| Cerebro Despertando
del Sueño del Meme.
Autor:
Susan Blackmore; Kepa Egiluz Fuente:
Red Científica Web:
http://www.redcientifica.com
Existen
al menos dos sistemas capaces de desmantelar los complejos meméticos: la
ciencia y el zen. La ciencia trabaja de esta forma debido a sus ideales de verdad
y búsqueda de evidencias. No siempre se mantiene a la altura de estos ideales,
pero en principio es capaz de destruir cualquier complejo memético falso
poniéndolo a prueba, demandando verificación o concibiendo un experimento.
El zen también hace esto, aunque los métodos son completamente diferentes.
Introducción
por Kepa Egiluz En
1976, Richard Dawkins escribió El Gen Egoista, un libro sobre la ley de
la selección natural de Darwin que se convertiría en un best-seller.
El libro defiende la tesis de que la evolución de las especies ocurre no
en interés de las especies, ni de los grupos de individuos, ni siquiera
en beneficio del organismo individual, sino en interés de los genes, supuestos
motores evolutivos de la naturaleza merced a su capacidad de autorréplica.
Así, su "éxito" se mediría en términos de
propagación y duración en el espacio y el tiempo. El principal
replicante que consideraba era, pues, el gen: una unidad de información
codificada en el ADN y que dirige la síntesis de proteínas. Sin
embargo, hacia el final del libro, menciona la existencia de un segundo tipo de
replicante en este planeta: el meme. El meme es definido como una unidad de
información (o instrucción conductual) almacenada en un cerebro
y transmitida por imitación de un cerebro a otro. Dawkins daba como ejemplos
de memes: las ideas, las melodías, las teorías científicas,
las creencias religiosas, las modas, y habilidades tales como nuevas formas de
hacer una cerámica o construir un arco. Por tanto, el meme sería
a la psicología lo que el gen es a la biología. O, si se quiere,
genética es a la naturaleza-cuerpo-materia lo que memética es a
la cultura-mente-espíritu. La evolución natural ocurriría
ahora por mediación de la actividad superpuesta y combinada de ambos tipos
de replicantes, genes y memes. Aún más, el mecanismo de réplica,
complejización y propagación de los memes ocurriría de una
manera exactamente análoga a la de los genes, de suerte que los memes serían
tan egoístas como los genes, obrando exclusivamente en su propio beneficio.
En Una Teoría del Todo [ Nota 3 ], Ken Wilber, advierte que "el
término 'meme' está siendo hoy en día utilizado con significados
tan diversos y contradictorios que, en opinión de muchos críticos,
carece de todo sentido." (p. 23) Y en una nota a pie de página abunda:
"Personalmente creo que las numerosas teorías que recurren al concepto
de memes -todas las cuales sostienen, de un modo u otro, que los memes son las
unidades de un tipo de proceso de selección natural que opera en los campos
de la mente y de la cultura y que se transmiten de un modo parecido a un virus
mental que cumple con la función de asegurar la supervivencia (el ajuste
funcional)- son muy confusas. Y mis objeciones a este respecto son numerosas porque,
tal y como habitualmente suele ser utilizado, 1) el término "meme"
se refiere a unidades que se explican en el lenguaje de la tercera persona del
"ello", con lo que no alcanzan a capturar los cuadrantes inferiores
de la Mano Izquierda del "yo" y del "nosotros"; 2) en
ese mismo sentido, constituyen un ejemplo típico del reduccionismo sutil,
de modo que su uso no suele alentar sino, por el contrario, entorpecer la causa
integral porque, una vez dado el paso de reducir la conciencia a unidades del
"ello", resulta muy difícil no caer en el materialismo científico
y en el reduccionismo burdo; 3) los memes suelen considerarse unidades mentales-culturales
individuales, con lo cual la teoría de los memes no permite comprender
que cada unidad de la existencia (de otro modo un mero montón o agregado)
constituye un holón [una totalidad-parcialidad], un compuesto individual
que se atiene a un proceso de desarrollo concreto, de modo que cada meme no sólo
depende de una historia horizontal, sino que está compuesto de subholones
articulados en una arqueología evolutiva vertical; 4) los memes son
simplemente las unidades de la mente y de la cultura tal y como son concebidas
por el mundo chato (es decir, proyecciones distorsionadas e inexactas en un espacio
bidimensional de holones tetradimensionales). Así, suelen presentarse como
una especie de virus unidimensionales que avanzan hacia una segunda dimensión
del tiempo cuya supervivencia sólo depende del criterio del ajuste funcional
cuando, en el mejor de los casos, son holones tridimensionales, es decir, holones
que poseen las dimensiones del "yo", del "nosotros" y del
"ello" o, dicho de otro modo, un interior ("yo"), un exterior
("ello") y un interior compartido ("nosotros") que se mueven
en la cuarta dimensión del tiempo y cuya supervivencia depende de los criterios
aportados por las tres dimensiones (las pruebas de validez del Gran Tres o, para
ser más exactos, las pruebas de validez de los cuatro cuadrantes (...);
5) incluso dentro del mundo chato, la inmensa mayoría de los científicos
rechazan el concepto de memes debido a su falta de operatividad." Y remata:
"cuando la teoría de los memes deje de ser una novedad intelectual,
es muy probable que su declive arrastre consigo a todas las teorías asociadas."
