Casos y problemas clínicos

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El sueño es un proceso orgánico, sobre cuya fisiología se ha trabajado de un modo extraordinario, pero es mucho más que eso , pues también se vive durante el sueño. A él le pertenece una tercera parte de nuestra vida- Por él han surgido grandes partes integrantes de la civilización, como la casa y el lecho que, después del fuego, fue uno de los grandes inventos de los tiempos prehistóricos.

El dormir juntos es una unión poderosa de la sociedad, así como el comer juntos. Todo esto es una fuerte objeción contra la sobrevaloración de la conciencia en nuestra vida.
Si nada supiésemos de lo no consciente e ignorásemos la importancia de los ensueños como mensajeros de noticias ocultas a la conciencia, el sueño nos obligaría a reconocer la vida inconciente; sin dormir nadie puede vivir más de tres días.
El ocio durante el sueño tiene, por consiguiente, el valor de hacer algo necesario para la vida, y aquí surge el enigma del sueño : tenemos que dormir; si no podemos hacerlo, loqueremos.

Ante la expresión “Cierro los ojos, pero no puedo dormir”…La voluntad no basta, ya que ésta sólo domina los párpados, y ello es sólo una parte del sueño. Pero más allá no llega.
Los músculos de la mano, por ejemplo, están sometidos completamente a la voluntad; sin embargo, referente a los músculos de la espalda y de la respiración, ya no estamos tan seguros, aunque son estriados.

La deglución, respiración, defecación, y micción se hallan entre dos luces; las sometemos a la voluntad algunas veces, pero no por completo. Se podría decir que para emplearlas bien no basta la voluntad por sí sola; hay que poder querer.  En las partes donde empieza la musculatura lisa, en el esófago, aparato respiratorio, vejiga e intestino terminal, empieza también el movimiento involuntario. Pero en lo que atañe al corazón, estómago, intestino delgado, arterias, parece que estos se sustraen por completo al dominio de la arbitrariedad y a pesar de esto no se puede excluir la influencia indirecta de la voluntad

Al subir la escalera o al comer, puedo poner en movimiento la musculatura voluntaria de un modo mediato, sin saberlo; pero esta influencia mediata desaparece en ciertas secreciones, como la de las glándulas tiroides, la hipófisis , el metabolismo celular del hígado y de la sangre.

Meditando detenidamente sobre todos estos fenómenos,, los limites entre voluntario e involuntario directo e indirecto se hacen borrosos y surge la necesidad de proceder a una nueva definición mas clara de estos conceptos abandonando todo el sistema conceptual antiguo porque al fin y al cabo también la inervación de la mano que escribe contiene algo de involuntario, como así mismo la acumulación del hígado contiene todavía algo de indirectamente voluntario. A esto se agrega que los órganos internos están vinculados poco con la voluntad intencionada y muy estrechamente con los sentimientos.

… La ciencia solo puede lograr éxitos parciales, seria una ingratitud pedírselo todo de una vez  y luego reprocharle que da poco . Lo que nos debe extrañar es que a pesar de lainsuficiencia de la explicación biológica del sueño en la práctica médica se llega a tener criterios y reglas bien determinados sobre el particular, incluso se consiguen éxitos que no son puro azar. Esto habla a favor de que el médico como hombre tiene otro poder, además del de la ciencia exacta .Está dotado de una  facultad intuitiva que sabe enfrentarse con tal proceso patológico, facultad que además le  confiere comprensión, comete faltas y las corrige en seguida; en una palabra, que esta adecuado para influenciar favorablemente en la enfermedad o el hombre enfermo.

… Sea como fuere todo ello podemos proclamar que el  sueño en realidad, no es un reflejo ni una acción voluntaria.

Autor: Weizacker