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Medicina
ECUACIÓN
de la SALUD
Autor: Dr.
Emilio Franchi Roussel
Monografía
presentada en la Maestría
de Psico-Inmuno-Neuro-Endocrinología,
de la Universidad Favaloro, por
el Dr. Emilio Franchi Roussel,
el 11 de marzo de 2004
“MIDOC”, el PSICOVIRUS
Más arriba he denominado “Sistema
PsicoInmune”, a la entidad psicobiológica
constituída, administrada y defendida,
por el sanador y el maestro, propios e
interiores, toda vez que el individuo mantiene
gracias a esos “personajes” el orden y
el equilibrio de la salud, expresión
de su crecimiento y madurez.
Cuando un determinado factor desencadenante
lo hiere aún inmaduro, gobernado
y sometido por la conciencia folklórica,
el mismo sistema se altera y puede convertir
a la propia persona en un “psico-antígeno”,
merecedor de ataque y destrucción,
dando origen a una conducta de punición
que llamamos “enfermedad” y, en cuadros
mas serios, “enfermedad auto-inmune”
Razonemos ahora cual podría ser
el factor etiológico disparador
de ese proceso, de diversa gravedad.
Al revisar la biografía del individuo,
con frecuencia pueden reconocerse sucesos
hostiles muy precoces que pueden dar fundamento
a un bloque agresivo, agente de vulnerabilidad,
constituido por:
- la marginación afectiva [M],
- el complejo de insignificancia [I],
- la dependencia [D],
- el odio [O] hacia sus progenitores y
hacia sí mismo por el apego adictivo,
y
- los inevitables sentimientos de culpa
[C].
La integración de estos elementos
en un conjunto podría llamarse:
“Psicovirus - MIDOC”, o “PsMidoc”, presente,
me animaría a señalar, en
la cultura planetaria.
Este virus psíquico, actúa
semejante al virus de la gripe o del HIV,
que colonizan poblaciones, las des-energizan
y atacan sus defensas permitiendo el brote
de enfermedades varias, en culturas diversas
de países diferentes.
Por otra parte, aunque no pueda ser descubierto
por el microscopio, por análisis
químicos y bacteriológicos,
creo necesario considerar su coexistencia
y cooperación con las noxas conocidas,
para evitar las causas que le dan origen,
desarrollo, supervivencia hostil y letalidad.
Ante el inicio de la enfermedad, por los
motivos etiológicos que se aducen
por hábito, importa investigar la
co-presencia del psicovirus, porque la
virulencia de su acción puede desviar
el pronostico benigno, a veces supuesto
o garantizado y negativizar la evolución
del paciente.
Ocurrida la pérdida de la salud,
aun recuperada por una cirugía exitosa,
sobrevive y pesa el perjuicio del “PsMidoc”,
pero aún más porque su tóxica
influencia puede originar una actitud que
puede describirse como de “refugio depresor
regresivo”. Esta conducta humana, frecuente
y peculiar, justificada por la saturación
de reveses existenciales, demuestra en
ella el rebrote de la autocompasión,
del lamento continuo, en un nuevo culto
centrípeto de la ego-adicción,
que sugiere la primera etapa del peligroso
abandono tanático.
Porque, en una segunda etapa y en forma
paulatina, pueden agregarse y progresar
otros comportamientos depresivos: desgano,
desesperanza, noluntad, pesimismo, insomnio
o hipersomnia, anorexia o bulimia, rumiación
de las desgracias, irritabilidad, rechazo
de la ayuda, aislamiento, incomunicación,
etc..
La sociedad del “MIDOC” con esta última
conducta aumenta la vulnerabilidad, y en
consecuencia, cuando las moscas sobrevuelan
al enfermo, como en clínica médica
lo señalaba el Dr. J. J. Martinez,
jefe de sala en el Hospital Español,
el pronostico se ensombrece y el presagio
ya es funesto.
Pero ¿por qué podría
ocurrir esto si la operación fue
exitosa?, ¿si durante varios años
su salud fue perfecta? ¿por qué aparece
ahora una recidiva tan virulenta como la
enfermedad superada?.
Para ensayar una respuesta, necesito y
solicito otra vez una nueva licencia científica.
Pensando que me ha sido brindada, recuerdo
que la enzima es una “proteína producida
por un organismo vivo, que funciona como
catalizador bioquímico”. Por otro
lado, el adjetivo catalizador se emplea
para designar “lo que es capaz de activar
y transformar una corriente de opinión
o de ideología, o un determinado
fenómeno o tendencia humanos”.
Teniendo en cuenta lo mencionado, ahora
consideremos episodios infantiles donde
fuimos expuestos como todos, a la represión
de la conducta natural, entusiasta y auténtica,
curiosa, imaginativa, creativa y honesta,
por la presión familiar y del contexto
social. En algunos casos, la amenaza represiva
fue experimentada como una provocación
que destruía, con su ponzoña,
la motivación vital. Cuando dicho
veneno no actúa en ese momento,
permanece latente y reprimido, para retornar
más tarde en la adolescencia, la
adultez o en la senectud.
Como no puedo imaginar una conducta biológica
ajena o separada de un compromiso psíquico
simultáneo en ningún ser
humano, puedo pensar y proponer una “psico-enzima”,
portadora de aquel veneno reprimido, que
en determinada situación crítica
ejerza su acción catalizadora nefasta
sobre el sustrato apropiado, en nuestro
caso el refugio-depresor-regresivo integrado
con el MIDOC, y cooperar de este modo en
la destrucción y la muerte.
En modo recíproco, tal vez podría
pensarse que el sustrato, la unión
del refugio regresivo y el MIDOC, se establece
como factor desencadenante que anula la
represión, recupera la psico-enzima
mortífera y promueve su acción.
Por otro lado, en determinados individuos,
en ciertas ocasiones críticas, este
proceso puede actuar vertiginoso, destruir
la resiliencia y originar un suicidio,
mientras en otros, causar una recaída
o el progreso de una enfermedad letal.
En un campo de concentración durante
la segunda guerra, mientras la mayoría
de la población víctima de
la agresión, la desnutrición
y las epidemias de tifus en las barracas,
perdía el interés para vivir
y sucumbía por la enfermedad o por
las cámaras de gas, entre tanto,
Victor Frankl, transformando vulnerabilidad
en resiliencia, pudo restablecer el valor,
sentido y significado de la vida, al crear
la logoterapia y brindar servicio a sus
compañeros de desgracia.
En relación a estas ideas creo conveniente
reflexionar la propuesta de Sun Tse en
su obra “Los trece artículos sobre
el arte de la guerra”, cuando dijo:
“Por más críticas que puedan
ser la situación y las circunstancias
en que te encuentres, no desesperes de
nada; justamente en las ocasiones en que
hay que temerlo todo, no hay que temer
nada; cuando uno está rodeado de
todos los peligros no hay que temer ninguno;
cuando se carece de todos los recursos
hay que contar con todos; cuando a uno
lo sorprenden hay que sorprender al enemigo
mismo.”
....comenzando por el propio, dentro de
uno mismo. |