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Grandes
autores
La
pseudo ciencia en la psiquiatría biológica
Harry
Wiener
-
04.12.2000
-
La
creencia de que la esquizofrenia es una
enfermedad orgánica específica o un
grupo de enfermedades cerebrales orgánicas
nunca fue confirmada.
Estuvimos a punto de confirmarlo
desde el surgimiento de la psiquiatría
moderna, pero todavía no se ha podido
confirmar. Los descubrimientos recientes de los cambios
electroencefalográficos ventriculares son
irrelevantes a esta cuestión.
Todavía no hay una pista que diga
hacia que dirección apunta la flecha de
causa y efecto: ¿Los cambios cerebrales
llevan a una esquizofrenia causada orgánicamente,
o las disfunciones sociales de la
esquizofrenia llevan a la atrofia cerebral
del tipo de desuso?
Si,
como tantos piensan, la esquizofrenia
involucra formas inusuales de vivir,
ambientes familiares tóxicos y
etiquetamiento, ¿no es absurdo sugerir
que estos eventos impredecibles pueden ser
sujetos a las reglas rígidas de la
predestinación genética?
Esto es lo que yo sugiero, y por
eso llamo a este punto de vista “genética
absurda” o “la genética de las
condiciones absurdas”.
Mi
objetivo es demostrar que, en teoría, es
posible que la predisposición genética
afecte la vulnerabilidad relativa de los
diferentes grupos de poblaciones hacia los
eventos desagradables que están
claramente determinados por el destino.
El
Esquema más Absurdo:
La
herencia de la falta de cortesía
Para
poder avanzar sobre las aplicaciones del
punto de vista que acabo de mencionar,
permítanme empezar con la noción de que
la falta de cortesía puede ser heredable.
Alvin Pam y Harry Wiener están de
acuerdo en que esto no es absurdo.
En
un abstract de un estudio Danés sobre
precursores de conducta del espectro de la
esquizofrenia, Parnas, Schulsinger,
Schulsinger, Mednick, y Teasdale dicen:
“Los sujetos fueron descriptos como
chicos descorteses”.
Los sujetos eran chicos de 15 años
en promedio que eran considerados con alto
riesgo de esquizofrenia, y que diez años
más tarde fueron diagnosticados con
esquizofrenia.
En el estudio los investigadores se
basaban en observaciones de los padres
para decir: “Los esquizofrénicos eran
descriptos como niños descorteses, que
correspondía a su conducta molesta
escolar.”
Yo asumo que los investigadores
concluyeron que existía una predisposición
genética compartida entre la
esquizofrenia y la descortesía, o que
descortesía era un marcador social para
la esquizofrenia.
La
noción de que la predisposición a la
esquizofrenia es también una predisposición
a la descortesía es bastante extraña,
pero puedo demostrar como puede ser posible.
¿Los niños eran descorteses hacia
todos?
La investigación no contesta esta
pregunta, pero de acuerdo al tenor del artículo
podemos asumir que: no, solo lo eran hacia
los investigadores y hacia los aliados de
los padres, no lo eran entre ellos ni con
la gente en general.
Entonces solo se sabe que hay un
grupo especifico descortés con otro
grupo.
Los
niños y los investigadores pueden ser
considerados como representantes de dos
grupos poblacionales.
Yo utilizo las dos abreviaciones D
y C, que corresponden a los dos tipos de
personalidad de Liam Hudson:
“divergente” y “convergente”.
En las investigaciones de Hudson
sobre niños en la edad escolar, los
convergentes tenían un compromiso con la
acción práctica y les iba bien en
pruebas de verdadero o falso; los
divergentes evadían la acción práctica
y les iba bien en pruebas con preguntas
abiertas, donde su imaginación podía ser
liberada.
Debemos
notar que los niños pertenecen al grupo
pensado como predispuesto a la
esquizofrenia, y los investigadores
pertenecen a un grupo predispuesto a ver a
la esquizofrenia como una enfermedad
organica/genética.
Por eso pienso que el grupo de niños
es D (divergentes) y los investigadores
son C (convergentes).
Estos grupos, solos, no son patológicos.
Estos dos grupos pueden ser
considerados como tipos de personalidad
normales.
