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Sentidos
Los
sentidos, bases de la percepción
Miguelina
Guirao
-
02.10.2000
-
El
enigma acerca del origen y la naturaleza de
nuestro conocimiento del mundo exterior y de
nosotros mismos ha interesado a filósofos y
científicos durante siglos.
[...]Es
así como se fueron perfilando los temas
fundamentales de la investigación en
procesos sensoperceptivos, esto es, el
estudio comparativo del estímulo sensorial
-la energía que detectan los sentidos-, las
características morfológicas de los
órganos sensoriales, las experiencias
subjetivas que surgen de la activación
específica de los órganos sensores, las
técnicas de modificación de la energía
según requerimientos y necesidades humanas,
y nuevamente - pero esta vez desde una
perspectiva mucho más sólida- los alcances
y los límites de nuestro conocimiento del
mundo que nos rodea. Pero ya no se denomina
a esta disciplina Gnoseología o Teoría del
Conocimiento, sino que tiene diferentes
denominaciones: Ciencia
de los Sentidos, Comunicación Sensorial o
Psicofísica Sensorial.
[...]No
es fácil identificar todos y cada uno de
los hechos y personajes históricos que
contribuyeron a cimentar las
bases de la Ciencia de los Sentidos,
pues tendríamos que referirnos a la labor
de investigadores a lo largo de casi dos
centurias.
[...]Hoy
podemos hablar de una Ciencia de los
Sentidos en una acepción amplia, aún
cuando no se encuentra estructurada en un
cuerpo rígido de conocimientos.
Precisamente, esta ausencia de límites
entre diferentes ramas del saber ha
permitido el libre intercambio de enfoques,
métodos, técnicas y vocabulario entre
científicos de diferente formación
académica, y además, ha favorecido la
búsqueda de principios comunes en la
aparente diversidad temática. En especial, esta
postura libre de prejuicios respecto a
límites formales del saber ha dado pie
tanto a la libre creatividad para la
adquisición de conocimientos nuevos como a
la transferencia de los datos de laboratorio
al campo técnico.
El
estudio de los sistemas sensoriales
quedaría ya plenamente justificado por su
contribución al avance del conocimiento y a
la unificación temática de datos
experimentales e ideas de diferentes
disciplinas. Sin embargo, vivimos en una
época en que la ciencia
es cuestionada con frecuencia sobre su
papel en la modificación y mejoramiento
de la sociedad humana. Por esta
razón, hemos querido referirnos, al menos a
vuelo de pájaro, a las derivaciones
prácticas que han surgido de este renovado
interés por el estudio
multidisciplinario de los sentidos.
Precisamente
el vertiginoso progreso en esta materia en
los últimos años ha sido una consecuencia
de la necesidad de resolver problemas
prácticos. El estudio de las alteraciones
del campo visual realizado por neurólogos,
el diseño de salas acústicas llevado a
cabo por arquitectos, el perfeccionamiento
de los medios de telecomunicación logrado
por los ingenieros, el
conocimiento de la estructura molecular de
las sustancias olorosas obtenidos por los
bioquímicos, el mejoramiento del sabor y la
apariencia de los alimentos alcanzado por
los técnicos de la alimentación, la
determinación de las condiciones límite
impuestas por el ambiente mecánico sobre el
organismo humano y efectuada por pilotos de
aviación y astronautas, son sólo algunos
ejemplos de los
problemas prácticos que motivaron la labor
experimental en esta materia.
Los
sistemas sensoriales
Se
denomina sistema sensorial a la
organización funcional mediante la cual un
organismo procesa información del ambiente
externo e interno. Las estructuras
básicas de un sistema sensorial las
constituyen
los órganos receptores y el sistema
nervioso central.
En
cada sistema sensorial se dan diferentes
procesos básicos destinados a asegurar la
recepción óptima de información. Cada
sistema opera como un transductor, es decir,
un dispositivo
que cambia un tipo de energía en otro
manteniendo el mismo mensaje. Las
estructuras accesorias protegen a los
órganos receptores y facilitan el enfoque y
localización del estímulo.
