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Comunidad
Red
de chacras en Misiones para vender en ferias
- otras provincias copiaran el modelo
La
Nación (Octubre 02, 2000)
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02.10.2000
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Asistencia
del INTA
Con la idea de apaciguar
la desesperanza, los habitantes del campo
misionero no se resignaron a bajar los
brazos ni a seguir encerrados en el oscuro círculo
de las quejas.
Para
mejorar la calidad de la sobrevivencia y
paliar la escasez de dinero, los campesinos
de la tierra colorada agudizaron el ingenio
y dieron vida a una red de chacras (tiene un
promedio de 20 hectáreas cada una) que en
la actualidad venden sus productos en 28
ferias francas ubicadas en diferentes
lugares de la provincia de Misiones, campos
ricos en diversidad biológica, cataratas
majestuosas y soñadas selvas.
Compuesto
por aproximadamente 2000 familias, se trata
de un núcleo de emprendimientos que llevan
adelante personas que fueron abandonando el
monocultivo del tabaco y de la yerba para
evitar las consecuencias de la toxicidad de
los agroquímicos que usaban e impedir la
temible deforestación.
Con
deseos de salir adelante, los productores
misioneros ahora cultivan diversas especies
vegetales sin plaguicidas de síntesis,
derivados de animales, e industrializan
parte de los productos que generan.
"Convierten,
por ejemplo, frutas nativas en jugos,
elaboran licores de frutos silvestres,
mermeladas, granola y quesos de búfala.
Venden una gran variedad de hortalizas,
incluso medicinas naturales", comentó
Marta Ferreira, directora general del
programa para pequeños agricultores,
huertas y ferias francas de la provincia de
Misiones.
Asistidos
y capacitados por técnicos de Pro Huerta
del INTA y el Ministerio del Agro y de la
Producción de Misiones, la iniciativa que
es apoyada por el Programa Social
Agropecuario (PSA) y por el Movimiento
Agrario Misionero, es una experiencia inédita
que está sirviendo de modelo para
correntinos, chaqueños, salteños, puntanos
y mendocinos.
Como
muestra de ello, en la provincia de Salta ya
funciona una feria parecida a las misioneras
en Aguaray; Entre Ríos quiere aplicar el
modelo y está a punto de ser tomada como
ejemplo de mercados locales para difundir en
todo el interior.
Entusiasmada
con los alcances del programa, Ferreira dijo
que, según un estudio realizado meses atrás,
la posibilidad de producir y reunirse para
vender en forma asociativa resultó muy
beneficioso para los integrantes de las
comunidades: mejoró la calidad de vida, la
autoestima de la gente y creó lazos
solidarios al trabajar en forma asociada.
Esto
no es todo. "Al aumentar los ingresos,
las familias pueden mandar a los chicos al
colegio, comer mejor, combatir el desempleo
y evitar el desarraigo y el éxodo de la
zona", explicó la entrevistada. Después
agregó: "Por ahora el sueño es
abastecer el mercado local y disminuir el
volumen de importación de vegetales que debíamos
realizar para cubrir nuestras
demandas".
Ferias
que recuperan la magia de los mercados
callejeros y recuerdan a las que abundan en
América latina y en Asia "abren sus
puertas" una vez por semana en
distintas localidades.
La
de Posadas, por caso, tiene 70 puestos (150
productores), pintorescos eslabones que son
visitados cada jornada por entre 2000 y 5000
personas.
Frescura
natural
Cualidades
abundan en la mercadería que ofrecen a los
compradores. Por un lado se destaca la
frescura de los alimentos, por otro, el
precio. En general cuestan 15 por ciento
menos que en los mercados tradicionales, y
un puestero de la capital puede llegar a
vender mercadería por valor de $ 200 en
cada edición.
Este
proyecto, que marcha hacia adelante, intenta
cortar la cadena de intermediarios para
disminuir costos y armar un sistema de
certificación orgánica que avale la
calidad de los productos que probablemente
comiencen a comercializarse en los
supermercados.
Aunque
todavía no hay datos acerca de los volúmenes
de producción global, la experiencia
misionera de ferias francas con producciones
comunitarias emerge en el sistema como una
solución de avanzada para sacar de los mil
y un apuros a los agricultores nacionales y
un soplo de esperanza para las generaciones
futuras.
De
este modo, con la experiencia positiva que
han tenido hasta la actualidad, serán
propuestos como modelo alternativo de
mercados locales en otras provincias
argentinas.
Las
ferias francas misioneras pusieron de
manifiesto hasta dónde puede ayudar un
sistema comunitario de producción y venta
de productos agropecuarios que, en
definitiva, pueden erigirse como inestimable
ayuda económica para muchos campesinos que
atraviesan difíciles y críticas
situaciones.
Por
María Teresa Morresi
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