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Olfato
Imágenes
de una feromona
Fuente: Instituto
Médico Howard Hughes
13
de febrero de 2003— Investigadores del Instituto
Médico Howard Hughes han comenzado
a desentrañar la forma en la que un
misterioso sexto sentido guía la atracción
animal. Los científicos han realizado
los primeros registros de patrones de actividad
cerebral que tienen lugar cuando un ratón
investiga el sexo y la identidad de un animal
con el que se acaba de encontrar.
El equipo de investigación, conducido
por Lawrence C. Katz, investigador del Instituto
Médico Howard Hughes en el Centro Médico
de la Universidad de Duke, registró la
descarga de las neuronas en el bulbo olfativo
accesorio, parte de una vía sensorial
poco comprendida que se piensa es importante
en la discriminación del sexo y en el
comportamiento social de la mayoría de
los mamíferos. Katz presentó los
resultados de la investigación en el encuentro
anual de la Asociación Americana para
el Avance de la Ciencia, en Denver, Colorado.
Los resultados de los estudios, que también
serán publicados en un próximo
número de la revista Science, muestran
que señales químicas llamadas feromonas
activan patrones altamente específicos
de excitación neuronal en el cerebro.
Estas “imágenes de feromonas” proporcionan
información vital sobre la receptividad
sexual de las hembras y la jerarquía de
dominación de los machos, entre otras
cosas, dijo Katz.
“Los ratones que viven en la oscuridad en la
naturaleza, pueden identificarse fácilmente
gracias a una imagen feromonal en lugar de una
imagen visual”, dijo Katz.
Tanto los animales salvajes y como los domésticos,
tales como perros y gatos, colectan señales
de las feromonas a través de la respuesta
de “flehmen”, en la cual el labio superior se
retrae durante la exploración de las áreas
orales y anogenitales de otros animales durante
encuentros sociales. Estas señales de
las feromonas son recogidas por el órgano
vomeronasal (OVN), tubo hueco en la cavidad nasal.
Las neuronas sensoriales que revisten el OVN,
a su vez, estimulan a las neuronas del bulbo
olfativo accesorio, que es una parte del sistema
nervioso central. Finalmente, las señales
se envían a la amígdala, parte
del cerebro que es responsable de los instintos
básicos, tales como el miedo, la agresión,
el comportamiento de apareamiento y los instintos
maternales.
La información contenida en las señales
de las feromonas es clave para la supervivencia
y la reproducción, dijo Katz. Los ratones
machos establecen jerarquías de dominación,
así que necesitan saber si otro macho
es dominante o no es dominante. Además,
los machos responden a las hembras que están
en estro porque huelen de forma diferente. “Fundamentalmente”,
dijo Katz, “estas pistas feromonales ayudan a
que los ratones decidan se deben ‘aparearse o
pelear’”.
Han surgido pistas importantes de estudios genéticos
sobre la importancia de los OVN en el reconocimiento
del sexo. Por ejemplo, la investigadora del HHMI
Catherine Dulac y sus colegas de la Universidad
de Harvard publicaron en enero de 2002 que los
ratones que carecían de una molécula
clave de la vía de señalización
de las feromonas no podían distinguir
a los machos de las hembras y se comportaban
como si todos los ratones fueran hembras.
Para capturar la imagen feromonal creada por
este sistema olfativo accesorio, Katz y sus colegas,
que incluían a Minmin Luo de Duke y Michale
Fee de Lucent Technologies, en Murray Hill, N.J.,
desarrollaron electrodos miniaturas y micromotores
para registrar la descarga de neuronas individuales
en los ratones que estaban despiertos y que se
comportaban normalmente. Se implantaron los electrodos
en el bulbo olfativo accesorio, que junto con
el sistema olfativo principal, procesan las señales
de las feromonas. Los micromotores, que son del
tamaño y forma de una goma de borrar,
eran livianos y discretos, de modo que no interfirieron
con las actividades normales de los ratones,
dijo Katz. Una vez que el dispositivo para registrar
se adhirió al ratón, los investigadores
introdujeron otro ratón en la jaula y
permitieron que los dos interactuaran. En cada
caso, los animales de estudio exploraron con
sus hocicos de forma repetitiva las caras y las áreas
anogenitales de los animales introducidos para
generar los estímulos.
Luego, los científicos registraron las
respuestas de los ratones machos hacia las hembras,
hacia los machos de orígenes genéticos
idénticos y diferentes, y machos castrados.
Para estar seguros de que estaban registrando
las respuestas a las feromonas, los científicos
también registraron las respuestas cuando
los ratones de estudio investigaban a ratones
falsos, los que nunca evocaron una respuesta
neuronal.
“Nadie había registrado antes esta área
porque sólo funciona cuando los animales
están despiertos y explorando su medioambiente”,
dijo Katz. “Lo que hemos hecho es observar la
forma en la que se transmite esa información
sensorial a una localización central y
qué clase de información se representa
en el cerebro”.
Cuando comenzaron sus estudios, los científicos
suponían que las neuronas individuales
podrían ser responsables de detectar la
“masculinidad” o “feminidad”, pero en cambio
encontraron un sistema sensorial mucho más
sofisticado que podía distinguir a los
individuos con gran fidelidad.
“Lo más interesante que encontramos fue
que neuronas individuales respondían a
animales individuales. Cada tipo de animal que
se encontraba provocaba un patrón único
de excitación nerviosa o de inhibición”,
dijo Katz. “No vimos ninguna neurona que respondiera
a todos los ratones machos o a todos los ratones
hembras. Respondían a los ratones machos
de una identidad genética específica,
pero no a los ratones machos de otros orígenes
genéticos. Esto sugiere que debe haber
feromonas que tienen los ratones machos de una
identidad genética particular, pero que
no las tienen los ratones machos de otra identidad
genética. En esencia, cada animal individual
tiene una firma feromonal distinta”.
“Lo que también aprendimos”, agregó,
“es que debe haber señales feromonales,
cuya identidad todavía no conocemos, que
transportan información sobre la identidad
sexual”.
Hay evidencia de que los seres humanos también
responden a las señales de las feromonas,
dijo Katz. “No se olviden de que por años
el ingrediente principal en los perfumes era
una secreción de la glándula anal
del gato de algalia, que probablemente está llena
de feromonas. Además, hay evidencias en
seres humanos de que moléculas de tipo
feromonas activan distintas partes del cerebro
que las activadas por sustancias odoríferas
estándares. Y muchas personas piensan
que el besarse y todas las otras investigaciones
orales en las que se involucran los seres humanos
son un vestigio o incluso una parte activa de
este sistema de feromonas”.
Foto: Fotografía Universidad de Duke
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