Una científica española le pone música al genoma

Inicio » Ciencia » Una científica española le pone música al genoma


Medio siglo después de que el mundo científico se asombrara con el descubrimiento de la estructura del ADN, este puzzle genético ya tiene sonido propio gracias a la microbióloga española Aurora Sánchez, que ha trasladado las secuencias genómicas a partituras en su disco «Genoma Music».
Vincular cada letra del genoma a notas musicales y conseguir una interpretación sonora única para el gen de la sordera, de la ceguera progresiva o de algunas levaduras le ha costado dos años de trabajo a Sánchez, jefa de Micología en el Hospital Ramón y Cajal de Madrid, quien ha explicado que mezcló «como en una coctelera, espíritu investigador y grandes dosis de creatividad».
El resultado es un disco de diez temas instrumentales donde la ciencia y la música se armonizan para «transmitir las sensaciones que están en nuestros genes, como la alegría, la tristeza o la esperanza, que es el sentimiento que debe perdurar sobre todos».
A esta científica, la idea de musicalizar el genoma, le surgió mientras observaba la secuencia genética de la «candida albicans», una levadura patógena responsable del pie de atleta, al preguntarse «qué pasaría si tradujese a notas las letras que describen los cuatro elementos básicos del ADN». Sánchez, titulada en piano y doctora en Farmacia, asignó a cada uno de estos nucleótidos una nota y decidió que la adenina sonaría como La, la guanina como Sol, la timina sería Re y la citosina se correspondería con Do, algo que ya hizo Juan Sebastian Bach cuando vinculó cada letra de su apellido con notas musicales para componer «El arte de la fuga».
«Yo interpreto el gen como obra musical», afirma al explicar que, con la colaboración del músico Richard Krull y del microbiólogo Fernando Baquero, experimentaron con secuencias ficticias y desarrollaron un programa informático para hacer la traducción robótica exacta de las notas genéticas en musicales.

¿COMO SUENAN LOS GENES?
Esta traducción musical se dispuso en compases ternarios porque generalmente los nucleótidos se agrupan en tripletes y, cuando en el genoma encontraban secuencias carentes de sentido, aplicaban un tiempo musical más libre «sin variar nunca el dictado genético». Con la ayuda de la experta en genética molecular y Premio Reina Sofía 2002, Concepción Hernández, Sánchez eligió hasta cinco genes humanos y tres de microorganismos para «transcribirlos a notas musicales según la partitura genética y superponer sobre ella una melodía libre».
Tras ajustar ritmo y tonos, la «candida albicans» adquirió cadencias de vals, en el gen de la sordera suenan campanas y en «alphoid secuence» se aprecian tambores célticos y platillos, el gen con el que además se recurrió a la fórmula matemática del «número de oro» para variar las tonalidades con el mayor grado de armonía, un método que ya utilizó Beethoven en su quinta sinfonía.

UNA COLABORACION MUY ESPECIAL
Sánchez pidió además la colaboración de su amigo y presidente del Comité Asesor de Etica en la Investigación Científica y Técnica, César Nombela, que no dudó en elegir el gen de levadura «STL2» para darle vida musical, un hallazgo de trascendencia internacional en el campo de la microbiología.
«Observé por primera vez hasta una docena de repeticiones muy curiosas en los tripletes del STL2 que, al trasladarlas a música, se convirtieron en un obstinato», indicó la científica, quien añadió que «es un honor trabajar con el gen del investigador español».
Nombela señala que «Genoma Music» ha sido una iniciativa «feliz, creativa y sin igual en todo el mundo» y apreció la melodía aportada por la microbióloga que, «en función de su inspiración, incluyó acordes de guitarra española, chelo, violín y percusión». Esta científica y humanista que sostiene que «al comunicar la secuencia genética, estamos transmitiendo vida», confesó que su máxima ilusión es escuchar «cómo suena el genoma» interpretado por músicos profesionales en un auditorio

Fuente: http://cultura.terra.es