| Tema:
Genetica
ADN
desde el comienzo
Fuente: Dolan DNA Learning Center,
Cold Spring Harbor Laboratory.
Web: www.dnaftb.org
En
1865 un monje Augustiniano llamado
Gregor Mendel
descubrió que
las características individuales
están determinadas por “factores”
discretos, mas tarde conocidos
con el nombre de genes, que son
heredados de los padres.
Los genes vienen en pares:
Para estudiar este fenómeno utilizó plantas y semillas. Comenzando
con los padres de background genético conocido para proveer una base
sobre la cual comparar los patrones de herencia en los hijos resultantes. Luego
simplemente contó el número de individuos que compartían
esa característica particular en las generaciones sucesivas de hijos.
En vez de mirar a la planta de arvejas como un todo, Mendel se interesó por
siete características individuales que podía distinguir fácilmente.
Descubrió que cada característica tenía dos formas alternativas.
Por ejemplo, el color de la semilla podía ser amarilla o verde. Analizando
el resultado de varios cruces, Mendel concluyó que cada forma alternativa
de la característica en cuestión era especificada por una forma
alternativa de un gen.
Para seguir la herencia de un determinado gen, Mendel primero debía
asegurarse que genes llevaba la planta progenitora. Ya que las plantas de arvejas
pueden autofertilizarse, existían plantas puras. Cada cepa de estas
plantas solo contendría una forma alternativa del gen en cuestión.
Por ejemplo, una planta pura para semillas amarillas solo daba descendencia
con semillas amarillas. De estos experimentos, Mendel concluyó que las
plantas puras debían tener dos copias de la misma forma alternativa
del gen en cuestión.
Las
mutaciones son cambios en la información genética:
Las secuencias genéticas
de dos individuos de la misma especie
son altamente similares, con una
diferencia cada 1000 nucleótidos
aproximadamente. Cada diferencia
en el ADN resulta de una mutación,
desde un cambio de un único
nucleótido y pequeñas
unidades repetitivas hasta grandes
inserciones y deleciones. Algunas
mutaciones generan nuevos cambios
que son el punto de partida de
la evolución y otras son
responsables de enfermedades. En
los humanos, la mayoría
de las mutaciones ocurren en regiones
del ADN que no codifican para proteínas,
llamado ADN basura o “junk DNA”.
La mayoría son neutrales
en términos de evolución
o enfermedad, o sea no tienen un
impacto positivo o negativo.
Durante 1920 se introdujeron mutaciones
en Drosophila usando rayos X. Se
encontró que otros tipos
de radiaciones ionizantes también
introducían mutaciones.
Por ejemplo, la radicación
ultravioleta, un componente importante
de la luz solar, produce un tipo
específico de daño
en el ADN, los dímeros de
timina. Las timinas en el ADN absorven
la energía proporcionada
por la luz UV y forman un enlace
covalente entre ellas que distorsiona
la estructura tridimensional del
ADN y altera su replicación
y la transcripción.
Por otro lado, existen otros compuestos
químicos que introducen
mutaciones o cambios en el ADN.
Estos se conocen con el nombre
de mutágenos.
Pero, aún en ausencia de
factores externos, el ADN no está libre
de sufrir cambios. La replicación
del ADN, donde participa la enzima
ADN polimerasa, es un proceso que
introduce mutaciones en el ADN
cuando la enzima “se equivoca”.
Afortunadamente, existen más
de 100 genes en todas las especies
que se dedican a la reparación
del ADN dañado. Esto demuestra
la importancia de los sistemas
de reparación en la supervivencia
de un organismo. Por otra parte,
si no existieran pequeños
errores durante la replicación
del ADN, no existirían las
mutaciones y sin las mutaciones
la evolución sería
imposible.
Los genes pueden ser prendidos
o apagados:
A medida que los investigadores comenzaron
a entender el código genético
y la estructura de los genes entre
1950 y 1960, comenzaron a visualizar
a los genes como colecciones de planos,
un plano para cada proteína.
Pero los genes no producen su proteína
todo el tiempo, sugiriendo que los
organismos pueden regular la expresión
génica. Los investigadores
franceses fueron los primeros en
estudiar la regulación génica
en bacterias.
Cuando hay lactosa en el medio, la
bacteria Escherichia coli prende
un set de genes para metabolizar
ese azúcar. Los investigadores
estudiaron los eventos que iniciaba
la lactosa y descubrieron que esta
remueve un inhibidor del ADN. La
remoción de este inhibidor
dispara la producción génica.
El gen que produce al inhibidor es
un gen regulador. Este descubrimiento
alteró las percepciones del
desarrollo en organismos superiores.
Las células no solo tienen
planes genéticos para proteínas
estructurales en su ADN, sino que
también tienen un programa
regulatorio para expresar esos planos.
Los
organismos vivientes comparten
genes en común:
Todos los organismos vivos almacenan
información genética
usando las mismas moléculas:
ADN y ARN. Escrito en el código
genético de estas moléculas
existe importante evidencia del ancestro
en común que comparten todos
los seres vivos. La evolución
de formas de vida mas complejas requiere
del desarrollo de nuevos genes para
soportar diferentes cuerpos y tipos
de nutrición. Asimismo, los
organismos complejos retienen muchos
genes que gobiernan funciones metabólicas
centrales que se remontan al pasado
primitivo.
Los genes son mantenidos durante
la evolución de un organismo.
Sin embargo, los genes pueden ser
intercambiados o “robados”de otros
organismos. Las bacterias pueden
intercambiar plásmidos que
llevan genes de resistencia a distintos
antibióticos a través
de la conjugación y los virus
pueden introducir sus genes en células
huésped. Algunos genes mamíferos
han sido incorporados por virus y
luego transmitidos a otros huéspedes
mamíferos.
Traducción:
Sabina Domené
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