"Recién graduado en Cambridge,
con 22 años, un jovencísimo Charles Darwin
se embarcó como naturalista sin sueldo a bordo del
bergantín HMS Beagle, en un viaje que duraría
cinco años (1831-1836). La obra científica
de Darwin tiene como punto esencial su visita a las islas
Galápagos. Su estancia en 1835, cumplió con
un papel fundamental en la gestación de la teoría
de la evolución".
El
tema de esta "entrega" estaba previsto para más
adelante, con el fin de narrar la historia que nos ocupa
según un orden más o menos cronológico.
Pero no tengo paciencia para esperar a transmitir al lector
una información tan esclarecedora sobre la verdadera
condición de Darwin como la que sigue.
Entre el incontenible derrame de quimeras con respecto al
personaje que nos ocupa, destacan con luz propia algunos
de los adornos complementarios con que se nos ha presentado
su figura. La de "un gran científico" en
el que destacaban "su decencia y ansia de justicia"
así como su "rigor intelectual". Sin duda,
estas afirmaciones emitidas por las más altas autoridades
en la materia resultarán muy convincentes para el
desprevenido lector.
"El neocórtex
humano es un prodigioso tejido anárquico, donde las
uniones sinápticas se efectúan de manera aleatoria.
Aunque está constituido por células especializadas
(neuronas), el cerebro es un campo no-especializado, donde
se implantan innumerables localizaciones y a través
del cual se efectúan interacciones laterales. Son
las interacciones anárquicas las que están
en la fuente del orden central... No hay equilibrio, sino
inestabilidad, tensión permanente entre estos aspectos
que, al mismo tiempo que son fundamentalmente complementarios,
resultan fácilmente concurrentes y antagonistas"
(Edgar Morín)..
Estudios recientes demuestran
que podemos introducir cambios en nuestro genoma que pasarán
a nuestros descendientes. Al parecer, los genes no pueden
determinar por sí mismos cómo somos. ¿En
qué medida nuestra conducta puede modificarlos?.
¿Fin
del mundo?. Autor: Cristina Castello. Fuente: Antroposmoderno. Web: http://www.antroposmoderno.com
Fin del mundo, apocalipsis, epílogo de una Era...
expresiones para nombrar el miedo que atraviesa el corazón
del mundo. Sed de petróleo, guerras, hambre, huracanes,
maremotos, discriminación, guerras, deforestación,
calentamiento global. Extenso sería el inventario
de las ignominias perpetradas por el Hombre contra la Tierra,
y contra el hombre. El planeta se estremece, nos sacude
y golpea, y cada uno trata de ampararse a su manera: por
la fe, la negación de la realidad, el humor o...
el ridículo; algunos asisten a cursos para "hacer
milagros" [sic], otros comen dentro de un ataúd,
y algunos intentan volar como los pájaros.
A
nuestros queridos lectores, Genaltruista sugiere a quien esté
interesado en profundizar sobre el tema: "Humanidad",
recurrir al BUSCADOR de Genaltruista, dado que existen mas de 70
documentos de fuentes muy interesantes.
Hasta pronto, y esperamos
que disfruten del buen uso del BUSCADOR.