| Ciencia
Premiaron
en Europa a una científica
argentina
Descubrió en
la leche materna una enzima que protege
al bebe
Autor: Adrián
Sack
Fuente:
La Nación Line
Los
defensores de la lactancia materna
tienen nuevos motivos
para alegrarse
y todo se lo deben a una joven científica
argentina. En un reciente estudio
realizado para la Universidad de
West England (UWE), María
Cristina Ovejero Boglione, una bioquímica
rosarina de 32 años, demostró por
primera vez que la existencia de
una enzima en la leche producida
por los seres humanos inhibe la actividad
de una peligrosa bacteria que suele
desarrollarse en los intestinos de
los bebes y que puede ocasionarles
cuadros de gastroenteritis, muchas
veces, mortales.
LONDRES.- Los defensores de la lactancia
materna tienen nuevos motivos para
alegrarse y todo se lo deben a una
joven científica argentina.
En un reciente estudio realizado
para la Universidad de West England
(UWE), María Cristina Ovejero
Boglione, una bioquímica rosarina
de 32 años, demostró por
primera vez que la existencia de
una enzima en la leche producida
por los seres humanos inhibe la actividad
de una peligrosa bacteria que suele
desarrollarse en los intestinos de
los bebes y que puede ocasionarles
cuadros de gastroenteritis, muchas
veces, mortales.
Su descubrimiento,
o su "comprobación",
como prefiere definirla, no tardó en
llamar la atención de los
más importantes especialistas
en el continente europeo, que decidieron
concederle el Premio Arquímedes
en la categoría "Estructura
y función de macromoléculas".
Este importante galardón,
entregado por la Comisión
Europea, no sólo representó una
alegría para Ovejero Boglione
por el reconocimiento de su trabajo,
sino también por los 44.000
euros que recibió del organismo
con esa distinción.
" Esa asignación me ayudó a
afrontar los gastos de matrícula,
aranceles y materiales del doctorado
en Regeneración de Nervio
Optico y Médula Espinal que
estoy cursando ahora en el King´s
College de esta ciudad", señala.
Ovejero Boglione, que comenzó sus
estudios de grado en la Universidad
Nacional de Rosario y los finalizó en
la UWE, de Bristol, investigó durante
un año el comportamiento de
las bacterias Escherichia coli 0177
y 1906, y su alteración al
ser sometidas a la intervención
de la enzima xantina oxidorreductasa
(XOR), presente en la leche materna.
" Gracias a este trabajo, pude
llegar a la conclusión de
que el fallecimiento de numerosos
niños en edad de lactancia
en los Estados Unidos y en Africa
durante 2001 no se habría
producido por la ingestión
de leche sintética en mal
estado, como algunos suponían,
sino por el simple hecho de haber
reemplazado la leche natural de madre
por otra que no contenía la
enzima XOR", comenta la científica
en su entrevista con LA NACION, que
mantuvo en la ribera del Támesis,
cerca del laboratorio donde prepara
nuevas investigaciones.
El problema
del fallecimiento de bebés como consecuencia de
la deshidratación producida
por diarreas originadas por gastroenteritis
ya había sido analizado durante
del siglo pasado, aunque sin que
se pudieran establecer sus causas.
" Desde hace 100 años
se sospechaba que estas enzimas podían
proteger al organismo de los bebes,
pero no se comprendía cómo
ni por qué. Ahora podemos
decir que cada gota de leche que
el bebe toma contiene estas enzimas
que reducen el metabolismo de las
bacterias hasta eliminarlas",
afirma, al tiempo que se entusiasma
con la idea de que su hallazgo pueda
contribuir a convencer a las madres
de la importancia de alimentar a
sus hijos por la vía natural.
" Es importante que las mamás
vayan dejando los prejuicios que
muchas veces tienen con la lactancia.
Darle el pecho al bebe es fundamental
para la salud y el crecimiento del
niño, y no debe esquivarse
si la madre está en condiciones
de producir leche, como sucede en
la gran mayoría de los casos",
dice la especialista.
Sobre este
punto, Ovejero Boglione insiste en
que, si bien la leche
vacuna puede portar esta enzima,
la idea de reemplazarla no es muy
auspiciosa.
" La enzima XOR puede agregársele
a la leche vacuna, pero para mantenerla
activa y lograr que la leche tenga
el mismo efecto que la materna debería
mantenerse en forma constante a menos
de 20 grados centígrados bajo
cero. Y esto es muy difícil
de conseguir si lo que se busca es
venderla masivamente", razona.
La investigación fue premiada
no sólo por los resultados
conseguidos, sino también
por la originalidad de los procedimientos
utilizados: para llevar adelante
los estudios, la bioquímica
debió apelar a su imaginación
para recrear artificialmente el ambiente
intestinal de un recién nacido,
así como la inserción
de las bacterias y enzimas participantes
en el experimento. "La puesta
en práctica del proceso fue
una de las partes más interesantes
de toda la experiencia, ya que debí combinar
técnicas y aparatos de laboratorio
de una manera que nunca se había
hecho antes. Y eso es lo más
atractivo en nuestro trabajo como
científicos, porque es la
instancia más desafiante y
crucial de todas", asegura la
bioquímica.
Si bien sus conclusiones
sobre los efectos benéficos de la enzima
XOR se limitan a la influencia de
este catalizador biológico
sobre la bacteria que produce la
gastroenteritis, el estudio también
aporta información útil
para futuras investigaciones sobre
otras enfermedades, como la úlcera
gástrica, la gastritis y otras
afecciones del sistema digestivo,
especialmente intestinales.
Más allá del reconocimiento
obtenido por ese trabajo, Ovejero
Boglione tiene en sus planes cumplir
con un sueño aún más
ambicioso: crear clínicas
en donde se desarrolle y aplique
la técnica de regeneración
de tejidos, una materia en la que
aquí, en Londres, es pionera
la especialista argentina Julia Polak. "La
ingeniería o regeneración
de tejidos tiene un futuro enorme,
ya que insinúa transformarse
en el reemplazo ideal de los trasplantes
de órganos. Si bien falta
mucho camino por andar en este campo,
ya ha habido muchos avances, y como
a mí el tema me apasiona,
ya me he puesto en contacto con otros
profesionales de todo el mundo con
el fin de abrir centros especializados
y poder seguir adelante con el tema",
dice la rosarina de logros y horizontes
promisorios.
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