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      “La  Humanidad  tiene  razones  que  la  Razón  del  Hombre  ignora”    

Notas

Medicina

ECUACIÓN de la SALUD 
Autor: Dr. Emilio Franchi Roussel


Monografía presentada en la Maestría de Psico-Inmuno-Neuro-Endocrinología, de la Universidad Favaloro, por el Dr. Emilio Franchi Roussel, el 11 de marzo de 2004




CONCLUSIONES y PROPUESTAS

La vida ofrece una serie sucesiva y azarosa de obstáculos y perjuicios, de facilidades y beneficios, avances y retrocesos, en secuencias rutinarias o experiencias críticas de cambio.
Periódicamente o bien, ante novedades o sucesos que determinan un nuevo desafío, la persona, confusa o lúcida, con historia precaria o exitosa, sola o bien relacionada y contenida, joven, adulta o senescente, vuelve a encontrarse en una encrucijada, en una nueva alternativa de elección, de luchar por la vida o huir de ella.

En esos instantes, la persona puede notar el peso que ejercen sobre su decisión, aunque a conciencia no lo advierta, su relación familiar y ocupacional, en el ámbito socio-político-económico-cultural que le contiene dentro del macro contexto planetario, para desanimarle o alentarle, ya en un sentido como en el opuesto.

En la actualidad, a pesar de la habitual trascendencia que aún posee la marginación social y económica en el mundo, por responsabilidad del grupo de los G7, la industria bélica, el tráfico de drogas, de seres humanos, el terrorismo, etc., podemos advertir algunas manifestaciones de transformación en la cultura planetaria. El trabajo paciente de ciertas organizaciones no gubernamentales, algunos líderes espirituales, agrupaciones solidarias, etc., cuya meta es el restablecimiento y respeto de los derechos de todos los seres humanos, sin discriminación, la recuperación del trabajo, de la educación y la salud, las disciplinas ecológicas, etc., procuran el cambio.

Afectado por este aporte planetario en su situación familiar o solitaria, en sus condiciones laborales, económicas y de vivienda, ante eventos que tienen peso detonante de una enfermedad, o que ya la han desencadenado, la persona educada e influida por la cultura, por hábito se entrega y apoya en la asistencia científica convencional, sin considerar por ignorancia la fuerza de su sanador sabio interior.

Aún sumido en ese desconocimiento, el individuo en su encrucijada, armado por la maravilla auto-recuperatoria de su organismo biológico, integrado con su sistema psicoinmune puede, perseverante y valiente, encarar los temores y la oportunidad, o bien, disparar sus recursos autoinmunes para iniciar el abandono de su existencia. Para mayor claridad, como ocurre en la computadora y su programa, dispone de “teclas” y opciones opuestas, sea para “guardar” la vida o bien, para elegir la que señala “suprimir”.

Sumado al instinto de conservación coexisten los recursos autodestructivos que a menudo, el ser humano emplea generando un terreno fértil para la enfermedad. Cuando el trastorno se hace evidente y se le considera irreparable por desinformación o prejuicio cultural, es frecuente la práctica del silencio y el secreto, justificado en la sugerencia del propio paciente, como a veces en realidad ocurre, o bien por el dolor y el sufrimiento que la verdad según sus allegados, podría provocarle.

Cuando, por contraste, el profesional por ética y responsabilidad científica comunica el diagnóstico correcto al paciente y a la familia, pero advierte que el pronostico depende del enfermo y su entorno, entonces si se tienen en cuenta los recursos complementarios, mal llamados alternativos, donde el protagonismo del amenazado y sus recursos de sabiduría sanadora adquieren relevancia y posibilidad de fuerte eficiencia.
Aún no existen demostraciones en imágenes, análisis o reacciones químicas para aislar y poner en evidencia los factores psíquicos coexistentes, antagónicos en el presente, como lo han sido a lo largo de la vida, cuyo peso y trascendencia tienen importancia en estas crisis de salud y de ánimo.

No podemos mostrarlos, pero si podemos descubrir con el paciente el estilo de vida que ha mantenido, precursor del momento que ahora vive. El mismo con honestidad podrá advertir cuantos excesos y suicidiarios mortificantes han comprometido su existencia, cuanto entusiasmo vital y mesura ha respetado en su transcurso y cuanto hay que atribuir a lo accidental o a lo inexplicable y azaroso en la perturbación actual del equilibrio biológico.

Existen las tablas de riesgo relacionados con situaciones críticas humanas [fallecimiento de seres queridos, quiebras económicas, divorcios, etc.] como el registro de las constantes frustraciones y las estadísticas relacionadas al desarrollo y a la evolución de las enfermedades, que pueden ser testimonio de estos factores psíquicos de negativa influencia, aún para sorpresivas recuperaciones inesperadas.

