La epidemia de los weblogs

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Autor: Alejandro Piscitelli.

La epidemia sigue y como auténtico fenómeno viral que es, cada día se habla mas (y casi siempre) mejor de los weblogs. Entre los artículos valiosos que hemos encontrado sobre el tema hay un par realmente descollantes Trastornos del lenguaje de Juan Julián Merelo y The web’s big blogs, and a few of our favorites de Colleen Bazdarich.


Sin embargo la mayoría de las veces que se habla de ellos, se lo hace en forma demasiado general y se pasan por alto algunos fenómenos puntuales que queremos someramente revisar hoy.
Porque la familia de palabras que engloba a los weblogs con los diarios en línea, si algo tiene de saliente, es cierta obsesión por desnudarse en público o por masturbatoriamente rellenar las páginas de links con lugares que cada autor considera sus almas gemelas.

En rigor los weblogs existen casi desde el mismo tiempo de nacimiento de la web, aunque muchos no se hubieran dado cuenta. Es mas, las primeras páginas de la NSCA que había en la web relevando el aumento semanal de webs sites (apenas 10 en 1993/4) eran strictu sensu weblogs, porque en esa época no existían los buscadores, y la única forma de sistematizar el acceso a los sitios era a través de este tipo de páginas.

En ese entonces la única forma de enterarse de qué había online era visitando estas páginas, en donde prácticamente se decía poco y nada de los sitios alcanzados por los links, aunque la mera paráfrasis ayudaba a entender de que se trataba.
En la actualidad algunos de los weblogs mas famosos como el sitio de tecnología Slashdot.org o el meta-weblog, Metafilter.com, funcionan como sitios comunitarios que distribuyen permanentemente bendiciones a algunos sitios y defenestran a otros.

La mayoría de los weblogs remiten a esos sitios míticos, y consiguen con eso bordear efímeramente algo de su fama, pero casi siempre su estar en boca de los otros, se desvanece tan rápidamente como llegaron a ser afmosos, y el sitio a los quince días de inaugurado vuelve a la oscuridad de la que, a lo mejor, no debió haber salido nunca.
Por eso, si bien se entiende porqué los weblogs mas exitosos subsisten y logran cada vez mas adherentes, no está para nada claro qué es lo que mantiene vivos a los weblogs mas marginales.

La vida de los (weblogs) marginales

Escarbando un poco, mas de un analista silvestre descubrirá lo obvio, a saber que se trata de la personalidad, del carácter, la idiosincracia y la forma de ser de sus autores.
Mas alla de las extrañas razones académicas que han convertido en estrellas a pocos individuos, y que han hecho de la economía de la atención -como nos enseñaron sabiamente desde Michael Goldhaber a Thomas Davenport- no hay sociedad que no honre y no celebre a los conocidos, y sobretodo a las personalidades iconoclastas aunque bordeen en el paroxismo o directamente en el absurdo (en nuestro país se trata de los casos de Federico Klem o de Bergara Leuman, de Silvia Suller o de la familia Legrand, del clan Tinelli o Suar).
Si hasta hace poco en el mundo online no había equivalente de los que se convertirían en famosos del día a la mañana como sucede en Hollywood, o en el mundo de la música o en los deportes, el weblog vino a hacernos el favor de mostrarnos cosas parecidas.
Tanto los weblogs como el periodismo online sirven para saciar el insaciable apetito de la gente de ser entretenida, y de tomarse un saludable respiro del mundo excesivamente correcto garantizado por Yahoo o incluso Google.
Es cierto que de los 45.000 weblogs que cada mes engendra Blogger, la mayoría son una mezcla de pavadas, trivialidades, egos inflados y redacción de muy baja calaña.
Pero cada tanto aparece una gema, y ello no sucede necesariamente en los weblogs consagrados que se actualizan a cada hora, sino también en esos abandonados o en suspensión animada, que vieron morir muy rápido el interés de sus firmantes, y que sin embargo dejaron una huella imborrable, mostrando un carácter o una personalidad que realmente merecen un espacio de honor en la letra escrita, pero que sin embargo jamás hubiesen llegado a ella, dados los condicionamientos del sistema de autores que aun predomina (agravado cada día mas por la crisis económica) en el mundo del papel off-line.