En el presente artículo, la autora y practicante zen Susan Blackmore
parte de las teorías darwinista y de la idea de meme para intentar explicar
la práctica meditativa y el propio Despertar en términos meméticos.
Aunque el texto resulte paradigmático de todas las observaciones esgrimidas
más arriba por Ken Wilber sobre las teorías meméticas y sus
aplicaciones, tiene el valor de precisamente mostrarnos como opera el reduccionismo
científico aun con el mejor de los propósitos, lo cual no obsta
para que al mismo tiempo aporte varias intuiciones sugerentes. Por lo demás,
tiene la virtud de estar escrito en un estilo didáctico y muy ameno. "Despertando
del Sueño del Meme" por Susan Blackmore ¡Despierta!
¡Despierta! Errrr, ummmm, grrrrggr. Oh, sí, ahora estoy despierta.
¡Guau, qué sueño tan raro! Realmente pensé que tenía
que escapar del sorbetón, e importaba terriblemente llegar a tiempo al
armario. ¡Qué tontería! Por supuesto, ahora veo que no era
real en absoluto. ¡Despierta! ¡Despierta! A qué te
refieres con "despierta", ya estoy despierta. Esto es real. Esto importa
de verdad. No puedo despertarme más. ¡Lárgate! ¡Despierta!
¡Despierta! Pero no entiendo. ¿De qué? ¿Y cómo?
Estas son las cuestiones que quiero tratar de resolver hoy. ¿De qué
hemos de despertar? ¿Y cómo? Mis respuestas serán "Del
sueño del meme" y "Viendo que es un sueño del meme".
¡Pero puede llevarme algún tiempo explicarlo! La idea de que
la vida normal de vigilia es un sueño o una ilusión tiene una larga
historia en el seno de las tradiciones religiosas. Esto no tiene ningún
sentido para alguien que mira a su alrededor y se convence de que ahí fuera
hay un mundo real y un sujeto que lo percibe. Sin embargo, hay numerosas claves
que indican que esta visión ordinaria es falsa. Algunas claves provienen
de las experiencias místicas espontáneas en las cuales la gente
"¡ve la luz!", se dan cuenta de que todo es uno, y "van más
allá del sí mismo" para contemplar el mundo "como es realmente".
Sienten con certeza que la nueva forma de ver es mejor y más veraz que
la antigua (aunque, por su puesto, ¡podrían estar equivocadas!).
Otras claves provienen de la práctica espiritual. Probablemente la
primera cosa que cualquiera descubre cuando trata de meditar, o ser consciente,
es que su mente está constantemente llena de pensamientos. Estos no suelen
ser pensamientos sabios o maravillosos, ni siquiera útiles y productivos,
sino mera cháchara sin fin. Desde lo perfectamente trivial a lo emocionalmente
comprometedor, siguen y siguen. Y lo que es más, prácticamente todos
"me" involucran. De ahí a preguntarse quién es este sujeto
sufriente y porque "yo" no puedo detener los pensamientos, hay un pequeño
paso. Finalmente, otras claves nos llegan desde la ciencia. La conclusión
más obvia (y espeluznante) de la neurociencia moderna es que, simplemente,
no hay nadie dentro del cerebro. Cuanto más averiguamos sobre la forma
en la que funciona el cerebro, menos parece necesitarse un controlador central,
una persona pequeña en su interior, alguien que toma decisiones o experimenta
experiencias. Éstas no son más que ficciones, parte de la historia
que el cerebro se cuenta a sí mismo sobre el sí mismo interior (Churchland
y Sejnowski, 1992; Denté, 1991). Algunos dicen que no hay ningún
sentido en esforzarse por una comprensión intelectual sobre asuntos espirituales.
Discrepo. Es verdad que la comprensión intelectual no es igual a la realización,
pero esto no significa que sea inútil. En mi propia tradición de
práctica, el zen, hay mucho espacio para el empeño intelectual;
por ejemplo, en el cultivo de la "mente no sé", o en el trabajo
con koans. Puedes llevar una cuestión a un estado de confusión intelectual
tal que puede sostenerse, suspenderse, en toda su complicidad y simplicidad. Como,
por ejemplo, "¿Quién soy yo?", "¿Qué
es esto?" o (uno con el que me he peleado) "¿Qué te dirige?"
Existe también un terrible peligro en rechazar ser intelectual sobre
cuestiones espirituales. Esto es, podemos divorciar nuestra práctica espiritual
de la ciencia de la que toda nuestra sociedad depende. Si esta sociedad va a tener
alguna profundidad espiritual, debe cuadrar felizmente con nuestra creciente comprensión
del funcionamiento del cerebro y la naturaleza de la mente. No podemos permitirnos
tener un mundo en el que los científicos comprenden la mente, y otro en
el que gente especial se ilumina. De modo que no me disculpo por mi enfoque.
Voy a intentar responder a mis preguntas usando la mejor ciencia que puedo encontrar.
