| Ciencia
 |
Secretos
de un Superviviente
de
Agua Salada
Un
microbio que vive en el Mar Muerto está enseñando a los científicos
el arte de reparar el ADN. |
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Autor: Patrick
L. Barry
Fuente:
Astroseti
Web: www.astroseti.org
Septiembre 10, 2004:
Podemos aprender mucho de un microbio.
En estos momentos,
un diminuto bicho del Mar Muerto
esta enseñando a los científicos
cosas nuevas sobre la biotecnología,
el cáncer y la posibilidad
de vida en otros mundos. Y esto es
solo para empezar: Este microbio,
llamado Halobacterium, podría
tener la clave para proteger a los
astronautas de uno de los mayores
peligros a los que se enfrentan durante
una misión a Marte: la radiación
espacial. La severa radiación
del espacio interplanetario puede
penetrar los cuerpos de los astronautas,
dañando el ADN de sus células,
lo cual puede provocar cáncer
y otras enfermedades. El daño
al ADN es algo que también
afecta a las personas que sufren
cáncer en la Tierra.
Derecha: Células de Halobacterium vistas
a través de un microscopio
de alta resolución. Las células
individuales en la imagen tienen
unas 5 micras de largo.[Más
información]

El
Halobacterium parece ser un maestro
en el complejo
arte de la reparación del
ADN. Esta maestría es lo que
los científicos desean aprender:
en años recientes, una serie
de experimentos realizados por investigadores
auspiciados por la NASA en la Universidad
de Maryland han sondeado los límites
de los poderes de auto-reparación
del Halobacterium utilizando las últimas
técnicas sobre genética,
para determinar exactamente la clase
de trucos moleculares que utiliza
para conservar su ADN intacto.
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" Hemos fragmentado totalmente
su ADN. Quiero decir que lo hemos
destruido totalmente mediante un
bombardeo de radiación. En
pocas horas ha logrado reestructurar
su cromosoma completo y ponerlo a
funcionar en orden", dice Adrienne
Kish, miembro del grupo de investigación
que está estudiando al Halobacterium
en la Universidad de Maryland.Esta
cualidad de poder reparar un ADN
deteriorado convierte al Halobacterium
en un microbio pequeño pero
muy resistente: en los experimentos
realizados por el grupo de investigación,
el Halobacterium ha sobrevivido a
dosis normalmente letales de radiación
UV, a extrema resequedad y aun al
vacío del espacio.El Mar Muerto
no está tan muerto¿Pero
a qué se debe que el Halobacterium
sea un sobreviviente tan tenaz? ¿Qué fue
lo que causó su sobresaliente
desarrollo en los mecanismos de reparación
del ADN? Y ¿cómo funcionan
esos mecanismos?Jocelyne DiRuggiero,
líder del grupo de investigación
de Maryland ha estado explorando
estas preguntas durante los últimos
cinco años. Ella piensa que
la respuesta tiene como base el hecho
de que el Halobacterium vive de forma
natural en algunos lugares realmente
inhóspitos: en cuerpos de
agua ultra salados como es el Mar
Muerto. La mayoría de la vida
marina sería afectada y finalmente
moriría en el agua salada
del Mar Muerto, la cual es entre
5 y 10 veces más salada que
el agua normal del mar. La salinidad
extrema daña las células
de los organismos y especialmente
al ADN dentro de esas células.
Esto sucede porque las moléculas
de ADN están acostumbradas
a verse rodeadas por un denso enjambre
de moléculas de agua y el
ADN realmente depende de la influencia
de estas moléculas para mantener
su estructura de la doble hélice
helicoidal intacta y así evitar
el peligro. Pero en aguas ultra saladas,
las sales disueltas superan a las
moléculas de agua. Privadas
parcialmente del contacto con el
agua que requieren, las largas tiras
de ADN se dañan y aun llegan
a romperse, causando una operación
anormal o se mueren.
"La evolución
para hacer frente a un estilo de
vida altamente salino podría
explicar porqué el Halobacterium
se comporta tan bien en sobrevivir
a la radiación y a otros peligros",
razona DiRuggiero:"Las altas
concentraciones de sal conducen al
mismo tipo de lesión en el
ADN que produce la radiación",
nos explica. "De manera que
si los organismos se adaptan a la
extrema salinidad, tienen la maquinaria
para reparar estas lesiones cuando
se encuentran con la radiación".
