| Cerebro
Descubrieron
dónde y cómo el cerebro guarda los recuerdos
Autor:
Quian Quiroga y Gabriel Kreiman Fuente:
Sebastian Rios. La Nacion Line.
En
contraposición con la asumida idea de que el cerebro almacena los recuerdos
en una vasta red neuronal -donde cada uno de sus componentes sólo retiene
un fragmento de la información-, investigadores argentinos y norteamericanos
han demostrado que una sola neurona es capaz de albergar el concepto que nos permite,
por ejemplo, reconocer a una persona. Descubrieron
dónde y cómo el cerebro guarda los recuerdos Hallazgo de argentinos
y estadounidenses
Deshacerse
de un mal recuerdo no es tan difícil, afirma un reciente estudio publicado
en la prestigiosa revista británica Nature. En teoría, basta con
silenciar aquella neurona que atesora la huella que ha dejado en el cerebro un
mal momento o una persona indeseable... y ya está. En
contraposición con la asumida idea de que el cerebro almacena los recuerdos
en una vasta red neuronal -donde cada uno de sus componentes sólo retiene
un fragmento de la información-, investigadores argentinos y norteamericanos
han demostrado que una sola neurona es capaz de albergar el concepto que nos permite,
por ejemplo, reconocer a una persona. "Nuestro
estudio muestra que la información que reúne su concepto no está
distribuida en millones de neuronas, sino que descansa en una sola. Una neurona
es capaz de representar el concepto abstracto de una persona", manifestó
a LA NACION el investigador argentino Rodrigo Quian Quiroga, profesor de la Universidad
de Leicester, Inglaterra, y principal autor del estudio. Quian
Quiroga y sus colegas llegaron a esa conclusión después de estudiar
a pacientes con epilepsia que tenían electrodos implantados en su hipocampo.
Esos electrodos les permitieron observar las respuestas individuales de un centenar
de neuronas ante diversos estímulos visuales. "Vimos
que había neuronas que respondían en forma selectiva a distintas
imágenes de una misma persona: fotos desde distintas perspectivas, caricaturas
e incluso a su nombre escrito", comentó el doctor Gabriel Kreiman,
investigador argentino -actualmente en el Centro de Aprendizaje Biológico
y Computacional del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT, por
sus siglas en inglés), Estados Unidos- y coautor del estudio. Una
teoría simple En
la década del sesenta, el neurocientífico Jerry Lettvin acuño
la teoría apodada "neurona de la abuela", que sugería
que la información concerniente a un concepto descansaba en una sola neurona.
De ser eso cierto, si la neurona que alberga el recuerdo de la abuela deja de
funcionar, explicaba por aquel entonces Lettvin, nos olvidamos de... nuestra abuela.
En manos de los
psicólogos de los sesenta, la idea de neuronas tan autosuficientes fue
tildada de simplista y, luego, olvidada. En contraposición, la idea de
una compleja red neuronal, en la que cada una de estas células alberga
una suerte de píxel de la imagen final, parecía más atractiva.
Cuatro décadas
más tarde, las investigaciones dirigidas por Quian Quiroga comienzan a
aportar suficiente evidencia científica como para pensar que Lettvin no
estaba tan errado. El
investigador argentino se ha dedicado por años al desarrollo de técnicas
que permiten estudiar las señales que emiten las neuronas que son monitoreadas
por los electrodos intracraneanos, empleados habitualmente para el estudio de
los pacientes epilépticos candidatos a cirugía. "La
Universidad de California en San Francisco, donde realizamos el estudio, es uno
de los pocos lugares que cuentan con sistemas de electrodos que permiten captar
las señales individuales de cien neuronas al mismo tiempo", señaló
Quian Quiroga. Los
electrodos suelen colocarse en el hipocampo, una región cerebral crucial
para la buena memoria. El hipocampo es el encargado de llevar la información
que se encuentra en la memoria de corto plazo (aquella que alberga la huella de
los sucesos recientes) a la corteza cerebral, donde finalmente se almacenan los
recuerdos. "Si
el hipocampo está dañado, la persona no puede incorporar nuevos
recuerdos, que es lo que sucede en la película "Memento"",
acotó Quian Quiroga, en comunicación telefónica desde Kleve,
Alemania. Halle
Berry, en el laboratorio En
los laboratorios de la Universidad de California en Los Angeles (UCLA, según
sus siglas en inglés), los integrantes del estudio participaron de sesiones
en las que se los invitó a observar entre 70 y 115 imágenes de personas
y lugares célebres: desde Bill Clinton y Brad Pitt, hasta la torre de Pisa
o la ópera de Sydney. Al
tiempo que las imágenes desfilaban por la pantalla de la PC, los electrodos
implantados en el hipotálamo del paciente iban delatando las reacciones
de las neuronas. Así, explicó Quian Quiroga, "podíamos
observar si una neurona producía descargas llamadas potenciales de acción
ante determinada foto, como, por ejemplo, de la actriz Halle Berry". La
pregunta que debían responder era: ¿esa neurona se activó
ante Halle Berry o ante alguna característica de la foto? Para dilucidar
la cuestión, los investigadores sometieron a la persona cuya neurona respondía
a la actriz norteamericana a una nueva sesión de fotos, en la que se intercalaban
varias imágenes distintas de Berry (fotos tomadas desde distintas perspectivas,
caricaturas) entre fotos de otros personajes o lugares célebres. "Observamos
que la neurona nuevamente se activaba sólo ante las imágenes de
Halle Berry, incluso en una foto en que aparece disfrazada de Gatúbela
[papel que interpretó recientemente en el cine], en la que no se le ve
prácticamente el rostro -contó Quian Quiroga-. Es más, la
neurona se activó al ver escrito en la pantalla de la computadora el nombre
de la actriz." Para
Quian Quiroga y Kreiman, esto demuestra que "la neurona responde al concepto
abstracto de Halle Berry, que lejos de estar distribuido en millones de neuronas,
está en una sola neurona; o que si está en varias neuronas, cada
una de ellas contiene la totalidad del concepto de Halle Berry". Los
resultados de este estudio, concluyeron Quian Quiroga y Kreiman, "cambian
radicalmente nuestro conocimiento sobre cómo percibimos y codificamos el
mundo que nos rodea, y constituyen un paso importante en la búsqueda por
comprender cómo funciona la conciencia humana". |