Parecemos vivir en un revoltijo que creemos que le importa a un sujeto que no
existe. Quiero averiguar por qué. La
Peligrosa Idea de Darwin Existe una idea científica que, en mi
opinión, supera a las otras. Es exquisitamente simple y bella. Explica
los orígenes de toda forma de vida y de todo diseño biológico.
Descarta la necesidad de Dios, de un diseñador, de un plan maestro o de
un propósito en la vida. Sólo a la luz de esta idea cobra algo sentido
en biología. Es, por supuesto, la idea de Darwin de la evolución
por selección natural.
Las implicaciones de la selección
natural son tan profundas que la gente se ha visto asustada o enfurecida, fascinada
o ultrajada, desde que fue propuesta en 1859 en El Origen de las Especies. Esta
es la razón por la que Dennet (1995) la llama "La Peligrosa Idea de
Darwin". Tristemente, mucha gente ha malinterpretado la idea y, lo que es
peor, la ha usado para defender doctrinas políticas indefendibles que no
tienen nada que ver con el darwinismo. Espero por tanto que me perdonen si empleo
algún tiempo en explicarla tan claramente como puedo. Todo lo que necesitas
para que la selección natural comience es un replicante en un entorno apropiado.
Un replicante es algo que se copia a sí mismo, aunque no siempre perfectamente.
El entorno puede ser uno en el que el replicante puede crear numerosas copias
de sí mismo, ni todos ellos pueden sobrevivir. Eso es todo.
¿Puede
realmente ser tan simple? Sí. Todo lo que ocurre es que, en cualquier generación
replicada, no todas las copias son idénticas y algunas son más capaces
de sobrevivir en ese entorno de lo que son otras. Consiguientemente, hacen más
copias de sí mismas de manera que ese tipo de copias se vuelve más
numeroso. Por supuesto, las cosas empiezan entonces a complicarse. La población
de copias que se expande rápidamente comienza a alterar el entorno y eso
cambia la presión selectiva. Variaciones locales en el entorno significan
que diferentes tipos de copias se las arreglarán bien en lugares diferentes
y así surge más complejidad. De este modo el proceso puede producir
todos los tipos de complejidad organizada que vemos en el mundo vivo; y, sin embargo,
todo lo que necesita es este simple, elegante, bello y obvio proceso de la selección
natural. A fin de concretar un poco más, imaginemos un caldo primigenio
en el que ha surgido un simple replicante químico. Llamaremos a los replicantes
"borrositos" ["bloobies" en el original inglés; de
"blob", "mancha", "borrón"]. Estos borrositos,
por virtud de su constitución química, hacen simplemente copias
de sí mismos siempre que encuentran los compuestos químicos adecuados.
Ahora los ponemos en una rica ciénaga química y comienzan a copiarse,
aunque con errores ocasionales. Pasan unos pocos millones de años y hay
montones de tipos de borrositos. Aquellos que necesitan montones de cieno han
agotado todos los suministros y están decayendo, por lo que ahora el tipo
que puede usar en cambio "isocieno" lo está haciendo mejor. Pronto
hay diversas áreas en las que diferentes compuestos químicos predominan
y diferentes tipos de borrositos aparecen. La competencia por los compuestos químicos
del cieno se vuelve fiera y la mayoría de las copias realizadas mueren.
Sólo aquellas que, por una rara oportunidad, han resultado tener nuevas
y hábiles propiedades, continúan copiándose una y otra vez
a sí mismas. Las propiedades hábiles podrían incluir
la habilidad de moverse alrededor y encontrar el cieno, atrapar el "isocieno3-7"
y fijarse a él, o construir una membrana alrededor de sí mismo.
Una vez que los borrositos con membranas aparecen, empezarán a imponerse
sobre los borrositos flotantes y los super-borrositos que se han producido. Pasan
otros pocos millones de años y se descubren trucos tales como introducir
otros borrositos en el interior de la membrana, o la unión conjunta de
varios super-borrositos.
Aparecen super-mega-borrositos, como los animales
pluricelulares con suministros de energía y partes especializadas para
moverse alrededor y protegerse a sí mismas. Sin embargo, estos son sólo
comida para super-mega-borrositos todavía mayores. Solo es cuestión
de tiempo el que una variación aleatoria se produzca y la selección
natural cree un vasto mundo vivo. En el proceso se han creado y han muerto billones
y billones de borrositos fallidos, pero un proceso lento y ciego como este produce
los buenos. "Los buenos" en nuestro planeta incluyen a bacterias y plantas,
peces y anfibios, ornitorrincos y a nosotros.
El diseño aparece
de la nada. No hay ninguna necesidad para un creador o un plan maestro, y ningún
destino final hacia el cual la creación se esté encaminando. Richard
Dawkins (1996) lo llama "Improbable Escalada a la Montaña". No
es más que un simple pero inexorable proceso por el que cosas increíblemente
improbables se crean.
Es importante recordar que la evolución no
tiene ninguna previsión y por tanto no produce necesariamente la "mejor"
solución. La evolución sólo puede continuar desde donde se
encuentra ahora. Por esta razón, entre otras, tenemos un diseño
de ojos tan bobo, con todas las neuronas saliendo del frente de la retina y poniéndose
en el camino de la luz. Una vez que la evolución hubo arrancado hasta este
tipo de ojo, le tocó acarrear con él. No había ningún
creador alrededor para decir "Hey, empieza de nuevo con eso, pongamos los
cables por fuera de la espalda". Ni había un creador alrededor que
dijera "Hey, vamos a hacerlo divertido para los humanos". A los genes
simplemente no les importa.