Para
discutir la descortesía, podemos ignorar
todo lo que sabemos acerca de las características
de personalidad que representan a estos
grupos, excepto que se disgustan e irritan
entre sí. Esto es de interés personal para mí. Hace veinticinco años escribí una nota que incluía lo
siguiente (Wiener, 1966):
“Esquizofrenia...
divide a los psiquiatras en dos culturas,
los psicológicos (psicodinámicos) y los
orgánicos (somáticos).
Cada grupo ignora al otro y desea
que desaparezca.”
Si
dos tipos de personas (convergentes vs.
divergentes ; psiquiatras psicológicos
vs. psiquiatras orgánicos; investigadores
vs. niños) están en una situación simétrica,
con igual poder y valor, entonces no podríamos
decir nada más de la descortesía.
Pero la situación descripta en
este caso es muy asimétrica.
La
genética absurda de la descortesía
depende en parte del contexto: si, como en
este caso, figuras autoritarias y
respetadas del tipo C vienen a
inspeccionar especimenes de niños no
respetados y sin poder del tipo D, los últimos
tendrán una incentiva como para
resistirse, disimular, resentir, no
cooperar o ser descorteses.
Interesantemente, esto suena a desorden
de oposición desafiante, un desorden
psiquiátrico común en niños
caracterizados en DSM-III como
“desobedientes, negativistas, y oposición
provocativa hacia figuras de autoridad”
(Loeber, 1991).
Pero si la situación se
revirtiera, me temo que la predisposición
genética de la descortesía parecería
residir con el tipo de personalidad C.
Genética-entre
versus genética-dentro
Si
hay algo de realidad en la historia que
acabo de contar, su importancia reside
enteramente en la noción de que el
impacto de la genética sobre cualquier
característica social o de comportamiento
(descortesía, en este caso) a veces no
reside sobre personas individuales, pero
sobre pares: díadas compuestas de una
persona predispuesta a la esquizofrenia y
otra persona predispuesta a las
explicaciones genéticas de los problemas
psiquiátricos.
Estoy de acuerdo con Pam de que la
interpretación de la genética-dentro
(intrapersonal) de la descortesía, el
divorcio, la criminalidad y la
esquizofrenia son verdaderamente absurdas.
Pero las interpretaciones de la genética-entre
(interpersonal) merecen una observación más
detallada.
Esto
afecta la noción de la tipología además
de la genética.
La tipología-dentro, al
tener cada tipólogo sus valores firmes y
sus odios, me ha parecido una celebración
del prejuicio.
La
tipología-entre, por otro lado, requiere
que los grupos opuestos o contrastantes
sean vistos como asimétricos, con la
disfunción y patología localizada no en
alguno de los tipos de personalidad, pero
en las interacciones negativas entre las
organizaciones cognitivas diferentes.
También requiere que los términos
usados para las distintas estructuras genéticas
sean neutros, y que se basen en
descripciones observables en vez de en
mecanismos teóricos.
Ornstein (1973), un teórico, ha
relacionado las polaridades antes
mencionadas a las funciones cerebrales,
argumentando que las operaciones del
hemisferio izquierdo tienden a controlar
las funciones imaginativas y verbales (el
lado de “noche” de la conciencia), a
diferencia de las funciones prácticas y
mecánicas (el lado de “día” de la
conciencia) controlados por el hemisferio
derecho. Pienso que esta terminología es usable, pero no existe
evidencia observable para la relación
entre la predominancia del hemisferio
izquierdo y la función convergente.
Malos
matrimonios y otras posibles explicaciones
de la tipología-dentro
Con
respecto a la disfunción y el divorcio,
cuando personas con grupo sanguíneo de
tipo A y tipo B se juntan, ocurre una
reacción severa.
Los estudios de grupo sanguíneo de
pretransfusión están pensados para
evitar estas disfunciones.¡ Pero no
existen estudios de tipos de personalidad
precasamiento!
Entonces, a veces pasa que personas
con estructuras de personalidad muy
diferentes se unen en matrimonio.
Estas son personas predispuestas a
repelerse.
Algunos matrimonios disfuncionales
involucran otras causas, pero algunos son
el resultado de un apareo erróneo C vs. D
(convergente vs. divergente).