[...]El
mensaje que se transmite a lo largo de las
fibras nerviosas utiliza principalmente dos
tipos de códigos, uno temporal y otro
espacial. Algunas células receptoras
pierden sensibilidad al ser constantemente
estimuladas. Esta propiedad se denomina
adaptación y desempeña un importante papel
al seleccionar el tipo de información que
interesa al organismo. Por otro lado, las
células sensoriales reaccionan de maneras
diferentes a los diversos modos de
presentación del estímulo. [...] Por
último, un control eferente que actúa
sobre los receptores facilita la regulación
y el mantenimiento de un nivel óptimo de
estimulación.
Las
células receptoras
actúan en grupos. [...]
La
corteza cerebral
tiene una inmensa plasticidad de funciones,
y algunas de sus partes tienen la capacidad
de suplir a otras. [...]
La
organización funcional de un sistema
sensorial
Un
sistema sensorial es la organización
funcional mediante la cual un organismo
recibe y procesa información del ambiente
interno o externo. Es
decir, comprende una organización de
estructuras y funciones destinadas a recibir
y procesar información. La figura muestra
las diferentes etapas de transformación que
se suceden en un órgano sensor a partir de
la percepción del estimulo.
[...]Existen
algunos sensores que son fácilmente
identificables, por ejemplo, los
visuales, auditivos, químicos (gusto y
olfato) y cutáneos. Otros
son conocidos tan sólo por especialistas.
Ejemplo de estos últimos son los que
detectan la composición química, la
presión y la temperatura de la sangre, o
los que detectan las alteraciones mecánicas
a las que se ve sometido el cuerpo humano.
Las
estructuras básicas de un sistema sensorial
El
órgano receptor y el sistema nervioso
central constituyen las estructuras básicas
del sistema sensorial.
La
distinción entre órgano receptor y
sistema nervioso central no
es real, pero se efectúa para facilitar
su estudio. En
primer lugar, tienen en casi todos los
casos el mismo origen embriológico; en
segundo lugar, en la mayoría de los
casos el órgano receptor no sólo funciona
como “receptor” del estimulo, sino
también como “filtro” y como
“analizador”. La retina y el bulbo
olfatorio, por ejemplo, son partes del
sistema nervioso que se proyectan hacia el
exterior, ambos con fina capacidad de
análisis. Esta aclaración es importante,
porque hace muy poco tiempo se creía que
los órganos receptores se limitaban
a recibir la información, siendo el sistema
nervioso central el encargado de procesar
tal información.
[...]Los
sistemas sensoriales operan también como
transformadores. Un transformador es un
dispositivo que modifica un mismo tipo de
energía.
[...]En
todos lo sistemas sensoriales, conforme se
va transformando la señal de una energía a
otra, se va cambiando de código, pero el
mensaje se conserva intacto. Cada una de las
secuencias de transformación a las que nos
hemos referido más arriba posee su propio
código hasta el momento en que la célula
sensorial convierte la señal en un código
neuronal. A partir de entonces todos los
canales sensoriales transmiten información
de acuerdo a códigos similares.
Los
sistemas químicos
Los
sentidos químicos
[...]En
todos los mecanismos sensoriales intervienen
procesos químicos. Sin embargo, se reserva
la denominación de “sentidos químicos”
para el olfato y el gusto. Ambos sistemas
tienen un
papel fundamental en la conducta
humana y animal. La ingestión de alimentos,
la reproducción, la comunicación, la
agresión y la defensa están regulados por
el olfato y por el gusto. El sistema
olfatorio interviene en la búsqueda de la
pareja sexual en muchas especies, aunque en
el hombre esta función se encuentra muy
disminuida. Desde el punto de vista
filogenético, los
sentidos químicos pueden considerarse como
los sistemas sensoriales más antiguos.
[...]
Comunicación
química
[...]
Las hormonas son sustancias químicas
segregadas en el ambiente interno por medio
de las glándulas endocrinas, y son
transportadas por todo el cuerpo,
coordinando el metabolismo de varios
órganos. De ello resulta una regulación
química de las propiedades del ambiente
interno y de las actividades de los
órganos.