Comprendiendo el fantástico proceso
de la selección natural podemos ver cómo nuestros cuerpos humanos
llegaron a ser del modo que son. ¿Pero qué hay de nuestras mentes?
La psicología evolutiva no responde fácilmente a esta cuestión.
Por ejemplo, ¿por qué pensamos todo el tiempo? Desde un punto
de vista genético esto parece extremadamente despilfarrador, y los animales
que derrochan energía no sobreviven. El cerebro usa alrededor del 20% de
la energía del cuerpo mientras que pesa sólo el 2%. Si pensáramos
pensamientos útiles, o resolviéramos problemas relevantes tendría
algún sentido, pero en general no nos parece que lo haya. Entonces, ¿por
qué no podemos simplemente sentarnos y no pensar?
¿Por qué
creemos en un sí mismo que no existe? Alguno puede todavía explicarlo
en términos evolutivos, pero superficialmente al menos parece no conducir
a nada. ¿Por qué construir la idea falsa de un sí mismo,
con todos sus mecanismos de defensa de la autoestima y su miedo de fracasar y
perder, cuando desde un punto de vista biológico es el cuerpo el que necesita
protección? Obsérvese que si pensáramos en nosotros mismos
como el organismo total no habría ningún problema, pero no lo hacemos;
antes bien parecemos creer en un sí mismo separado; algo que está
a cargo del cuerpo; algo que debe ser protegido por su propio bien. Apuesto a
que si te preguntara "¿Cual de ellos preferirías perder, tu
cuerpo o tu mente?", no te llevaría mucho tiempo decidir.
Como
a muchos otros científicos, me encantaría encontrar un principio
tan simple, tan bello y tan elegante como la selección natural que explicaría
la naturaleza de la mente. Creo que hay uno. Está estrechamente relacionado
con la selección natural. Aunque ha estado durante veinte años dando
vueltas, hasta ahora no ha sido puesto en uso completamente. Es la teoría
de los memes. Una
Historia Breve del Meme Meme En 1976, Richard Dawkins escribió
lo que es probablemente el libro más popular hasta ahora sobre la evolución,
El Gen Egoísta. El libro le daba un nombre pegadizo a la teoría
de que la evolución procede enteramente por el bien de los egoístas
replicantes. Es decir, la evolución ocurre no por el bien de las especies,
no por el bien del grupo, ni siquiera por el bien del organismo individual. Es
todo por el bien de los genes. Los genes exitosos se propagan y aquellos que no
lo son, no lo hacen. Lo demás es todo una consecuencia de este hecho. Por
supuesto, el principal replicante que consideraba era el gen, una unidad de información
codificada en el ADN y leída en la síntesis de proteínas.
Sin embargo, al final mismo del libro, afirma que existe otro replicante en este
planeta: el meme.
El meme es una unidad de información (o instrucción
conductual) almacenada en un cerebro y transmitida por imitación de un
cerebro a otro. Dawkins daba como ejemplos: las ideas, las melodías, las
teorías científicas, las creencias religiosas, las modas, y habilidades
tales como nuevas formas de hacer una cerámica o construir arcos.
Las
implicaciones de esta idea son pasmosas y Dawkins explicó en detalle algunas
de ellas. Si los memes son realmente replicantes, entonces se comportarán
inevitablemente de manera egoísta. Es decir, los que sean buenos en propagarse
se propagarán, y los que no lo son, no. Por consiguiente, el mundo de las
ideas, o memosfera, no se llenará con las ideas mejores, más verdaderas,
más esperanzadoras o útiles, sino con las ideas supervivientes.
Los memes son sólo supervivientes, como los genes.
En el proceso
de sobrevivir, al igual que los genes, crearán grupos de memes mutuamente
cooperativos. Recuérdese a los borrositos. En unos pocos millones de años
empezaron a unirse en grupos porque aquellos que se agrupan sobrevivían
mejor que los solitarios. Los grupos se hicieron más grandes y mejores,
y de ello evolucionó un complejo ecosistema. En el mundo real de la biología,
los genes se han agrupado para crear enormes criaturas que entonces se aparean
y perpetúan los grupos. De una manera similar, los memes pueden agruparse
en los cerebros humanos y llenan el mundo de las ideas con sus productos.
Si esta visión es correcta, entonces los memes deberían ser
capaces de evolucionar de un modo bastante independiente del de los genes (a parte
de necesitar un cerebro). Ha habido muchos intentos de estudiar la evolución
cultural, pero la mayoría de ellos tratan implícitamente las ideas
(o memes) como subordinadas a los genes (ver, por ejemplo, Cavalli-Sforza y Feldman,
1981; Crook, 1995; Durham, 1991; Lumsden y Wilson, 1981). El poder de darse cuenta
de que los memes son replicantes es que pueden ser vistos como funcionando pura
y simplemente en su propio interés. Por supuesto, en cierta medida, los
memes serán exitosos si son útiles a sus anfitriones, pero esta
no es la única forma de que un meme sobreviva, y pronto veremos algunas
consecuencias de esto.
