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Cerebro
La
adiccion tiene su propio horario
Autor:
Joseph S. Takahashi Fuente: Howard Hughes Medical Institute.
Web: http://www.hhmi.org Se
ha demostrado que el gen Clock, considerado ampliamente como un regulador de ritmos
circadianos, ayuda en la regulación del circuito de recompensa del cerebro,
que es activado por la cocaína y otras drogas adictivas. Los descubrimientos
de este estudio y de otros continúan argumentando que Clock es una pieza
clave de la maquinaria que impulsa una gama cada vez más extensa de comportamientos.
Los investigadores, entre los que se encuentra el investigador del Instituto
Médico Howard Hughes, Joseph S. Takahashi, de la Universidad Northwestern,
publicaron sus resultados el 13 de junio de 2005, en la edición avanzada
en Internet de Proceedings of the National Academy of Sciences. Otros coautores
incluyen a Eric J. Nestler y colegas del Centro Médico de la Universidad
Texas Southwestern, de la Universidad de Creta y de la Universidad de Medicina
y Ciencia Rosalind Franklin, en Chicago. "Antes, hubiéramos
asumido que el reloj circadiano modulaba un proceso tal como la respuesta a las
drogas, quizás debido a la influencia de la hora del día." Joseph
S. Takahashi Los estudios de Takahashi y de otros investigadores han revelado
que Clock regula otros genes involucrados en la maquinaria del reloj biológico.
La mayoría de los relojes biológicos funcionan con un ciclo de 24
horas o circadiano (del Latín, que significa "aproximadamente un día"),
que gobierna funciones tales como el dormir y el despertar, el descanso y la actividad,
el equilibrio de los fluidos, la temperatura del cuerpo, el rendimiento cardíaco,
el consumo de oxígeno y la secreción de las glándulas endocrinas.
Sin embargo, dijo Takahashi, también había conexiones intrigantes
entre los ritmos circadianos y los efectos de las drogas adictivas. Por ejemplo,
la adicción a drogas está relacionada con interrupciones en el sueño
y en la ritmicidad circadiana. Y estudios en animales han mostrado un efecto circadiano
en la autoadministración de drogas, lo que sugiere que podría haber
una conexión entre las vías circadianas y de recompensa del cerebro.
Evidencia más directa de tal relación proviene de experimentos
con moscas de la fruta realizados por Jay Hirsh y colegas en la Universidad de
Virginia, quienes encontraron que las moscas mutantes que carecen de algunos genes
en la vía circadiana mostraron respuestas comportamentales a la cocaína
alteradas.
En los experimentos más recientes, Takahashi y sus colegas
estudiaron los efectos de la administración de cocaína en ratones
que llevan un gen Clock mutante. En un experimento, colocaron a los ratones defectuosos
en Clock en una cámara de prueba, para estudiar la forma en la que la cocaína
afectaba su actividad. Sin embargo, dijo, incluso el acto de colocar a los animales
mutantes en el nuevo ambiente produjo resultados interesantes. "Cuando
se colocaron los mutantes Clock en la cámara de prueba, la primera cosa
sorprendente fue que incluso antes de que se les diera la cocaína, estaban
más activos en el nuevo ambiente que los controles de tipo salvaje",
dijo Takahashi. "No habíamos visto esto antes, porque sólo
medíamos ratones mutantes Clock en las jaulas en las que se encontraban.
Por lo tanto, creemos que vimos una respuesta aumentada a la novedad". Después
de que los investigadores comenzaron a administrar la cocaína, encontraron
que los ratones mutantes respondían con mayor actividad que los ratones
normales.
Los investigadores después midieron el nivel de recompensa
que experimentaban los ratones en respuesta a la cocaína al enseñarles
primero a asociar la cocaína con el estar en una de dos cámaras
conectadas. La preferencia subsiguiente de los ratones por un compartimiento en
particular era una medida de la recompensa recibida de la cocaína. Estos
experimentos revelaron que los ratones mutantes tenían una respuesta de
recompensa aumentada a la cocaína, cuando se los comparaba con los ratones
normales. Los investigadores también utilizaron ratones mutantes Clock
para medir los efectos que tenía el gen Clock en el circuito de recompensa
del cerebro, que es activado por el neurotransmisor dopamina. Encontraron una
actividad electrofisiológica más alta de las neuronas activadas
por la dopamina en un área de recompensa importante de los cerebros de
los animales. También encontraron que los ratones mutantes mostraban niveles
más altos de una enzima que es clave para la producción de dopamina
en el área del cerebro que procesa la respuesta de recompensa. En términos
más generales, encontraron que los ratones mutantes mostraban una actividad
disminuida en muchos genes circadianos que se sabe son activados por Clock. "Estos
resultados sugieren una función de estos genes circadianos muy distinta,
e inesperada, de la forma tradicional en la que pensábamos eran sus efectos",
dijo Takahashi. "Antes, hubiéramos asumido que el reloj circadiano
modulaba un proceso tal como la respuesta a las drogas, quizás debido a
la influencia de la hora del día. Pero en este caso, parece como si el
gen Clock mismo fuera un regulador que actúa en etapas anteriores del mecanismo
que involucra la dopamina en una parte muy interesante del cerebro, donde se localiza
la vía de recompensa".
Según Takahashi, los resultados
más recientes complementan estudios anteriores de su laboratorio, en los
cuales se encontró que los ratones mutantes con Clock defectuoso muestran
un trastorno metabólico. Los ratones presentaban aumento de peso, elevación
de glucosa en sangre e insensibilidad a la insulina, dijo.
"Con nuestros
estudios futuros se intentará comprender si las alteraciones comportamentales
y metabólicas son un resultado de los efectos del gen Clock mismo o de
los genes que regula", dijo Takahashi.
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