¿Qué
tienen que ver esto con la genética
absurda del divorcio?
Asumamos que tenemos 15 por ciento
de divergentes, 30 por ciento de
convergentes y se forman pares al azar.
Asumamos también que los
divergentes y convergentes están
igualmente predispuestos a tener un buen o
mal matrimonio.
Desafortunadamente, no están
igualmente predispuestos a encontrarse con
parejas de matrimonio que serán buenos o
malos para ellos.
Se puede ver que la chance de que
un divergente forme una díada hostil es
de un 30 por ciento (la proporción de
convergentes), mientras que la chance de
que un convergente forme una díada hostil
es solo del 15 por ciento.
La personalidad mas escasa de
divergente es dos veces mas probable de
tener un matrimonio disarmónico- solo
porque es mas escaso, no porque sea
disfuncional.
Los estudios genéticos podrán
demostrar, tan absurdo como parece, que
algunos grupos poblacionales tienen una
mayor probabilidad de tener un divorcio
que otros.
El
mismo tipo de razonamiento puede ser usado
para sugerir una absurdo vinculo genético
con condiciones de díadas o eventos tales
como el alcoholismo, abuso infantil,
criminalidad, esquizofrenia, estrés y
suicidio.
Entraré en más detalle en el tema
de la esquizofrenia.
¿Cuál
es la naturaleza de la predisposición a
la esquizofrenia?
Leyendo
los primeros intentos de los genetistas a
principios del 1900, para probar la causa
genética de la esquizofrenia, encuentro
tres frases en común:
-
Heredabilidad-la
esquizofrenia es heredable.
Una afirmación entendible
porque, por definición, un genetista
está condicionado a encontrar
soluciones genéticas a los problemas
clínicos.
Sin embargo, en la práctica,
los psiquiatras encontraron que esto
es falso y tuvo que ser modificada a :
“La predisposición a la
esquizofrenia es heredable”.
-
Genes
Mendelianos-existen genes mendelianos
simples, quizá uno o quizá varios,
que producen la esquizofrenia.
El papel de los factores no genéticos
puede ser ignorado.
-
Tipos-de-genes
vienen de a dos-existen dos formas
(dos alelos o tipos-de-genes) de cada
gen involucrados en la heredabilidad
de la esquizofrenia.
Yo me referiré a estos alelos
como un alelo que codifica para la
predisposición a la esquizofrenia,
y otro alelo que codifica para la
predisposición a la normalidad.
Los
resultados de las investigaciones durante
estos 80 años son claros e indisputables:
nada ha salido de ellos excepto confusión
total.
Conozco tres reacciones hacia esta
falla: la respuesta ambientalista, la
respuesta geneticista, y mi propia
respuesta.
La
respuesta ambientalista se basa en
concluir que se les ha dado suficiente
cuerda a los geneticistas/organicistas, y
que la afirmación 1 es falsa.
La evidencia clínica para el
impacto ambiental, particularmente
familiar, en la etiología de la
esquizofrenia apunta en esta dirección.
La
respuesta geneticista se basa en concluir
que la afirmación 2 se ha demostrado
falsa: que el papel de los factores
ambientales no puede ser ignorado y que
ningún sistema mendeliano simple puede
explicar la genética de la esquizofrenia;
lo que ocurre es que la predisposición a
la esquizofrenia es una mezcla compleja de
elementos genéticos con un papel para los
ambientales.
Por ejemplo, McGuffin (1989) dijo
en un simposio internacional que aunque la
esquizofrenia es sustancialmente genética
en origen, la heredabilidad no sigue un
patrón regular mendeliano.
Mi
propia respuesta se basa en la falsedad de
la afirmación 3, que hasta ahora nunca se
cuestionó.
Sin importar que mecanismo es
asumido por los genetistas trabajando en
esquizofrenia, el contraste fue siempre
entre un alelo normal y uno patológico.
Yo sospecho que son tres los alelos
que intervienen.
Múltiples
alelos
Todos
los trabajos genéticos de esquizofrenia
recientes se basan en el modelo Mendeliano
del 1900 con dos alelos, uno dominante y
otro recesivo. A
partir de 1980 surge otro modelo
Mendeliano con el estudio de los
polimorfismos humanos.
