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Ciencia,
Arte y Cultura.
La
magnetita, el primer iman
Mayo
- Junio de 1996
Fuente: Hemeroteca Virtual
ANUIES
- http://www.hemerodigital.unam.mx/ANUIES
-
Asociación Nacional de Universidades
e Instituciones de Educación Superior
- http://www.anuies.mx
El primer material magnético que
el hombre observó en la naturaleza,
experimentó y usó tecnológicamente,
fue el mineral llamado magnetita, Fe304,
un material sólido natural no metálico
que puede atraer hierro. Esta propiedad
fue registrada por primera vez en la historia
en escritos griegos conocidos alrededor
del año 800 aC . Su significado
científico y tecnológico
fue apreciado y usado tiempo después.
La magnetita fue el primer material magnético
usado tecnológicamente porque formó la
primer brújula, instrumento de navegación
y orientación fundamental para el
hombre, sobre todo durante los siglos pasados.

Piedra de magnetita
La primer teoría explicativa del
magnetismo se la debemos a los griegos.
Lucrecio Caro da una teoría de emanaciones
o efluvios, basada en las teorías
atomicistas de Epicuro y Demócrito.
Desde entonces, la acumulación de
conocimiento del magnetismo es enorme y
una gran cantidad de efectos y propiedades
son entendidas ahora. Aun así, la última
teoría del magnetismo todavía
no se escribe.
Tecnológicamente el ser humano ha
inventado una pléyade de instrumentos
de detección, medición, rastreo,
etcétera, a partir de un sinnúmero
de objetos magnéticos como la tierra
misma, los átomos y moléculas,
las galaxias y el cerebro humano. Tales
instrumentos van desde los más simples,
como la brújula, las bobinas de
Helmholtz el galvanómetro, hasta
los complicados como la balanza de torsión,
el magnetómetro de vibración,
los espectómetros de resonancia
magnética nuclear (rmn), de resonancia
paramagnética electrónica
(rpe), el magnetómetro squid, hasta
llegar a la tomografía por resonancia
magnética nuclear de imágenes.
Espectrómetro de EPR
MATERIALES
Y CUERPOS MAGNÉTICOS
Hasta
nuestros días se conocen
muchos materiales con características
magnéticas, ya sea naturales o
fabricados por el hombre. Entre los naturales
se encuentran cuerpos celestes, piedras
lunares, la tierra, diversos minerales
en ella, magnetobacterias, proteínas,
enzimas, hasta llegar al cerebro humano.
De los fabricados por el hombre tenemos
las ferritas, aleaciones de Al (aluminio)
Ni (níquel) Co (cobalto), compuestos
moleculares de tierras raras, lantánidos
y actínidos, superconductores,
tanto en forma de elemento químico,
como en compuestos intermetálicos
y cerámicos, etcétera,
la mayoría de ellos descubiertos
o fabricados sólo en este siglo
de la ciencia de los materiales. Todos
ellos se clasifican en sistemas ferro-,
ferri-, antiferro-, para-, díamagnéticos,
helicoidales, vidrios de espín
y varias categorías más.
El beneficio que esta ciencia y tecnología
ha brindado a la humanidad, va desde
la navegación, por más
de mil años, la fabricación
y el descubrimiento de gran cantidad
de materiales magnéticos, la industria
múltiple, el comercio y la salud,
aparte de la excitante aventura que brinda
descubrir y revelar los secretos más íntimos
de la atracción magnética.
Continuemos pues con este breve viaje
por la historia de los primeros descubrimientos,
las invenciones, es decir, por el de
desarrollo entrelazado que caracteriza
a la ciencia y tecnología del
magnetismo.
SU DESCUBRIMIENTO
El origen del descubrimiento
del fenómeno
magnético no puede asignarse a un
solo lugar o pueblo; además, diversas
leyendas envuelven su origen. La más
extendida de ellas nos dice que ciertas
piedras, muy abundantes en Magnesia, región
de Grecia, atraían fuertemente objetos
de hierro y de aquí se le dio el
nombre de magnetita a dicho mineral. En
otra se dice que el pastor Magnes, de allí magnetismo,
se quedó pegado a la tierra, ya
que los clavos de sus sandalias fueron
atraídos muy fuertemente por estas
piedras. En otras leyendas se habla de
estatuas de hierro suspendidas en el aire
debido a su colocación en domos
magnéticos.
Una vez conocido el fenómeno magnético
por el hombre, se dieron dos desarrollos
en extremo importantes a partir de él:
uno tecnológico -su uso práctico,
la brújula- y otro de conocimiento
-explicativo del fenómeno.
LA
BRÚJULA
El
inventor de la brújula es desconocido.
