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Para
pensar
Repensemos
la ciencia
Oliver
Sacks
-
30.10.2000
-
Oliver
Sacks , profesor de Neurología en el Albert
Einstein College of Medicine de Nueva York,
nos invita a repensar a la ciencia.
“Estudios,
sí, pero ¿ por qué historias o casos? Fue
Hipócrates quien introdujo el concepto histórico
de enfermedad, la idea de que las
enfermedades siguen un curso, desde
sus primeros indicios a su clímax o crisis,
y después a su desenlace fatal o feliz. Hipócrates
introdujo así el historial clínico,
una descripción o bosquejo de la historia
natural de la enfermedad, que expresa
con toda precisión el viejo término
“patología”.Tales historiales son una
forma de historia natural...pero nada
cuentan del individuo y de su historia;
nada trasmiten de la persona y de la
experiencia de la persona, mientras
afronta su enfermedad y lucha por
sobrevivir a ella.
En
un historial clínico riguroso no hay “sujeto”¸
los historiales clínicos modernos aluden al
sujeto con una frase rápida , que podría
aplicarse igual a una rata que a un ser
humano. Para situar de nuevo en el centro al
sujeto ( el ser humano que se aflige y que
lucha y padece) hemos de profundizar en un
historial clínico hasta hacerlo narración
o cuento; sólo así tendremos un
“quien” además de un “que”, un
individuo real, un paciente, en relación
con la enfermedad...en relación con el
reconocimiento médico físico.
El
yo esencial del paciente es muy importante
en los campos superiores de la neurología,
y en la psicología; está implicada
aquí esencialmente la personalidad del
enfermo, y no pueden desmembrarse el estudio
de la enfermedad y el de la identidad. Esos
trastornos, y su descripción y estudio,
constituyen, sin duda, una disciplina nueva,
a la que podríamos llamar “ neurología
de la identidad”, pues aborda los
fundamentos nerviosos del yo, el viejo
problema de mente y cerebro. Quizás haya de
haber, inevitablemente, un abismo, un abismo
categorial, entre lo físico y lo psíquico;
pero los estudios y los relatos, al
pertenecer inseparablemente a ambos, sirven
precisamente para salvar ese abismo, para
llevarnos hasta la intersección misma de
mecanismo y vida, a la relación entre
los procesos fisiológicos y la biografía.
La
tradición de relatos clínicos ricos en
contenido humano conoció un gran auge en el
siglo diecinueve y luego decayó, con la
aparición de una ciencia neurológica
impersonal. Luria decía: “ La capacidad
de describir, que tanto abundaba entre los
grandes neurólogos y psiquiatras del siglo
diecinueve, ha desaparecido casi
totalmente...Hay que revivirla”.Por
tanto los historiales clínicos de
este libro se entroncan en una tradición
antigua: la tradición decimonónica de que
habla Luria; la tradición del primer
historiador médico, Hipócrates; y esa
tradición universal y prehistórica por la
que los pacientes han explicado siempre su
historia a los médicos”.
“El
hombre que confundió a su mujer con un
sombrero” ensayo de Oliver Sacks
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