El cerebro y la marihuana

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Cuando una persona consume marihuana, el ingrediente activo, el tetrahidrocanabinol (THC) no actúa completamente sola para producir los efectos secundarios.  El THC se une a sitios específicos sobre la superficie celular llamados receptores y dispara una serie de reacciones que llevan como consecuencia a los efectos secundarios de la droga. 

El descubrimiento de los receptores específicos en el cerebro que ayudan a que la marihuana produzca sus efectos en 1988 junto con la identificación de una de las parejas naturales para estos sitios, la anandamida, en 1992 podrían llevar a:

  • Un mejor entendimiento de como actúa la marihuana en el cuerpo
  • Una nueva forma de mirar a los problemas de atención y memoria
  • El desarrollo de nuevas ideas para tratamientos

La marihuana ha esta rodeada por una nube de controversia por años.  Algunas personas tratan de mirar más allá de los efectos de la droga, incluyendo el sentido de euforia, cambios en el estado de ánimo, percepción y memoria y en la coordinación motora fina, para centrarse en una larga lista de beneficios médicos potenciales.  Se sabe que la droga suprime la nausea, ofrece alivio en la glaucoma, disminuye los espasmos musculares, reduce la presión arterial, alivia la ansiedad, estimula el apetito, bloquea las convulsiones y calma el dolor menstrual.  Los investigadores han intentado separar sus efectos positivos de los negativos con poco éxito.  Sin embargo, los científicos especulan que el sistema natural de anandamida podría contener los mismos beneficios médicos que marihuana y sería más fácil de descifrar y utilizar para nuevos tratamientos.

Una vez que los investigadores conozcan la función de la anandamida podrían desarrollar drogas que promuevan o bloqueen una acción específica de la molécula.  Las investigaciones muestran que existe una gran concentración de receptores de anandamida en las regiones cerebrales responsables de la memoria a corto plazo y del control motor.  Esto sugiere que la anandamida está involucrada en estas dos funciones.

Además, un estudio reciente en ratas demostró que las inyecciones de anandamida pueden afectar a la memoria a corto plazo.  Algunos científicos especulan que esta evidencia preliminar significa pérdida de la memoria, la cual es el principal síntoma de muchas enfermedades neurodegenerativas.  Entonces ésta podría deberse a la presencia de anandamida.  Las medicaciones futuras para el tratamiento de la pérdida de la memoria podrían actuar al impedir la unión entre la anandamida y su receptor.  Los investigadores ya han desarrollado compuestos, llamados antagonistas, que pueden cumplir con esta función.  Muchos remedios se basan en este principio de bloqueo.  Por ejemplo, la aspirina actúa interfiriendo con la síntesis de sustancias en el lugar del dolor.

También se están investigando los beneficios de la molécula.  Por ejemplo, se ha creado una forma alterada de anandamida que proveía a los conejos con varias horas de calma por una presión intraocular, un síntoma de la glaucoma. 

Los investigadores están buscando otras sustancias similares a la anandamida en el cuerpo.  Durante los años 70, se descubrieron receptores en el cerebro específicos tanto para opiáceos, como la heroína, como para sustancias naturales llamados péptidos opióides endógenos. 

Una vez que las acciones de la anandamina se clarifican, los científicos podrían manipular las moléculas para crear tratamientos para numerosas enfermedades que incluyen los trastornos alimenticios y la enfermedad de Alzheimer.

Fuente: Brain Briefings (Septiembre, 1996)