De acuerdo con ciertas tradiciones chinas,
se menciona el uso de una especie de brújula
en el siglo XII aC, pero no es sino hasta
finales del siglo XII dC, que se tiene
la referencia concreta a un compás
marítifflo. La leyenda dice que
Hoang-ti, fundador del imperio chino, perseguía
con sus tropas a un príncipe rebelde
y se perdió en la niebla. Para orientarse,
construyó una "carroza del
sur", especie de brújula en
la cual una figura de mujer siempre apuntaba
hacia el sur. Así atrapó a
los rebeldes. Esta sería quizá,
una de las primeras aplicaciones del magnetismo
a la tecnología de guerra. Se tenía
la creencia de que la brújula fue
llevada por los árabes desde China
al Mediterráneo, donde fue vista
por primera vez por los europeos en las
cruzadas (otra vez, otra guerra), pero
investigaciones más recientes ya
no aseguran tal dato.
Los chinos con certeza conocieron la
propiedad de direccionar la magnetita,
pero su aplicación
(de indicar norte y sur) parece que se
confinó a su uso sólo en
tierra. El primer reporte del uso de un
compás para la navegación
viene de un escritor chino, Chu Yu, quien
apuntó que 'navegantes extranjeros'
la empleaban en barcos entre Canton y Sumatra.
La referencia europea más temprana
está dada por Alexander Neckam (11571217),
un monje inglés de St. Albans, que
muestra agujas pivoteadas marcando la ruta
en su libro De Utensilibus, pero no menciona
que se trate de un invento nuevo. Esto
por sí solo implica una cierta familiaridad
con la brújula, no sólo por
parte de él mismo, sino también
por sus contemporáneos.
En
1926, Petrus Peregrinus de Maricourt,
un cruzado
francés, dio la primera descripción
detallada de la brújula. Además
contribuyó con un avance tecnológico
importante, pues describió con detalle
una nueva brújula pivoteada de un
tipo muy cercano al actual. Pero eso no
fue todo: hizo un descubrimiento de importancia
mayúscula; en 1269, en su epístola
a Sygerius de Foucaucort, hace un relato
lúcido y sucinto de los experimentos
que llevó a cabo y sus resultados.
En opinión de algunos, éste
es el primer informe científico,
en el sentido moderno de la palabra, en
que con detalle relata la completa analogía
entre las líneas de los meridianos
de la tierra con las de una esfera de magnetita
sensada o barrida punto a punto por una
brújula.
Estas
líneas sobre
la esfera se juntaban en sólo dos
puntos que por analogía llamó polos
norte y sur de la esfera. También
observa que la manera en que los objetos
de hierro son atraídos por la esfera
depende únicamente de esos dos polos
norte y sur de la esfera de magnetita.
A partir de aquí, observa que el
polo norte y el polo sur se atraen, que
polos iguales se repelen, y que al fragmentar
un trozo de magnetita, siguen apareciendo
dos polos magnéticos. Observación
de un gran significado que vino a ser apreciado
cientos de años después,
hasta la formulación de la teoría
electromagnética en el siglo XIX,
Así, el invento, la brújula-instrumento,
basada en el descubrimiento, la magnetita,
impulsó nuevos descubrimientos científicos.
PRIMERAS TEORÍAS
DEL MAGNETISMO
Regresando ahora a las explicaciones
y teorías que se han dado del fenómeno
magnético, no es de extrañar
que los testimonios escritos más
antiguos se los debamos al pueblo griego,
pues fue una civilización caracterizada
por un gran interés y un aguda observación
de la naturaleza, sin escapárseles
las propiedades de la materia (tierra,
agua y aire) incluyendo los minerales ámbar
y magnetita. Los pensadores griegos basaron
sus explicaciones en la observación
y en la experimentación del mundo
exterior a través de sus cinco sentidos;
encuadraban los fenómenos naturales
dentro de esquemas filosóficos preconcebidos.
Tales de Mileto, alrededor del año
600 aC1 ya hablaba del imán en forma
detallada. Esto no excluye que ya se conociera
por otros pueblos. Platón (428-348
aC), en su diálogo lón, hace
decir a Sócrates que la magnetita
no sólo atrae anillos de hierro,
sino que los imparte un poder similar para
atraer a otros, para formar de esta manera
cadenas de anillos colgados unos de otros. Éstos
son los llamados anillos de Samotracia,
isla griega donde los mineros habían
descubierto este fenómeno, ahora
conocido como 'magnetización por
inducción'. Ya mencionamos la explicación
atomicista de Lucrecio Caro a través
de emanaciones o efluvios.

