| Ciencia
Atacando
las celulas cancerígenas
Autor: Xiaodong
Wang
Fuente:
Howard Hughes Medical
Web: www.hhmi.org
Al
imitar un interruptor molecular que
activa la muerte celular, unos
investigadores han eliminado células
que fueron crecidas en el laboratorio
a partir de uno de los cánceres
más resistentes y agresivos
-un virulento cáncer cerebral
conocido como glioblastoma-. La
nueva metodología para engañar
a la maquinaria de la muerte celular
se podría aplicar a una
amplia gama de cánceres
donde esta vía, conocida
como apoptosis, se ha inactivado.
Atacando
las células cancerígenas
Al imitar un interruptor molecular
que activa la muerte celular, unos
investigadores han eliminado células
que fueron crecidas en el laboratorio
a partir de uno de los cánceres
más resistentes y agresivos
-un virulento cáncer cerebral
conocido como glioblastoma-. La
nueva metodología para engañar
a la maquinaria de la muerte celular
se podría aplicar a una
amplia gama de cánceres
donde esta vía, conocida
como apoptosis, se ha inactivado.
Los investigadores -conducidos
por Xiaodong Wang, investigador
del Instituto
Médico Howard Hughes, en el
Centro Médico de la Universidad
Texas Southwestern en Dallas y sus
colegas Patrick Harran y Jef De Brabander-
publicaron sus resultados en el número
del 3 de septiembre de 2004, de la
revista Science.
“Elegimos al
glioblastoma humano porque es el
más difícil
de eliminar. Las células crecen
como malezas y son duras como rocas.”
Xiaodong Wang
Muchas células cancerígenas
son particularmente resistentes porque
han inactivado a la maquinaria apoptótica
en alguna etapa, protegiéndolas
contra el proceso de suicidio que,
de otra manera, su comportamiento
aberrante activaría.
Para reactivar la vía de la
muerte celular en células
cancerígenas, los investigadores
intentaron crear una imitación
molecular de una proteína
llamada Smac, que promueve la apoptosis.
Normalmente, cuando la apoptosis
se activa en las células que
están dañadas o que
ya no son necesarias, se libera Smac
de las mitocondrias, que son las
centrales eléctricas de la
célula. Una vez que se ha
liberado, Smac se une a un grupo
de proteínas controladoras
conocidas como “proteínas
inhibidoras de la apoptosis” (IAP,
por sus siglas en inglés),
que normalmente regulan a las principales
enzimas encargadas de ejecutar la
muerte celular. Estas enzimas, llamadas
caspasas, hacen estragos mortales
en las células cuyo destino
es la apoptosis. La actividad de
Smac es el motivo por el cual se
la llamó “segundo activador
de caspasas derivado de mitocondrias”.
Lo que Wang y sus colegas intentaron
hacer específicamente fue
una molécula pequeña
para imitar la función de
la proteína Smac, dado que
una molécula más pequeña
puede pasar más fácilmente
a través de la membrana celular
para llegar al interior de la célula,
donde reside la caspasa IAP.
“La idea de hacer esta molécula
inhibidora surgió de estudios
anteriores cuando nuestro colaborador,
el Dr. Yigong Shi resolvió la
estructura cristalina de Smac cuando ésta
interactúa con la proteína
IAP diana”, dijo Wang. “Nos dimos
cuenta que el motivo de interacción
de Smac con esa proteína es
de sólo cuatro aminoácidos,
así que era posible hacer
una imitación de la pequeña
molécula”.
Según el investigador del
HHMI, Steven F. Dowdy, quien fue
coautor de un artículo de
la sección Perspectives en
Science, la clave del estudio es
que Wang y sus colegas aprovecharon
el hecho de que la interacción
entre proteínas Smac-IAP es
relativamente desestructurada, dado
que sólo los aminoácidos
N-terminales de Smac interactúan
con IAP.
“Esta propiedad les permitió crear
fácilmente una biblioteca
de aminoácidos artificiales
y buscar uno que se pareciera al
dominio N-terminal de Smac y que
entrara en la hendidura de IAP que
la activa para liberar a las caspasas.
Y encontraron uno que responde casi
idénticamente en términos
de concentración, pero que
es resistente a las proteasas y que
puede penetrar la membrana celular
al igual que otras moléculas
pequeñas”, dijo Dowdy, quien
se encuentra en la Facultad de Medicina
de San Diego de la Universidad de
California. El resultado de la búsqueda
de imitadores de Smac fue una molécula
a la que los investigadores llamaron
“Compuesto 3”.
“Llegamos al compuesto 3 de forma
fortuita”, dijo Wang. “Al principio,
pensábamos que sería
suficiente la imitación de
los últimos cuatro aminoácidos
de Smac, pero no pasaba nada. Pero
en una de las reacciones químicas,
en realidad producimos un dímero
-al ligar las moléculas en
pares-. Ese dímero, Compuesto
3, resultó ser mucho más
activo”. Los científicos creen
que la molécula doble es más
activa porque la misma proteína
Smac es una combinación de
dos proteínas idénticas,
aunque la razón por la que
el Compuesto 3 es activo sigue siendo
desconocida.
La sorprendente actividad que promueve
la apoptosis del Compuesto 3 se
reveló cuando
los científicos lo introdujeron
en cultivos de células de
glioblastoma humano. “Elegimos al
glioblastoma humano porque es el
más difícil de eliminar”,
dijo Wang. “Las células crecen
como malezas y son duras como rocas”.
Las células, sin embargo,
no fueron rival para el Compuesto
3. Cuando los investigadores agregaron
el imitador de Smac a cultivos de
glioblastoma -junto con una proteína
llamada TRAIL que también
ayuda a activar la maquinaria de
la apoptosis- éste eliminó fácilmente
a las células. En cambio,
encontraron que el mismo tratamiento
no tenía ningún efecto
en células humanas normales
de fibroblastos.
“Un resultado particularmente importante
es que el compuesto es eficiente
en concentraciones extremadamente
bajas, ya por debajo de las necesarias
para que funcionen otras drogas
anticancerígenas
comúnmente utilizadas”, dijo
Wang. La baja dosificación
necesaria para eliminar a las células
sugiere que como terapia, la molécula
podría tener menos efectos
secundarios tóxicos no específicos
que muchas drogas anticancerígenas.
El IAP también está involucrado
en otro proceso apoptótico
-el cual es activado por una proteína
receptora llamada TNF alfa, que también
activa el proceso de inflamación-.
Los investigadores encontraron que
el Compuesto 3 también activa
la apoptosis en células tratadas
con TNF alfa. Por lo tanto, dijo
Wang, el Compuesto 3 también
podría ser utilizado como
droga antiinflamatoria.
“Aunque esto sigue siendo una hipótesis,
podría ser que, por ejemplo
en la artritis reumatoide, si utilizáramos
algo semejante al Compuesto 3, éste
haría que TNF alfa active
la apoptosis en las células
que dañan las articulaciones
y los tejidos. Por lo tanto, se evitaría
la inflamación secundaria
de estas células”.
Sin embargo, dijo, estudios adicionales
que se realicen en su laboratorio
se concentrarán principalmente
en la utilización del Compuesto
3 como tratamiento prototipo para
los cánceres. Los investigadores
están estudiando actualmente
los efectos de la molécula
en una serie de cultivos de células
cancerígenas. También
planean comenzar a estudiar el compuesto
en modelos animales de cáncer,
para explorar su eficacia, estabilidad
y distribución in vivo.
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