| Tema:
Ciencia
Entrevista
con Pierre Bourdieu. La sociologia, ¿es
una ciencia?
Fuente: La
Recherche, nº 331, mayo del 2000
Web: www.sociologia.de
Traducción
para la Asociación Latinoamericana
de Sociología:
Manuel Antonio Baeza R.
La
sociología es en plenitud
una ciencia, pero sí una ciencia
dífícil. Al contrario
de las ciencias consideradas puras,
ella es por excelencia la ciencia
que se sospecha de no serlo Hay para
ello una buena razón:
produce miedo Porque levanta
el velo de cosas
ocultas, incluso reprimidas
- La Recherche: Comencemos por las
cuestiones más evidentes:
las ciencias sociales, y la sociología
en particular, ¿son verdaderamente
deudas? ¿Por qué siente
Ud. la necesidad de reivindicar la
cientificidad?
- Pierre Bourdieu: La sociología
me parece tener todas las propiedades
que definen una ciencia. Pero, ¿en
qué grado? La respuesta que
podemos hacer varía mucho
según los sociólogos.
Diré solamente que hay mucha
gente que se dice o se cree sociólogos
y que confieso tener dificultad en
reconocerles como tales (es el caso
también, en grados diferentes,
en todas las ciencias). En todo caso,
hace mucho tiempo que la sociología
salió de la prehistoria, es
decir de la edad de las grandes teorías
de la filosofía social con
la cual los profanos a menudo la
identifican. El conjunto de los sociólogos
dignos de ese nombre se ajusta a
un capital de logros, de conceptos,
de métodos, de procedimientos
de verificación. No obstante,
por diversas razones sociológicas
evidentes, y entre los cuales porque
ella juega el rol de disciplina refugio,
la sociología es una disciplina
muy dispersa (en el sentido estático
del término), y esto en diferentes
puntos de vista. Así se explica
que ella dé la apariencia
de una disciplina dividida, más
próxima de la filosofía
que las otras ciencias. Pero el problema
no reside allí: si somos de
tal manera detallistas acerca de
la cientificidad de la sociología
es porque ella perturba.
- La Recherche: Los sociólogos
entonces, ¿son objeto de una
sospecha particular?
- Pierre Bourdieu: La sociología
tiene efectivamente el triste privilegio
de encontrarse sin respiro confrontada
a la cuestión de su cientificidad.
Se es mil veces menos exigente con
la historia o la etnología,
sin hablar de la geografía,
de la filología o de la arqueología.
Siempre interrogado, el sociólogo
se interroga e interroga siempre.
Esto hace creer en un imperialismo
sociológico:
¿
qué es esta ciencia emergente,
vacilante, que se permite someter
a examen a las otras ciencias? Yo
pienso, por supuesto, en la sociología
de la ciencia. De hecho, la sociología
no hace más que plantear a
las otras ciencias preguntas que
se plantean a ella de manera particularmente
aguda. Si la sociología es
una ciencia crítica, es quizás
porque ella misma se encuentra en
una posición crítica.
La sociología crea problemas,
como se dice.
:: La Recherche: ¿La sociología
provoca miedo?
- Pierre Bourdieu: Si, porque saca
el velo que existe sobre cosas escondidas
y a veces reprimidas. Ella revela,
por ejemplo, la correlación
entre el éxito escolar, que
se identifica con "la inteligencia",
y el origen social o, más
aún, con el capital cultural
heredado de la familia. Son verdades
que los tecnócratas, los epistemócratas
(es decir buena cantidad de aquellos
que leen la sociología y de
los que la financian) no quieren
oír. Otro ejemplo: la sociología
muestra que el mundo científico
es el lugar de una competencia que
está orientada por la búsqueda
de beneficios específicos
(premios Nóbel y otros, prioridad
del hallazgo, prestigio, etc.) y
conducida en nombre de intereses
específicos (es decir irreductibles
a los intereses económicos
en su forma ordinaria y percibidos
por lo mismo como "desinteresados").
