|
Grandes
autores
Dolor,
sexo y tiempo (Nuevo aspecto de la
evolución y futuro del hombre)
Gerald
Heard
-
02.10.2000
-
Estamos
atacados por convulsiones: por una epilepsia
social. Nuestra civilización podría
hundirse toda, de golpe, en una simple
convulsión.
Es
evidente que el individuo es una
neurosis y que el hombre, tratando de variar
ese estado insoportable, hace que su vida y
civilización sólo empeoren al querer
escapar a un estado pre-individual cuando la
única cura real sería pasar por emergencia
a un estado post o supraindividual.
Continuando
con esta posibilidad de evolución, ella no
será del todo impracticable para la
humanidad moderna. Estamos viviendo en la
tercera generación desde que la idea del
desarrollo inherente formó parte del
pensamiento básico de la humanidad
instruida.
Si hemos llegado a un punto del cual
solo nos puede desembrollar un cambio en la
naturaleza humana ¿sería esa una idea
imposible de ser considerada por nosotros?
Desde luego, eso es llevar adelante
la idea del desarrollo físico a lo psíquico.
Pero, ¿debe dejarse de lado?
Nadie espera la evolución por cambio
físico aun cuando ese método de desarrollo
actuara todavía (no vemos la razón para
que no lo haga) y ello ocurriera a tiempo
para establecer una diferencia en la
civilización humana.
La vida de esta es de algunos miles
de años; la transformación que pueden
producir en una especie los cambios
estructurales es, por cierto, de miles de años.
La
evolución corporal ha cesado; podemos
decirlo con gran seguridad, pero con la
misma certeza podemos afirmar que cuando cesó
la evolución física del hombre empezó la
mental, y esta parece haber sido la razón
de la primera.
Toda la historia específica del
hombre puede interpretarse como síntomas de
evolución mental.
Se nos presenta, entonces, un caso
digno de examen.
Podría ser que, si la civilización
del hombre es la sombra producida por su conciencia
en evolución, la del alma seria una
secuela de la del físico, que no podría ir
más allá.
En estas circunstancias, habiéndose
desenvuelto y cambiado la naturaleza humana
por las leyes inherentes al crecimiento,
podría evolucionar de nuevo, y así, por
una mutación en su psiquis y no en su físico,
podría elevarse el hombre sobre su crisis
actual.
Se desarrollara otra especie
diferente no en lo físico y en los órganos,
sino en la psiquis, conciencia y
facultades.
Podría llegar así a otro estado mas
adelantado.
Debe
repetirse que esta hipótesis no es
imposible.
Resumiendo,
deberá encadenarse por autoconocimiento una
vez mas a su evolución; encontrar donde esa
fuerza interior llego a separarse de su conciencia,
reprimida, frustrada y mortal, y al darle
una salida intencionada, comprendiendo su
propósito, salvarse con su cooperación y
dejar que continué la evolución.
|