Izquierda: El Mar Muerto es 5 veces más salado que el resto de
los océanos de la Tierra.
A medida que el agua se evapora,
la sal se sedimenta. Cuando se alcanza
el punto de saturación, la
sal forma estos pilares. Crédito:
Universidad Purdue.
DiRuggiero
y su grupo de investigación
han comenzado a descubrir esta maquinaria
de reparación del ADN en una
serie reciente de experimentos auspiciados
por el Grupo de Sistemas de Exploracion
de la NASA (Exploration Systems Mission
Directorate).
En
algunos experimentos expusieron
células de Halobacterium
a una intensa radiación UV. "Utilizamos
un UV-C a 254 nm, que es la longitud
de onda más letal de los ultra
violeta", dice DiRuggiero. La
mayoría de los microbios como
E. coli que viven en el intestino
humano habrían sido completamente
eliminados; aun así el 80%
de las células de Halobacterium
sobrevivieron. De hecho, continuaron
viviendo y reproduciéndose
como si nada hubiera pasado.
En
otros experimentos, los investigadores
utilizaron una cámara al vacío
en el Centro Goddard de Vuelos Espaciales
de la NASA para exponer las células
de Halobacterium a un vacío
similar al del espacio (1 militorr).
Aquí, su adaptación
en ambientes de agua muy salada se
comprobó que fue la protección
del Halobacterium: el vacío
provocaba que el agua se evaporase
y la sal quedase ahí formando
cristales. Las pequeñas células
de Halobacterium quedaban atrapadas,
junto con un poco de agua, dentro
de estos cristales.
"El cristal
de sal es como una pequeña
casa en la cual las células
se protegen a sí mismas de
una mayor desecación",
explica DiRuggiero. Las células
pueden dormir en un estado semi-latente
dentro de los cristales por muy largo
tiempo. Cuando se disuelven nuevamente
en agua, las células retornan
a la vida, reparan todo el daño
ocasionado a su ADN por la desecación
parcial, y continúan viviendo.
Derecha: Una enzima reparadora corrigiendo
un error en una
molécula de
ADN. La enzima está a la derecha
en color naranja y verde y parte
de la doble hélice del ADN
está a la izquierda en azul.
Crédito de la imagen: Albert
Lau.
Algunos
científicos llegan
hasta anunciar que han encontrado
células vivas de Halobacterium
incrustadas en depósitos de
sal que tienen 250 millones de años
de antiguedad. (ver referencias en
lista de publicaciones al final del
artículo). Los anuncios son
controvertidos, pero si fuesen correctos,
podrían tener unas implicaciones
muy profundas en la cacería
de vida microbiana en Marte. La evidencia
de las naves exploradoras marcianas,
Spirit y Opportunity, anunciada en
marzo, sugiere que en algún
tiempo ancestral la superficie marciana
tuvo lagunas de agua salada, la cual
se evaporó lentamente.
"De
esta manera, si la vida microbiana
se desarrolló en Marte y después
se evaporó el agua y los microbios
quedaron atrapados en cristales salinos,
aún podrían estar ahí y
hasta podrian revivirse. Basados
en los datos que tenemos en la Tierra,
esto es totalmente plausible",
dice Kish.
Leyendo
el "libro
de la vida"
Para
comprender cómo
se las arreglaron estas células
de Halobacterium para sobrevivir
a los experimentos a los cuales fueron
sometidas, el equipo de DiRuggiero
envió a las "víctimas" de
sus pruebas al Instituto para Sistemas
de Biología en Seattle. Allí,
los científicos utilizaron
un instrumento de genética
moderno denominado "microarreglo
de ADN" (Conjuntos de áreas
de reacciones químicas miniaturizadas
que pueden utilizarse para probar
fragmentos de ADN, anticuerpos o
proteínas) para ver una imagen
completa del comportamiento del Halobacterium
al ser dañado: el conjunto
total de herramientas moleculares
que entran en acción ante
una dosis de UV o en la exposición
a un vacío similar al del
espacio.