Esta descripción cuestiona
evidentemente una hagiografía
científica en la cual participan
a menudo los científicos y
de la cual éstos tienen necesidad
para creer lo que hacen.
- La Recherche: De acuerdo:
la sociología
aparece a menudo como agresiva y
perturbadora, Pero, ¿por qué se
requiere que el discurso sociológico
sea "científico"?
Los periodistas también plantean
preguntas molestas; ahora bien, ellos
no reivindican su pertenencia a la
ciencias ¿Por qué es
decisivo que haya una frontera entre
la sociología y un periodismo
crítico?
- Pierre Bourdieu: Porque hay una
diferencia objetiva. No es una cuestión
de vanidad. Hay sistemas coherentes
de hipótesis, de conceptos,
de métodos de verificación,
todo cuanto se adjunta comúnmente
a la idea de ciencia. Por consiguiente, ¿por
qué no decir que es una ciencia
si lo es realmente? Ciertamente es
una cuestión muy importante:
una de las maneras de zafarse de
verdades molestas es decir que ellas
no son científicas, lo que
quiere decir que ellas son "políticas",
es decir suscitadas por el "interés",
la "pasión", por
lo tanto relativas y relativizables.
- La Recherche: Si se plantea a la
sociología la cuestión
de la cientificidad, ¿no es
también porque ella se ha
desarrollado con cierto retraso con
respecto a las otras deudas?
- Pierre Bourdieu: Sin duda, pero
ese "retraso" se debe al
hecho de que la sociología
es una ciencia especialmente difícil.
Una de las dificultades mayores reside
en el hecho de que sus objetos son
espacios de lucha: cosas que se esconden,
que se censuran; por las cuales se
está dispuesto a morir. Es
verdad también para el investigador
mismo que se encuentra en juego en
sus propios objetos. Y la dificultad
particular que enfrenta la sociología
se debe muy a menudo a que las personas
tienen miedo de lo que van a encontrar.
La sociología confronta sin
cesar a aquél que la practica
a realidades rudas, ella desencanta.
Es el por qué, contrariamente
a lo que a menudo se cree, afuera
y adentro, ella no ofrece ninguna
de las satisfacciones que la adolescencia
busca frecuentemente en el compromiso
político. De ese punto de
vista, ella se sitúa al polo
opuesto de las ciencias llamadas "puras" (o
de las artes "puras"),
que son sin duda por una parte, refugios
en los cuales tienden a aislarse
para olvidar el mundo, universos
depurados de todo lo que causa problema,
como la sexualidad o la política.
Es el por qué los espíritus
formajes o formalistas hacen en general
una sociología lastimosa.
- La Recherche: Ud. muestra que la
sociología interviene a propósito
de cuestiones socialmente importantes.
Eso plantea el problema de su neutralidad,
de su objetividad el sociólogo, ¿puede
permanecer por encima de las pugnas,
en posición de observador
imparcial?
- Pierre Bourdieu: La sociología
tiene como particularidad tener por
objeto campos de lucha: no solamente
el campo de las luchas de clases
sino el campo de las luchas científicas
mismo. Y el sociólogo ocupa
una posición en esas luchas:
de partida, en tanto que detentor
de un cierto capital económico
y cultural, en el campo de las clases;
enseguida, en tanto que investigador
dotado de cierto capital específico,
en el campo de la producción
cultural y, más precisamente,
en el sub-campo de la sociología.
Esto, él debe tenerlo siempre
en mente con el fin de discernir
y controlar todos los efectos que
su posición soca puede tener
sobre su actividad científica.