En
ciertas especies animales, además de las
hormonas hay otros poderosos medios de
comunicación química: las
feromonas. Si bien la acción de éstas
se conoce desde hace tiempo, sólo en años
recientes se han analizado con mayor
detalle. Las
feromonas - a diferencia de las hormonas -
son sustancias químicas segregadas al
ambiente externo por glándulas exocrinas. Dichas
sustancias sirven como medio de
comunicación entre individuos de la misma
especie y como vehículo de producción de
efectos fisiológicos de corto y largo
plazo. Citemos algunos ejemplos.
[...]Las
hormigas cuando se accidentan o son
molestadas segregan sustancias volátiles,
provenientes de glándulas localizadas en la
cabeza, que prontamente se difunden en todas
direcciones. Si la sustancia está presente
en poca concentración, atrae a las hormigas
al área en donde se halla la que está en
peligro. Si está en alta concentración, a
medida que se acerca a la víctima provoca
reacciones de alarma. [...]De
la misma manera que el sistema endocrino y
el sistema nervioso coordinan las
actividades del organismo, las feromonas
articulan la complicada maquinaria de
especies sociales, siendo esto
particularmente evidente en los insectos.
Olfación
La
percepción olfatoria
[...]Los
sensores olfatorios están colocados a la
entrada del sistema respiratorio,
controlando la calidad del aire que
respiramos. Cualquier indicio de sustancias
nocivas será transmitido al sistema
nervioso a fin de iniciar reacciones de
alarma, bloqueo o expulsión mediante el
estornudo. [...]
La
capacidad de
discriminación olorosa cambia por
completo de una especie animal a otra. El hombre
es microsmático, es decir, tiene una
sensibilidad relativamente pobre respecto de
algunos animales y por eso suele valerse de
ellos para localizar fuentes olorosas.
Tanto
el hombre como muchos animales domésticos
producen emanaciones olorosas que rodean su
cuerpo como una nube invisible. Esas
emanaciones son específicas para cada
especie y cada individuo.[...]
Así
como un mismo sonido puede representar una
maravillosa melodía para algunos y una
forma de tortura para otros, la
percepción del olor puede ser más o menos
agradable según los gustos personales, las
culturas y los niveles socioeconómicos a
que un individuo pertenece. [...]
Las
sensaciones olfatorias y gustativas a menudo
van acompañadas de un componente afectivo.
El aroma de una flor, la emanación de las
aguas servidas, el olor de una comida, de un
perfume o de la transpiración, incitan
reacciones positivas o negativas que pesan
mucho sobre el sentimiento o las emociones
de las personas. [...]
Los
reflejos nasales
El
sistema olfatorio está vinculado a
importantes funciones vegetativas. Por
eso no es de extrañar, que encontremos una
rica variedad de reflejos iniciados en las
fosas nasales, tanto por sus receptores
especialmente olfatorios como por sus
componentes trigeminales. Estos reflejos se
producen en circuitos que a veces son muy
complejos y llegan al sistema
neurovegetativo.
Los
reflejos nasales se clasifican en cuatro
categorías principales:
reflejos intranasales, nasorrespiratorios,
nasocirculatorios y olfatodigestivos.
Entre los reflejos intranasales se pueden
identificar los vasomotores,
con una función defensiva o
autorreguladora. [...] Otros reflejos
intranasales importantes son los reflejos secretorios,
destinados a aumentar o disminuir la
secreción serosa y los reflejos motores
del ala de la nariz, sincronizados con los
movimientos respiratorios.
Entre
los reflejos nasorrespiratorios, los mejor
estudiados son el nasoglótico,
que consiste en el cierre espástico de la
glotis por irritación química de la mucosa
nasal; el nasoestornutatorio,
que provoca el estornudo; el
nasobronquial, que provoca espasmo
bronquial por irritación olfatoria, y, por
último, el nasorrespiratorio
propiamente dicho, que actúa sobre la
función respiratoria.
También
es posible reconocer reflejos
nasocirculatorios, entre los que se
encuentran el reflejo nasocardíaco;
que provoca palpitaciones, taquicardia o
bradicardia y síncope; el nasovascular
que provoca vasoconstricción periférica, y
el nasopresivo,
que produce cambios en la presión arterial,
todos provocados por irritación nasal violenta.