Estas "herramientas
de reparación molecular" pertenecen
a una categoría de proteínas
denominadas enzimas. Las enzimas
son las fuerzas de trabajo de todas
las células vivas: catalizan
los miles de reacciones químicas
que son necesarias para la vida,
tales como descomponer los alimentos
o reparar las fallas en el ADN. Halobacterium
mantiene siempre una cierta cantidad
de enzimas a la mano de manera que
cuando una dosis de radiación
se aplica, este almacén de
enzimas puede administrar rápidamente "los
primeros auxilios" al ADN. Pero
entonces tiene que iniciar también
la producción de otras enzimas
de reparación para continuar
la labor, activando los genes que
producen esas enzimas. Este incremento
en la actividad genética es
lo que puede ser detectado a través
de las pruebas miniaturizadas, permitiendo
así mostrar qué enzimas
son importantes para las maravillosas
propiedades de reparación
del ADN en el Halobacterium.
Izquierda:
Un
microcircuito de ADN, visto a través de un microscopio.
Cada pequeño punto corresponde
a uno de los miles de genes del organismo
y el color del punto indica el nivel
de actividad de ese gen. Crédito
de la Imagen: James Smiley. A partir
de estos microarreglos, el equipo
de DiRuggiero ha aprendido que cuando
se trata de reparar el ADN, el Halobacterium
es una especie de "bicho del
Renacimiento". Es multifuncional.
Su genoma, de solamente 2.400 genes,
contiene diferentes juegos de mecanismos
de reparación del ADN. Algunos
de estos juegos de herramientas se
asemejan a las herramientas de reparación
de ADN encontradas en las plantas
y animales; otros juegos son más
parecidos a los de las bacterias
y aun otros son característicos
de un grupo de vida mucho menos conocido
denominado "Arquea" (el
grupo al cual pertenece el Halobacterium.
El Halobacterium las tiene todas.
Y yendo más allá de
todo esto, el Halobacterium tiene
unos pocos mecanismos de reparación
de ADN ¡que nadie ha visto
anteriormente! Aprendiendo
cómo
funcionan todos estos mecanismos
de reparación podría
enseñar a los científicos
cómo se logran las reparaciones
de ADN en los humanos y quizá encontrar
caminos para aumentar las formas
cómo la misma gente puede
hacerle frente a su ADN dañado
-- una posible buena fortuna para
los astronautas.
"Muchas de
las proteínas de reparación
en el grupo Arquea son muy similares
a los del Eucariota -- el grupo de
vida que nos incluye a usted y a
mí -- por lo tanto el Arquea
puede ser usado como un simple modelo
para el estudio de procesos más
complejos que ocurren en eucariota",
explica DiRuggiero.
Algunas
de estas herramientas novedosas
podrían
también demostrar su utilidad
para la industria y la biotecnología,
sospecha DiRuggiero. Después
de todo, fue estudiando un primo
de Halobacterium -- un microbio amante
del calor -- que los científicos
encontraron la proteína que
copiaba el ADN, lo que hizo posible
obtener la secuencia completa de
los genomas. Sin ella, el proyecto
del Genoma Humano nunca hubiera podido
tener éxito.No está nada
mal para un humilde microbio.
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ESTA HISTORIA A SUS AMISTADES
Créditos
y Contactos
Autor:
Patrick L. Barry
Funcionario Responsable
de NASA: Ron Koczor
Editor de Producción:
Dr. Tony Phillips
Curador: Bryan
Walls
Relaciones
con los Medios: Steve Roy
Traducción al Español:
Liberto
Brun/Carlos
Román
Editor en Español: Héctor
Medina
El
Directorio de
Ciencias del
Centro Marshall
para Vuelos
Espaciales de
la NASA
patrocina el
Portal de
Internet de
Science@NASA que
incluye a
Ciencia@NASA. La
misión de Ciencia@NASA es ayudar al público a entender
cuán emocionantes son las
investigaciones que se realizan en
la NASA y colaborar con los científicos
en su labor de difusión.

Este
artículo fue traducido
al español
con el apoyo de Astroseti.org
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