Desde que sugirió por primera vez la idea
de memes, Dawkins ha discutido la propagación de comportamientos tales
como vestir gorras de baseball hacia atrás (¡mis hijos acaban de
volver las suyas hacia delante de nuevo recientemente!), el uso de distintivos
especiales de ropa para identificarse las pandillas, y (más conocidamente)
el poder de las religiones. Las religiones son, de acuerdo con Dawkins (1993),
gigantes complejos de memes coadaptados, esto es, grupos de memes que andan juntos
en apoyo mutuo y por lo cual sobreviven mejor de lo que podrían hacerlo
los memes solitarios. Otros complejos de memes incluyen: los cultos, los sistemas
políticos, los sistemas de creencia alternativos, y las teorías
y paradigmas científicos. Las religiones son especiales porque se valen
prácticamente de casi todo meme-ardid de libro, lo cual es presumiblemente
la razón por la que duran tanto e infectan tantos cerebros). Piénsese
de este modo. La idea de infierno es inicialmente útil porque el miedo
al infierno refuerza socialmente el comportamiento deseable. Ahora añádase
la idea de que los incrédulos van al infierno, y el meme y cualquiera de
sus compañeros están bien protegidos. La ides de Dios es un meme
de compañía natural, mitigando el miedo y proporcionando confort
(espurio). La propagación del complejo de memes es secundado por exhortaciones
para convertir a otros y por trucos tales como el celibato sacerdotal. El celibato
es un desastre para los genes, pero ayudará a difundir los memes porque
un monje célibe dispone de más tiempo para promocionar su fe.
Otro
truco es valorar la fe y suprimir la duda que conduce a todo niño a preguntar
cuestiones difíciles como "¿dónde está el infierno?"
y "¿Si Dios es tan bueno por qué fueron esas personas torturadas?"
Obsérvese que la ciencia (y algunas formas de budismo) hacen lo opuesto
y alientan la duda. Finalmente, una vez que has sido infectado con estos complejos
de memes, es difícil desprenderse de ellos. Si intentas arrojarlos, algunos
incluso se protegen con intentos desesperados de amenaza de muerte, excomunión
o ser quemado por toda la eternidad en el fuego del infierno. No debería
dejarme llevar. El punto que deseo señalar es que estos memes religiosos
no han sobrevivido durante siglos porque son verdaderos, porque son útiles
para los genes, o porque nos hacen felices. De hecho, creo que son falsos y que
son responsables de las peores miserias de la historia humana. No, han sobrevivido
porque son memes egoístas y son buenos en la supervivencia. No necesitan
otra razón. Una vez que empiezas a pensar de este modo, se abre ante
ti un perspectiva verdaderamente aterradora. Todos nos hemos acostumbrado a pensar
de nuestros cuerpos como organismos biológicos creados por la evolución.
Así y todo, todavía nos gusta pensar de nosotros mismos como algo
más. Que estamos a cargo de nuestros cuerpos, que dirigimos el espectáculo,
que decidimos cuáles ideas creer y cuáles rechazar. ¿Pero
lo hacemos realmente? Si empiezas a creer acerca de los memes egoístas,
se hace claro que nuestras ideas están en nuestra cabeza porque son memes
de éxito. El filósofo americano Dan Dennett (1995) concluye que
una "persona" es un tipo particular de animal, infectado con memes.
En otras palabras, tú y yo y todos nuestros amigos somos el producto de
dos replicantes ciegos: los genes y los memes. Encuentro estas ideas absolutamente
asombrosas. Potencialmente podríamos ser capaces de comprender toda la
vida mental en términos de competencia entre memes, al igual que podemos
comprender toda la vida biológica en términos de competición
entre genes. Lo que quiero hacer ahora, finalmente, es aplicar estas ideas
de la memética a las cuestiones que pregunté al principio. ¿De
qué nos estamos despertando y cómo lo hacemos? Por
qué está mi cabeza tan llena de pensamientos?
Esta pregunta
tiene una respuesta ridículamente fácil una vez que empiezas a pensar
en términos meméticos. Si un meme ha de sobrevivir, necesita ser
almacenado seguramente en un cerebro humano y traspasado precisamente a más
cerebros. Un meme que se entierra profundamente a sí mismo en la memoria
y no se muestra de nuevo nunca más, simplemente se quedará en nada.
Un meme que sufre una terrible distorsión en la memoria o en la transmisión,
también se quedará en nada. Una manera simple de asegurarse un meme
la supervivencia es ser ensayado repetidamente dentro de tu cabeza. Tómense
dos melodías. Una de ellas es peliaguda de cantar, e incluso cantarla para
ti mismo de manera silenciosa. La otra es una pequeño pieza pegadiza que
casi no puedes evitar tararear para ti. De modo que lo haces. Se repite una vez
y otra. La próxima vez que te apetece cantar en voz alta, es más
probable que esta melodía sea la elegida para cantarse. Y si cualquiera
está escuchando, también la elegirán. Así fue como
tuvo éxito, y esa es la razón por la que el mundo está tan
lleno de melodías pegadizas y jingles publicitarios.