Asimismo, más allá de las prácticas médicas de positiva eficacia en la curación de las dolencias, no puede ignorarse el poder benéfico ya confirmado, de otras conductas, de compromiso psíquico y espiritual, como ser: las plegarias, el humor y la risa, las visualizaciones, la meditación, las prácticas de yoga y relajación, la escritura espontánea, las prácticas de improvisación en escuelas de teatro, la continencia afectiva de la pareja, la familia y los amigos, la asistencia a grupos de reflexión y autoayuda.
Importa también, el registro e interpretación de los sueños para comprender la crisis y las señales útiles que propone su autor, el propio sabio sanador y su resiliencia, por la posible transformación personal necesaria para anular el basamento psicológico que originó la enfermedad o su recidiva.

Tampoco se puede subestimar el compromiso psíquico confirmado en la disposición humana a la sugestión y a la superstición, bases de la respuesta tipo placebo o nocebo [cuando el efecto es negativo, por paradoja] también presente en las situaciones críticas.
Tener esta realidad en cuenta compromete la curiosidad, la perseverancia en la investigación, la seriedad científica, que tal vez en el porvenir nos permita visualizar y certificar, como en los factores orgánicos, los elementos psíquicos que estimulan la vulnerabilidad y los que cooperan con la resiliencia y la salud.

La conducta de adicción puede manifestarse, como hemos visto, en dos estilos:
- El de apego-dependencia, de sumisa adicción como hijo, alumno, paciente o empleado que da lugar al bloqueo del crecimiento individual y,
- El de la adicción económica, en el modo de la codicia económica insaciable con frecuente indiferencia social que como tal, no admite límite o fin, dependiente y esclava de la heteroestima aunque se lo niegue. Esta adicción no solo daña la salud del protagonista, sino de su pareja y familia, por la imposibilidad de cumplir con sus obligaciones y cuyo efecto además, perjudica a la comunidad por su conducta no ética, su avaricia y el pésimo ejemplo que brinda.
Como las convencionales, ambas ego-adicciones deberían adquirir la identidad y el nombre adecuado que señale su carácter de enfermedades de adicción para ser luego incluidas en los nomencladores de uso actual, en el “Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales DSM – IV”, por ejemplo.

En relación a las causas de vulnerabilidad, también necesitadas de atención responsable, deberíamos mencionar:
- los efectos nocivos de las enfermedades que disminuyen la resiliencia PINE,
- las acciones iatrogénicas, por conductas profesionales desacertadas o por los efectos secundarios de los medicamentos, muchas veces no indispensables.

En el ser humano existen compromisos emocionales polares y antagónicos que estimulan la vulnerabilidad y la resiliencia, o sea:
- la fascinación hipnótica de la retracción en la tristeza, la autocompasión, la quietud e inactividad, de carácter centrípeto y
- el poderoso entusiasmo de concentración perseverante en obras creativas, al servicio reciproco de uno mismo y los otros.
Queda en nosotros dejarnos atrapar por uno u otro polo.

Veamos ahora los factores de Vulnerabilidad:

La conciencia Ordinaria [su letargo y oscuridad, la ignorancia y los prejuicios, los fundamentalismos, la ingenuidad, etc.], los sentimientos de culpa, la sub o la sobrestimación, la sobrexigencia y la tensión permanente, las rutinas, el tradicionalismo rígido y conservador, las conductas de exceso [en trabajos, obligaciones o en placeres y derechos], el desempeño personal autoritario o seductor, ambos engreídos y manipuladores o por contraste, resignado y reverente, según libreto cultural o de personas y organismos influyentes, la afiliación mimética con las modas, el psicovirus MIDOC, la violencia mal administrada.

Ahora, los elementos de la Resiliencia:

La Conciencia No Ordinaria [su atención, su lucidez, su interés y curiosidad, su percepción ampliada, su capacidad testimonial, sus ocurrencias intuitivas, etc.], la soberanía, la dignidad y los derechos recuperados, la estima óptima, la laboriosidad lúdica, la capacidad innovadora y creativa, la mesura en las conductas, el protagonismo fluido y relajado, la libertad de pensamiento y acción, respetuosa del prójimo y la comunidad, la violencia bien gobernada.

Por ultimo entonces puedo formular la siguiente Ecuación de la Salud,

  FACTORES de RESILIENCIA
SALUD:
_________________________________
 

FACTORES de VULNERABILIDAD

 

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Junio 2000