Derecho a la salud mental

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Es bien sabido que en la mayor parte del mundo la asistencia del enfermo mental gira alrededor del hospital psiquiátrico. Tampoco resultan novedosas las críticas de las cuales ha sido objeto esta institución, desde las primeras, registradas a mediados del siglo XIX, hasta las actuales, en las que hasta se llega a cuestionar la razón misma de su existencia.

La crítica moderna al modelo del manicomio se centra en la violación sistemática de los derechos humanos de los pacientes. Este es, en el plano ético, el mayor cargo que se le hace al hospital psiquiátrico. Por otra parte, en el plano clínico se viene cuestionando el papel que la institución juega como agente patógeno y desencadenante de estados crónicos.

Pocos consideran la salud mental como un derecho que asiste a las personas, el derechoa la identidad, a la dignidad y el respeto, a un tratamiento humanizado, al bienestar psíquico, a la integración social, a la no discriminación. Desde la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires se ha trabajado, durante más de dos años, en la creación de un marco legislativo que permita el reconocimiento de los derechos de las personas con padecimiento mental.

Reinserción social

La recientemente sancionada ley de salud mental para la Ciudad de Buenos Aires constituye el paso inicial de la reestructuración de la atención psiquiátrica en la ciudad. La idea fuerza de esta normativa es promover la atención de la salud mental, de manera tal que se posibilite la recuperación y reinserción de los pacientes en la sociedad, incentivando la participación comunitaria para que la prevención, promoción y rehabilitación se constituyan en los pilares del sistema.

La modernización de los servicios asistenciales es de fundamental importancia en el proceso de reestructuración, pero no se debe olvidar que esto va mucho mas allá de la mejora en las condiciones de prestación de los servicios, de la progresiva desaparición del manicomio y de la incorporación de nuevas formas de atención. Es una cuestión de actitudes. De nosotros depende que se borre el estigma de la enfermedad mental, que se descarte la solución del manicomio y que se propenda a la asistencia en el seno de la comunidad.

No se trata de suprimir el manicomio, sino de encarar la reestructuración de todo el sistema bajo un nuevo enfoque con premisas y objetivos diferentes. En la Ciudad de Buenos Aires los servicios de salud mental que recibe la población son variados, los objetivos y metas que se persiguen suelen ser diferentes y corresponden, a su vez, a dependencias administrativas distintas. En resumen, constituyen compartimientos estancos, que ofrecen una atención parcializada, que en la mayoría de los casos implica una duplicación de esfuerzos.

Nuevos espacios

Esta situación es considerada por la ley de salud mental, a partir de ella se crea una red de atención que coordina el funcionamiento de todos los servicios, obedeciendo a principios comunes y a una política asistencial única. Esta red es sustentada por la creación de nuevos espacios tales como: centros de salud mental, casas de medio camino, residencias protegidas, centros de capacitación social y laboral, talleres protegidos, hogares y familias sustitutas, equipos de salud mental en las guardias de los hospitales generales, entre otros.

La transformación está en marcha: la formulación de un Plan de Salud Mental para la ciudad; la definición de un sistema basado en la prevención, promoción y asistencia; la jerarquización de acciones de apoyo al entorno al sociofamiliar y sociocomunitario de los asistidos; la prioridad de las acciones y servicios de carácter ambulatorio y la centralización de la información como algunas de las acciones por emprender en el futuro inmediato.

Hoy a pocos meses de la sanción, de la ley, podemos decir que se ha conseguido sentar las bases para el futuro de la salud mental en la ciudad, de acuerdo con los nuevos tiempos y con las tendencias mundiales en ese campo.

Fuente: La Nación (Noviembre 25, 2000)