Parece aparente que dos variantes
alélicas son raras y que alelos múltiples
son comunes (de 3 a 50 alelos).
A veces algunos alelos son
codominantes, en vez de dominante vs.
recesivo. Y a veces (como yo creo es el caso de la esquizofrenia), las
características son controladas por más
de dos alelos.
Algunas aplicaciones ilustrativas:
El
complejo mayor de histocompatibilidad : más
de 50 alelos.
Fenilcetonuria:
10 o más alelos.
Debo
ignorar mi creencia de que existen docenas
de alelos que codifican para la
predisposición a la esquizofrenia.
No puedo con la aritmética para
12, ni 4.
Solo se como manejarme con 3 alelos.
Pero eso solo puede ser muy
iluminativo.
¿Cuál
es el tercer alelo?
Hasta
ahora hemos descrito solo 2 de los 3
alelos: (1/3)-un alelo que codifica para
la predisposición a la esquizofrenia-y
(2/3) un alelo que codifica para la
predisposición a la normalidad.
Ahora
buscamos a (3/3)-un alelo que codifica
para una predisposición todavía no
especificada.
Creo que tenemos tres puntos de
información suficientes como para sacar
una conclusión viable del tipo de
predisposición.
1.
Los dos tipos comunes de personalidad han
sido estudiados por muchos ángulos.
Un punto de vista era el de Ernst
Kretschmer (1931).
Para él, un tipo era esquizotímico
(normal, pero predispuesto a la
esquizofrenia), el otro era ciclotímico
(normal, pero predispuesto al desorden
afectivo).
El tipo de personalidad que
nosotros vemos como antiautoritario, del
hemisferio derecho, “liberal” y
divergente, él creía que estaba
predispuesto a la esquizofrenia.
La personalidad que vemos como
autoritario, “conservativo”, del
hemisferio izquierdo, él creía que
estaba predispuesto a MDD (enfermedad maniática
depresiva).
De
acuerdo a Kretschmer, podemos hipotisar
que el alelo (1/3) corresponde a la
personalidad normal predispuesta a la
esquizofrenia, y que su contraparte, el
alelo (3/3) corresponde a la personalidad
normal predispuesta a MMD.
Los tres alelos, de acuerdo con
esta hipótesis, pueden ser llamados:
(1/3) un alelo que codifica para la
predisposición a la esquizofrenia,
correspondiente al divergente de Liam
Hudson, que yo abrevio como D; (2/3)- un
alelo que no codifica para la predisposición
de esquizofrenia ni MMD, que yo abrevio
como O; y (3/3)-un alelo que codifica para
la predisposición a MMD, que corresponde
al convergente de Hudson, y que yo abrevio
con la letra C.
2.
Del ejemplo de la descortesía,
podemos sospechar que los alelos (1/3) y
(3/3) tienen una relación de antagonistas
y hostíles.
3.Los
ejemplos de multiples alelos están
tomados de laboratorios y no de la oficina
de un doctor.
Pero en la práctica clínica, hay
solo un set de polimorfismos humanos para
los cuales tenemos un modelo genético
funcionante: los grupos sanguíneos y sus
interacciones.
El primer sistema en ser estudiado
fue el más simple y claro: el sistema de
grupos sanguíneos ABO.
Tienen tres alelos, dos dominantes
(A, B), y uno recesivo (O).
El
sistema ABO es bueno como ejemplo
estructural de un sistema de tres alelos. Asi tenemos, O como análogo al grupo sanguineo O y a D análogo
a ,por ejemplo, A.
Entonces, el tipo C (convergente)
se hace análogo a B.
B (anti A) reacciona
desfavorablemente con A en la sangre como
ya he mencionado una reaccion antagónica
entre convergentes y divergentes.
Por eso propongo que el elelo (3/3)
también codifica para otro aspecto del
tipo C, “predisposición a la
antiesquizofrenia”-predisposición de
iniciar reacciones esquizofrenicas en
personas predispuestas a ellas.
Si,
como yo, no creen que la esquizofrenia es
un desorden genético, entonces se puede
hablar de “predisposición
condicional”
La predisposición condicional para
desarrollar esquizopfrenia (tipo D)
significa que en la presencia de un
ambiente desfavorable (tipo C), hay mayor
probabilidad de que ocurran enfermedades
del tipo de la esquizofrenia.