Campo magnético de
la Tierra
LA
TIERRA ES UN GRAN IMÁN
¡
El siguiente paso significativo se dio
hasta principios del siglo XIII con los
trabajos de Neckam de St. Albans y luego
en 1269 con los trabajos de Pedro Peregrino
de Maricourt, ya mencionados. Poco progreso
se registró después, hasta
los trabajos de William Gilbert (1540-1603),
un nativo de Colchester, Inglaterra, que
estudió medicina en Cambridge y
fue médico en la corte de la reina
Isabel I. William Gilbert extendió las
observaciones de Peregrinus; se dice que
es el fundador de la ciencia del magnetismo.
Su obra conocida como De Magnete publicada
en el año de 1600 y que consta de
seis libros, es considerada como uno de
los trabajos claves en la revolución
científica de la época. Entre
otras cosas, descubrió por qué la
aguja de una brújula se orienta
en una dirección definida: llegó a
la conclusión de que la tierra es
un gran imán ella misma dado que
el polo norte de la brújula es atraído
al polo norte geográfico de la tierra,
este polo norte geográfico es realmente
el polo sur magnético. Y siguió más
lejos: consecuentemente, cada magneto sobre
la superficie de la tierra se comporta
como la brújula sobre la esfera
de magnetita de Peregrinus. Una vez entendido
que la tierra tiene dos polos magnéticos,
todas las observaciones podían explicarse
suponiendo que las fuerzas sobre un magneto
se concentran exclusivamente en los polos.
De esta manera, el proceso de clarificación
y abstracción continuó. Toda
la potencia de un magneto está concentrada
en sus polos y las fuerzas desarrolladas
entre magnetos pueden verse entonces simplemente
como la resultante de las fuerzas entre
cada uno de los polos. Así se preparó el
terreno para la medición cuantitativa
de esta fuerza. Sólo había
que esperar la invención del instrumento
que midiera tales fuerzas.
Pero ¿por qué o para qué medirlas,
si la escuela griega de pensamiento ya
enmarcaba los fenómenos de la naturaleza
en un esquema filosófico mecanicista
preconcebido? Resulta que el gran problema
de todas las teorías del magnetismo
hasta entonces enunciadas, incluyendo la última
del gran filósofo y matemático
René Descartes (1596-1659), descrita
en su Principia, otra teoría de
vórtices, versión actualizada
de los efluvios de los clásicos,
es que ninguna de ellas resistió la
comparación con los resultados de
W. Gilbert. La curiosidad humana quedábase
insatisfecha. Sin embargo, esto no obstaculizó la
consolidación de Europa, ya para
esos tiempos con una industria bien desarrollada
de brújulas e imanes permanentes.
NACE LA CIENCIA MODERNA DEL MAGNETISMO
El paso clave teórico, para la ciencia
como un todo, y para el magnetismo en particular,
ocurrió justamente en esta época
en que se tomó a las matemáticas
como el lenguaje de la ciencia. Así lo
reconoció y aplicó Galileo
en 1590 y muchos otros después de él.
Este nuevo enfoque, estimuló la
cuantificación de las observaciones
de los fenómenos naturales. En magnetismo,
el monje Marsenne, un amigo de Descartes,
inició la cuantificación
de los resultados de W. Gilbert. Pero no
es sino hasta 1750 que John Michell inventó la
balanza de torsión y pudo constatar
que la atracción o repulsión
de los imanes disminuye cuando el cuadrado
de la distancia entre los polos aumenta
y se expresa así, matemáticamente,
la fuerza magnética. De ella nace
el concepto de campo magnético y éste
da origen a nuevas teorías y al
desarrollo que podríamos llamar "moderno" de
la ciencia del magnetismo, como parte de
la teoría más general electromagnética.
En esta descripción histórica
continuaríamos con nombres como
los de Simon Denis Poisson, Charles Coulomb,
Karl Friedrich Gauss, André Marie
Ampére, Joan Baptiste Biot, Félix
Savart, Michael Faraday, James Clerk Maxwell,
Hertz, Ising. Weiss, Zeeman, Van Vleck
etcétera, y en el desarrollo científico,
con la transición de la física
clásica a la física cuántica
a principios de este siglo. El desarrollo
moderno del magnetismo es mucho más
extenso y podrá ser comentado en
otra ocasión.
Baste decir que en la actualidad
se tiene bien establecido que
el origen de todo
campo magnético es una de dos fuentes;
cargas eléctricas en movimiento,
es decir, con velocidad diferente de cero,
o bien, campos eléctricos variables
en el tiempo. Nótese la interrelación
entre el fenómeno magnético
y el eléctrico: por esto se llama
electromagnetismo. Para átomos y
moléculas, este origen significa
que el movimiento orbital de los electrones,
esto es, el momento angular orbital L genera
un momento magnético uL; y el momento
angular de espín S genera un momento
magnético de espín us y la
suma vectorial de todos ellos da la característica
de magnetización de cada material.
Así, podemos decir que el magnetismo
de un material es al átomo como
el día es al sol.
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