PARRAFOS
DEL LIBRO ”REALIDAD
DEL ALMA” de Carl
Gustav Jung
“
En el transcurso del
proceso de su formación,
la humanidad se ha
perdido muchas veces
en
análogos
laberintos, donde
nadie sabía dar un
consejo porque todos
estaban ocupados en
idear proyectos
razonables adecuados a
la situación. Nadie
se atrevía a
reconocer que se había
ido a para a un callejón
sin salida. Y sin
embargo, súbitamente,
de algún modo, el
camino se abrió y
aquella misma
humanidad vieja
subsiste todavía, si
bien en otra forma.”
Contemplando
la historia de la
humanidad tan sólo
distinguimos la parte
más superficial de
los acontecimientos y
aun ésta aparece
desfigurada en el
espejo turbio de la
tradición. En cambio,
se sustrae a la mirada
escrutadora del
historiador la verdad
de lo sucedido, pues
el verdadero
acontecimiento histórico,
profundamente oculto,
ha sido vivido por
todos, pero no ha sido
advertido por nadie.
Es vida y experiencia
muy privada,
extraordinariamente
subjetiva, espiritual.
Las guerras y las
dinastías, las
revoluciones,
conquistas y
religiones son los síntomas
más superficiales de
un secreto
comportamiento
fundamentalmente
espiritual del
individuo, que éste
mismo ignora y que,
por tanto, no trasmite
a ningún historiador.
Acaso
los fundadores de
religiones son quienes
más ilustran a este
respecto. Los grandes
sucesos de la historia
mundial carecen de
importancia en el
fondo. Sólo es
esencial, en último término,
la vida subjetiva del
individuo. Él es el
único que hace la
historia, sólo en él
se producen, al
principio, las grandes
transformaciones, y
toda la historia
mundial y todo el
futuro procede y
procederá al fin de
cuentas, de esas
fuentes ocultas en el
individuo. En lo más
íntimo y subjetivo de
nuestra vida somos no
sólo los que sufren
sino también los que
formamos una época.
Nuestro tiempo es lo
que somos nosotros.
“La
tendencia netamente
individualista de
nuestro reciente
desarrollo tiene por
consecuencia una
reacción compensadora
de la conciencia
colectiva, cuya
autoridad continúa
siendo el centro de
gravedad de la masa.
No es sorprendente,
pues, que hoy
predomine una especie
de acusación de catástrofe,
como si se tratara de
una avalancha que
nadie puede detener.
El hombre colectivo
amenaza ahogar al
individuo, sobre cuya
responsabilidad
descansa al fin y al
cabo toda obra humana.
La masa como tal
siempre es anónima
e
irresponsable.”
¿
Pero quién logra
resistir ese poder de
atracción que lo
inmola todo, en el que
un individuo se apoya
sobre otro y éste
arrastra consigo a aquél?
Solamente lo consigue
quien vive no sólo el
mundo exterior sino
también el interior.
...Y
sin embargo, se olvida
lo principal, es
decir, que lo psíquico
sólo puede
identificarse en su
parte mínima con la
conciencia y sus
artimañas.
En
su mayor parte es un
fenómeno inconsciente
que, duro y pesado
como el granito yace
inmóvil e
inaccesible, y que en
cualquier momento,
cuando plazca a leyes
desconocidas, puede
precipitarse sobre
nosotros. Las catástrofes
dantescas que nos
amenazan no son
procesos elementales
de índole física o
biológica, sino
acontecimientos psíquicos.
Nos conminan en una
medida aterradora
guerras y
revoluciones, que no
son más que epidemias
psíquicas.”