Es la razón por la cual la
sociología de la sociología
no es, para mí, una "especialidad" entre
otras, sino una de las condiciones
primeras de una sociología
científica. Me parece en efecto
que una de las causas principales
del error en sociología reside
en una relación incontrolada
del objeto. Es entonces capital que
el sociólogo tome conciencia
de su propia posición. Las
posibilidades de contribuir a producir
la verdad me parecen en realidad
depender de dos factores principales,
que están ligados a la posición
ocupada: el interés que se
tiene en saber y en hacer saber la
verdad (o, inversamente, a esconderla
o a escondérsela) y la capacidad
que se tiene de producirla. Se conoce
la expresión de Bachelard: "No
hay ciencia sino de lo escondido".
El sociólogo está mejor
armado para descubrir lo escondido
por el hecho de estar mejor armado
científicamente, de que utiliza
mejor el capital de conceptos, de
métodos, de técnicas,
acumulado por sus predecesores, Marx,
Durkheim, Weber, y muchos otros,
y que es más "crítico';
que la intención consciente
o inconsciente que le anima es más
subversiva, que tiene más
interés en sacar a luz lo
que está censurado, reprimido
en el mundo social. Y si la sociología
no avanza más rápido,
como la ciencia social en general,
es tal vez, en parte, porque esos
dos factores tienden a variar en
sentido inverso.
Si el sociólogo llega a producir,
aunque fuere un poco de verdad, no
está bien que él tenga
interés en producir esa verdad,
sino porque existe interés.
Lo que es exactamente lo contrario
del discurso un poco tonto sobre
la "neutralidad". Este
interés puede consistir, como
en todas partes, en el deseo de ser
el primero en hacer un hallazgo y
de apropiarse de todos los beneficios
asociados, o en la indignación
moral, o en la rebelión contra
ciertas formas de dominación
y contra aquellos que las defienden
al interior del campo científico,
etc. En síntesis, no hay una
Inmaculada Concepción. Y no
habrían muchas verdades científicas
si se debiera condenar tal o cual
descubrimiento (basta con pensar
en la "doble hélice")
so pretexto de que las intenciones
o los procedimientos no fueron muy
puros.
- La Recherche: Pero, en el caso
de las ciencias sociales, el "interés",
la "pasión", el "compromiso", ¿no
pueden conducir al enceguecimiento?
- Pierre Bourdieu: En realidad, y
es lo que constituye la dificultad
particular de la sociología,
esos "intereses", esas "pasiones",
nobles o ignominiosas, no conducen
a la verdad científica sino
en la medida en que están
acompañadas de un conocimiento
científico de lo que las determina,
y de los límites así impuestos
al conocimiento. Por ejemplo, todos
saben que el resentimiento ligado
al fracaso no hace más lúcido
acerca del mundo social sino encegueciendo
-respecto del principio mismo de
esa lucidez. Pero eso no es todo.
Más una ciencia es avanzada,
más el capital de saberes
acumulados es importante y más
las estrategias de subversión,
de crítica, cualesquiera sean
las "motivaciones", deben,
para ser eficaces, movilizar un saber
importante. En física, es
difícil triunfar sobre un
adversario recurriendo al argumento
autoridad o, como sucede todavía
en sociología, denunciando
el contenido político de su
teoría. Las armas -de la crítica
deben ser científicas para
ser eficaces. En sociología,
al contrario, toda proposición
que contradice las ideas incorporadas
está expuesta a la sospecha
de una opción ideológica,
de una toma de posición política.
Aquélla choca con intereses
sociales: los intereses de los dominantes
que tienen una opción por
el silencio y por el "buen sentido",
los intereses de los portavoces,
de los altoparlantes, que necesitan
ideas simples, simplistas, consignas.
Es la razón por la cual se
le pide mil veces más pruebas
(lo que, de hecho, está muy
bien) que a los voceros del "buen
sentido". Y cada descubrimiento
de la ciencia desencadena un inmenso
trabajo de "crítica" retrógrada
que acapara todo el orden social
(los créditos, los puestos,
los honores, por lo tanto la creencia)
y que apunta a enterrar lo que había
sido descubierto.
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