horda no era todavía
inmortal, como pasó a serlo más tarde por
divinización. Cuando moría debía ser
sustituido; lo reemplazaba probablemente un
hijo más joven que hasta entonces había
sido individuo - masa como los demás. Por
lo tanto, tuvo que existir la posibilidad de
trasformar la psicología de masa en
psicología individual.....Los compelió,
por así decir, a la psicología de masa.
Sus celos sexuales y su intolerancia pasaron
a ser, en último análisis, la causa de la
psicología de la masa.
Al
que fue so continuador se le abrió también
la posibilidad de la satisfacción sexual y,
por tanto, la de salir de las condiciones de
la psicología de masa. La fijación de la
libido a la hembra, la posibilidad de
satisfacerse sin dilación y sin
almacenamiento, pusieron fin a la
significatividad de las aspiraciones
sexuales de meta inhibida e hicieron que el
narcisismo fuera incremetándose en esa
misma medida.
Pero
todavía esperamos algo más de la
reconducción de la masa a la horda
primordial. Debe allanarnos lo que hay aún
de misterioso y no comprendido en la formación
de masa, y que se oculta tras las enigmáticas
palabras de “hipnosis” y “sugestión”....Recordemos
que la hipnosis contiene algo directamente
ominoso; ahora bien, el carácter de lo
ominoso apunta a algo antiguo y familiar que
cayó bajo la represión. Reparemos en el
modo en que se inicia la hipnosis. El
hipnotizador afirma encontrarse en posición
de un poder misterioso que arrebata al
sujeto su voluntad, o, lo que es lo mismo,
el sujeto cree eso de él. Este poder
misterioso - que popularmente sigue designándose
a menudo como magnetismo
animal - tiene que ser el mismo que los
primitivos consideraban fuente de tabú, el
mismo que irradian leyes y caciques y vuelve
peligroso acercárseles (el “mana”).
.....Todavía
Moisés tiene que hacer de intermediario
entre su pueblo y Jehová, pues el pueblo no
soportaría la visión de Dios; así estuvo
en presencia de El, y cuando regresó su
rostro despedía rayos: una parte del
“mana” se había trasferido a él, como
le ocurre al intermediario entre los
primitivos.
...es
posible provocar la hipnosis también por
otras vías, lo cual es despistante y ha
dado ocasión a teorías fisiológicas
insuficientes. Por ejemplo, la fijación de
la vista en un objeto brillante, o la audición
de un ruido monótono.
Pero
al par que el hipnotizador evita que el
pensar consciente del sujeto se dirija sobre
sus propósitos...ocurre que
inconscientemente concentran en verdad toda
su atención sobre el hipnotizador, se
entrega a la actitud del rapport, de la trasferencia, con el hipnotizador.
Ferenczi...Creyó
poder distinguir 2 clases de hipnosis: una
zalamera y apaciguadora, que atribuyó al
modelo materno, y una amenazadora que imputó
al padre.
Mediante
sus manejos, el hipnotizador despierta en el
sujeto una porción de su herencia arcaica
que había transigido también con sus
progenitores y que experimentó en la relación
con el padre una reanimación
individual....Es que sólo así podemos
concebir la relación de un individuo de la
horda primordial con el padre primordial.
Como lo sabemos por otras reacciones, el
individuo ha conservado un grado variable de
aptitud personal para revivir esas
situaciones antiguas....
El
carácter ominoso y compulsivo de la formación
de masa, que sale a la luz en sus fenómenos
sugestivos, puede reconducirse entonces, con
todo derecho hasta la horda primordial. El
conductor de la masa sigue siendo el temido
padre primordial; la masa quiere siempre ser
gobernada por un poder irrestricto, tiene un
ansia extrema de autoridad: según la
expresión de Le Bon sed
de sometimiento. El padre primordial es
el ideal de la masa, que gobierna al yo en
reemplazo del ideal del yo. Hay buenos
fundamentos para llamar a la hipnosis una
masa de 2; en cuanto a la sugestión, le
cabe esta definición; es un convencimiento
que no se basa en la percepción ni en el
trabajo de pensamiento, sino en una ligazón
erótica.
XI.
Un grado en el interior del yo
...se
nos presenta el asombroso fenómeno:
desaparece sin dejar huellas, si bien sólo
temporariamente, justo aquello que hemos
reconocido como el desarrollo individual.
Comprendimos
ese asombroso fenómeno diciendo que el
individuo resigna su ideal del yo y lo
permuta por el ideal de la masa corporizado
en el conductor.
Siempre
se produce una sensación de triunfo cuando
en el yo algo coincide con el ideal del yo.
Además, el sentimiento de culpa (y el
sentimiento de inferioridad) puede
comprenderse como expresión de la tensión
entre el yo y el ideal.
XII.
Apéndice
...sería
posible indicar en el desarrollo anímico de
la humanidad el punto en que se consumó,
también para los individuos, el progreso
dela psicología de masa a la psicología
individual.
El
héroe pretende haber sido el único autor
de la hazaña que sin duda sólo la horda
como un todo osó perpetrar....
El
mito es , por tanto, aquel paso con que el
individuo se sale de la psicología de masa.
El primer mito fue, con seguridad, el psicológico:
el mito del héroe; el mito explicativo de
la naturaleza debe de haber aparecido mucho
después.
Aún
donde se forman masas mixtas de hombres y
mujeres, la diferencia entre los sexos no
desempeña papel alguno. Apenas tiene
sentido preguntar si la libido que cohesiona
a las masas es de naturaleza homosexual o
heterosexual, pues no se encuentra
diferencia según los sexos y prescinde, en
particular, de las metas dela organización
genital de la libido.
Ambos
estados, hipnosis y formación de masa, son
sedimentaciones hereditarias que provienen
de la filogénesis de la libido humana: la
hipnosis como disposición, la masa además
como relicto directo. La sustitución de las
aspiraciones sexuales directas por las de
meta inhibida promueve en ambas la separación
entre el yo y el ideal del yo, dela que ya
en el enamoramiento hay un comienzo. La neurosis
cae fuera de esta serie.
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