Pero en la presencia de un ambiente
humano favorable (tipo D), el tipo D también
es una predisposición condicional a la
creatividad.
Para
resumir, los tres tipos de alelos
involucrados en la esquizofrenia son :
(1/3)-un alelo que codifica para tipo D,
eso es predisposición a la creatividado
o, dependiendo del contexto humano,
predisposición a la esquizofrenia;
(3/3)-un alelo que codifica para tipo C,
eso es predisposición al desorden
afectivo o, dependiendo del contexto
humano, predisposición a la
antiesquizofrenia; y (2/3)-un alelo que
codifica para el tipo O, o sea ninguno de
los anteriores (neutral).
Influencia
genética sugerida sobre la fidelidad política
y otras actitudes sociales
He
logrado establecer una conexión desde genética-entre
hasta disfunción social (descortesía),
disfunción matrimonial (divorcio) y
disfunción psicótica (esquizofrenia);
podría entonces tomar una paso más hacia
un territorio más absurdo: la genética
de la disfunción política.
La
fidelidad política no es, sospecho, una
variable independiente.
La predisposición genética
condicional no afecta como uno vota,
pero puede determinar como es uno.
Una persona que nace como Liberal
es un pensador potencialmente liberal
(tipo D), pero no necesariamente un
votante liberal.
Cada persona se desarrolla en un
divergente/tipo D (Democrático), o un
convergente/tipo C (Conservador), o en el
medio de estos caminos (tipo O o tipo CD).
Los tipos de personalidad humanas
difieren en todos los aspectos de las
relaciones humanas, incluyendo la política.
Los
dos estilos básicos de política han sido
vinculados a otras características de
interacción sorprendentes e interesantes.
Por ejemplo, la tolerancia hacia la
ambigüedad: el divergente/liberal tiende
a ver tonos de grises, el
convergente/conservativo tiende a ver
negro y blanco. Esto se manifiesta en la filosofía, en la religión, en el
arte y en los hábitos personales.
Otro
ejemplo se basa en las características
que corresponden a las relaciones.
Los divergentes (comunitarios)
tienden a ser más probables de llorar, más
explícitos verbalmente de sus
sentimientos, más altruisticos, más
prosociales, más inteligentes, menos
belicosos, más aptos para voluntarios que
los convergentes (solitarios)
Los
dos tipos de personalidad-y-política
(conservativo/tipo C/convergente y democrático/tipo
D/divergente) pueden ser una división
entre los humanos tan importante como la
división en géneros (hombre y mujer).
Esto se debe a que la política
involucra mucho más que la votación y
las elecciones.
Es la forma de los humanos en la
sociedad, el estilo de la relación entre
los humanos.
Los
absurdos modelos que he usado en otras áreas
pueden ser aplicados en este caso con una
excepción importante.
En todos los ejemplos mencionados
anteriormente-descortesía, divorcio,
crimen, esquizofrenia-existe un contacto
cara-a-cara entre los tipos opuestos de
personalidad. Cuando las polaridades políticas o sociales involucran un
contacto cercano (microcultura: familias,
trabajo, reuniones de comunidad), la regla
permanece como antes: el polimorfismo en
mayoría (el más común) tiene la
ventaja.
Pero en la macrocultura, en la política,
el contacto se basa más en papeles con
palabras que en señales sociales
cara-a-cara.
En este caso, se cumple lo
contrario: el polimorfismo en minoría (más
raro) tienen la ventaja.
Resumen
Se
sugiere que las influencias genéticas
sobre la disfunción social y patología
no actúa sobre individuos sino sobre
pares de individuos.
Este punto de vista puede ayudar a
explicar como la genética puede afectar
tales condiciones absurdas como la
descortesía, y como la esquizofrenia
puede ser vista con ecuanimidad como una
condición genética o ambiental.
Así, no se puede culpar al cuerpo
de la víctima, ya que la genética no es
destino.
Yo creo que el destino es una
combinación entre la genética y el
ambiente, o sea, el resultado de la
interacción de los genes individuales con
los genes de la contraparte de él o ella
en el ambiente humano.
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