Profilaxis de la agresión

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De todas estas causas es tal vez la carencia de amor y afecto en edades tempranas de la vida la que perturba de una manera más profunda y radical toda la personalidad del individuo y la que tiene efectos más catastróficos sobre la futura integración del mismo en el mundo sociocultural.

No deja de ser un hecho paradójico y frustrante , además, que siendo esta causa de agresión una de las mejores estudiadas tanto en animales como en  humanos, es al mismo tiempo la más difícil de prevenir y controlar, especialmente en el género humano, por razones obvias que no requieren comentarios  ulteriores.

…El carácter desprovisto de afecto carece de la inhibición usual de los impulsos agresivos y libidinosos excesivos dirigidos contra los padres, siendo además incapaz de establecer relaciones personales permanentes debido a su incapacidad para sentir o expresar dicho afecto.

La falta de inhibición es la consecuencia inevitable de la ausencia de una relación emotiva post-natal, y esta falta se hace sentir en el desarrollo incompleto o nulo de circuitosafectivos” cerebrales, debido probablemente a la falta de un imprinting cerebral adecuado de sentimientos de seguridad, satisfacción y amor.

Estas observaciones han sido ratificadas en los conocidos estudios de Harlow sobre primates. Monas que no han recibido afección materna en su infancia desarrollan pautas socio-sexuales completamente aberrantes. No establecen contactos sociales y su conducta sexual es inapropiada o inadaptada. Cuando llegan a concebir, lo que sucede en raras ocasiones, no manifiestan a su vez ningún tipo de afecto maternal normal por sus pequeñuelos. Al contrario, su agresividad en muchos casos pone en serio peligro la vida de los hijos. Éstos, a su vez, habiendo sido sometidos a este tipo de frustración afectiva, desarrollan en la edad  adulta exageradas conductas agresivas que recuerdan en ciertos aspectos las observadas en delincuentes juveniles.

La carencia afectiva constituiría así una submodalidad de otro vasto campo explorado por la psicología experimental, la deprivación sensorial. Efectos irreversibles sobre el sistema nervioso pueden ser producidos por esta última técnica, especialmente cuando la misma es utilizada en el campo de los sentidos en épocas tempranas de la vida.

Existen sobradas razones para suponer que resultados nefastos igualmente definitivos pueden resultar de la imposibilidad de dar o de recibir afectos durante la infancia y de que dicha carencia se manifestará más tarde en una variedad de conductas de tipo violento y antisocial. Al formular estas consideraciones me hago eco de las sugestivas conclusiones que Montagu extrae de sus estudios sobre el desarrollo humano:…” el odio es amor frustrado y la agresión no es más que una técnica o modo de buscar amor”.

Fuente: Horacio Ferreyra Moyano (Ed. Nueva Visión Galerna, 1972)