El famoso valor agregado

Tuvimos ejemplos locales de ese valor agregado. En el caso de los 27 weblogs personales originales que figuraron en weblogs.com.ar ese sabor a distinto se encontraba en Alkimia; o en el excelente correveydile. En casos como éstos encontramos narradores de verdad. Se trata de gente que sabe qué es contar y que, aunque a lo mejor nunca leyó a un Aristóteles ni a un Truffaut que los dieran vuelta, están mas que seguros de que cualquier cosa que merece ser escuchada necesita al ser narrada, de un principio un medio o un fin, aunque no necesariamente en ese orden.
Porque salvo error u omisión los autores que marcan con su carácter su producción literaria, no son narcisos que sueñan con las cámaras, o con un lugar distinguido en la primera plana de los diarios de papel. Lo que los mueve a trabajar sin cesar es una genuina delectación por su trabajo.
Por eso no hay duda de que los weblogs mas interesantes son los que desde el punto de vista de la objetividad periodística siempre quedarían peor ranqueados. Se trata de notiopiniones y de opinoticias, de personalidades fuertes que eligen arbitrariamente sus temas, y que los ventilan a la luz de la web universal, defendiendo a capa y espada posiciones que generalmente no son compartidas por muchos, y visiones del mundo que no necesariamente son las que atraerían a lectores comunes a sitios comunes.

El fulgor de la novedad

Porque contrariamente a lo que pasa en los weblogs mas débiles, los sitios que realmente nos importan no son tan sola una mescolanza de links, o un mero agregado de remisiones a las obras de terceros, sino un auténtico trabajo de doblez o de pliegue de la ideas y de las palabras, buscando generar nuevas visiones y nuevas formas de ver, cuando todo parecía estar dicho, y cuando se nos instaba desde distintos rincones a no merecer otra cosa mas que mas de lo mismo.
No es la menor de la sorpresas, entonces, saber que esta gente no son precisamente las almas de las reuniones, ni tampoco aquellos que vociferan mas fuerte o se la juegan con todo en vivo y en directo, amenazando la cortesía e irritando a sus anfitriones.
Pero todo lo que no ponemos en las interacciones sociales lo volcamos sin tapujos y sin anestesia en nuestros sitios web y asi nos va.

Las personalidades dominantes en esta cadena combinan varios méritos, lo que no quita que visto desde afuera los mismos puedan trasmutarse en deméritos sin mayor esfuerzo. Somos tímidos y arrogantes, somos anárquicos y caóticos, somos veletas e inconstantes, somos oportunistas y buscamundos.

Es justamente cierto grado de inconoclastia, cierta temeridad pero también cierta fatiga frente a lo cotidiano y obvio, que hace que unos pocos nos lean y, en ciertas ocasiones, que un número mas grande quiera saber de qué va la cosa, porque lo que pensamos o decimos después de todo no suena tan mal. Aunque siempre haya que mejorarlo un poco mas.

Los weblogs que nos gustaría ver

Hay gente para quien un weblog sería mandado a hacer. Es el caso de Horacio González o de Eduardo Galeano, también de Tomás Abraham o de Alejandro Rozitchner, de Beatriz Sarlo o de Silvia Bleichmar (que en sus páginas web juegan a algo parecido).
Sería maravilloso que Emilio de Ipola y Tomás Eloy Martínez tuvieran uno. No estaría mal que Pablo de Sanctis o Julio Nudler participaran en alguno, sería mas que recomendable que Susana Viau o Maria Moreno o Sandra Russo- también contaran con los suyos propios.
Sabemos que cuanto mas controvertida es una persona, mas se vuelve famosa. Aunque esto tiene sus límites en Argentina, donde los mas famosos no necesariamente tienen nada especial, salvo el grado supremo de la banalidad. Pero lo que si ocurre tanto en Argentina como en otras partes, es que los weblogs y los diarios on line mas llamatios no son necesariamente los mas exitosos. Porque éstos tienden a caer demasiado fácilmente en la necesidad de superarse a sí mismos de cualquier manera.

La necesidad de ser leído a mares termina arruinando la calidad de la letra. Los autores pierden de vista los títulos extravagantes o los comentarios irónicos o hilarantes, y terminan como en la temible propaganda de Camel, siguiendo a la manada.
Recorran la mayoría de los weblogs durante mas de un mes o dos, y verán que los temas originales se han convertido en aburridos, que los autores inevitablemente caen en el comentario trillado de lo mundano, o que se hacen cargo de causas absurdas e imposibles, o empiezan a teclear sobre episodios antiguos y aburridos de sus vidas.

Solo hay una constante en esta caída en la melancolía de los weblogs cuando lo único que buscan es sobrevivir. Dramatizarlo todo, empezar a darle vía libre a los enemigos para tener algo que decir. Y muy rápidamente caer en el peor pecado de todo escritor, y en la materia prima que cualquier lector quiere desesperadamente evitar, la autoreferencia, el autocomentario, la cita de si mismo, la circularidad -es decir las diversas manifestaciones de la autocomplacencia.

