| Olfato Investigadores
están más cerca de aprender la lógica del sistema olfativo.
Autor:
Linda B. Buck Fuente: Howard Hughes Medical Institute Web:
http://www.hhmi.org Unos
investigadores del Instituto Médico Howard Hughes han podido mapear los
patrones característicos de la actividad nerviosa producida por una amplia
gama de olores, entre los que se encuentran el olor a vainilla, mofeta, pez, orina,
almizcle y chocolate. La revelación de estos patrones distintivos -pero
que a menudo se superponen- de actividad nerviosa representa un paso significativo
hacia la comprensión de la forma en la que el cerebro traduce las señales
complejas de los receptores odoríferos ubicados en la nariz para que los
olores se perciban en el cerebro, dijeron los investigadores.
Investigadores
están más cerca de aprender la lógica del sistema olfativo
Unos investigadores del Instituto Médico Howard Hughes han podido mapear
los patrones característicos de la actividad nerviosa producida por una
amplia gama de olores, entre los que se encuentran el olor a vainilla, mofeta,
pez, orina, almizcle y chocolate. La revelación de estos patrones distintivos
-pero que a menudo se superponen- de actividad nerviosa representa un paso significativo
hacia la comprensión de la forma en la que el cerebro traduce las señales
complejas de los receptores odoríferos ubicados en la nariz para que los
olores se perciban en el cerebro, dijeron los investigadores. El
equipo de investigación, que fue conducido por la investigadora del HHMI,
Linda B. Buck en el Centro de Investigación de Cáncer Fred Hutchinson,
publicó sus resultados el 23 de mayo de 2005, en la edición avanzada
en Internet de Proceedings of the National Academy of Sciences. Los coautores
de Buck fueron los estudiantes postdoctorales Zhihua Zou y Fusheng Li. Buck compartió
el premio Nobel de Fisiología o Medicina 2004 con Richard Axel, investigador
del HHMI en la Universidad Columbia, por su descubrimiento de la gran familia
de receptores odoríferos y de su trabajo previo sobre la organización
del sistema olfativo. Cuando
se inhala el aroma de la vainilla, las neuronas cerebrales "se encienden"
con un patrón característico de actividad. Resulta que el patrón
es, lo que quizás no sea sorprendente, distinto al patrón de actividad
cerebral que está asociado con el olor de la sustancia que lanza la mofeta. El
proceso de sentir un olor comienza con los receptores odoríferos que están
situados en la superficie de las células nerviosas dentro de la nariz.
Cuando un receptor odorífero detecta una molécula causante de olor,
activa una señal nerviosa que se dirige a una estación de paso en
el cerebro llamada bulbo olfativo. Las señales del bulbo olfativo, a su
vez, viajan a la corteza olfativa del cerebro. La información de la corteza
olfativa luego se envía a muchas regiones del cerebro, lo que en última
instancia produce las percepciones de los olores y sus efectos emocionales y fisiológicos. Aunque
existen alrededor de mil tipos distintos de receptores odoríferos en ratones,
Buck y sus colegas descubrieron en estudios anteriores que cada neurona olfativa
individual de la nariz sólo tiene un único tipo de receptor odorífero.
Estudios independientes de los laboratorios de Buck y de Axel demostraron aún
más que las señales de las neuronas con el mismo tipo de receptor
odorífero convergen en dos puntos específicos en el bulbo olfativo,
de forma tal que cada una de las estructuras individuales del bulbo olfativo,
llamadas glomérulos, recibe la entrada neuronal de sólo un tipo
de receptor odorífero. Estudios
anteriores de la corteza olfativa, realizados por el grupo de Buck, indicaron
que a diferencia de lo que sucede con el mapeo directo de entradas de receptores
odoríferos a los glomérulos, el mapeado de las entradas de los receptores
odoríferos a la corteza olfativa era bastante complejo. "Habíamos
encontrado que las entradas de un tipo de receptor odorífero se dirigen
a varios grupos sueltos de neuronas ubicados en lugares específicos de
la corteza", dijo Buck. A diferencia del bulbo olfativo, donde las señales
de distintos receptores están segregadas, las entradas de distintos receptores
odoríferos se superponen en la corteza. Además, las neuronas corticales
individuales podrían tener entradas de muchos tipos distintos de receptores
odoríferos". El
grupo de Buck había demostrado previamente que cada sustancia odorífera
es reconocida por una combinación de receptores, y que cada receptor puede
reconocer múltiples odoríferos. "Por lo tanto, la familia del
receptor odorífero se está utilizando de forma combinatoria",
dijo. "Al igual que las letras del alfabeto se utilizan en distintas combinaciones