Pero existe
todavía otra consecuencia. Nuestros cerebros también se saturan
de ellos. Estos memes exitosos saltan de persona en persona, llenando las mentes
de sus anfitriones a su paso. De este modo todas nuestras mentes se llenan más
y más. Podemos aplicar la misma lógica a otros tipos de meme.
Las ideas que dan vueltas y más vueltas en tu cabeza tendrán éxito.
No solo serán bien recordadas, sino que la próxima vez que estés
hablando con alguien serán las ideas "en tu mente" y así
serán traspasadas. Pueden alcanzar esta posición [de privilegio]
cargándose emocionalmente, siendo excitantes, fácilmente memorables
o relevantes para tus actuales preocupaciones. No importa cómo lo hacen.
La cuestión es que los memes que consiguen ser repetidos, generalmente
se impondrán sobre los que no lo hacen. Cualquier intento de limpiar la
mente crea simplemente un espacio de procesamiento adicional para que otros memes
se graben. Esta simple lógica explica por qué no es tan difícil
sentarnos y "no pensar"; por qué la batalla por subyugar a "nuestros"
pensamientos está condenada al fracaso. En un sentido muy real no son "nuestros"
pensamientos en absoluto. Resultan ser simplemente los memes que explotan exitosamente
nuestra maquinaria o soporte cerebral en este momento. Esto suscita la difícil
cuestión de quién está pensando o no pensando. ¿Quién
está ahí para batallar con los memes egoístas? En otras palabras,
¿quién soy yo? Quién
soy yo?
Supongo que a estas alturas pueden decir cuál va a
ser mi respuesta a esto. No somos más que complejos de memes coadaptados.
Nosotros, nuestros preciosos y míticos "sí mismos", no
son sino grupos de memes egoístas que se han juntado por y para sí
mismos. Esta es una idea verdaderamente asombrosa y, desde mi experiencia,
cuanto mejor lo comprendes, más fascinante y extraña se vuelve.
Desmantela nuestra forma ordinaria de pensar sobre nosotros mismos y suscita preguntas
estrambóticas sobre la relación entre nosotros y nuestras ideas.
Para comprenderlo necesitamos pensar sobre cómo y por qué los memes
se juntan en grupo en absoluto.
Al igual que pasa con los borrositos o
los genes, los memes en grupo están más seguros que los memes flotando
en solitario. Una idea que está firmemente embebida en un complejo de memes
es más probable que sobreviva en la memosfera que una idea aislada. Esto
puede ser así porque las ideas dentro de grupos de memes son traspasadas
conjuntamente (por ejemplo cuando alguien se convierte a una fe, teoría
o credo político), obtienen apoyo mutuo (por ejemplo, si odias la economía
de libre mercado es más probable que favorezcas un Estado del bienestar
generoso), y se protegen a sí mismas de la destrucción. Si no lo
hicieran, no durarían y no estarían hoy en día entre nosotros.
¡Todos los complejos de memes con los que nos encontramos son todos los
exitosos!
Como la religión, la astrología es un complejo
memético exitoso. La idea de que los Leo se llevan bien con los Acuario
es improbable de que sobreviva por sí misma, pero como parte de la astrología
es fácil de recordar y de traspasar. La astrología tiene un evidente
atractivo que llega a tu cerebro en primer lugar; proporciona una agradable (aunque
espuria) explicación de las diferencias humanas y un confortable (aunque
falso) sentido de predecibilidad. Es fácilmente ampliable (¡puedes
continuar añadiendo nuevas ideas eternamente!) y es altamente resistente
a ser invalidada por la evidencia. De hecho, los resultados de cientos de experimentos
muestran que las afirmaciones de la astrología son falsas, si bien esto
no ha reducido aparentemente un ápice la creencia en ella (Dean, Mather
y Nelly, 1996). Claramente, una vez que crees en la astrología es un trabajo
difícil desarraigar todas las creencias y encontrar alternativas. Puede
no valer la pena el esfuerzo. Por tanto todos nos convertimos en involuntarios
anfitriones de un enorme bagaje de complejos meméticos inútiles
e incluso perjudiciales. Uno de estos es yo mismo.
¿Por qué
digo que el sí mismo es un complejo de memes? Porque funciona del mismo
modo que otros complejos de memes. Como ocurre con la astrología, la idea
de "sí mismo" tiene una buena razón para ser instalada
en primer lugar. Una vez que es colocada, los memes incluidos en el complejo se
apoyan entonces mutuamente, pueden seguir añadiéndose casi infinitamente,
y el complejo entero es resistente a la evidencia de que es falso.
Primero,
la idea de sí mismo tiene que entrar ahí. Imagínese una criatura
social y altamente inteligente sin lenguaje. Necesitará un sentido de sí
misma para predecir el comportamiento de las otras (Humphrey, 1986) y para saber
cómo tratar con la propiedad, la decepción, las amistades y alianzas
(Crook, 1980). Con este sentido inmediato de sí mismo puede saber que su
hija teme a una mujer de rango superior y da pasos para protegerla, pero carece
del lenguaje con el que pensar "creo que mi hija tiene miedo... etc."
