| Tema:
Neurociencias
Investigadores de la Universidad
de Salud y Ciencias de Oregon (OHSU) descubren
los genes involucrados en las etapas tempranas
de la enfermedad de Alzheimer
Fuente: Science
News, 29 de Abril, 2004
Web: www.ohsu.com
Los
investigadores del OHSU han descubierto
un set
de genes que parecen
estar involucrados en el desarrollo
de la enfermedad de Alzheimer. Esperan
que esta información ayude
a los científicos para crear
métodos para la detección
temprana de la enfermedad y para
el desarrollo de estrategias terapéuticas
para retardar y hasta evitar su progresión.
“A través del estudio de un modelo de Alzheimer en ratón, el
equipo de investigación encontró que una serie de genes relacionados
al metabolismo mitocondrial en células cerebrales estaban más
activas que en ratones normales,”dice P. Hemachandra Reddy, Ph.D, primer autor
de este trabajo que será publicado en el Journal of Molecular Genetics.
“Las mitocondrias son estructuras ubicadas en el citoplasma de las células
y producen la energía para la célula. Las investigaciones anteriores
han vinculado al Alzheimer con la función mitocondrial. Sin embargo,
esta es la primera vez que se ha identificado a los genes como responsables
de los cambios celulares tempranos en la patogénesis del Alzheimer.”
En este momento, no existen biomarcadores tempranos detectables para el Alzheimer,
y existe una falta de conocimiento de los cambios funcionales causados por
esta enfermedad, particularmente en sus etapas tempranas. Para intervenir antes
de que las neuronas se dañen irreversiblemente, es crucial la comprensión
de los eventos celulares tempranos en la progresión del Alzheimer. Los
estudios de sujetos humanos “pre-sintomáticos” sugieren que los cambios
patológicos en el cerebro ocurren años antes de que los síntomas
sean evidentes, sugiriendo que el tejido cerebral de los pacientes que se mueren
de Alzheimer exhiben características fisiológicas que indican
un estado muy tardío en el proceso degenerativo.
Para
determinar los cambios celulares tempranos conectados
con la enfermedad
de Alzheimer, los científicos
de OHSU estudiaron ratones que sobreexpresan
la proteína humana precursor
de amieloide. Con el paso del tiempo,
los niveles más altos de lo
normal de esta proteína pueden
resultar en estructuras en el cerebro
llamadas placas beta amieloides,
que se piensa son la causa o el efecto
de la enfermedad de Alzheimer.
A través del estudio de 11283
genes de ratón y usando una
tecnología de chips de genes
llamada microarray, los científicos
de OHSU pudieron identificar un set
mucho más pequeño de
genes que funcionaba en forma diferente
en los ratones con la enfermedad
comparados con los ratones sanos.
Estos genes están involucrados
en el metabolismo energético
mitocondrial y en la muerte celular
programada.
“Nosotros estudiamos los niveles
de expresión génica
en tres estadíos de progresión
de la enfermedad en los ratones genéticamente
alterados comparado con los ratones
wildtype de la misma edad,”explicó Reddy.
“Realizamos un análisis de
expresión génica mucho
antes (2 meses de edad), inmediatamente
antes (5 meses) y luego (18 meses)
de la aparición de las placas
de beta amieloide. De esta manera
encontramos que estos genes mitocondriales
eran más activos a los dos
meses de edad comparado con los ratones
normales y en algunos casos su actividad
se incrementó a medida que
progresaba la enfermedad. Creemos
que la expresión anormal de
los genes es una respuesta a la disfunción
mitocondrial inducida por las placas
de beta amieloide. Se cree que el
metabolismo energético en
las mitocondrias es interrumpido
por los altos niveles de beta amieloide
en el cerebro. Nosotros pensamos
que los genes identificados en nuestro
estudio aumentan su actividad para
compensar este daño, pero
desafortunadamente al final no pueden
evitar la progresión del Alzheimer.”
“Este trabajo va a afinar el foco
de la investigación sobre
los posibles vínculos entre
la expresión de genes mitocondriales
y el daño que ocurre en las
neuronas a medida que avanza la enfermedad.
La comprensión de estos vínculos
podrían llevar al desarrollo
de nuevas y efectivas intervenciones
para esta enfermedad,”dice Stephen
Snyder, Ph.D, del Instituto Nacional
de Neurociencias y Envejecimiento.
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