Por
último, nos referiremos a los
reflejos olfatodigestivos. El reflejo nasosalival
determina la secreción salival tras la
estimulación olfatoria, principalmente de
tipo alimenticio, y los olfatonutritivo
y olfatogástrico,
que producen trastornos de la digestión por
la estimulación irritante de las fosas
nasales.
Vías
olfatorias
El
estudio de las vías respiratorias es muy
difícil, debido a su situación y a las
dificultades técnicas que supone la
estimulación específica a lo largo de este
complejo circuito. El rinencéfalo,
que es una parte del sistema nervioso
central, tiene
funciones específicamente olfatorias; desde
el punto de vista evolutivo, es muy antiguo.
Aparece ya en especies muy inferiores y se
desarrolla muy temprano en el embrión. El
rinencéfalo comprende el bulbo, el tracto
olfatorio y el lóbulo límbico.
La
organización
del bulbo olfatorio merece particular
atención. Los haces nerviosos, que reúnen
las fibras provenientes del epitelio,
después de atravesar la lámina cribosa del
etmoides, entran inmediatamente al bulbo
olfatorio. De este modo se produce la
primera sinapsis en la superficie del bulbo.
A la altura de esa sinapsis se encuentran
formaciones que reciben el nombre de
glomérulos. En el bulbo olfatorio humano
los glomérulos reciben fibras del epitelio
olfatorio. En esta compleja red nerviosa se
encuentran también las células mitrales,
las cuales mandan sus dendritas a los
glomérulos, mientras su cuerpo permanece en
el bulbo olfatorio; algunos de los axones de
estas células forman el tracto olfatorio. A
su vez, algunas células mitrales se
conectan con las células empenachadas, y
los axones de estas últimas cierran el
circuito, volviendo a entrar en los
glomérulos. De esta manera se forma un
circuito cerrado que parece cumplir una
función de amplificación
del mensaje nervioso, que sirve para hacer
óptimo el nivel de la sensibilidad
olfatoria.
[...]Las
regiones del cerebro con funciones
estrictamente olfatorias están localizadas
en la terminación del tracto olfatorio.
Los núcleos más importantes son :
parte de la amígdala, la corteza piriforme,
el tubérculo olfatorio y el núcleo de las
estrías terminales. Es
muy posible que haya conexiones con otras
regiones del cerebro tales como el lóbulo
límbico. Sin embargo, esto último, está
comprometido en el mecanismo
neurofisiológico de la expresión de las
emociones y no tiene funciones básicamente
olfatorias (Pribram y Kruger, 1954) En
cualquier caso, parece
que no
hubiera en la corteza una representación
olfatoria, al menos del mismo modo como
ocurre con el sistema visual
o con el
auditivo.
[...]En
algunos animales macrosmáticos, es decir,
que tienen el sentido del olfato muy
desarrollado, como la comadreja, la corteza
olfatoria llega a ocupar un tercio de la
corteza cerebral. A
diferencia de la visión, el sistema
olfatorio no parece haber incorporado nuevos
mecanismos en especies superiores. Por el
contrario, en animales microsmáticos, como
el hombre, se puede demostrar una verdadera
involución. [...]
El
estimulo olfatorio
[...]La
estimulación de las células olfatorias
produce una señal bioeléctrica o un cambio
característico en la frecuencia espontánea
de las fibras nerviosas. Probablemente
exista un mecanismo - aún desconocido
- mediante el cual las moléculas
odorivectoras son absorbidas una vez
producido su efecto y luego en pocos
segundos vuelven a ser eficaces para otro
tipo de estimulación. [...]
Las
sustancias odorivectoras se especifican
principalmente por los componentes
químicos, la estructura molecular y las
características espectrales. Parece
existir un alto grado de correlación entre
la estructura química de una sustancia y la
respuesta olfatoria. La naturaleza de esta
correlación aun es desconocida. Una de las
teorías del olfato resalta este vínculo de
la estructura química con la sensación.
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