Es con el lenguaje con lo que los memes siguen siendo, y con el lenguaje con lo
que el "yo" aparece. Montones de simples memes pueden entonces unirse
como "mis" creencias, deseos y opiniones.
Como ejemplo, consideremos
la idea de las diferencias de habilidad debidas al sexo. Como idea abstracta (o
meme aislado), es improbable que sea ganadora. Pero llevémosla a la forma
"Creo en la igualdad de los sexos" y cobrará inmediatamente el
enorme peso del "sí mismo" tras ella. "Yo" lucharé
por esta idea como si estuviera siendo amenazado. Podría discutir con los
amigos, escribir artículos de opinión, o participar en manifestaciones.
El meme está seguro dentro del cielo del "sí mismo" incluso
ante la evidencia contra él. "Mis" ideas están protegidas.
Entonces empiezan a proliferar. Aquellas ideas que pueden introducirse en
el sí mismo, es decir, ser "mis" ideas, o "mis" opiniones,
son ganadoras. De manera que todos adquirimos montones de ellas. Antes de que
nos demos cuenta, "somos" un vasto conglomerado de memes exitosos. Por
supuesto que no hay ningún "yo" que "tiene" esas opiniones.
Eso es obviamente un sinsentido cuando piensas claramente sobre ello. Sí,
por supuesto que hay un cuerpo que dice "Creo en ser agradable para la gente"
y un cuerpo que es (o no es) agradable para la gente, pero no hay adicionalmente
un "sí mismo" que "tenga" la creencia. Ahora tenemos
una idea radicalmente nueva de quién somos. No somos más que conglomerados
temporales de ideas, moldeadas conjuntamente para su propia protección.
La analogía con nuestros cuerpos es estrecha. Los cuerpos son creaciones
de complejos temporales de genes: aunque cada uno de nosotros es único,
los propios genes han provenido todos de criaturas previas y, si nos reproducimos,
continuarán en las criaturas futuras. Nuestras mentes son las creaciones
de complejos temporales de memes: aunque cada uno de nosotros es único,
los propios memes han provenido todos de criaturas previas y, si hablamos, escribimos
y nos comunicamos, continuarán en las criaturas futuras. Eso es todo. El
problema es que no lo vemos de esta forma. Creemos que realmente hay alguien dentro
para creer, y que realmente hay alguien que necesita ser protegido. Esta es la
ilusión, este es el sueño del meme del que podemos despertar. Desmantelando
el Sueño del Meme
Conozco dos sistemas que son capaces de desmantelar
los complejos meméticos (aunque estoy seguro que hay otros). Estos sistemas
son, por supuesto, memes ellos mismos pero son, si lo prefieres, desinfectantes
de memes, memes comedores de memes, o "complejos meméticos que destruyen
complejos meméticos". Estos dos son la ciencia y el zen. La ciencia
trabaja de esta forma debido a sus ideales de verdad y búsqueda de evidencias.
No siempre se mantiene a la altura de estos ideales, pero en principio es capaz
de destruir cualquier complejo memético falso poniéndolo a prueba,
demandando verificación o concibiendo un experimento.
El zen también
hace esto, aunque los métodos son completamente diferentes. En el entrenamiento
zen cada concepto es sometido a escrutinio, nada es dejado sin investigar, incluso
el sí mismo que realiza la investigación es expuesto a la luz y
cuestionado. "¿Quién eres tú?" Después
de 15 años de práctica zen, y mientras leía Los Tres Pilares
del Zen de Philip Kapleau, comencé a trabajar con el koan "¿Quién...?"
La experiencia fue de lo más interesante y puedo muy bien compararlo con
observar a un meme desmontando otros memes. Cada pensamiento que surgió
durante la meditación fue etiquetado con "¿Quién está
pensando eso?" o "¿Quién está viendo esto?"
o "¿Quién está sintiendo eso?" o simplemente "¿Quién...?".
Ver el falso sí mismo como un vasto complejo memético parecía
ayudar, ya que es mucho más simple dejar al desmantelador de memes hacer
su trabajo si sabes que todo lo que está haciendo es desmontar memes.
Otro
de mis koan caía en los memes. Pregunta: "¿Quién te
dirige?" Respuesta: "Los memes, por supuesto." Esta no es solo
una respuesta intelectual, sino un modo de verte a ti mismo como una construcción
temporalmente pasajera. La pregunta se disuelve cuando tanto el sí mismo
como el que dirige son vistos como memes. He tenido que seguir un largo camino
para responder a mis preguntas pero espero que ahora puedan comprender mis respuestas.
"¿De qué hemos de despertar?" Del sueño del meme,
por supuesto. "¿Y cómo?" "Viendo que es un sueño
memético". ¿Y quién permite que el desmantelador
de memes siga su curso? ¿Quién se despierta cuando el sueño
memético es completamente desmantelado? ¡Ah!, he ahí la cuestión.
Referencias
" Cavalli-Sforza, L.L. y Feldman, M.W. (1981) Cultural transmission
and Evolution: A quantitative approach. Princeton NJ, Princeton University Press.
" Churchland, P.S. y Sejnowski, T.J. (1992) The Computational Brain.