para formar diferentes palabras, los receptores odoríferos se utilizan
en diversas combinaciones para detectar distintas sustancias odoríferas
y para codificar sus identidades únicas". "Al igual
que las letras del alfabeto se utilizan en distintas combinaciones para formar
diferentes palabras, los receptores odoríferos se utilizan en diversas
combinaciones para detectar distintas sustancias odoríferas y para codificar
sus identidades únicas." Linda B. Buck En
los nuevos estudios, Buck y sus colegas buscaron información adicional
sobre la forma en la que el cerebro traduce estos códigos de receptores
combinatorios a percepciones de olores distintivos. Debido a la existencia de
los patrones complejos de las entradas de los receptores en la corteza, era imposible
predecir la forma en la que los olores se representaban en esta estructura. Por
lo tanto, decidieron investigar los patrones de actividad que eran activados por
una gran variedad de sustancias odoríferas en la corteza olfativa de ratones. "Queríamos
averiguar si todas las entradas de los receptores que reconocían la misma
sustancia odorífera se dirigían los mismos lugares de la corteza,
produciendo un mapa espacial característico para la sustancia odorífera",
dijo. "O, si las entradas de estos receptores eran enviadas a distintos lugares
de la corteza, dando por resultado una representación más distribuida
de la sustancia odorífera". Para
responder esta pregunta, los investigadores expusieron ratones a una amplia gama
de sustancias odoríferas -entre las que se encuentran las responsables
del olor a manzana, mofeta, flores, peces, orina, vainilla, almizcle, madera,
ajo y chocolate-. Después de que cada ratón fue expuesto a un olor,
los científicos luego procedieron a aislar la corteza olfativa del animal
y a mapear la actividad nerviosa al medir la actividad de un gen marcador llamado
c-Fos en neuronas individuales ubicadas en toda esta estructura. "Encontramos
que una sola sustancia odorífera no sólo estimula a uno o dos puntos
en la corteza", dijo Buck. "En cambio, estimula un subconjunto muy pequeño
de neuronas que están dispersas en un área relativamente grande.
Encontramos que distintas sustancias odoríferas estimulan diferentes patrones,
pero los patrones para diversas sustancias odoríferas se superponen parcialmente". Buck
dijo que es importante que el equipo de investigación encontrara que, a
pesar de la existencia de estos patrones muy complejos, las representaciones odoríferas
son muy similares entre los individuos. "Esto podría explicar por
qué los olores producen respuestas similares en distintos individuos. Por
ejemplo, a la mayoría de las personas no les gusta el olor de la mofeta,
pero les gusta olor del chocolate", dijo. Los
investigadores también encontraron que las representaciones espaciales
de los olores en la corteza se incrementaban con concentraciones crecientes de
sustancias odoríferas. Buck dijo que este fenómeno podría
explicar por qué los olores pueden percibirse de forma diferente cuando
se usan distintas concentraciones. Ella
dijo que era particularmente intrigante que las sustancias odoríferas con
estructuras químicas relacionadas mostraran patrones de activación
muy similares en la corteza. "Este descubrimiento da una pista de que hay
una cierta lógica en la forma en la que la información se mapea
en la corteza", dijo Buck. "No sabemos cuál es esa lógica,
pero parece como si tuviera algo que ver con las características moleculares
de la sustancia odorífera". Los
investigadores también encontraron, sin embargo, que sólo una fracción
pequeña de las neuronas de la corteza olfativa que reciben la entrada de
un único tipo de receptor fue activada por concentraciones de sustancias
odoríferas que normalmente se encuentran en el medioambiente. "Una
explicación posible e intrigante de esta discrepancia es que las neuronas
corticales podrían actuar como "detectores de coincidencia",
dijo Buck. "Podría ser que sólo respondan cuando obtienen la
entrada de más de un tipo de receptor odorífero. Y esto es fascinante
porque cada sustancia odorífera es reconocida por una combinación
de receptores odoríferos". Buck
explicó que cualquier otra sustancia odorífera primero es "desarmada"
por el sistema olfativo mediante una combinación de receptores. Y las señales
de esos receptores se transmiten por separado por todo el bulbo olfativo hasta
alcanzar la corteza olfativa. "Por lo tanto, si estas neuronas son realmente
detectores de coincidencia, lo que podríamos estar viendo es al menos un
paso inicial en la reconstrucción de una `imagen del olor' que se obtiene
a partir de sus características individuales", dijo.
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