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Cerebro
Sistema
límbico y violencia
Crime
Times
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02.04.2001
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Una
teoría controversial vincula a la violencia
con la ignición del límbico.
Anneliese
Pontius, psiquiatra de Harvard, cree que
algunos “solitarios’que cometes actos de
violencia están sufriendo de un desorden
epiléptico que ha llamado “reacción
disparadora de la psicosis límbica”.
Pontius,
que ha examinado a cientos de criminales
violentos, ha documentado los casos de 17
individuos que cree sufren de este síndrome.
Estos individuos están
caracterizados, ella dice, por el siguiente
patrón:
-Ninguno
tiene una historia de comportamiento
criminal violento.
-Todos
cometieron crímenes sin motivo y no
premeditados, generalmente contra extraños
y parecían sin emoción mientras cometían
el crimen.
-Inmediatamente
antes de cometer el crimen, cada sujeto
experimentó un sentido profundo de confusión,
seguido por alucinaciones asociadas a
eventos del pasado.
-Mientras
cometían los crímenes, los sujetos
experimentaron nauseas, vértigo,
sensaciones de frío, transpiración,
incontinencia, y otras reacciones
viscerales.
-Todos
los sujetos estaban desorientados por varias
horas luego de sus crímenes.
-Todos
confesaron abiertamente a sus crímenes, y
estaban sorprendidos de lo que habían
hecho.
Pontius
nota que este patrón es consistente con la
epilepsia, que a veces es precedida por
“auras”, frecuentemente causa
comportamientos irracionales y pérdida de
las funciones corporales normales, y
generalmente son seguidas por desorientación.
Ella sugiere que estos sujetos
cometieron crímenes mientras experimentaban
epilepsias del sistema límbico, una región
del cerebro asociada a la memoria y las
emociones.
Aunque
un número de los sujetos tenían EEGs
anormales que sugieren epilepsia, y la mitad
había experimentado traumatismos de craneo
–un riesgo para la epilepsia- Pontius
sugiere que otro mecanismo, conocido como
“ignición”, está involucrado.
Este fenómeno, bien documentado en
ratas, ratones, conejos, perros, gatos y
primates, ocurre cuando los animales son
expuestos repetidamente a estímulos suaves
y no dañinos como descargas eléctricas
suaves, aislamiento o pequeñas dosis de
drogas.
Al principio, los animales no
muestran una respuesta a los estímulos,
pero luego de un período de tiempo
comienzan a tener pequeños ataques de
epilepsia y eventualmente desarrollan
convulsiones generalizadas.
Debido
a que los sujetos eran “solitarios”,
Pontius cree que deben haber tenido que
lidiar solos con sus traumas y problemas y
que esto eventualmente produjo la ignición
de los
ataques cuando los sujetos fueron expuestos
a las personas u objetos que disparaban sus
memorias obsesivas.
Aunque
la teoría de Pontius es provocativa, otros
investigadores sugieren que los ataques
violentos no surgieron de la ignición sino
del daño cerebral.
Paul McLean, del Instituto Nacional
de Salud Mental, dice, “Yo creo que debe
haber lesiones de algún tipo en la mayoría
de los casos de Pontius; solo que todavía
no los hemos visto.”
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