Weblogs como vivisistemas

Aunque cueste mucho evaluarlo, y la tarea de revisar decenas de weblogs en forma sucesiva es cercana a la epopeya, una vez que le hemos tomado la mano y los miramos a diario, sabremos que los únicos weblogs que tienen chance de sobrevivir en nuestro interés, son los que mutan y se metamorfosean, son los que evolucionan y generan constantemente nuevos temas, los que cambian de interés y de función, y de alguna manera hacen todo esto siguiendo los cambios en la vida del autor. Que o se transforma o muere.
Cuando esto es así, el autor tolera que no haya posteos diarios. Cuando esto es así hay cierta inquietud por lo que pueda venir, por la recomendación del libro inesperado o por una referencia a sitios webs que seguramente no hubiéramos encontrado de ningún otro modo.
Porque no se puede ser creativo todos los días- a menos que uno se llame Pablo Picasso y a veces pague con el espanto de la vida personal tanto desborde de lucidez estética. Porque los programas diarios de televisión han mostrado que las chispas del talento se apagan ante todo intento de encender demasiadas velas o conciencias.
No hay nada mas insufrible en un weblog que el racconto pormenorizado -en cámara lenta que es peor aun que en tiempo real- de todos los actos triviales de una persona común, por mas imaginación brillante y esporádica tenga, de lo que le pasa cada día. Es imposible brindarle valor narrativo a los actos automáticos. Por mas creativo que uno crea ser. Decididamente algunas sino la mayoría de las cosas que hacemos, no merecen ser mencionadas en ningún registro público.

¿Cómo sabe el weblog que se acaba?

Al final todo weblog -como toda pareja como bien dice Sergio Rodríguez Toda relación de amor presupone que alguno de los dos va a perder al otro. El otro puede morir o dejar de querernos. No hay ningún amor que no tenga en el horizonte la pérdida-, está condenado a terminarse.
La gente se mete en un diario o weblog ajeno para ser bien entretenida o bien informada. Para cortar el día de la platitud y el aburrimiento con el señalamiento original del otro. Para profundizar en algunos temas. Cuando un weblog no cumple con esos requerimientos, o cuando otro weblog se hace cargo de lo nuevo nuevo nuevo, entonces nuestro weblog está condenado a la extinción.
Pero tan o mas grave que lo anterior, es cuando la vida de una persona pasa por períodos (que pueden durar años) en que se estanca y aburre hasta al propio autor, lo que se traduce inevitablemente en el agotamiento de la escritura. Hay veces en que un producto se termina y se acaba, y esto es acaso mas difícil de detectar en línea, que en el mundo real donde las constricciones económicas muchas veces matan por anticipado algo que debió durar mas.
Lo que pasa es que en el mundo en línea la vida continúa y, a menos que tenga lugar un malhadado suicidio fisico del autor, la capacidad de seguir escribiendo aparece como intacta. Se trata tan solo de una ilusión.

Cualquier proyecto tiene un principio, un medio y un fin, y aunque mas de un artista o escritor sabe que su proyecto está agotado, porque él o ella tampoco tiene la energía para mantenerlo en vida rozagante y productiva, termina asfixiado por la permisividad tecnológica, que a un costo casi nulo de energía y sobretodo de economía, le permite seguir vertiendo palabras huecas en oídos sordos.

Weblogs y weblogs

Cuando los weblogs tienen un carácter instrumental (como es el caso de www.ilhn.com/datos) su utilidad, aunque no garantizada,tiene objetivos bien puntuales -y no necesariamente está atada al deseo. Pero cuando como con www.ilhn.com/magu, se trata tan solo de afilar el dedo y de aguzar el ingenio, lo peor que le podría pasar a nuestra escritura es que antes de terminarla nosotros mismos, sean los lectores quienes lo hagan con su desinterés e indiferencia.
En ese caso, tendríamos que hacer como Edgar Allan Poe que se preguntaba insistentemente como sabía el poema que estaba terminado. ¿Cómo sabe el weblog que debe terminar? Es parte de las agallas del escritor retirar a su criatura de escena en el momento de gloria, si es que no la puede mantener en funcionamiento, y no dejar que caiga en la pendiente de la decadencia, que terminaría desbarrancando todo el proyecto, desde aquí para atrás sin piedad. No dramaticemos, pero tampoco nos lo tomemos tan en solfa.

Mejor que no continúe nada que no tenga pasión.

Las implicancias de este análisis para los weblogs educativos no es obvia pero se trasunta bastante bien. En próximas entregas (al estilo de las sagas de Victor Landolfi y Karina Weisman) las iremos desempacando.

Autor: Alejandro Piscitelli. 
Fuente:
 Educ.ar
Web: http://www.educ.ar