Cambridge, Mass. MIT Press. " Crook, J.H. (1980) The Evolution of Human
Consciousness. Oxford, Clarendon Press. " Crook, J.H. (1995) Psychological
processes in cultural and genetic coevolution. En Survival and Religion: Biological
Evolution and Cultural Change. Ed. E. Jones y V. Reynolds. Londres, Wiley. 45-110.
" Darwin, C. (1859) On the Origin of Species by Means of Natural Selection.
London, Murray. " Dawkins, R. (1976) The Selfish Gene, Oxford University
Press. " Dawkins, R. (1993) Viruses of the Mind. En Dennett and his Critics.
Ed. B. Dahlbom, Oxford, Blackwell. 13-27. " Dawkins, R. (1996) Climbing
Mount Improbable. Londres, Viking. " Dean, G., Mather, A. y Kelly, I.W.
(1996) Astrology. En The Encyclopedia of the Paranormal, Ed. G. Stein, Nueva York,
Prometheus, 47-99. " Dennett, D.C. (1991) Consciousness Explained. Londres,
Little, Brown & Co. " Dennett,D. (1995) Darwin's Dangerous Idea,
Londres, Penguin. " Durham,W.H. (1991) Coevolution: Genes, culture and
human diversity. Palo Alto, Ca., Stanford University Press. " Humphrey,
N. (1986) The Inner Eye. London, Faber and Faber. " Kapleau, P. (1965)
The Three Pillars of Zen. John Weatherhill (y Doubleday, 1989). " Lumsden,
C.T. y Wilson, E.O. (1981) Genes, Mind and Culture: The Co-evolutionary Process.
Cambridge, Mass., Harvard University Press. [1]
Este artículo fue publicado en La Psicología del Despertar: Conferencia
Internacional sobre Budismo, Ciencia y Psicoterapia, Dartington 7-10 de noviembre
de 1996. También publicado en La Psicología del Despertar: Budismo,
Ciencia y Nuestras Vidas Diarias. Ed. G. Watson, S. Batchelor y G. Claxton; Londres,
Rider, 2000, 112-122. Fuente: zendodigital. Traducción de Kepa Egiluz.
Puede encontrarse el artículo original en: http://www.susanblackmore.co.uk/Chapters/awaken.html
[ Volver ] [2]
Sue Blackmore es escritora y oradora; locutora y profesora visitante en la University
of the West of England, de Bristol. Posee una licenciatura en psicología
y fisiología por la Universidad de Oxford (1973) y un doctorado en parapsicología
por la Universidad de Surrey (1980). Sus intereses de investigación incluyen
los memes y la teoría memética, la teoría de la evolución,
la conciencia, y la meditación. Practica zen. Sue Blackmore ya no trabaja
más en lo paranormal. Escribe para varios magazines y diarios, y es una
colaboradora y presentadora frecuente en radio y televisión. Es autora
de más de setenta artículos académicos, colaboradora en cerca
de cincuenta libros y muchas reseñas literarias. Sus libros incluyen: Beyond
the Body (1982), Dying to Live (sobre las experiencias cercanas a la muerte, 1993),
In Search of the Light (autobiografía, 1996), y Test Your Psychic Powers
(con Adam Hart-Davis, 1997). Su libro The Meme Machine (1999) ha sido traducido
a once lenguas. Su libro de texto Consciousness: An Introduction (2003) fue preseleccionado
para el British Psychological Society Book Prize. Libros suyos en preparación
son: A very short introduction to consciousness (OUP, 2005) y Conversations on
Consciousness (OUP, 2005). [ Volver ] [3]
Ken Wilber, Una Teoría del Todo: Una visión integral de la ciencia,
la política, la empresa y la espiritualidad, Editorial Kairós S.
A., Barcelona, 2001. (p. 212-3) [ Volver ] Sobre
los autores
Sue
Blackmore es escritora y oradora; locutora y profesora visitante en la University
of the West of England, de Bristol. Posee una licenciatura en psicología
y fisiología por la Universidad de Oxford (1973) y un doctorado en parapsicología
por la Universidad de Surrey (1980). Sus intereses de investigación incluyen
los memes y la teoría memética, la teoría de la evolución,
la conciencia, y la meditación. Practica zen. Sue Blackmore ya no trabaja
más en lo paranormal. Escribe para varios magazines y diarios, y es una
colaboradora y presentadora frecuente en radio y televisión. Es autora
de más de setenta artículos académicos, colaboradora en cerca
de cincuenta libros y muchas reseñas literarias. Sus libros incluyen: Beyond
the Body (1982), Dying to Live (sobre las experiencias cercanas a la muerte, 1993),
In Search of the Light (autobiografía, 1996), y Test Your Psychic Powers
(con Adam Hart-Davis, 1997). Su libro The Meme Machine (1999) ha sido traducido
a once lenguas. Su libro de texto Consciousness: An Introduction (2003) fue preseleccionado
para el British Psychological Society Book Prize. Libros suyos en preparación
son: A very short introduction to consciousness (OUP, 2005) y Conversations on
Consciousness (OUP, 2005). Documentos
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http://www.redcientifica.com/doc/doc200312017002.html
" http://www.redcientifica.com/doc/doc200206080051.html
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